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Colombia Artesanal - Bolívar - Jaider García

3m 54s

Colombia Artesanal - Bolívar - Jaider García

Hider García es un artesano de San Jacinto que aprendió el oficio de fabricar instrumentos tradicionales de su abuelo Tonyo, quien integró una reconocida agrupación musical. Desde pequeño, Hider mostró habilidad para crear tambores y gaitas, y hoy lidera una nueva generación de fabricantes junto a sus hermanos e hijos. Aunque no interpretan la música, sus sobrinos ya tocan en festivales locales. La familia produce tambores, tamboras, maracas y gaitas, así como instrumentos dominicanos, calculando meticulosamente los materiales necesarios. El conflicto armado en Bolívar provocó la escasez de madera y la dispersión de tradiciones, pero un proyecto gubernamental en 2016 ayudó a revitalizar su legado. Hider destaca cómo se han reinventado: las gaitas, que antes usaban cactus cardón, ahora se hacen con PVC o madera, y la pluma de pato fue reemplazada por agujas quirúrgicas. Sin embargo, la cera de abeja mezclada con carbón sigue siendo esencial para las cabezas de gaita, un material que atrae a las abejas. A pesar de los cambios, la tradición perdura, mostrando resiliencia y adaptación en cada instrumento fabricado.

Transcription

595 Words, 3275 Characters

Spanish
Hider García, entre Gaitas y Tambores, en la casa de su abuela donde huían hallar a los galleteros de San Jacinto, creció Hider García, su abuelo, Tonyo García, entró en 1985 a la bien conocida agrupación que ha existido desde 1940 y que en el 2006 ganó el grame latino a mejor álbum folclórico. Para eso entonces Hider tenía apenas un par de años, así que desde muy pequeños en papo de sonido, como a los 15 intentó hacer una cajita para niños, su primera tambora, y se dio cuenta de que eso lo llevaba en la sangre, como no, si el abuelo hacía sus propias gaitas mucho antes de que se popularizara su comercialización. Ahora, Hider hace parte de una generación de fabricantes de instrumentos juntos a sus hermanos Roberto Inelson, su primo Giovanni y su hijo Giovanni. Llevan la batuta de la tradición familiar y aunque no interpretan esa música con la que crecieron, la siguiente generación ya se está encargando de hacerlo, pues dos de sus sobrinos ya empezaron a tocar en el festival nacional autóctono de gaitas de San Jacinto. Para tocar los ritmos de la gaita son necesarios el tambor, la tambora, el llamador, las maracas y las gaitas en Braimacho. Hider y su familia no sólo fabrican con maestría cada uno de esos instrumentos, sino que se le miden a hacer y en vez dununes, batas y tamboras dominicanas. Ya tienen perfectamente calculado el material que necesitan para cada uno, cuanto cañamo para el trenzado de un tambor, cuanto madera, cuantas semillas de chuir a recogidas de las matas de su patio para las maracas de Tottumo. Llegará ahí ha sido todo un proceso de significación y entrega al oficio, un reto en el que tuvieron que pasar de medir las circunferencias de los tambores con lo que hubiera la mano, la tapa de una olla, por ejemplo, a sacarle la medida exacta. Parte de su orgullo está en que su tradición por poco se pierde y en haberla logrado revivir con la ayuda de una iniciativa del gobierno por los litier de Colombia en 2016. Resulta que San Jacinto no fue a geno el paso de la guerra por Bolívar, ni al desplazamiento. Un efecto del conflicto fue que después de que la gente dejara sus casas en estas prósperas tierras, donde la mayoría de los padres se dedicaban a la agricultura, llegaron quienes empezaron a rasar indiscriminadamente con todo lo que había incluyendo la madera. Así que cuando la gente regresó a su lugar y reclamó su espacio, el entorno ya no era el mismo. Se encontraron con la escasez del material y la diseminación de sus tradiciones que afortunadamente volvieron a rasar y a portar. Lo positivo, dice Hyder, es a verse reinventado. Con tantos años de tradición a cuestas han visto los cambios que han sobrevenido a sus instrumentos. En el caso de las gaitas que vienen de a dos, la hembra para los agudos y el macho para los bajos han visto como el cactus cardón, usado para el cuerpo, está siendo reemplazado por tubos de PVC de una pulgada o por madera. Y la pluma de pato con la que la interprete sopla por las tapas de las agujas quirúrgicas. Lo que no ha cambiado y difícilmente lo hará, es la sera de avejas mezclada con un carbón con la que se hace la cabeza de cada gaita y te atrae a las abigitas que cuando se deja desatendida aprovechan para hacer su casa dentro de ese instrumento que les huele a hogar.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Hider García creció en San Jacinto en una familia de fabricantes de instrumentos tradicionales, iniciando su oficio a los 15 años.
  2. Su abuelo Tonyo García fue miembro de una agrupación que ganó un Grammy Latino en 2006, y la tradición familiar continúa con hermanos, primos e hijos.
  3. Fabrican instrumentos como tambores, tamboras, maracas y gaitas, además de adaptarse a fabricar instrumentos dominicanos.
  4. La escasez de materiales, como la madera, surgió tras el conflicto armado que afectó la región, pero la tradición se revitalizó con apoyo gubernamental en 201
  5. Han modernizado algunos instrumentos, reemplazando cactus por PVC o madera, y plumas de pato por agujas quirúrgicas, pero mantienen la cera de abeja y carbón para las cabezas de gaita.

Summary:

Hider García es un artesano de San Jacinto que aprendió el oficio de fabricar instrumentos tradicionales de su abuelo Tonyo, quien integró una reconocida agrupación musical. Desde pequeño, Hider mostró habilidad para crear tambores y gaitas, y hoy lidera una nueva generación de fabricantes junto a sus hermanos e hijos. Aunque no interpretan la música, sus sobrinos ya tocan en festivales locales.

La familia produce tambores, tamboras, maracas y gaitas, así como instrumentos dominicanos, calculando meticulosamente los materiales necesarios. El conflicto armado en Bolívar provocó la escasez de madera y la dispersión de tradiciones, pero un proyecto gubernamental en 2016 ayudó a revitalizar su legado. Hider destaca cómo se han reinventado: las gaitas, que antes usaban cactus cardón, ahora se hacen con PVC o madera, y la pluma de pato fue reemplazada por agujas quirúrgicas.

Sin embargo, la cera de abeja mezclada con carbón sigue siendo esencial para las cabezas de gaita, un material que atrae a las abejas. A pesar de los cambios, la tradición perdura, mostrando resiliencia y adaptación en cada instrumento fabricado.

FAQs

Hider García es un fabricante de instrumentos de San Jacinto, Colombia, que aprendió el oficio de su abuelo Tonyo García. Junto a sus hermanos y primos, mantiene viva la tradición familiar de construir gaitas y tambores.

La agrupación de gaitas de San Jacinto, fundada en 1940, ganó el Grammy Latino al mejor álbum folclórico en 2006. El abuelo de Hider, Tonyo García, se unió a ella en 1985.

Se necesitan el tambor, la tambora, el llamador, las maracas y las gaitas en sus versiones hembra y macho.

El conflicto causó desplazamiento y la tala indiscriminada de madera, lo que llevó a la escasez de materiales. La tradición casi se pierde, pero fue revivida con ayuda de una iniciativa gubernamental en 2016.

El cactus cardón usado para el cuerpo de las gaitas ha sido reemplazado por PVC o madera, y la pluma de pato para soplar por agujas quirúrgicas. La cera de abejas con carbón para la cabeza sigue siendo la misma.

También fabrican dununes, batas y tamboras dominicanas, mostrando su versatilidad en el oficio.

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