El texto reflexiona sobre cómo se genera el aprendizaje humano, destacando que, aunque se ha avanzado en el conocimiento estático del cerebro, su dinámica sigue siendo un misterio. Se analizan los sistemas de representación humana, que incluyen los cinco sentidos más la mente, como canales de acceso al cerebro. Según Dell, el aprendizaje es más efectivo cuando se practica, discute o enseña, alcanzando hasta un 90% de retención. Rodolfo Ullinaga señala que el cerebro es un sistema cerrado en actividad constante, capaz de generar percepciones sin estímulos externos, como en los sueños.
El aprendizaje se describe como un proceso neuroconfigurador: las neuronas se conectan mediante sinapsis y neurotransmisores, formando redes que se fortalecen con la experiencia. La cultura de la pregunta es clave, ya que las interrogantes movilizan el cerebro y crean nuevas conexiones. Además, se enfatiza que lo afectivo y emocional guían lo cognitivo, por lo que la motivación es esencial para el aprendizaje. La neurociencia moderna ha revelado que el cerebro tiene un inmenso potencial para aprender, y que el conocimiento previo, las emociones y las actividades influyen en la formación de redes neuronales.
Finalmente, se concluye que el aprendizaje humano es esencialmente afectivo e instrumental, y que la pedagogía configuracional y el neurocurrículo son herramientas fundamentales para optimizar este proceso, incluso durante el sueño, como muestra la experiencia del autor.
¿Cómo se genera el aprendizaje humano?
Vamos a reflexionar sobre esta pregunta tan interesante.
Aunque en la actualidad existen mapas o se ha establecido la cartografía del cerebro
que muestra los caminos en la actividad cerebral según los estados de ánimo
o las representaciones mentales y emocionales de los seres humanos,
aún existen muchas incógnitas sobre la dinámica del cerebro y el proceso mismo de la acción cerebral.
Es muy complejo determinar de qué manera interactúan las neuronas,
cómo se relacionan, qué acciones de coordinación realizan,
cómo se transmite información entre ellas,
qué mecanismos emplean para activarse
y mediante qué procedimientos se complementan para formar tipos específicos de flujos comunicativos
que generen sensaciones, percepciones, emociones, pensamientos, entre otros procesos de la mente humana.
De manera que el funcionamiento del cerebro aún es un enigma en su dimensión procesal y en su dinámica.
A pesar de que se ha avanzado muchísimo en el conocimiento de la dimensión estática del cerebro humano,
aún son insuficientes los descubrimientos sobre la dinámica cerebral.
Sin embargo, este es nuestro órgano más importante y valioso,
cuyo funcionamiento desempeña un rol muy importante,
en la formación de nuestros estudiantes.
De ahí que sea necesario analizar qué es en realidad el cerebro humano,
así como los componentes, módulos, dispositivos o configuraciones que lo integran
y los sistemas de representación humana.
¿Cuáles son los sistemas de representación del ser humano?
En primer lugar hay que tener en cuenta que las puertas de la percepción son los sentidos,
los ojos, los oídos, la nariz, la boca y la piel.
Pero también el ser humano representa y percibe
a través de la mente, de manera que son seis configuraciones vitales:
la configuración visual, la configuración auditiva,
la configuración olfativa, la configuración gustativa,
la configuración kinética y la configuración mental.
Y estos son nuestros únicos puntos de contacto con el mundo.
Son los mecanismos de acceso al cerebro y a la mente humana,
lo cual indica que constituyen el comienzo, el desarrollo y el final
de nuestra comunicación, ya que nos permiten percibir el mundo
exterior, los sentidos constituyen los canales de acceso al cerebro humano
a partir a partir de la relación que éste establece con el mundo exterior.
Pero cada ser humano elabora o concibe interiormente la representación del mismo.
Los sistemas de representación son las distintas formas
como el ser humano recoge, almacena, codifica y emplea la información
en la mente al ver, oír, gustar, palpar, oler y sentir los sistemas.
Los sistemas de representación se clasifican en visual, el ver, auditivo, oír,
kinético, gustar, palpar, oler y sentir.
En la comunicación humana se pueden apreciar diversas modalidades
de percepción del mundo que nos rodea.
Igualmente, en dependencia del canal de acceso al cerebro que se utilice
o del sistema de representación, así se podrá obtener un mayor número
o un mayor rendimiento en una actividad determinada, según el psicólogo Dell.
Dale, el estudiante aprende un 5% en las lecciones, un 10% de lo que lee,
un 20% de lo que escucha y observa, un 30% en las demostraciones,
un 50% en los grupos de discusión y un 75% en las prácticas,
así como un 90% de lo que debate, expresa y hace enseñando a otros.
Según Rodolfo Ullinaga, el cerebro utiliza los sentidos para apropiarse
y configurar las riquezas del mundo, pero no se limita a ellos.
Es básicamente un sistema cerrado en continua actividad, como el corazón,
y tiene la ventaja de no depender tanto de los cinco sentidos como creíamos.
Por eso, cuando soñamos dormidos o fantaseamos, podemos ver, oír o sentir
sin usar los sentidos, y por eso el estado de vigilia, ese sí, guiado por los sentidos,
es otra forma de soñar despierto.
Es decir, que según Rodolfo Ullinaga, no es tan distinto estar despierto
que estar dormido.
Si partimos del supuesto que los estudiantes cuando reciben información
novedosa, la procesan, la almacenan y posteriormente la recuperan para
aplicarla a nuevas situaciones de aprendizaje, entonces una de las
funciones del cerebro es la de un organismo que procesa, interpreta y
sintetiza de manera activa la información que recibe, utilizando para ello
una amplia variedad de estrategias, una amplia variedad de estrategias que son
estrategias de procesamiento, de almacenamiento, de recuperación.
Las actividades que llevan a cabo los estudiantes tienen por objeto operar
sobre el estado inicial para transformarlo en una meta.
De esta manera, se podría decir que los problemas tienen cuatro componentes:
las metas, los datos, las restricciones y los métodos.
De ahí que es la cultura de la pregunta, no de la respuesta, la que estimula
el aprendizaje autónomo, auténtico y neuroconfigurador.
Se aprende preguntando, las preguntas y sus respuestas,
son las que estimulan la creación y/o la modificación de nuevas redes y
circuitos de comunicación neuronal. ¿Pero las neuronas aprenden? ¿Qué error
desempeñan las neuronas en el aprendizaje humano? Pues hasta hace
relativamente poco tiempo, el cerebro humano constituía una verdadera caja
negra, inescrutable. Indagaciones sobre cómo ocurrían los fenómenos de
aprendizaje, cómo se procesaban las emociones, los estados de atención, las habilidades de
destreza y las diversas capacidades humanas, podrían ser objeto de especulación, pero
no de comprensión. Los resultados de múltiples investigaciones han ofrecido pautas importantes
sobre cuándo y por qué aprendemos, qué elementos pueden influir en un mayor o menor
dominio de la atención y qué áreas cerebrales se estimulan cuando dispara una reacción
emocional. Los seres humanos aprendemos de manera perdurable cuando somos transformados
en el centro de la producción del aprendizaje y que éste se construye con interacciones
entre las informaciones que llegan en las que ya poseemos, o sea, los saberes previos,
pasando de una visión sincrética a una visión analítica y después sintética, lo cual deja de
ser un punto de vista particular de algún educador o de alguna teoría para transformarse en un
postulado científico que debe ser abordado por todos los docentes en cualquier nivel de
educación y en cualquier área del saber. Si un docente, por ejemplo, no siente que la realidad
del mundo constituye un dato o una información valiosa para sus estudiantes y que le
corresponde transmitirla, si cree que cada estudiante ya posee una idea y que la interpreta
según sus experiencias y creencias y recita entonces conceptos tradicionales desvinculándolo
de las realidades de cada estudiante, de la realidad que vive cada estudiante y que ya
aprendió viviendo, pues entonces el docente sólo hace un discurso que será memorizado
transitoriamente por sus estudiantes, pero nunca podrá promover su transformación por la incorporación
de nuevos saberes integrados a los saberes presentes. Las nuevas investigaciones sobre el
cerebro y los grandes descubrimientos que se han realizado en estos últimos 40 años, digamos,
tienen una extraordinaria implicación en el aprendizaje y sobre todo en la capacidad de
aprender de todas las personas. Hoy se sabe que nuestro cerebro tiene un inmenso potencial para
aprender, que nuestro conocimiento anterior, nuestras emociones, nuestros ideales afectan
de manera significativa nuestro aprendizaje y que las actividades que hagamos con nuestros estudiantes
de una u otra manera pueden contribuir a crear y configurar nuevas redes y circuitos de comunicación
neuronal. En verdad las investigaciones más recientes y los descubrimientos más recientes
de la neurociencia están cambiando nuestras ideas de cómo se debe enseñar, cómo se debe
aprender, lo cual tiene profundas implicaciones por cuanto la escuela se organiza de otra manera,
el aula se ve diferente, el currículo, la didáctica, la evaluación, la disciplina y
las relaciones maestros, estudiantes, padres se redimensionan. Como educadores estamos siendo
protagonistas de una transformación en los cimientos del proceso de aprendizaje. El lugar
donde dos neuronas se conectan se denomina sinaxis. Cuando una célula tiene un mensaje
para otra, le envía sustancias químicas estimulantes llamados neurotransmisores a través
de la sinaxis. Cuando una neurona se activa, es decir, cuando se dispara, de ella emana una corriente eléctrica
o potencial de acción que al llegar a una sinaxis genera los neurotransmisores, o sea,
una sustancia química. Las dendritas y los axones son para las neuronas lo que los órganos de los
sentidos son para el cerebro. Los axones como conductores se conectan con las dendritas de
otras neuronas mediante la sinaxis. La sinaxis es la estructura o configuración a través de
la cual se produce el intercambio de información entre las neuronas. Haciendo un símil,
podríamos decir que la sinaxis es similar al lenguaje que permite
que los seres humanos nos comuniquemos mediante los órganos de los sentidos,
que en el caso de las neuronas son las dendritas y el axón. Los neurotransmisores constituyen el
mensaje. El aprendizaje de cualquier asignatura de cualquier contenido por parte del estudiante
involucra muchas sinaxis que, una vez que se activan, contienen información de algún
aspecto del medio o el ambiente sociocultural en donde desarrolla su vida el individuo.
Como se aprecia, el cerebro humano es excesivamente complejo, por lo que es muy difícil
comprender e interpretar esa especie de computadora neuronal conformada por un inmenso circuito
integrado por redes de cientos de billones de nexos y relaciones.
Lo más interesante, increíble y a la vez valioso de todo este proceso
es que según Marion Diamond, una investigadora de la Universidad de Berkeley,
podemos hacer crecer nuestras conexiones entre las neuronas.
Y es precisamente a estas conexiones a las que nos referimos
cuando hablamos de aprendizaje neuroconfigurador.
Partiendo de este criterio, todos los estudiantes son capaces de obtener
altos resultados en su aprendizaje, ya que mientras más conexiones de neuronas
logremos en sus áreas cerebrales, pues más eficientes serán las comunicaciones
entre las neuronas y por tanto el aprendizaje en realidad tendrá
una función neuroconfiguradora.
El cerebro es un mecanismo de búsqueda de patrones.
Cuando un patrón percibido parece adecuarse y adaptarse, el cerebro lo almacena.
A esto se le llama programa.
Aprendizaje en su forma simple de comprensión no es otra cosa que la configuración de programas mentales.
Todas las personas tenemos un programa para vestirnos, para ducharnos, para ir a trabajar.
Una vez configurados en el cerebro estos programas mentales,
se desarrollan de manera inconsciente o subconsciente.
Pero ni los conocimientos, ni el pensamiento, ni los afectos, ni las emociones, ni los sentimientos
vienen en el cerebro.
Pero el cerebro sí tiene todas las posibilidades de configurar y de establecer.
Estas configuraciones afectivas, por cuanto está dotado con la maravillosa capacidad de aprender,
de ahí que es la cultura de la pregunta, no de la respuesta, la que estimula la formación
de nuevas redes y circuitos neuronales por cuanto activan los programas mentales.
Esto significa que el docente no debe ofrecer respuestas a los estudiantes ni soluciones,
sino que debe hacer preguntas problematizadoras.
Las respuestas de los docentes deben ofrecerse en forma de interrogantes,
que movilicen el cerebro de sus estudiantes.
En este sentido, el aprendizaje se puede interpretar como un proceso de formación y configuración
de nuevas redes y circuitos de comunicación neuronal.
En cada estudiante, el procesamiento de la información se da a partir de sus esquemas mentales.
Sin embargo, el ser humano procesa información de manera efectiva y continua.
Precisamente, el aprendizaje neuroconfigurador busca configurar los afectos, las emociones,
los sentimientos, las actitudes y los valores,
en la cualidad, atributo o en la configuración mayor que moviliza al estudiante
y determina la potenciación y la optimización de su aprendizaje, que es el amor,
formando así redes y circuitos neuronales en la configuración afectiva del cerebro y de la mente humana.
Estas redes y circuitos neuronales, inmanentes, inherentes a la configuración afectiva,
constituyen el preámbulo para la configuración praxeológica e instrumental,
realizada por el conjunto de operaciones, acciones, habilidades, destrezas y actividades
que el estudiante desarrolla en el proceso de enseñanza-aprendizaje.
Como consecuencia de lo anterior, en dependencia de las calidades y cantidades de las redes
y circuitos de comunicación neuronal creados o modificados al interior de las configuraciones
afectivas e instrumentales y praxeológicas, así se configurarán también las nociones,
conceptos, informaciones, creencias, teorías y conocimientos del estudiante,
con sus procesos de memorización, imaginación, pensamiento, creatividad,
formando así la configuración cognitiva e intelectual del ser humano,
creando y modificando nuevas redes y más diversas redes y circuitos neuronales
en las diversas áreas, zonas o sitios de su cerebro.
Es decir, que el aprendizaje humano es esencialmente afectivo y emocional,
pero en el aprendizaje humano, lo afectivo y lo instrumental preceden, guían, conducen y determinan lo cognitivo.
Es decir, que el aprendizaje humano es esencialmente afectivo y emocional, pero en el aprendizaje humano, lo afectivo y lo cognitivo preceden, guían, conducen y determinan lo cognitivo.
Pero en la vida misma, en la realidad, en la biopraxis cotidiana, lo afectivo y lo cognitivo determinan lo instrumental,
o sea, el comportamiento humano está determinado por el pensamiento, por los sentimientos y por las emociones,
pero el aprendizaje óptimo, la memoria, la imaginación, el pensamiento y la creatividad,
está determinado por las actuaciones, las cuales a su vez dependen de las emociones y de los sentimientos.
Es decir, que sin motivación no hay actuación, y sin actuación no hay aprendizaje, así de sencillo.
Esto es muy importante para la neurodidáctica, ya que cuando un estudiante se relaciona con un contenido novedoso,
interesante y atractivo, utilizando la mayor cantidad de sus órganos, de los sentidos, escuchar, observar, sentir, expresar, hacer,
cuando el docente le comunica ese contenido, mediado por fuertes procesos afectivos y emocionales,
estimulan el estudiante la formación y la configuración de nuevas relaciones.
El docente crea necesidades de aprendizaje, deseo de aprender, estimula la curiosidad intelectual,
que son cualidades que impulsan los procesos de aprendizaje en otros contextos, incluyendo la actividad del sueño.
De hecho, recuerdo cuando yo era estudiante, no hace mucho tiempo,
que pasaba todo el día deleitándome en las maravillosas clases de mis docentes de la época.
Luego yo estudiaba toda la noche, acostado en mi cama.
Me quedaba dormido con el libro cubriendo mi rostro, y de una manera realmente sorprendente, impresionante e inverosímil.
Al otro día, al levantarme, yo dominaba a la perfección todo lo que había leído y algo más.
¿A qué se debe esto?
Mientras mis compañeros de clase dormían de manera espléndida toda la noche con el fin de levantarse bien temprano en la madrugada a estudiar,
yo estudiaba de noche y me acostaba estudiando y al otro día me lo sabía todo.
¿Por qué?
Pues, por muchos años me estuve preguntando las razones de este extraño fenómeno,
pero ahora, gracias al eminente neurocientífico colombiano Rodolfo Ullinás, conozco y comprendo la respuesta.
El cerebro humano tiene la capacidad de generar pensamientos, percepciones y sueños,
y en esas percepciones, sueños y pensamientos generados por el cerebro,
hay implícito, tácito, de alguna manera, un proceso de aprendizaje, un aprendizaje profundo, autónomo, auténtico,
y, sobre todo, neuroconfigurado.
Todos estos hallazgos han sido posibles en las últimas décadas del siglo XX debido al vertiginoso e indetenible desarrollo que ha alcanzado la neurociencia,
y, en particular, la neurobiología, la biogenética y la neuropsicología,
que han creado las condiciones necesarias e imprescindibles para continuar investigando, estudiando, indagando las diversas zonas y áreas del cerebro
en donde podrían estar localizadas las personas con discapacidad.
y en particular, la neurobiología, la biogenética y la neuropsicología,
que han creado las distintas zonas y áreas del cerebro en donde podrían estar localizadas determinados espacios de la cognición y de la afectividad humana.
Finalizo con lo siguiente:
Esto, sin lugar a dudas, es muy importante para la elaboración de teorías configuradoras.
En este sentido, la pedagogía configuracional es una magnífica respuesta
y el neurocurrículo debe convertirse en el principal mecanismo configurante.
CC por Antarctica Films Argentina
Podcast Summary
Key Points:
El cerebro humano sigue siendo un enigma en su dinámica, aunque se conoce mejor su estructura estática.
Los sistemas de representación humana incluyen seis configuraciones
El aprendizaje se potencia con la práctica, el debate y la enseñanza a otros, según estudios citados.
Las neuronas se comunican mediante sinapsis y neurotransmisores; el aprendizaje crea y modifica redes neuronales.
La cultura de la pregunta, no la respuesta, estimula el aprendizaje autónomo y neuroconfigurador.
Lo afectivo y emocional preceden y determinan lo cognitivo en el aprendizaje humano.
El cerebro puede aprender incluso durante el sueño, como ejemplifica la experiencia personal del autor.
Summary:
El texto reflexiona sobre cómo se genera el aprendizaje humano, destacando que, aunque se ha avanzado en el conocimiento estático del cerebro, su dinámica sigue siendo un misterio. Se analizan los sistemas de representación humana, que incluyen los cinco sentidos más la mente, como canales de acceso al cerebro. Según Dell, el aprendizaje es más efectivo cuando se practica, discute o enseña, alcanzando hasta un 90% de retención. Rodolfo Ullinaga señala que el cerebro es un sistema cerrado en actividad constante, capaz de generar percepciones sin estímulos externos, como en los sueños.
El aprendizaje se describe como un proceso neuroconfigurador: las neuronas se conectan mediante sinapsis y neurotransmisores, formando redes que se fortalecen con la experiencia. La cultura de la pregunta es clave, ya que las interrogantes movilizan el cerebro y crean nuevas conexiones. Además, se enfatiza que lo afectivo y emocional guían lo cognitivo, por lo que la motivación es esencial para el aprendizaje. La neurociencia moderna ha revelado que el cerebro tiene un inmenso potencial para aprender, y que el conocimiento previo, las emociones y las actividades influyen en la formación de redes neuronales.
Finalmente, se concluye que el aprendizaje humano es esencialmente afectivo e instrumental, y que la pedagogía configuracional y el neurocurrículo son herramientas fundamentales para optimizar este proceso, incluso durante el sueño, como muestra la experiencia del autor.
FAQs
El aprendizaje neuroconfigurador se refiere al proceso de formación y modificación de redes y circuitos de comunicación neuronal en el cerebro. Se basa en la capacidad del cerebro de crear nuevas conexiones entre neuronas, lo que permite un aprendizaje más eficiente y perdurable.
Los sistemas de representación son las formas en que el ser humano recoge, almacena, codifica y emplea la información. Se clasifican en visual, auditivo, kinético, gustativo, olfativo y mental, siendo estos los canales de acceso al cerebro y la mente.
Las neuronas se comunican entre sí a través de sinapsis, donde se liberan neurotransmisores que transmiten información. El aprendizaje implica la activación y creación de nuevas sinapsis, formando redes neuronales que almacenan y procesan la información.
Las emociones y los afectos preceden, guían y determinan lo cognitivo en el aprendizaje. Sin motivación no hay actuación, y sin actuación no hay aprendizaje, por lo que los procesos afectivos son esenciales para configurar redes neuronales.
La cultura de la pregunta estimula el aprendizaje autónomo y neuroconfigurador, ya que las preguntas activan programas mentales y promueven la creación de nuevas redes neuronales. El docente debe hacer preguntas problematizadoras en lugar de ofrecer respuestas directas.
Según Dell, el estudiante aprende un 5% en lecciones, un 10% de lo que lee, un 20% de lo que escucha y observa, un 30% en demostraciones, un 50% en grupos de discusión, un 75% en prácticas y un 90% de lo que debate y enseña a otros.
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