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2212. Cómo mantener el propósito durante el año

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2212. Cómo mantener el propósito durante el año

El episodio analiza cómo mantener los propósitos de año nuevo a lo largo del tiempo, identificando por qué comúnmente se abandonan. La motivación inicial, impulsada por el ambiente de enero, es temporal y variable, lo que lleva a un círculo vicioso de frustración y abandono. La solución principal no depende de la motivación, sino de la disciplina y la acción constante, incluso cuando no hay ganas. Se destaca la importancia de establecer metas realistas y flexibles, evitando objetivos demasiado ambiciosos. Además, se recomienda diseñar un plan práctico, revisarlo regularmente con base en la experiencia real y aprender de los fallos sin culpa, ajustando el enfoque cuando sea necesario. Finalmente, se advierte contra el perfeccionismo, que puede llevar al abandono total al idealizar el proceso. La clave del éxito es la constancia imperfecta: persistir a pesar de los obstáculos, los días malos y los fracasos ocasionales, retomando el propósito tras cada caída.

Transcription

2203 Words, 12433 Characters

Spanish
Hoy hablamos el episodio 2.2012, como mantener el propósito durante el año. Bienvenido, ahí hablamos el podcast diario para aprender español. Puedes escuchar el "Catago completo" si te haces suscriptor Premium en "Oi", hablamos.com. O la oyente, ¿qué tal? Ya estamos en el último episodio del tema el mes que hemos dedicado a los propósitos de año nuevo. Hemos hablado sobre cómo ponernos objetivos y cómo hacer un plan para cumplir esos objetivos. Hoy terminamos esta serie, hablando sobre cómo mantener ese propósito durante el año. ¿Cómo seguir trabajando en ello? A pesar de los posibles problemas y obstáculos que nos podamos encontrar. Seguro que en el pasado te ha ocurrido esto. Empiezas el año muy motivado. Te pones varios objetivos, pero después de unas pocas semanas o un par de meses, dejas de trabajar en tus nuevos propósitos y fracasas. Perdiste la motivación, perdiste las ganas de conseguir eso y después de un tiempo, te empezó a resultar demasiado difícil o te exigía demasiado esfuerzo y decidiste dejarlo. No te preocupes, oyente, no estás solo. Es algo que le pasa mucha gente. Hoy veremos algunas ideas para intentar que este año sea diferente. ¿Qué no te pase eso? Para empezar, tenemos que preguntarnos, ¿por qué abandonamos los propósitos después de unas pocas semanas o meses? Yo creo que la principal razón es porque perdemos esa gran motivación que teníamos al principio. La motivación de enero es fugaz, no dura para siempre. Viene del ambiente de los mensajes que vemos en redes sociales, de la idea de año nuevo, vida nueva, todo nos empuja a mejorar a empezar de cero. El problema es que esa motivación, de la misma forma que llega rápido, también se va rápido. Cuando pasan las primeras semanas de enero y la vida vuelve a la normalidad, esa energía inicial desaparece. Y eso hace que requeramos esfuerzo hacer esas cosas que al principio te requerían menos esfuerzo. Y aunque no vas a perder la motivación por completo, la motivación, después de unas semanas, ya no es constante. Hay días en los que estás muy motivado y en otros estás desmotivado. Unos días te levantas con energía, con ganas de comerte el mundo, pero otros días simplemente no te apetece nada trabajar en tu objetivo. Y en esos días, en los que estás más apático, es cuando no cumple tu pequeño objetivo el día. Eso hace que te sientas mal y te desmotivas todavía más. Entonces entras en un círculo vicioso y es cuestión de tiempo que abandones por completo tu propósito. ¿Cómo podemos evitar que ocurra esto? Lo primero es que no puedes esperar a tener ganas o a estar motivado para hacer tus tareas o tu objetivo el día. Eso es un error porque esas ganas aparecen y desaparecen según el cansancio, el estrés o el estado de ánimo. Si tu propósito depende solo de la motivación, está condenado a fallar tarde o temprano. Por eso, lo que de verdad mantiene un propósito, no es la motivación, sino cosas mucho más simples y menos emocionantes. Tener una rutina, tener un entorno adecuado, tener disciplina, etcétera. En lugar de esperar a estar motivado para hacer algo, simplemente haz lo que tienes que hacer. Aunque no te apetezca, aunque te de pereza, aunque no quieras hacerlo. Ese es el gran secreto de las personas que consiguen grandes logros o azañas. Muchas veces hacen lo que tienen que hacer aunque ese día no les apetezca. Lo hacen porque saben que es lo que tienen que hacer para lograr su objetivo. Tú puedes ver al típico famoso que hace muchos cambios en su vida y pensar que es una persona con una gran motivación. Pero seguramente es una persona que se sacrifica y hace las cosas aunque no esté motivado. Como consejo práctico, te recomiendo practicar la habilidad de hacer cosas aburridas, complicadas o tediosas, aunque no quieras hacerlas, aunque no tengas ninguna ganas de hacerlo. Al principio es complicado, pero es algo que se puede lograr. Cuando pienses, tendría que hacer esto, pero no tengo ganas. No me apetece, me da mucha pereza. Hazlo adesgana, pero hazlo. Cuando repitas eso, varias veces descubrirás una especie de poder secreto dentro de ti. Sí, suena un poco raro esto, pero cuando te das cuenta de que puedes ponerte a hacer cosas, a pesar de no tener ganas de hacerlo, es como que te sientes un poco más libre. Por ejemplo, te voy a contar un secreto. Hay días en los que no me apetece grabar este podcast. Así es, no todos los días tengo las mismas ganas de grabar. Y hay veces, en las que me da pereza, estoy desmotivado, o tengo cualquier emoción negativa que me dificulta el trabajo. Pero lo hago, porque es mi deber. Desde fuera, seguro que muchas personas piensan. Roy siempre está muy motivado, porque lleva 9 años, grabando el podcast cada día, y seguro que su pasión ya no requieres forzo grabar. Pues no es así, querido amigo, me gusta mi trabajo, pero hay días en los que no me gusta. Hay días en los que me cuesta hacerlo, y lo hago sin motivación y sin ganas. Simplemente lo hago. Estos días, en los que no me apetece, tengo que intentar apagar el cerebro, y no pensar en la tarea. Simplemente, me pongo delante del micro, y le doy a grabar. Siguiendo con los motivos por los que muchas personas no cumplen sus propósitos, otro error muy común es marcar sus objetivos demasiado ambiciosos. Queremos cambiar demasiadas cosas a la vez, o nos ponemos metas poco realistas. En principio suena bien, pero en la práctica es difícil de sostener, cuando no cumplimos con ese objetivo tan exigente, aparece la frustración. Por eso, si llega un punto en el que estás abrumado, porque querías cambiar muchas cosas, pero, ves que no das abasto, intenta replantear tus objetivos, y piensa en que quieres priorizar. También muchos propósitos fracasan porque no hay un sistema detrás, no hay un plan, no depende del ánimo, de las ganas, de la motivación que hemos comentado antes, y eso no funciona largo plazo. Los propósitos necesitan estructura. Para solucionar esto lo tienes fácil, es lo que hablamos en episodios pasados, tienes que diseñar un plan, pero como decía Mike Tyson, todo el mundo tiene un plan, hasta que recibe el primer golpe en la cara. Por mi experiencia, las cosas que así nunca salen como habíamos planeado. A ver si te va representado, oyente, te pones como objetivo hacer deporte varias veces por semana. Diseñas un plan detallado sobre qué días vas a hacer deporte, te apuntas al gimnasio, ya sabes que vas a hacer, que rutina vas a tener, la progresión que quieres tener, etc. Pero luego llega la primera semana y solo ha sido una vez al gimnasio en lugar de las cuatro veces que te habías propuesto, o quizá si has cumplido el plan las primeras semanas, pero después de unas semanas te cuesta cumplir el plan y empiezas a bajar la frecuencia con la que vas al gimnasio. Hasta que finalmente solo te acuerdas, de que tenías este objetivo, el día que te pasan el recibo del gimnasio, porque no ha sido en todo el mes. Esto ocurre porque es muy fácil escribir un plan en un papel, pero es más difícil ejecutarlo. Además, muchas veces, cuando planeamos, somos demasiado optimistas. Estos como las empresas cuando hacen sus previsiones de ingresos para el próximo año, o los gobiernos cuando calculan lo que va a crecer el PIB en los siguientes años. Siempre son muy optimistas, y muchas veces no se cumplen esas previsiones, porque una cosa es prever y planificar, y otra cosa muy distinta es cómo se desarrolla la vida real. Siempre hay imprevistos, o cosas que no van como habíamos planeado. Siguiendo con frases así celebres, John Lennon decía que la vida es eso que pasa mientras estás haciendo otros planes. Aunque esta frase se refiere a que nos olvidamos de vivir el presente, pensando siempre en los planes futuros, a mí también me gusta usarla para hablar de la diferencia entre planear un cambio en tu vida y llevar a cabo ese cambio. El plan es útil, pero lo realmente útil es la información que vas obteniendo cada semana que intentas cumplir tu plan. Ok, solo ha sido un día al gimnasio en lugar de cuatro. Vamos a sentarnos a analizarlo. ¿Qué ha pasado eso? Es por falta de tiempo, es por falta de ganas, es por miedo o por vergüenza. ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Qué cambio puedes hacer la próxima semana para intentar que esto no se repita? Tienes que hacer una especie de terapia contigo mismo. Responde con calma, diferentes preguntas, hasta encontrar los puntos en los que falla tu plan. Las personas, cuando no cumplen el plan, se enfadan consigo mismas, se frustran y abandonan. Pero es mejor usar esa información para ajustar el plan. No se trata de castigarte o de pensar que eres un fracasado, esos pensamientos no te sirven de nada. La clave es que intentes entenderte mejor y ver lo que puedes cambiar para que sea más probable que cumpla a tus objetivos. Eso es tan importante revisar el propósito y el plan de vez en cuando. Revisa y adapta el plan a tu vida real, no a la vida ideal que tenías en la cabeza cuando los escribiste en enero. Tal vez el objetivo era demasiado grande, tal vez el ritmo era demasiado rápido, o tal vez no encaja bien con tu momento actual. Si ves que no puedes hacer deporte cuatro veces por semana, quizá puedes empezar con dos. Si querías estudiar español una hora al día y no lo estás cumpliendo, quizás mejor estudiar 15 o 20 minutos, pero todos los días. A veces el problema no es el propósito, sino la forma en la que lo planteamos. Y recuerda que fallar no es el problema, fallar forma parte del proceso. El verdadero problema es abandonar después de fallar, por eso una buena regla es una que ya te comentado en el anterior episodio. No encadenes dos abandonos seguidos. Si un día no estudias no pasa nada, al día siguiente vuelves. Si una semana no has cumplido, la siguiente lo intentas otra vez, sin dramas y sin culpa. Por último otro consejo para no abandonar tu propósito, a lo largo del año, es tener cuidado con el perfectionismo. A veces, querer hacer todo de forma perfecta, puede encontrar de nuestros planes. ¿Por qué? Pues porque cuando te obsesionas mucho, con hacerlo todo perfecto, en el momento en el que algo no va bien, te frustras mucho porque te obsesionas con lo que te falta por hacer o con lo que no has cumplido de tu plan. Y claro, como luego no eres capaz de seguir tu plan de forma perfecta, ves ese objetivo como imposible de conseguir, y lo dejas todo lo abandonas. Y es triste, porque es como querer conseguir la máxima nota en un examen, un 10 y acabar sacando un 0, porque debido a la presión que te habías puesto a ti mismo, no te has presentado el examen. La realidad es que el progreso nunca es perfecto. Nadie aprende un idioma, estudiando todos los días sin fallar ni una sola vez. ¿Qué se pone en forma, yendo al gimnasio de forma perfecta durante todo el año? La vida pasa, surgen imprevistos, hay días malos, hay semanas complicadas, y eso es completamente normal. Lo importante no es ser perfecto. Lo importante es ser constante. Es mejor estudiar español, el 70% de los días del año, de forma imperfecta, que hacerlo perfectamente durante unas semanas y luego abandonar. Es mejor ir al gimnasio, tres veces por semana, durante todo el año, aunque algunos días no te apetezca y no des el máximo, que ir todos los días durante un mes con una rutina perfecta y luego dejarlo, porque no puedes mantener ese ritmo. El perfectionismo también nos hace compararnos con otros o con una versión idealizada de nosotros mismos. Ves a alguien en redes sociales que parece cumplir sus objetivos a la perfección y piensas. Yo debería ser así, pero lo que no ves es que esa persona también tiene días malos, también falla. No sabes lo que hay detrás de la historia de esa persona. Quizás lo sube fotos los días que cumple su objetivo, pero cuando no lo cumple, no dice nada. No estás viendo la rida completa. Así que, oyente, date permiso para ser imperfecto, date permiso para tener días malos, para fallar de vez en cuando, para no alcanzar el ideal que tenías en mente. Lo que realmente importa es que, después de fallar, porque vas a fallar, creme, lo que importa es que vuelvas a intentarlo. Esa es la verdadera clave del éxito, no la perfección, sino la constancia imperfecta. No lo ha sido todo por hoy, recuerda que puedes hacerte sus querido premium para escuchar el cataló completo del podcast y el podcast premium de los viernes. Hasta premium en hoy, hablamos.com. Muchas gracias por escucharnos, nos vemos en el episodio de mañana. Pasa buen día, hasta mañana.

Podcast Summary

Key Points:

  1. La motivación inicial es fugaz y no es suficiente para mantener los propósitos a largo plazo.
  2. La disciplina, la rutina y actuar incluso sin motivación son clave para el éxito.
  3. Establecer objetivos realistas, revisar y adaptar los planes, y evitar el perfeccionismo son estrategias esenciales.

Summary:

El episodio analiza cómo mantener los propósitos de año nuevo a lo largo del tiempo, identificando por qué comúnmente se abandonan. La motivación inicial, impulsada por el ambiente de enero, es temporal y variable, lo que lleva a un círculo vicioso de frustración y abandono. La solución principal no depende de la motivación, sino de la disciplina y la acción constante, incluso cuando no hay ganas.

Se destaca la importancia de establecer metas realistas y flexibles, evitando objetivos demasiado ambiciosos. Además, se recomienda diseñar un plan práctico, revisarlo regularmente con base en la experiencia real y aprender de los fallos sin culpa, ajustando el enfoque cuando sea necesario. Finalmente, se advierte contra el perfeccionismo, que puede llevar al abandono total al idealizar el proceso.

La clave del éxito es la constancia imperfecta: persistir a pesar de los obstáculos, los días malos y los fracasos ocasionales, retomando el propósito tras cada caída.

FAQs

Principalmente porque pierden la motivación inicial, que suele ser fugaz y depende de factores externos como el ambiente de año nuevo. Cuando la vida vuelve a la normalidad, esa energía desaparece y el esfuerzo requerido aumenta, llevando a un círculo vicioso de desmotivación.

La disciplina, tener una rutina y un entorno adecuado son clave. En lugar de depender de la motivación, que varía, es crucial hacer lo necesario incluso cuando no apetece, ya que eso construye constancia y evita el abandono.

Marcar objetivos demasiado ambiciosos o poco realistas, lo que lleva a la frustración. Se recomienda replantearlos, priorizar y ajustarlos a un ritmo sostenible, como empezar con metas más pequeñas y alcanzables.

Porque la vida real incluye imprevistos y somos demasiado optimistas al planificar. En lugar de abandonar al primer fallo, es útil analizar qué salió mal y ajustar el plan basándose en esa información, adaptándolo a la realidad.

El perfeccionismo puede llevar al abandono, ya que cualquier desviación del plan ideal causa frustración. Es mejor aceptar la imperfección y ser constante, aunque haya días malos, en lugar de buscar una ejecución perfecta que sea insostenible.

No encadenar dos abandonos seguidos. Si un día o semana no se cumple, se debe retomar sin culpa. Fallar es parte del proceso; lo importante es volver a intentarlo y mantener la constancia a largo plazo.

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