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Colapso mental

68m 53s

Colapso mental

El texto explora la naturaleza debilitante de la ansiedad y la depresión, describiéndolas no como simples tristezas, sino como condiciones profundas que roban la paz, el sueño profundo y la capacidad de disfrute, sumiendo a la persona en un estado de insensibilidad y funcionamiento en "piloto automático". Se enfatiza que estos son trastornos mentales reales con causas neuroquímicas y fisiológicas, comparables a enfermedades físicas como la diabetes, y no son un indicador de debilidad espiritual o falta de fe. Critica el estigma existente, particularmente en comunidades religiosas, donde a menudo se silencian estos padecimientos, llevando al aislamiento y la culpa de quienes los sufren. El mensaje central aboga por un enfoque integral: aunque la fe es un componente vital, también es crucial buscar ayuda profesional, realizar cambios en el estilo de vida y entender que la salud mental es dinámica. Concluye que ser humano y "vaso de barro" implica vulnerabilidad, y enfrentar estos desafíos con honestidad y recursos adecuados es un acto de sabiduría, no de fracaso.

Transcription

8883 Words, 50216 Characters

Spanish
[Música] Poco os lo saben, pero una noche y sin ninguna razón aparente, quizá te despertaste con una ansiedad, con una preocupación que nunca antes había sentido y fue como si todo lo que tienes por dentro todo lo que te compone estaba a punto de estallar, pero tu piel se lo impedía, estoy hablando de cuando todo doliya, pero doliado en una forma tan extraña que ya te resignaste a buscar de describirlo o a buscar la explicación. Cuando comenzó quizá a una sensación de malestar, algo que pensaste que iba a pasar y después se transformó en una inquietud, en una falta de paz omnipresente que se quedó ahí para siempre. Y hasta el día de hoy sientes que algo no está bien en tu vida, pero no lo puedes identificar. Es un estado como de desasociigo, de desidia, que te priba de tener paz absoluta de respirar profundo, una infelicidad que no se marcha y que te enturbia los momentos agradables, perdiste la risa, la risa franca, la carcajada y no sabes por qué. Es esa insoportable sensación de querer que todo acabe, de a veces no querérdes pertar y te da vergüenza porque eres cristiano y dice por qué a veces no quiero despertarme. Pero es un displacer que te roe las entrañas y deja de dormir o dejas de descansar. Yo creo que de todas las manifestaciones del ansiedad o de la preocupación, esta es la peor porque quizás es la más cruel, porque uno cuando deja de dormir profundamente, deja de soñar, porque desaparece lo que se llama el estado onírico, que es la parte más profunda de los ciclos de sueños que duran dos horas. Cada vez que dormimos, los ciclos horarios, los ciclos oníricos son dos horas, dos horas, dos horas y la parte más profundo es exactamente a la hora de esas dos horas. Y cuando uno está como entre dormido y se despiertas, pierde ese descanso y deja de soñar. Entonces al menos antes cuando descansabas, huillas de ti mismo por las noches, ahora ya no ni siquiera eso, ni siquiera te puedes desconectar de tus pensamientos. Y al principio deja de disfrutar, na, te satisface hasta que después todo en la vida te empiece y grita y empieza esa suerte de callosidad emocional, física, uno empieza a vivir como zombie y la insensibilidad parece proporcional a lo profundo del pozo en el cual estamos. Porque cuanto más hundido estás, menos sientes y cuanto más te desgarras por dentro, más te desconectas por fuera, eso es la ansiedad, eso es la preocupación o cuando transitamos los rieles de la depresión. Continuas, pero en piloto automático entonces se hace las tareas de la casa, las compras a les atrabajar, pero no estás ahí. La depresión duela y no es una metáfora, no es una licencia poética que la depresión duela. Hace mal y las sientes en el pecho, en la cabeza, en las entrañas, la depresión, la tristeza esa que parece que no tiene ningún sentido y a veces ningún porque duela de una forma completamente diferente a cualquier dolor físico que hayas experimentado. En primera instancia, porque no se deja comprender y no tiene una solución inmediata, no es una migraña que podríamos resolver con un analgésico, no eres plenamente consciente de qué es lo que anda mal, hasta que sientes que algo se rompe en tu interior. Luego, en el mejor de los casos, en el mejor de los casos, porque la mayoría se lo calla, pero en el mejor de los casos te diagnostican y te dicen que estás roto por dentro y no tienes la menor idea de cómo repararte, porque tenías a pensar de que tienes una enfermedad, una patología, uno dice "estú triste", no es que estoy enfermo, pero la tienes la patología, tienes los síntomas y no se soluciona con un par de suturas. Entonces, ¿cómo reparas algo que sabes que está dañado? Pero no sabes cómo está dañado ni en dónde lo está. Entonces, la depresión es estar condenado a vivir contigo mismo cuando tú mismo eres tu propio enemigo. Es un camino a través de la oscuridad, la depresión es un asesino silencioso. Yo siempre digo que es un parásito del corazón, porque nos va drenándonos, va minando el alma, nos va sincelando las ganas de vivir. Deprimir significa hacer algo más pequeño de lo que es, de manera técnica eso es deprimir. Hay un momento en que sólo decías una noche entera de sueños sin interrupciones y que por la mañana fundamentalmente tenga deseos de vivir, como lo fue alguna vez, el deseo de saltar de la cama y decir, "Oye, empieza otra aventura nueva. Hoy puede ser un gran día", como dice la canción del nanoserrat, ¿no? Duró con él. Hay momentos que uno quiere levantarse y decir, "Oye va a ser un gran día". Entonces, la depresión es una condición humana que no respeta la estatura espiritual de nadie. No es que hay ciertas personas que porque sirven al señor o predican o supuestamente están más ungidos, y que no pasan por esos valles de sombras. Yo estaba leyendo que según el Instituto Nacional de la Salud Mental, los trastornos mentales están alcanzando niveles epidémicos, como nunca antes. Y eso no se resuelve con ejercicios de respiración profunda. Si bien ayuda, no resuelve una depresión o un estado anímico que está por el suelo. Y mucho menos se resuelve con velas aromáticas para el estrés. Eso sería como salida la guerra armada con un tenedor, ¿no? No nos va a resolver nada. La ansiedad es una inquietud del alma que no se saía. Hay gente acá que dice, "Yo siento eso, un malestar, una intránquilidad". Es una suspicacia. Y si hay días soleados, decimos, "Bueno, es un pequeño respiro, es una tregua, es un armisticio". Si me está haciendo bien, es un respiro para continuar, es como lo tomamos como un claro, en medio de la jungla. Pero sabemos que mañana la jungla continúa. Es la pregunta de "¿y qué tal si podría pasar tal cosa?". Esa son las frases que nos atormentan. Eso gráfica lo que es la ansiedad, las hipótesis, lo que podría pasar. Es un temor que circula en el campo de la posibilidad de cosas que no ocurrieron todavía. Es un temor pero que se hace tirano y toma reen a nuestra imaginación. Es el espejo borroso del quizá, tal vez pase esto. Entonces la ansiedad y el miedo son primos, pero no son idénticos. Porque el miedo ve una amenaza. La ansiedad se imagina la amenaza y te roba la paz. Dire esto, "el miedo ve la amenaza", la identifica. La ansiedad se imagina que podría haber una amenaza ahí. Y esos monstruos no invitados invaden nuestra mente hasta que toman el control y plantan bandera. Te morisilógicos, a veces, improbables, inexplicables, pero ahí están asentados. Algunos años, un amigo mío, que además es un predicador famoso, entre otras cosas, experimentó un quiebre emocional. Coincidimos en un Congreso y cuando fuimos a cenar, luego que terminó la reunión, comenzó a hablarme con honestidad de sus problemas personales y de lo que luego él describiría como un colapso emocional. El dijo toque fondo y también dijo algo como estoy en off. Literalmente me quedé sin baterías. Estoy sin carga, siento como que no tengo fuerza para continuar. Yo sé que hablar de estos temas no es fácil para nadie, porque sobre todo si uno está constantemente bajo el escrutinio público. Porque la gente que empieza a transitar la tristeza y nadie lo conoce demasiado, o nadie la conoce demasiado, no tiene que dar explicaciones y mucho menos tiene que fingir. Yo así que yo pude espercibir lo incómodo que era para él estar en un puesto de liderazgo, tan exigente, tan expuesto y necesitará ayuda con sus propios conflictos intermos y celebré que me abrier al corazón, aunque no en su totalidad, pero me dijo estoy colapsado. Nadie se dio cuenta a San Oche de lo que estaba pasando, a menos que él me lo hubiese contado, yo tampoco lo hubiese percibido. ¿Por qué él continuaba realizando sus tareas como siempre había hecho? Seguía recibiendo invitaciones de todo el mundo y por fuera, todo parecía excelente, bien encaminado, enfocado, por dentro, el hombre estaba terrorizado. No podía entender la sensación de Pánico, no querer quedarse solo en la habitación del hotel, una tristeza irracional que lo agobiaba, decía, nosotros somos privilegiados, porque podemos hablarle a la gente, Dios nos prestó los sohidos del gentío y sin embargo no tenemos derecho, no tengo derecho a sentirme como me siento. Él parecía de una ansiedad crónica, intentaba no ahogarse en ese. de presión, estaba a punto de llegar al agotamiento extremo de alargarlo todo. Ya se había tomado varios sabáticos en el afán de recargar las baterías pero decía no puedo más. Insisto, por fuera parecía estar todo bien. Pero por dentro era demasiado y él no estaba seguro si iba poder seguir adelante. Y me dijo que muchas mañana no quería levantarse la cama. La frase que uso es "Aguí días que no quiero salir debajo de la manta, primero", y que tomaba pastillas para dormir durante 15 horas saídas para tratar de entumesar la mente y no tener que pensar. Me pareció, me dio mucha pena, me dio mucho dolor, porque uno no sabe qué decir. Pero después empecé un poco a urgar a investigar y me di cuenta que la situación de mi amigo no es única. La estadística dice que el 21% de los adultos es muchísimo. 21% de los adultos padecen algún tipo de desorden mental. Cuando llego de desorden mental no es de estar loco, ni mucho menos estar en demoniado. El desorden mental es un desorden, cambian las prioridades. Los especialistas no van a tolerar que yo diga esto, pero en palabra simple, mi mamá lo explicaría así. Es como sacudir la cabeza y se mezclan los condimentos, se mezclan las sales, ansiedad, depresión, trauma, se domingo pasado, trastornos, bipolares, ciclotimia. La depresión incluye todo eso a veces en ese orden. Es un trastorno complejo que es causado por desequilibrios neuroquímicos, factores genéticos, se cambios estructurales en el cerebro, produce cambios neuroquímicos que transmiten señales de ánimo y motivación y ya dejan de transmitir. Como la serotonina, como la dopamina, incluye alteraciones en el cortisol, que es la hormona del estrés, inflamación cerebral, cambios físicos en las estructuras como el po campo, la corteza prefrontal, prefrontal, entonces uno empieza a tener todo un desorden orgánico, neuroquímico, torpemente, yo era de los que creía que este tipo de patologías no lo afectaba a quien no eran muy espirituales, a cristianos que no eran reales, uno decía, "Bueno, es que no está convertido de verdad, sino no podría estar pasando eso". Y cuando este amigo que me consta, que dio suosa y sigue usando de manera magnífica, me relataba su lucha interior, me di cuenta que su colapso emocional no era una señal de fracaso espiritual necesariamente. Pero si no, la confirmación de que es un ser humano imperfecto, que los problemas de salud mental no tienen que ver con una debilidad espiritual. Más bien son afecciones, semejantes a la diabetes, a las arrímias cardíacas, la hipertensión, las fracturas ocias, que cuando alguien dice "tengo diabetes", uno no dice "tienes necesariamente un demonio", o cuando uno dice "me fracture el femur", uno no dice "es un espíritu", pero cuando alguien dice "tengo un desorden mental" y mediaitamente pensamos que eso es un terreno espiritual. Y no, también es un terreno clínico, porque no existe una vacuna psicológica y espiritual que evite que mi amigo cualquier otra persona pueda sufrir algún tipo de desorden mental y ya sea transitorio o crónico que se sostiene a través del tiempo, pero nadie simune, nadie simune a que esto suceda. Hay un psicólogo llamado Robert Ligi, que señaló que el niño promedio de hoy, de hoy, nuestros hijos tienen el mismo nivel de ansiedad que un paciente psiquiátrico promedio de los años 50. Y él dice "nos hemos convertido en gente al borde del colapso nervioso". Nosotros hijos, si siguen así, van a sufrir desordenes, colapso emocionales, tienen muy poca resistencia al rechazo, un umbral muy bajo a la frustración, de manera que se percibe que vamos hacia una generación mucho más frágil que la que conocemos ahora como de cristal, o fendidizo, se al primer golpe quieren perder la vida, eso es porque están insisto al nivel de un enfermo psiquiátrico de nuestros abuelos, o bisabuelos. Y hay muchos cristianos que consideran los problemas de salud mental como una estigma, y tienen miedo que si sus dificultades se llegan a conocer, los demás los van a ver como personas emocionalmente frágiles o lo que es peor débiles en la fe. Entonces muchos consideran que no deberíamos tener problemas emocionales porque estamos llenos del Espíritu Santo. Si el Espíritu Santo no llena cómo vamos a tener un desordemmental. Entonces hay algunas iglesias, creo que una gran mayoría, que hasta afirman sostienen que hay algún tipo de pecado que debemos confesar y que cuando lo hagamos dejaremos de sentir los ansiosos deprimidos, abrumados o agotados. Y como digo siempre, a los que no sucede a veces nos agregan la cuota y laada de la culpa, empezar a buscar que pecado no confese. Y esto hace a menudo que quienes padecen estos síntomas se sientan nais lados, habergonzados sin apoyo porque no es un tema que se predica mucho tampoco. En todo caso dice el que tiene algún tema de tristeza pase el altar que vamos a orar como si fuera osmosis magia, y eso no ocurre. Pero insisto, enfrentar problemas de desordenes mentales, de salud mental no significa que no tengamos suficiente fe, ni que nuestra fe esté dañada, sólo significa que somos humanos, somos humanos. Y en cualquier caso nuestros temas de salud mental se agraban porque con demasiado de frecuencia es algo de lo cual no hablamos. Primero porque no sabemos espesar, no podemos articular. Si decimos "estú y triste nos empieza a decir, y triste porque". Si tienes hijos, si tienes sumarido, por eso. Pero si tienes esposa, ¿qué te falta? Tiene que ver con un auto nuevo, triste, ¿cómo te vas a quejar? Pero no tiene que ver con lo que uno tenga material afectivo, pero triste porque si sirve al señor tampoco tiene que ver con eso. No hay una explicación para ese parásito que se nos mete en la mente. Y afortunadamente esto de no hablar esta reticencia está empezando a cambiar en las congregaciones, pero durante mucho tiempo lo hemos mantenido en secreto como si fuera algo vergonzoso que debiéramos ocultar. Pero aún la Iglesia ha guardado silencio sobre los desordenes mentales, lo cual es trágico y desgarnador. Porque este o la iglesia o las congregaciones deberían ser el lugar más honesto y seguro del mundo. Debería ser el lugar donde uno puede hablar de todo, sin ser jugado, sin que alguien diga, pero no entiendo hay algo oculto, algo abraz hecho. Yo creo que comprendamos que nuestra salud mentales dinámica, no es estática, no podemos decir aquí, hay gente con salud mental y otros que no tienen esa misma salud. No, va cambiando lo cual significa que no es inmutable, sino que nuestro cerebro cambia constantemente, con la edad, con la Andropausa, con la Menopausia, con la adolescencia, con la vida adulta, con el cambio de estado civil, con el cambio de estatus migratorio, hay cosas que nos pasan en la vida y fluctúa a lo largo de nuestra vida a nuestra manera de pensar. En respuesta a los retos que enfrentamos. Entonces podemos estar mentalmente sanos durante un tiempo y luego por alguna razón dejar de estarlo. No es que decimos yo soy sano. Como no podemos decir, yo nunca me refrió. No, por ahí ahora estamos bien y por ahí después tenemos una gripa. No se podemos sufrir un trauma, experimentar un cambio oficio lógico en nuestro cuerpo, tomar decisiones autodestructivas, involucrarnos en una relación tóxica y como resultado, que ayer de repente empicada desde la estabilidad de nuestra salud mental hacía un abismo aterrador, hacía un bucle descendente. Eso puede pasar, teniendo a Cristo o no teniendo a Cristo. Puede pasar, que estamos bien y una temporada nos toca pasar de la primavera al invierno o del verano al invierno sin escalas. Entonces puede que hoy aquí y en casa estés diciendo, me siento muy ansioso, me siento muy triste, preocupado, yo no sé si voy a poder salir adelante este año. Otro dice, no sé por qué me siento tan estrangulado, ahogado apenas puedo respirar, estoy deprimido y no sé por qué. Eso es lo que más molesta cuando no sabemos por qué. Porque lo tomamos como una ataque a traición, decíamos, pero si está bien, no tengo razones para estar mal. Te repito, todo esto no quiere decir que no sea su buen cristiano, sólo indica que eres humano y que en el mundo el señor dijo que tendríamos a fricciones. Algunas a fricciones no vienen necesariamente de afuera, sino de dentro nuestro. Sí somos alvos y sí tenemos al Espíritu Santo, pero recordemos que Pablo le dice a los corintios en la segunda carta capítulo cuatro, versiculo siete, que tenemos este tesoro en vasos de barro. No somos vasos de oro, somos vasos de barro conteniendo. de un tesoro. Tenemos a Cristo, tenemos al Espíritu Santo, pero por ahora, de este lado de la eternidad, somos vasos de barro. Sí. Sosteniendo algo o conteniendo algo maravilloso. Entonces, a veces suponemos que la fe lo va a arreglar todo. Sin embargo, yo nunca, oía nadie decir, "Uy, yo respondí al llamado del señor y de alguna manera mi puntuación de crédito subió al otro día". Que tiene que ver, tener al Espíritu Santo con tener un mal crédito, un buen crédito, eso va a depender de otros factores, no de la fe. Clamé a Jesús para que me salvara y cuando recibía Cristo, bajé de peso, bajé. 10 kilos, no sé cuántas libras en un día. No, no tiene nada que ver, tener a Cristo, no tener a Cristo. O al día siguiente, hacerme cristiano, mi suegra se convertió en una persona amable. No. El domingo me va a uticer, fui al médico Lunes y me dijo usted si su cristiano hace poco el doctor, porque no hay más colesterol. Puede que haya milagros, sí, yo no estoy desacreditando los milagros, pero digo, no es que porque yo tengo a Cristo, sigo comiendo mal, me baja el colesterol. Porque el mundo se rige por principios, como la ley de gravedad que si tiro esto, si tiro a la vida se va a caer aquí, en Australia, en Japón, en China, hay principios que funcionan. El principio de la gravedad, el principio de la más espiritualmente hablando de la Siembre y la cosecha, principios, el principio de la honra. Entonces, si ponemos nuestra fe en Jesús, él no salva, no es perdona, y de este modo la fe soluciona nuestro problema de pecado, sí? Él se olvida del pecado, perdona nuestro pecado. No obstante que Jesús no salve, no significa que ponga inmediatamente en orden todas las áreas de nuestra vida. Por eso, después de la salvación, viene el crecimiento. La Madurez, cuando era niño, dijo Pablo, pensaba, actuaba reflexionada, como niño, más cuando fui hombre, dejé las cosas de niño. No es que la salvación y, mediatamente, nos da una madurez implícita, un madurez inerente y haber aceptado a Cristo. Entonces, en demasiadas iglesias, en mensajes, sólo necesita más fe, atrapé la fe. Y aunque todo necesitamos más fe, sin duda, también podríamos necesitar seguir una dieta mejor, cambiar nuestro estilo de vida, además de la fe, dormir más, descansar mejor, no hay fe que pueda equilibrar una persona que no descansa. Prove de no dormir dos días seguido, empezaba a tener monstruos, a tener dolores de cabeza, y, después, si tengo fe, después estás rompiendo un principio, el principio, el descanso. Necesitamos fe, pero también vamos a necesitar acudir al médico para tratar cierto de esas justes hormonales, encontrar mejores amigos, evitar los tóxicos. Eso no tiene que haber con la fe. Acudir a terapia de ser necesario con un profesional capacitado, lo que no es solo hora por mí y ya está, como se decía antigualmente, creo en el poder de la oración, pero eso no desacredita, no es excluyente de los profesionales que podamos llegar a necesitar. Por eso, si nos duele los huesos, vamos a un quinesiólogo, o vamos a un neurólogo, o a un traumatólogo, porque sí tenemos fe. Primero, porque es la vida real, segundo, porque esa medicina o esa ciencia fue permitida por Dios. Creemos que Dios nos puede llevar a cualquier lado, pero si queremos viajar lejos, tenemos que subir un avión. Entonces, nos fracturamos un hueso, no necesitamos, que alguien nos diga, tienes que tener más fe, o nos lea un versículo de la villa. ¿Qué necesitamos? Un médico o un cirujano para tender de manera inmediata esa fractura. Y si tenemos problemas de salud mental, no lo solucionamos siendo buenos cristianos para que ese espíritu se vayan, necesariamente, no es un espíritu. Podría ser que hay gente atormentada por espíritu, sí, pero no es el caso, no es tu caso. La fe siempre ayuda, pero hay que adoptar un enfoque más holístico, más integral, no solo unidimensional. Por eso es importante que sepamos que, además de Dios preocuparse por nuestro dolor, Dios se entiende lo que enfrentamos en la vida. Yo sé que lo digo siempre, pero se nos tiene que grabar en la mente y en el corazón. El Jesús pasó por las mismas cosas que nosotros, en todas las emociones. Yo leía que según expertos teólogos dicen que Jesús pasó, por lo menos en las escrituras uno puede identificar 39 emociones diferentes. Vemos como Jesús siente la frustración, el miedo, la adversión, la angustia, el asco, la empatía, la alegría, la ansiedad, el enojo, no era un terminator andando por la vida. Entonces según hebreos dos, 17, dice que Jesús ha salido como humano, es un enorme beneficio para nosotros. Dice, por lo tanto, era necesario que en todo sentido, él si si era semejante a nosotros, humano, debido a que él mismo pasó por sufrimientos y pruebas, él va a ayudarnos cuando pasemos por pruebas. Porque él no dice, no sé, yo soy Dios, eso nunca lo viví, no sé lo que es la ansiedad, no tengo idea lo que puede ser la depresión, yo era Jesús Cristo, el hijo de Dios, no, el paso por todo. Hace varios años un pastor amigo en Argentina me recomendó a uno de sus líderes más cercanos para que me ayudara con un programa de televisión, muchos años. Me dijo que además de ser su mano derecha, era un productor muy serio, sin embargo después resultó este productor ser un timador, un canadense, un estafador, envaucador, un abribo, un tramposo truan y granujan. Rata de dos patas diría la. La profeta paquita. El tipo se sentó a tomar sólo un café conmigo y luego me hizo una demanda, alegando que le debía 50 mil dólares por un contrato que nunca firmamos y por algo que tampoco habíamos convenido ni siquiera verbalmente. Obviamente, ¿qué hago? Ya no el pastor que me lo recomiendo, le cuento lo sucedido, lo increíble, le digo, pastor, el tipo que me trajiste me acaba de llegar una demanda y él me contesta de modo despectivo. Bueno, debería dejarlo en manos de Dios. Él te va a defender. Claro que se había dejado en manos de Dios. Ahora estaba queriendo dejarles manos de él que haga algo. Pero yo no entendía cómo ni siquiera era capaz de decirme, "bueno, voy a hablar con este hombre, no tío de hecho hacer algo así". Pero no puede ser si yo mismo te lo recomendarme, está haciendo quedar mal. Él dijo, "no sé". Bueno, ¿usted es Abraham? Los negocios han hecho, le digo, no hicimos ningún negocio, tomamos un café, apareció un año después con una demanda. Me dice que trabajó para mí un año cuando yo no lo vi nunca y nunca lo contrate. No sé, me decía. Y antes que me fuera, me disparó un versículo de la Vilia. Dijen, me disparó de manera intencional, me disparó. Porque cuando alguien nos cita un versículo bíblico, generalmente debe ser para animarnos, para edificarnos. Sin embargo, cuando nos disparan un versículo, los sentimos como una agresión, como una provocación. Me dijo, "viejo, recuerda lo que me viajo, recuerda lo que hice Santiago". Tenés por su moboso cuando se ase y se en diversas pruebas. No se también tenía que estar gososo de que el amigo me esté a esta fara. Yo, grama, ador, tu abuela. Yo dije, ¿esto qué me está pasando, es real? Hace un minuto antes de entrar a hablar con este hombre, yo no sabía si era posible sentirme peor y ahora este hombre logra hacerlo con un solo versículo de la Vilia. A donde quiera que esté, ahora he querido pastor, admiro a la puntería de dispararme el pecho. (Risas) Así. Ahora, yo reconozco que el colapso mental y la ansiedad son fenómenos complejos, porque yo me acuerdo que a partir de esa demanda pasaron ocho años donde yo ya no podía respirar tranquilo. Ya sé una demanda legal, hoy me río. Pero ni siquiera era una demanda criminal, no era ni siquiera, era en el ámbito civil, ¿no? De manera que después me estuve acá al costumbrar a eso cuando uno maneja empleado o tiene compañía, su empresa es lógico y se encargan los abogados, a veces injustamente, a veces justamente, son peleas que se dimiten en una corte y después hay una sentencia favorable, y siempre se trata de dinero. Entonces, que yo era muy jovencito entre un pozo que me costó salir. Ahora, yo no soy experto en esto y sé que además no todos emocionalmente ocupamos el mismo lugar en el espectro de estos desordenes mentales. Y yo prometo que no voy a dispararte al pecho con un versículo ahora, pero si quiero referirme a alguien en las escrituras que experimentó circunstancias muy difíciles como para causarle un desequilibrio emocional y mental. Rápido, voy a ver esta historia porque me parece fascinante. Si se ha mochado, me voy a ver. llamaba José Fath, el cuarto rey de Judá, el reino del sur. Fue uno de los reyes buenos, porque había de los buenos y de los otros, él era de los que tenía veneclásito contigo, porque amaba con sinceridad el señor y trataba de honrarlo, gobernando con equidad, confidelidad. Desafortunadamente el reino de Judá, liderado por él, tenía algunos enemigos que se preparaban para atacarlo. El segundo libro de crónicas, capítulo 20, relata, que tres naciones aliadas, tres naciones aliadas habían decidido combinar sus fuerzas, formar un gran ejército mancomunado para hacerle la guerra a José Fath y derrotar a la nación de Israel. Tres naciones. Entonces, el momento muy difícil, cuando el rey recibe la noticia, dice, "de el otro lado del mar viene contra ti una gran multitud y son tres ejércitos de infantería aliados". Yo supongo que si el ataque venía de un sole ejército, este rey habría especulado, bueno, nosotros vivimos de peleas, va a ser una peleadora, vamos a perder algunos hombres, pero vamos a ganar como siempre, pero ahora se habían aliado tres ejércitos, tres naciones y a veces así es como se produce nuestro desequilibrio emocional, porque si, a veces si hicieramos, si podríamos estar con un solo frente de tormenta, yo sé que la mayoría podríamos manejarlo, pero a menudo nos encontramos con muchas dificultades a la vez. Tenemos un presupuesto emocional limitado y una resistencia mental para enfrentarnos a una sola fuerza enemiga. Cuando es una sola fuerza ok, nos toca una temporada en el hospital, nos toca una temporada de recesión financiera y todos nosotros venimos de historias tristes y duras. Podemos soportar un jefe difícil, ok? Sin embargo, cuando le añadimos al jefe difícil, un niño con dificultades en el colegio y que nos está llamando la maestra, un auto que se nos estropea y no tenemos presupuesto para arreglarlo. Además de los problemas económicos que se van acumulando, que crean más estrés a tu ya estresante matrimonio, una dieta que no te funciona, una suera que da consejo que no le estás pidiendo. Eso se llama un desequilibrio que viene como efecto residual. En sí mismo, todos esos frente por ahí no merecen estar tristes. Cualquiera te diría, "oh, yo también paso problemas económicos". Sí, pero yo lo que tengo es el problema económico, sumando el problema en el matrimonio, sumando el problema con los niños, sumando al problema con los papeles y se nos va sumando y para empiorar, y muchos cristianos que nos dicen si entregaste tu vida a Jesús no debería tener ansiedad, debería estar lleno de paz y alegría. Y yo quiero detenerme aquí y reconocer algo fundamental. Otra vez, "Lanciedad, la depresión, la tristeza no son un pecado". Parece una bobería clara a esto, pero por Dios, no son un pecado. Pues el resultado del pecado, sí, como la diabetes, como el cáncer, pero no es un pecado en sí mismo. Porque Jesús nunca pecó, pero experimentó todo eso. Recuerdas cuando estaba en el huerto de Jechemannie sabía que lo iban a tradicionar, que lo iban a torturar físicamente, que lo iban a crucificar, que cargaría con los pecaos del mundo. Y su respuesta no fue quearse de pie en el huerto y cantar esta alegría que yo siento en mi ser, es el poder de Dios, es el no cantó, eso. No, se postró el rostro en tierra angustiado y lloró el hijo de Dios. Yoró, esas son señales inequíbocas de ansiedad en un adulto. Bueno, un niño, bueno, tiene 33 años y llora como un chico. ¿Cuál era el estado anímico de Jesús? ¿Nas paz total? No, en absoluto. La Vible afirma que estaba en tal agonía, hay una versión que dice "En tal depresión anímica, en su espíritu, que su sudor caía en tierra como grandes gotas de sangre". Y hay de los que dicen que es una metáfora y hay de médicos teólogos que dicen "No, literalmente cuando estamos bajo mucha presión nuestros vasos capilares podrían estallar y literalmente sudar sangre". Lo que sea no describe un Jesús desbordando alegría, una agonía que lo hacía sudar sangre. Entonces, la ansiedad no es pecado, es una señal de alarma. Estamos conduciendo y parpadea una luz roja en el tablero del automóvil. No significa de que el auto esté haciendo necesariamente algo malo. Esa luz intermintente, es una señal de alerta que de algún modo interno tenemos que resolver, porque hay un problema que no podemos ver y que no lo está diciendo. Pero, si cuando se enciende esa luz roja no escondemos el auto en el garaz con la esperanza que nadie note que el auto tiene un problema. No, lo yo, vamos a mecánico o un experto en descubrir lo que significa esa luz y que eventualmente sabres cómo arreglar el despertfecto. Bueno, del mismo modo, desde una perspectiva espiritual, la ansiedad, la preocupación, la tristeza. No es un pecado, es una señal de alerta sobre tres cosas básicas que deberíamos saber. Acá donde yo me cuido de no estar disparándote un versículo, pero yo lo pasé, lo atravesé varias veces y no dudo que tenga que volver a atravesar esos valles de tristeza. Y hay tres cosas básicas que uno puede hacer que las hizo cosas fat y que son zanadoras, extraordinariamente efectivas. Pues yo no te diría algo que no podrías dislucitar o aplicar esto. Es muy aplicable, muy utilitario, muy práctico. Número uno, que parezca un consejo obvio cuando uno se siente así, es tiempo de orar. Yo sé lo que están sintiendo. Ok, y nos más están mandando a orar. Es tiempo de orar de verdad, porque la ansiedad es señal de que es tiempo de orar, pero ya no solo por los alimentos. Señor, me dice, te burrito al pastor en la abriga. No así. No es tiempo de orar un poquito antes de encender Netflix, ni orar ni esperar una vez al año en la mesa de acción de gracia. Es tiempo de orar de verdad. Es exactamente lo que hizo el rey José Fat, con todos reunidos José Fat eleva una oración sincera en la que reconoce tanto su temor como su fe. O sea no es un enagenado que empieza a hablar en fe. Reconoce el temor. Hay tres ejércitos que vienen contra él y dice, Dios, Señor, de nuestros antepasados no eres tú el Dios del cielo y el que gobierna todas las naciones. Es tal tu fuerza y tal tu poder. Que no hay quien pueda resistirte. Él dice, tú estas detrás de este tablero. Hay una famosa escritora, la doctora Carolina Inlif, la doctora Inlif, cuando uno lee su descripción en las contraportadas de sus libros, dice, "Specialista entre Astorno de Comunicación Neuroscientífica Co-ognitiva, tiene un máster doctorado licenciatura en lo jopedia y especializado de Neurología Comitiva y Metacognitiva". No sé qué cuerno significa todo eso. Salvo que es una escritora brillante, ¿no? Y la doctora Lif escribi un libro que se enciende tu cerebro, maravilloso. Y según los resultados de su investigación, ella señala, "A borda esta conclusión", dice, "12, 12 minutos diarios, de oración enfocada, 12 minutos". Mucho menos que los que algunos dedican al gimnasio, mucho menos de lo que dura una serie de Netflix, mucho menos de lo que estaríamos dando vuelta por un molo, un centro comercial, 12 minutos diarios durante un periodo de ocho semanas a ida, 2 meses, 12 minutos diarios, durante 2 meses, puede modificar nuestro cerebro a niveles detectables en un escáner cerebral. O sea, no es una metáfora, no es algo espiritual que no se pueda palpar. En un escáner cerebral se puede ver como el cerebro va creando nuevas sinapsis, nuevas conexiones. Impresionante, o sea, la oración no solo toca el corazón de Dios, sino que también científicamente cambia la bioquímica de nuestro cerebro, la cambia. 12 minutos al día de oración enfocada logran una transformación real de la mente, no metafórica, real. Entonces la investigación de la doctora alif confirma lo que se nos dice en romanos 12-12, no se amuelden al mundo actual, sino que sean transformados mediante la renovación de la mente. Claro, no es una licencia poética, la mente se renueva con 12 minutos diarios, porque son dos y no son 11 o 10 o 15, no sé, hablen con la doctora alif. Lo que yo sé es, mira lo que hace 12 minutos, imagínate lo que puede hacer más. Ahora, sabemos que Dios no solo le dio a Pablo una metáfora, sino que la oración de verdad. renueva nuestra mente, la cambia, nuestra manera de pensar, al tirar nuestros engramas mentales, nuestras neurojéns, sin nunca se detiene, pero ahora va creando nuevas conexiones cerebrales que no teníamos antes. La ciencia habla de lo que llama la neuroplasticidad, que es la capacidad del cerebro para cambiar, a cualquiera era adaptarse, reorganizarse mediante la modificación de sus conexiones inápticas. No es que uno dice "yo ya pienso así, a mí no me cambia más nadie". Es terco, no es que no le funcione el cerebro. Lo tienes sin estrenar, pero porque quiere, por opción. Entonces, como una vez te dije, en el mensaje surcos, en esencia, cuanto más pensamos en algo, más fácil nos resulta volver a ese pensamiento. Entonces, vamos creando una vía neuronal como un patrón mental. Es como la pornografía, cuando volvemos y volvemos, y volvemos, se crea un patrón, un surco, como los traumas, como los malos pensamientos, como las tristezas. Entonces, en nuestro cerebro hay una pequeña parte, con forma de almendras llamada amigdalá. Y esa amigdalá hace trabajo para la cual Dios la creó. Activa la liberación de la adrenalina, aumenta el ritmo cardíaco, eleva la presión arterial, dispara a los niveles de cortisol, que a su vez estimula la liberación de glucosa en la sangre. Todo eso, Dios lo puso. La amigdalá es el madr de la computadora, es el cerebro de la computadora, en una forma ahora sí metaforica, ¿no? Todo eso nos prepara para que ante un peligro luchemos o llamos. Para que no nos quedemos congelados. Si la amigdalá funciona y estamos ante un león, luchamos si somos inconscientes o salimos corriendo. No obstante, se nos presenta un problema. ¿Qué hacemos cuando no podemos ni luchar ni huir? Si la situación es tensa con nuestro jefe, pero necesitamos el trabajo. El congel, hijo adolescente, no va a darle un puñetazo ni tampoco escapar. Si tenemos problemas financieros, no podemos luchar ni huir. Hay que tratar de pagar, te honrar las deudas, entonces, ¿qué pasa? Al no poder responder de manera física, esas tensiones. Entonces, empezamos a darle vueltas al problema, vueltas al problema. Entonces, la adrenalina y el cortisol dan vueltas por nuestros torrentes anguíños como señoras con una tarjeta de crédito en el Centro Comercial. Vamos, vueltas, vamos, vueltas, vueltas. Y darle vueltas al asunto es una puerta a la tristeza. Es el noclio del problema. J. 35 declara la triste, celebremente frase "Lo que más metemía me sobrevino". Tanto temerle, a final me sobrevino. De allí puede que se desprenda la famosa ley de mur oficial o va a salir mal seguro que saldrá mal. Pero dijo J. lo que tanto meteme, tanto temor y al final me vino todo lo que te misé. ¿Qué todo eso que pasó, J. en algún momento él lo tenía ni pote, si que tal si pierdo mis hijos, si un día pierdo el ganado, y que tal un día si me exposa, me da una patada". Entonces, le pasó. Entonces, como el cerebro se reorganiza alrededor de cada pensamiento al tener con frecuencias, pensamiento que causan miedo, estamos entrenándolo para enfocarse no a negativo. La expresión entra en el cerebro para que todo salga mal. Baja una fiesta y dice no, seguramente alguien va a tener el mismo vestido que yo, me había encontrado con mi cunidad y va a sacar ese tema que no. Y va a pasar todo eso, porque la fe funciona para adelante y para atrás. Uno puede tener fe en que las cosas van a salir bien y fe en que las cosas van a salir mal. Es un mecanismo casi natural. Es natural pensar en lo que podría ir mal. Entonces, ¿cómo lo combatimos? ¿Siedas natural? ¿Cómo nos defendemos de la ansiedad que nos ha ogas? Bueno, insisto, las soluciones comunicar con Dios, comunicarnos, orar. La ansiedad es algo natural, la oración es sobrenatural. La ansiedad es natural, la oración es sobrenatural. Lo de idea otra vez, la oración es sobrenatural. Sí. ¿Qué hace la oración sobrenatural? Romp el ciclo de la preocupación, lo rompe. Porque sobrenaturalmente rompe todos nuestros argumentos, nuestros guiones que nos escribimos. Entonces, uno tiene que fijar los pensamientos en todos los que es verdadero, todos los honorable, todos los justos, todos los puro, todos los bello, todos los andirables, en esto pensada. En eso, si pensamos en lo negativo, le damos fuerza a esa palabra, le damos fuerza a los que el enemigo nos está diciendo. Entonces, la oración que hace rompe el ciclo, primero, ¿por qué toca el corazón de Dios? Pero también, insisto, cambia la bioquímica de nuestro cerebro. ¿Cuál es el gran negocio de los terapéutas? Un rano que un terapéutable mucho. Paga su una fortuna, te sientas en el diván y te disempieza a mi a contar de su madre. Bueno, mi madre, gracias. Va, va. Repite eso que dijo, "No, que mi madre era un poco loca, loca. ¿Qué le vas a sentir eso?" Bueno, mi madre. Porque tampoco la estoy culpando, pero es por qué no la está culpando. ¿Qué crees esa frase? ¿A notemos? ¿Por qué no la está culpando? Bueno, continuamos mañana. Ahora, no estoy desacreditando el trabajo de los terapéutas. Lo que digo es que la mayoría de las soluciones la encontramos hablando, articulando cuando ponemos lo que pasan el cerebro en palabras. A veces no nos cuenta que no está en grande si hemos imaginado el monstruo que nos damos cuenta que sí es grande. De repente nos damos cuenta, "Waio, caramba, esto fue un abuso". Cuando lo ponemos en. Cuando está en la mente, podemos ir eso, no pasó. No me acuerdo, no quiero pensar. Cuando lo ponemos en palabras, y me hubo un "Wow, caramba, fue un abuso". O, no lo fue articular. Estoy hablando con un terapéutable. Imagínate lo que pasa cuando uno habla con Dios que además tiene la guía del Espíritu Santo que nos enseña como orar. Y nos dice, "Vamos a hablar de esto". Y nos empieza a dar respuesta y nuestras propias palabras empezamos a ver cuántos sí tenemos. Tenemos más para agradecer que lo que nos está faltando por lo cual nos quejamos. Entonces, el orar, a priori, hace que arreticulemos lo que nos está pasando y que hablemos con Dios. No con un terapéutas que no nos va a dar el alta nunca. Dios quiere darnos el alta, Dios quiere que pasemos a nuevas batallas porque esta se termine, ¿eh? Sí. Y darnos victoria. Así que consideremos la ansiedad a la tristeza, la depresión como señales de que es momento de orar, pero de verdad, ahora yo te entiendo. Y bueno, ¿cómo orar cuando mi corazón se acelera? Cuando estoy triste, ¿cómo hacerlo cuando nuestros problemas parecen más grande que nuestra fe? Bueno, tenemos que orar con la mayor sinceridad posible. En estos seres específicos pragmáticos, si puedes evitar el padre celestial del Dios diamo, orimi cericordia, vengo a tu presencia, no, pragmáticos. Porque nosotros no vamos al médico, decimos, médico querido, trauma, todo lo que he visto. A veces queremos que hay una forma de entrar y si que si no lo alabamos a Dios, no podemos la con él. Ese no es el paso, o el paso es el pragmático. Dios no desoirá a un corazón contrito y humillado. A veces, el niño que podemos decir es, "Se propicio de mi pecador, pragmático. Cuando uno se está hogando, no empieza a explicar la teoría del abogado, uno empieza a decretar auxilio. Desille a Dios exactamente como nos sentimos, "Señores, tu y triste". Me da mucha vergüenza, ser mamá y no encontrar el sabor de tener hijos. No lo quiero decir porque me van a juzgar. Yo amo mi hijo, pero perdí el gozo. Davi no tuvo ningún problema en decir que había perdido el gozo de la salvación. No lo quites. A veces uno dice, "Me da vergüenza", si lo se me perdí el gozo de servirte, perdí el gozo de ir los domingos. No es que Dios te va a juzgar, si ya lo sabe. Ya te ve venir sin gozo. Lo que está queriendo es que le diga "Señores, yo necesito ayuda". Hoy en mucha suelera, la oración de José Fad, porque si nosotros no vamos a poder oponer nuestra gran multitud que viene a atacarnos. No empieza a proclamar ridiculeces, no empieza a decretar que es más grande porque tiene a Dios, que todo eso sí es correcto, escrituralmente, pero dice, "No vamos a poder". Y muchas veces nos sentimos así y pensamos, "Es demasiado". No puedo con todo, no puedo enfrentar todo, no tengo lo que hace falta. No sé si lo voy a lograr. Siento que no, no puedo. Y a mí me molesta mucho cuando alguien me dice, "Cómo que no puede, no invalide mis sentimientos". Está bien, tal vez no tengo derecho a sentir que no puedo, porque tengo a Dios, pero eso no quita que sienta, que no puedo. ¿Por qué? Alguien va a invalidar lo que sientes. Si eso es lo que sientes. Pero si esta es la situación en la que se encontraba José Fad. Por eso le dice a Dios con total honestidad, "No sabemos qué hacer". "¿Que es eso? ¿Lo que Dios está queriendo? ¿Qué digamos?" Porque a veces parece que tenemos una sociedad con Dios que hay que darle ideas. Señor, ¿qué te parece? ¿Qué confiado de que tú vas a traer un millonario a pagar mi lado, no? Él lo dice, "Uy, no, pues hoy no lo había pensado." No, como estoy tan metido con los líos de Trump, no estaba en lo tuyo. ¿Qué, Siré? ¿No se lo tengo idea? Entonces José Fátema encuentra la fe suficiente, y ahora Dios dice, "Pero en ti, ¿cómo nos pudo hacer? ¿Cómo nos pudo hacer? Y el alma agotada es una mala consejera para la vida nos meten unos líos terribles. El alma agotada hace que gritemos, que estallemos en una cena familiar, saquemos un tema que no pensamos sacar, contestemos desproporcionadamente. Por eso hace una pausa cuando hay un desor de mental es tan liberador. De decir, bueno, tengo que hacer una pausa. Hacer una pausa no es dejar de trabajar. Esperar que el alma llega al cuerpo. De decir, me niego a continuar sin favor de Dios. Me niego a continuar haciendo esto sin la gracia divina. Nosotros no vamos a tomar mal si algunos de nuestros servidores no dicen, necesito una pausa. No que vengan con la mentira, necesito una pausa para después irse a otra iglesia. Quiero a otra iglesia, diga, quiero a otra iglesia. Lo que estoy diciendo es, necesito una pausa. Yo estoy en piloto automático, me empieza a molestar la gente, en la entrada ya no tolero la gente. Y nosotros no nos dedicamos a margen, pero la mente se cansa. Entonces, a veces necesitamos una pausa de más de horar. Tercero, aprendamos a agradecer y alabar. Todos son consejos obvios, pero José Fadoro luego el pueblo hizo una pausa y entonces les transmitió un mensaje. No se preocupen la batalla, es mi a Dios. Era tranquilizador, claro. Desde luego, pero venían tres ejércitos a nequilarlos. Entonces, ¿qué? Fíjate a quienes enviaron al frente del ejército. José Fad designó a los que irían al frente del ejército para cantar al señor y alabar la armosura de su santidad. Puso al frente del ejército músico y cantores. ¿De verdad? O sea, José Fadoro se pongan en la línea de fuego a los que sepan cantar y tocar la panderita. Parecía en carne de cañón, no obstante se suplan de batalla. Porque si está la batalla de Dios, bueno, vamos a cantarle a Dios. Si la batalla nuestra pongamos los peores de reros delante, los mejores. Cuando digo, los peores son los más audaces. Pero si la batalla de Dios, vamos a cantarle a él. Sin fía que Dios va adelante y que mejor darle una banda sonora. ¿Cuál es el resultado de estas cuestiones? La estrategia. Bueno, el ejército marcha. (sip) Y adelante cantando, no sé qué cantaba. Pero cantaba. Tal vez soberano, Dios. Dios es el hipotente rey de reyes. Reyes, reyes, reyes. Atise al honor. El imperio dice. la va. La baza, la baza, la baza, la baza. Los cánticos resuenan en todo el valle. Y los ejército-senemigos que se preparan para atacar escuchan la banda sonora que viene hacia ellos y no vas a creer lo que va a suceder. La Bibliana, tan pronto como empezaron a entonar el cántico de la avanza del señor Puso emboscadas contra los amunitas y los movitas se habían venido contra juda y los derrotó en treillos se atacaron y se mataron unos a otros. Los tres ejércitos, es una cosa de locos, comienza la canción y algo sucede con los tres ejércitos que recordemos, no eran aliados normalmente. Cuando oyen la canción, por alguna razón, se vuelven unos contra otros, se matan entre ellos. ¿No sabemos por qué? Pero no van a la guerra contra los israelistas y se van a matar unos contra otros. Cuando los israelistas llegan al campo de batalla, listos para el combate, no había nadie con quien luchar. Había solo enemigos esparcidos en todas partes, cadaveres. Hay tantos cadaveres relata crónicas que los israelitas, los soldados tardaron tres días en enterrarlos a todos. Así que a partir de ese momento ese valle se llamó Veracá, significa "Vase de bendición Veracá". Lo que comenzó como una batalla, llena de ansiedad, de despreción, de amenazas, se convirtió en un valle de bendición Veracá. No obstante, te fijaste cuando alabaron a Dios, lo hicieron antes que le diera la victoria. No lo alabaron después, sino antes de ver los cadaveres. Antes. Lo alabaron por quien era Dios, no por lo que iba a ser. Alabaron a Dios, no por la circunstancia, sino porque Dios sigue haciendo, bueno, incluso en esas circunstancias. Lo alabaron antes de la provisión. Hubiera sido fácil alabar a Dios después de encontrar a aquellos cadaveres. ¿Qué? Tanto muerto. Ganamos, no tuvimos ni que luchar. Alabados, Dios, ¿por qué no cantamos? Eso hacemos nosotros. Si Dios te salvó, si Dios te libró al Ávale, y por qué no alabarle, todavía cuando no te libró, sabiendo que te va a librar, sabiendo que lo va a ser. Dios es mi mayor, hoy por los siglos. ¿O no? Del mismo modo sería fácil para nosotros alabar a Dios después que responda a nuestras oraciones después que agalmila. Pero después que sane nuestra tristeza, no obstante, yo lo alabaron, insisto, antes de la provisión, antes, colocaron a los cantores al frente y alabaron antes de que provellera, antes de que hiciera algo digno de alabanza. Porque incluso en las curidades, siempre merece alabanza. Alabar a Dios es fácil cuando la ansiedad desaparece, sin embargo, hace falta fe, cuando todavía te duele. Cuando no sabes qué hacer, cuando no ves salida, esa necesita fe para la avala de Dios antes de la bendición. Josefat y los de Realita oraron y hicieron una pausa y alabaron. Todo antes de la victoria, oraron y hicieron una pausa y alabaron. Ganaron la batalla porque confiaron en Dios y entonces dice la Biblia. A loir las naciones de toda la tierra, como Dios había peleado, contra los enemigos de Irreo, se apoderó temor en todas las naciones. Y el reinado de Josefat disfrutó tranquilidad, le dio paz en todas partes. Ahí está, vino la paz, vino la tranquilidad. El señor peyó la batalla, le dio paz y descanso. Por eso digo que es la mejor historia para cualquier desorden mental. Paz y tranquilidad, no era lo que buscamos. Que hizo Josefat lo que podía hacer, hora hacer una pausa alabaron. Horo, pongo la esperanza en él. Alguna pausa para no hacer nada que meta la pata que arruinen lo que Dios quiere hacer. Y alabo porque estoy confiado en el que él va al frente, así que voy a cantarle por las victorias que va a venir. Tres pasos, formidable. Entonces, en resumen, cuando nadie ni nada, no llena el tanque emocional y colapsamos lo diré otra vez. Tiempo de horar, tiempo de hacer una pausa, tiempo de alabar. Cuando las cosas se pongan difíciles, nos vamos a sentir inquinados a tomar el control de aquello que nos tiene preocupados. Y ahí metemos la pata, porque vamos a tratar de arreglar algo inojados. Y el inojo nunca es un buen condimento en las relaciones, por ejemplo. Sin embargo, es que resistir esa tentación. En lugar de eso, depositar nuestras cargas en Dios, tiempo de horar. No sé qué hacer. Cuando nos sintamos abrumado por los problemas y tenemos la tentación de actuar, de hacer algo, dejemos que la haga lo que sólo él puede hacer. Tiempo de hacer una pausa. Cuando sintamos que nos enfrentamos a una situación que va más allá de nuestras fuerzas, y tenemos muchas ganas de quejarnos. En lugar de eso, dirigamos nuestros pensamientos a Dios porque es tiempo de alabar antes de la provisión. Una de las muchas razones por las cuales estas disciplinas se espiritualeorar, hacer una pausa y alabar funcionan, es que renueva nuestra mente. Y renovar la mente es como limpiar, recodificar la forma en con el cerebro procesa la información de la vida. Un comentario final. Ni mi amigo pastor del que te hablé al inicio. Ni tú, ni yo. Vamos a alcanzar en esta vida un estado permanente libre de preocupaciones de ansiedad y no estamos libros de libres de futuros colapso-centales. Como seres humanos, sin perfecto, tenemos que tener en claro que Dios todavía no terminó la obra en nosotros. Su proceso continuó. Nos va a llevar toda la vida, sí. Pero este es mi palabra que vamos a salir adelante y te prometo que el colapso mental sólo nos va a acercar más que nunca a Dios. Nos va a enseñar a ahora, a pausar y, sobre todo, alabar que es la avanza que Dios más bendice antes de la provisión. A celebrar a nuestros señores, señores, rey de reyes. De exaltar, obvio. [Música] S finns de los Acecontrases y nada. த C <3 [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. La ansiedad y la depresión se describen como experiencias internas profundamente dolorosas, caracterizadas por un malestar inexplicable, inquietud constante, pérdida de la paz y una sensación de desconexión.
  2. Estos trastornos mentales son condiciones humanas reales con bases neuroquímicas y fisiológicas (desequilibrios en neurotransmisores, cambios cerebrales), no son simplemente fallas espirituales o falta de fe.
  3. Existe un estigma significativo, especialmente en contextos religiosos, que impide hablar abiertamente sobre estos problemas, llevando a muchos a sufrir en silencio por miedo a ser juzgados como espiritualmente débiles.
  4. La fe y la espiritualidad son importantes, pero no anulan la necesidad de abordar la salud mental de manera integral, lo que puede incluir atención médica, terapia profesional, cambios en el estilo de vida y descanso adecuado, además de la oración.
  5. La salud mental es dinámica y puede fluctuar a lo largo de la vida debido a diversos factores (edad, trauma, estrés), y cualquiera, independientemente de su estatura espiritual, puede verse afectado.

Summary:

El texto explora la naturaleza debilitante de la ansiedad y la depresión, describiéndolas no como simples tristezas, sino como condiciones profundas que roban la paz, el sueño profundo y la capacidad de disfrute, sumiendo a la persona en un estado de insensibilidad y funcionamiento en "piloto automático". Se enfatiza que estos son trastornos mentales reales con causas neuroquímicas y fisiológicas, comparables a enfermedades físicas como la diabetes, y no son un indicador de debilidad espiritual o falta de fe. Critica el estigma existente, particularmente en comunidades religiosas, donde a menudo se silencian estos padecimientos, llevando al aislamiento y la culpa de quienes los sufren.

El mensaje central aboga por un enfoque integral: aunque la fe es un componente vital, también es crucial buscar ayuda profesional, realizar cambios en el estilo de vida y entender que la salud mental es dinámica. Concluye que ser humano y "vaso de barro" implica vulnerabilidad, y enfrentar estos desafíos con honestidad y recursos adecuados es un acto de sabiduría, no de fracaso.

FAQs

La ansiedad es una inquietud del alma que no se calma, un temor que circula en el campo de posibilidades de cosas que aún no ocurren. Se imagina amenazas y roba la paz, a diferencia del miedo que identifica una amenaza real.

La depresión es un estado de desasosiego y tristeza profunda que duele físicamente, como en el pecho o la cabeza. Es un trastorno complejo causado por desequilibrios neuroquímicos, factores genéticos y cambios estructurales en el cerebro.

No, los problemas de salud mental no son una señal de debilidad espiritual o falta de fe. Son afecciones similares a enfermedades físicas como la diabetes, y afectan a cualquier persona, independientemente de su estatura espiritual.

Muchos cristianos temen ser vistos como emocionalmente frágiles o débiles en la fe, y a menudo se sienten presionados a ocultar sus luchas. Esto agrava los problemas porque la falta de diálogo honesto impide el apoyo necesario.

No, aunque la fe es importante, no reemplaza la necesidad de cuidado integral. Esto puede incluir cambios en el estilo de vida, atención médica, terapia profesional y descanso adecuado, ya que la salud mental sigue principios biológicos y psicológicos.

La ansiedad puede interrumpir los ciclos de sueño profundo, impidiendo el descanso reparador y el estado onírico. Esto lleva a un agotamiento donde incluso de noche no hay escape de los pensamientos angustiantes.

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