¿Cierra Ediciones Era? La crisis de lectura que amenaza a la editorial
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La campaña de Jaguar en 2024, diseñada para reinventar su imagen ante un mercado en declive, terminó como un fracaso comunicativo, al no lograr conectar con públicos jóvenes y al no generar suficiente relevancia comercial. Aunque la estrategia se basaba en una visión moderna y original, la ausencia de una base de ventas y una estrategia de mercado efectiva llevó a solo 49 unidades vendidas. Este caso se compara directamente con el de Ediciones Era en México, que enfrenta un colapso estructural por la falta de políticas públicas de apoyo al libro, la desaparición de librerías, la pérdida de títulos de largo alcance y la desintegración de su catálogo por la ausencia de un modelo de negocio viable. Factores como el descenso de ventas, la falta de promoción digital, la desconfianza del público joven y la concentración del poder editorial en grandes grupos han agravado su situación. Aunque Era fue un referente cultural y editorial, su cierre no resulta de un error aislado, sino de una combinación de factores: la ausencia de políticas estatales, el cambio en hábitos de lectura, la concentración del mercado y la pérdida de su enfoque crítico y social. Los expertos coinciden en que la industria editorial independiente, como Era, necesita políticas públicas, apoyo al mercado de librerías y una estrategia de innovación para sobrevivir en el siglo XXI. La experiencia de Era sirve como advertencia sobre cómo un modelo de negocio basado en el siglo XX, sin adaptación a nuevas realidades del mercado, puede desaparecer ante la falta de innovación, apoyo institucional y conexión con nuevas generaciones.
Era Aldo Podcast, un lugar para tus oídos.
Van apareciendo una sucesión de personajes atabeados
con ropa de colores primarios de distintas edades,
pero todos con una estética, pues, que diré,
modernita, aceptica, rostros muy afilados, muy espigados.
Hay hombres, hay mujeres, hay viejos, hay jóvenes, hay negros,
hay blancos, pero todos tienen una ura vagamente espectral,
estos atuendos como de alta moda en colores primarios,
y todos hacen cosas un poco inesperadas caminan
por las paredes de una habitación, empuñan un vaso,
y mientras tanto van apareciendo leyendas en la pantalla,
create exuberant, live vivid, delitordinary, breakmolds,
y, por supuesto, el remate, copy nothing.
¿Quién tendría ganas en 2024 de instarnos
a crearlo exuberante, a vivirlo vivido,
a borrar lo ordinario, a romper moldes y a copiar nada?
¿Cuál fue esa campaña publicitaria que horrorizó
a buena parte del planeta en aquel año 2024?
Pues no había muchos indicadores en esa narrativa,
al final aparecían todos los personajes juntos
en un paraje que se veía entre lunar y vagamente celta,
y luego se levantaban y aparecía algo que,
pues, primero interpretaba uno como un dolmen literalmente,
y luego, cuando aparecía un logotipo desconocido,
decía uno, "Ah, pues no, no es un dolmen,
debe ser un coche, porque ahí dice Jaguar".
Pero, pues, la verdad no se ve ahí, la silueta vagamente,
se parece a la silueta de una automóvil,
lo que está abajo del paño y interpretamos,
primero, como un dolmen.
Pero, pues, seguirá, será Jaguarla de los coches,
seguirán vendiendo coches o qué será esta campaña.
Bueno, esa campaña ha pasado a los anales de la historia,
de la publicidad y del marketing,
como una de las grandes campañas en problemadas,
uno de los grandes fracasos de comunicación,
de la historia de la publicidad.
Sin embargo, respondía a una situación harto, real,
y harto urgente para Jaguarland Rover, la empresa,
propietaria de este mítico sello de automóviles,
que naciera a principios del siglo XX bajo la ejida
de que sus autos no parecieran una copia de nada.
Un Jaguar no debe ser una copia de nada,
dijo alguna vez, su fundador William Lyons
y de ahí viene justo.
El copino hace bien, pues, básicamente,
de esta mística de William Lyons, el fundador de Jaguar,
y pretendía amparar las operaciones de Jaguar
en un momento muy grave para la marca,
porque esta marca ya no tenía verdadera utilidad
en la venta de los muy pocos autos que vendía,
en 2023 habían vendido solo 13 mil unidades de Jaguar
en todo el mundo.
Y además, su público estaba envejeciendo de una manera
harto preocupante.
La marca ya no conectaba con las generaciones jóvenes,
y, además, no lograba competir propiamente en ninguno
de los segmentos existentes del mercado.
Es decir, por una parte estaban los coches de ultra lujo,
los roll roises, los bugatis, los Lamborghinis,
que se aprecian conforme pasan los años,
que valen más que son inversiones.
Habs un Jaguar no era realmente eso, se depresia
como cualquier coche, lo que hubiera podido hacerlo competir
con las marcas de autos premium de consumo.
Pero, pues, caray, la mayoría de estas marcas son alemanas,
y tienen, pues, digamos, unas capacidades de ingeniería
y de performance con las que Jaguar no podía cumplir.
Entonces, pues, la marca de plano necesitaba inventarse
un nicho nuevo, necesitaba venderle a un nuevo consumidor.
Y, para ello, decidió ver que había justamente un nicho
que no estaba atendido por el mercado,
que eran los autos eléctricos del lujo.
La mayoría de los autos eléctricos que están disponibles
en el mercado no pertenecen a firmas
que identifiquemos con el lujo, ni están en ese rango de precios.
Y el único autoeléctrico que identificamos con el lujo,
que es Tesla, pues, tiene un problema de imagen más o menos
considerable, por lo cual cada vez es más rechazada esa marca
por un segmento importante del mercado,
que no quiere tener, en su poder, nada que tenga que ver
con Elon Musk.
Y, entonces, pronto, pues, Jaguar dijo a lo mejor
y a un nicho, y decidió crear este replanteamiento de marca
que lacía empezar desde cero, poco tirar toda suerencia,
suerencia de autos deportivos británicos,
ligados con la estética de la primera mitad del siglo XX,
pues, un poco a la basura.
Y le salió el tiro por la culate.
O, cuando menos, en términos de comunicación,
le salió el tiro por la culata,
porque la verdad, lo que planeaba Jaguar,
era retirarse del mercado durante un par de años, en 2024,
solo se vendieron 49 unidades,
porque no puso masa a disposición en el mercado la firme.
Y a partir de esto, tener tiempo para lanzar un nuevo autoeléctrico
que buscaba apelar a un nuevo consumidor
completamente distinto de aquel, pues, ya francamente agónico,
al que se había dirigido a lo largo de las últimas décadas.
Y estuve pensando mucho en Jaguar y estuve pensando mucho
en la mala lectura que tuvo esa campaña,
pensando justamente en una empresa de un giro completamente otro
que, de pronto, se encontró con que su catálogo ya no resultaba
atractivo al segmento del mercado que antes la compraba,
que sus consumidores estaban envejeciendo
y que, de pronto, se veía privada de utilidades.
Y, de pronto, dije, caray, sí, son momentos desesperados
para las empresas, y hay empresas que de plano deciden tirar
todo su legado a la basura y volver a empezar de cero
y no les sale también.
Y hay otras que comunican mal de otras maneras
que toman decisiones no necesariamente saludables
y que enfrentan, pues, en su ocaso, en su agonía,
situaciones de comunicación no excentas de complicaciones,
que es el caso de edición mesera.
Y escucho ya muchos que estén escuchando este podcast,
es decir, qué barbaridad, Nicolás es un sacrilego,
es un monstruo neoliberal,
cómo puede comparar la editorial emblemática del progressismo,
mexicana, el editorial de Poniatopska, de Muncivais,
pero también de Pacheco, de bajo el volcán, de paradiso,
con una marca de coches.
¿Cómo es posible que pretenda que el libro y el automóvil
sean productos a analizar con el mismo rasero?
Bueno, no estoy seguro que el automóvil no tenga valor cultural
ni de que todos los libros lo tengan,
pero concedo que el libro, en general,
es un vehículo de conocimiento y de ideas.
Y el automóvil, no.
Por eso, en otros momentos o en otros países,
hay políticas de apoyo al libro, de apoyo a la edición
y de apoyo a la producción editorial,
que hubieran podido beneficiar a una editorial como era.
Pero no existen ya en nuestro país esas políticas,
por lo que las editoriales todas, incluida era,
están abandonadas a la misma lógica de los automóviles o,
de cualquier producto de consumo.
Por lo tanto, la situación de era,
pues sí, no es demasiado distinta de la de Jaguar,
porque no hay una política de coediciones del Estado,
no hay una política de compras del Estado,
que permita tener un ingreso garantizado
a un proyecto como ediciones era.
Ediciones era, pues básicamente, que murió de COVID,
que el COVID transformó el ecosistema del mercado editorial en México,
que a partir de eso desaparecieron muchas librerías
y que eso redujo sus ventas en un 75% será.
Pero también se ha hablado de intentos de compra
que no se concretaron.
Y yo mismo he apuntado a dos asuntos no menores.
Uno es la pérdida de títulos paradigmáticos,
como las batallas en el desierto,
o como la noche de Tlatelolco,
que constituían lo que la industria editorial se llama.
long sellers, es decir, títulos que garantizaban una renta anual a la editorial y por otra parte
un envejecimiento del catalogue. ¿Qué pasó con ediciones era? Ya murió o todavía Gornise y
si murió de qué murió, quién mató a ediciones era, el mercado, el estado, la administración propia
de la editorial, esa es la pinche complejidad de un cadaverinse puerto del que nadie conoce el asesino.
Son Nicolás Alvarado me da mucho gusto darles a bienvenida a la pinche complejidad, el podcast de
"El heraldo podcast" en donde nos permitimos sacrilegios del tamaño de comparar ediciones
era con Jaguar, ya solo en aras de comprender qué pasa. ¿Por qué eso? Pues sucede hasta en las
mejores familias, hasta en las mejores familias culturales, los públicos de las editoriales, los catálogos
de las editoriales, envejecen, las políticas estatales ayudan o no ayudan y un editor es una persona
que se ve obligado a reinventarse y reinventar su catálogo de manera constante si pretende que sobreviva.
Eso lo sabe bien, mi querido amigo Ricardo Cayuel Agali, al que no invité aquí porque sea
mi querido amigo, eso es un plus, sino lo invité por tres razones muy sencillas. Uno,
Ricardo Cayuela fue director de publicaciones de la entonces secretaria de cultura, sabe lo que es
articular una política pública de fomento al libro y a la lectura y sabe lo que es editar desde
el estado. Dos, Ricardo Cayuel Agali fue director editorial de entonces random house mandador y ahora
Penguin Random House, es decir, sabe lo que es trabajar en una editorial transnacional con un modelo
de negocio, pues muy de gran empresa global. Tres, Ricardo Cayuel Agali, hoy dirige en España la
deranorte un editorial independiente cuyas características a lo mejor no son demasiado distintas de las
de un editorial como era, es decir, conoce el negocio editorial, digamos, entre 160 grados,
antes de eso trabajó en editorial clío y creo que puede arrojar buena luz sobre nuestra confusión
a partir de una premisa que yo solo voy a arrojarte, querido Ricardo, que es la que publico en mi
columna del heraldo de la semana pasada, sí si desaparecieron muchas librerías en el COVID,
desaparecieron 50, ese dato es del inégi, es decir, más o menos el 10 por ciento y pues eso
difícilmente justifica la que era, digamos, postula como la pérdida del 75 por ciento de sus ventas,
de sus ingresos por concepto de venta del libro. Entonces, te diría y te lo pregunto además como
testigo privilegiado al que le tocó tener de entrada programas de coedición con era cuando
estuviste al frente de publicaciones, es decir, que conoces bien el modelo de negocio de era,
todo editorial hasta la más progre buena hundita, tiene un modelo de negocio. ¿Qué pasó? Es decir,
cuál es tu diagnóstico de la muerte de él? Bueno, gracias Nicolás, por invitarme, creo
efectivamente que el título de tu podcast es muy pertinente para discutir, para hablar de
la situación editorialera porque justamente no hay una causa única ni mucho menos,
sino una confluencia de factores y que todos sumados llevan a la situación de la editorial.
Primero, lo obvio es una mala noticia porque un espacio que es una forma de tablar una
conversación en el debate público y la aportación de era a ese debate público en México en 66 años
ha sido fundamental. Desde su fundación en 260 hasta el presente, su contribución gigantesca y
solo el Fondo de Cultura Económica, o quizás aquí en Mortis, son las ligas junto con el
siglo XXI, las que históricamente juega editorialera y eso me parece muy importante señalarlo.
Luego, digamos que se puede hablar de la confluencia de tres factores. La falta de una política pública
de Estado para construir, mantener, sostener, apoyar un industrial, las razones propias de la
configuración del catalogo de era y las causas sobre la lectura, la red de librerías en México,
la influencia de las nuevas tecnologías, etcétera y de las tres podríamos hablar.
Nejablemente enerte y hacerte hablar de las tres, es decir, empezaste por la falta de una
política pública del libro. Yo diría que la falta de varias, a ver, hay digamos como varios
caminos de los que podemos hablar. Uno es las compras del Estado, digamos el problema del libro
de texto no ataña era porque era nunca publicó el libro de texto, es un editorial de literatura y
decidencias sociales. Sin embargo, creo que ahí apunta a bibliotecas de aula uno de los problemas,
a la desaparición de este programa, y otro es el problema de las coediciones, según yo veo bien
y si no veo bien que me falta ver, y esto que repercusión tiene en una editorial como era
Ricardo. Mira, cuando me nombró Rafael Tobari de Teresa, director de publicaciones en el
viejo coronaculta, también sorprendió que la primera semana residí como los 50, 60 llamados
editores amigos pidiendo audiencia conmigo. Y lo que me di cuenta es que aunque había una
política de coediciones en una política totalmente caprichosa que dependían de la cercanía que
tuviera el editor con el titular de publicaciones y que se decidían de manera legal, porque cada
título es un monopolio en sí mismo, pero de manera caprichosa estas coediciones. Y yo lo que
hice fue crear una política de coediciones, no es que existiera en donde se sometían a un
concurso público, habían jurado independiente, integrado incluso por miembros de la industria privada
de la caniente, por el director de bibliotecas, por el director de las librerías de educal, yo mismo
formaba parte del jurado, pero no tenía voto, y donde además se pedía a los editores que tenían
que que podían ser de cualquier lugar del país, porque se concentraban las coediciones amiguitas
en la ciudad de México, que uno de los elementos para decidir fuera el precio, la relación entre el
producto que se proponía y el costo para el Estado. Y además separando el mercado privado de las
librerías del mercado público, entonces el Estado se quedaba con un tiraje de X ejemplares que vendía
sólo a través de educal y las librerías del fondo, y el editor llevaba sus libros al mercado comercial,
todo han parado bajo la ley del libro que obligaba al mismo precio de venta al público.
Es importante que existiera un Estado coeditor. Porque hay muchos productos culturales que son muy
difíciles, requieren mucho tiempo, el retorno puede ser muy lento, la velocidad de la mesa de
novedades a veces no le da cobijor ni el tiempo suficiente, pero que son aportes objetivos al
conocimiento, a la discusión pública, al debate de las ideas, a la manifestación del talento,
etcétera. Ya me parecía importante que el Estado debe apoyar ese tipo de productos que son
muy difíciles de conseguir, pero que tienen un peso real comercial. De hecho, en las cláusulas
se especificaba que uno de los elementos a valorar era la importancia cultural por más subjetivo,
que esto sea. Al mismo tiempo, la industria vive de su público, de la búsqueda de su público,
en géneros, en novelas, en productos que no necesitan apoyo ni muchísimo menos, y es lo que
le da su fortaleza. Pero aquí era importante construir esa política, yo creo que se logró y aunque
yo salí de publicaciones en mantuvo durante todo, digamos, el gobierno de Rafael Tobar y de Tresa
o la dirección del conaculte, incluso cuando se convirtió en Secretaría de Cultura.
Pero déjame te rumpirte ahí también para añadir, digamos, dos considerandos a tu explicación.
A ver, una croque tiene que ver con que haya un Estado editor que permita otorgar las condiciones
materiales para la edición de títulos que no tienen un lugar en el mercado, pero que no no
dependa de su sola visión que se edita, es decir, el programa de coediciones, lo que hace es que
haya más actores decidiendo qué circula, qué se edita en nuestro país, es decir, contribuyó
una pluralidad editorial. Una sola persona decidiendo a la política editorial de un país, pues es una locura,
un subsidio, un suicidio cultural, un abuso y un estúpido, es que creo que es lo que estamos ahora.
En cualquier caso eran proyectos que presentaban las editoriales de manera independiente y un curado
lo decidía. Pero era solo una de las ramas de esa política de apoyo, por ejemplo,
se instituyó una presencia del libro mexicano en las ferias estranjeras, la presencia de México en
Frankfurt y Londres era patética, mal organizada, no sería que eran ferias para vender derechos,
se aceptaron.
ni se promovieron invitaciones de México como país invitado para exportar el libro,
etcétera, etcétera. Y también se creó las compras consolidadas para las salas de lectura
y para que las compras que hacía la dirección de bibliotecas tuvieran un sentido y se
regieran también por jurados independientes. Todo esto configuró unas bases que yo creo
que de haber continuado, darían un mínimo sustento a la pluralidad de la industria editorial.
Y era participó de todas estas operaciones. Además en el 2014 le tocó el centenario
de José Rueeltas y era la titular de los derechos y se hicieron varias posiciones específicas
con ese motivo. Así que digamos que tuvo un respaldo que desde luego se perdió.
Cuando llegamos a interrumpirte otra vez, te voy a interrumpir otra vez, porque hay otra
cosa que creo que hay que destacar. ¿Qué es haber? ¿Qué editaba era entre otras
muchas cosas? Pues sí, era afuera a lo largo de su historia, una editorial importante
de pues sí. Y creo que nuestra generación, Ricardo, nosotros andamos en la cincuentena,
editó a varios poetas relevantes, es decir, es la editorial que publicó a Julián Gerberto,
que publicó a Hernan Bravo-Varela, o que publicó a Coralbracho, es decir, poetas de nuestra
generación importantes están editados ahí. Las cuediciones de era permitían que esos poemarios
tuvieran alcance más importante que el que hubieran podido tener en pequeño, seditario,
en pequeña, seditoriales independientes, es decir, en buena medida, era y algunas otras
editoriales. Tril se, por ejemplo, pudieron crear un canon general de la poesía a partir
de ese programa de cuediciones, cuya desaparición, os límito severamente en la posibilidad
de editar títulos como los poemarios que no tienen viabilidad comercial, ¿no, Ricardo?
Pero cuya, te vayamos como a la licencia. La clase media le dio el trupe a lo pesobrador,
su jugada por sus cantos de sirena, científicos, gente de la cultura, cineastras, etcétera,
y lo primero que hizo fue cortar cualquier relación de la cultura con la clase, a la que
atendía los antiguos y odiados gobiernos de la sella Madón de olíbeganlismo. Y entonces
se enfrentaron a un recorte total que no sólo incluye adhesión general de publicaciones,
sino cualquier tipo de coedición de cualquier manera. En universidades que quedaron recortado
su presupuesto en institutos de la cultura de los gobiernos estatales, etcétera, es decir,
ahí el curto fue brutal. No hay una política pública, hay más hay una extraña sensación
porque se nos ropa con el Nácio Taiwó II, director del fondo, que se ha empeñado en destruir
un catálogo construido desde 1939 o antes se fundó el fondo a lo largo de generaciones
de mexicanos para tener una editorial emblemática con títulos, con los que todos nos
educamos para destasarlo, perderlo, regalarlo, que se lo quiten editoriales de todo su
operte y publicar libros de tercera categoría bajo el signo ideológico que el propugna.
Pero además se apropió de la Secretaría de la Dirección de Publicaciones a la que ha
inutilizado. Si eso les sumas que ven la idea de que los libros deben ser gratis o muy
baratos, como si el precio de los libros fuera caprichoso y no producto de una economía
muy estricta, muy merida y muy exigente, pues claro el daño es manifiesto. Y además,
las ferias del libro que maneja el gobierno federal o los estados que gobierna Morena o las
delegaciones antiguas delegaciones de la Ciudad de México que gobierna Morena donde todo
lo organiza una asociación, una empresa privada que dirige su mujer en clara comidencia
o apoyo práctico con el gobierno. Entonces, claro, hay una concentración abusiva, una única
cabeza pensante entre comillas decidiendo títulos y políticas públicas inexistentes y en
ese entramado es que era que quedó extraordinariamente debilitada por digamos la pata de el apoyo
oficial, con una paradoja adicional y es que su catálogo tradicionalmente de izquierda,
de pensadores de izquierda y muchos de sus autores de esa atmósfera seguramente fueron
votantes de lo pensador profundamente desencantados y que sólo recibieron por él y por
la continuación de Claudia Shembom, de agravios, rechazos y cero apoyo. Entonces, eso es
digamos, por la parte que hace el apoyo público, la política de Estado sobre las cuediciones.
Luego, yo creo que México ha sufrido un malendémico de falta de librerías histórico,
ciudades enteras de millones de habitantes con una, dos librerías. Durango tenía dos librerías
en el 1916, en 2016, en el 1916.
Inteloso, estados que están en ese caso, porque a veces la capital es la única ciudad
en la que librerías.
Sí, se perdieron 50 librerías, el 10%, en un país de 135 millones, con 500, 50 librerías,
es de risa, sólo en Madrid y 3000 librerías independientes. Entonces, hay hay una carencia
histórica que no se ha podido resolver, la ley del libro que impulsó entre otros
Marcelo Obríbe, con enorme dignidad y valentía, no se logró que tuviera instrumentos
de coerción y, por lo tanto, se volvió inútil, estaba creada para defender a las librerías
independientes, que pudieran vender al mismo precio, lo en Venezuela y que eso les permitiera
mantener activa su vida y, por lo tanto, es razonable lo que dice era que una parte de
su mercado se perdió con las continuos cierre de las de por sí, pocos y escasas librerías.
Sí, pero te va a tener otra vez a ver, el estado antes de, digamos, el viaje de la
política pública constituía, este es un dato de la camiema alrededor del 38% de los
ingresos de la industria editorial, es decir, la venta al estado. Las librerías constituían
sólo el 28%, yo entiendo que haya un descenso, digamos, importante significativo, pero
no al grado de que desaparezca el negocio, cuando desaparecen 50 librerías y te voy a dar
cuáles son los ejemplos de los que dispongo para mostrar esto. Los ejemplos de los que
dispongo son al medía y sexto piso, por citar dos, es decir, los grandes aliados de editorial
era, además, durante la pandemia, durante la pandemia, en momentos difíciles para
la industria editorial, estos tres hechos independientes de buen tamaño, digamos, estos tres
mayors independientes, que eso era en buena medida era sexto piso y al medía, unieron
fuerzas, tuvieron estanzas de manera conjunta en las ferias del libro y hicieron remates
de saldos de manera conjunta, acciones promocionales de manera conjunta. Y hoy, a cuatro a un
lustro, digamos, de la pandemia, al medía y sexto piso parecieron editoriales que no
sé si estén bollantes, pero que gozan de caval, salud. Entonces, creo que las mismas
librerías les desaparecieron. ¿Qué no tuvo era? ¿O qué no hizo era? ¿Qué sí hicieron
al medía y sexto piso?
Vamos a tomar tus números. Si el 38% de los ingresos de era asumiendo que estuviera
en el promedio, provenían de los apoyos a la industria editorial perder el 40% para
cualquier empresa, es un golpe brutal. Si a eso le sumas que es una editorial de fondo
como era, que vivía más de las librerías que de la fuerza de las novedades que se pueden
concentrar en pocas librerías o ventas de otra manera, pues el golpe de ese 28% de los
que se vendía sobre librerías es mayor. Probablemente estamos hablando de un 50%, no
es el 75% perfecto, pero ya estamos en una caída del 50% y eso me parece preocupante,
grave, es común a la industria. Si quieres luego hablamos de al medía y de sexto piso,
pero ellos encontraron la salida poniendo una filial en España que se está volviendo
la matriz, porque las condiciones de edición en España son completamente distintas para
contratación de derechos, para certeza en el mercado, para redes librerías, para apoyo,
a alguien efectivo de los gobiernos, etcétera, etcétera, etcétera. Y no es casualidad que
la industria editorial español ha seguido apoyando o apropiando de la industria editorial
latinoamericana y tiene que ver con una política pública del estado español muy distinta,
mucho más solidar, mucho más inteligente que la que ejerce México, y además una red
de librerías espectacular. Y también una clase lectora mucho más diversificada que la
ciudad de México que se concentra en algunas ciudades básicamente, sobre todos los libros
de la hora. Dicho todo esto, es decir, asumiendo que es real que no hay una política pública,
que el daño que ha hecho para cuinarse o está igual en los editoriales inmenso, y además
desde la demagogia de los libros gratis, desde la prepotencia de ocupar unción donde
decir de todo, que puede publicar a su capricho y que nadie lo llama cuentas, y desde los
turbios intereses que se cruzan con la empresa que dirige a su mujer. Y más allá de que
la red de librerías es pobre y sí fue afectada en la
pandemia porque no hubo ningún apoyo público, es cierto que hay más cosas y que podían explicar
el tema de editorialera. Y yo creo que hay, claro, es difícil y puede ser injusto dicho desde
fuera, pero yo creo que fueron tres cosas. Uno, que el fondo editorial del Dera que seguramente
le daba más de la mitad de los ingresos fue perdiendo títulos emblesmáticos, tú lo decías
en tu introducción los autores y los hederos de los autores quieren cuantas claras, máximo
exposición, ventas seguras que libros en todas partes y ante la menor duda actúan en
función de sus intereses y es legítimo, sobre todo si se van venciendo los contratos.
Y yo creo que ahí era, se confió en el buen nombre en la reputación y probablemente
no hizo la labor de fondo que requería ese catálogo. Añadiría eso además que la reforma
educativa de más avial es una catástrofe nacional y que aunque no afecta porque las bibliotecas
de Aura se cancelaron hace mucho y no estaba en el radar de la crisis editorial actual en México,
si tiene que ver con que los planes de estudio o recién de la lectura no recomiendan libros,
están construidos con las pesuñas, etcétera y muchos de los libros de era no eran libros
de texto, pero los recomendados por los maestros en las disciplinas normales de historia,
literatura y demás. Entonces, creo que perdió algunos títulos emblesmáticos claves en
la consolidación de su catálogo y luego creo que construyó un catálogo muy esquisito,
enorme, buen gusto, creo que Marcelo Uribe y su equipo tienen una sensibilidad literaria y
poética, muy grande, pero no tuvieron las piezas de resistencia que una editorial necesita,
es decir que no puedes solo publicar para un público minoritario, esquisito de la Ciudad de México,
sino que tienes que ampliar los horizontes y eso es lo que hizo editorial era desde el origen.
También creo que era nació con una editorial muy combativa, bajo un signo ideológico muy claro,
pero que se arriesgaba con cosas que podían incluso sufrir la censura en el gubernamental,
el primer libro sobre la revolución cubana, la noche atlateró alco de Poniatops,
hay tantos otros ejemplos que digamos marcan durante 20, 25, 30 años su catálogo y que es
energía de crítica social, aunque yo no coincida con todos los postulados del catálogo de era,
se perdió y se convirtió en una editorial exclusivamente literaria de altos vuelos y de público
inevitablemente minoritarios. Y déjame dividir, dime la otra y te voy a dividir en cuatro,
entonces el lugar de entrestos, venga. Y otra cosa que creo que tiene que ver es el efecto perverso
de tantos años de políticas públicas de subsidiar la creación literaria en México,
porque el sistema de becas del fomca diseñado y pensado por saí pas y compañía para que ver
un apoyo equilibrado justo, entregado entre pares, la creación artística y no en el capricho del
estado revolucionario mexicano y demás, acabó creando una generaciones y generaciones de
escritores subsidiados que escriben no para el público, sino para que les dé la beca otros
escritores. Entonces hay como una. -Exam Consumbo, autoconsumo, pero ni siquiera digamos,
hay una imagen de la literatura ultra sofisticada, súper exigente, que tiene una parte de verdad y una
parte de impostación, porque se fue creando una dinámica que es económica de construcción de
esa literatura, porque si no no te daban las reseñas favorables, los premios adecuados que
te permitirán tener las becas, que son, por cierto, mucho dinero para muy poca gente y que se
han repartido una camarilla de literaria por decirlo así durante décadas. Y yo creo que eso también
ha perjudicado, son escritores que les pagan por escribir, era otras editoriales a fines, les publican
en coediciones y en todo este escenario nunca ha parecido el público lector, que además se está
alejando de los libros, porque la atención está dispersa, porque no tenemos forma de
evadir la adicción del teléfono, que fragmenta los tiempos de lectura, que nos da descargas de
dopamina permanente, si que estamos buscando esa gratificación, y que la gente ya no va al
consultorio a la playa o a la videón con un libro, sino con su teléfono celular. Entonces,
todo esto combinado, yo creo que es lo que lleva al colazo de ediciones. A ver, vamos a desmenuzarlo,
porque además yo veo más cosas todavía. A ver, primero, te quiero recordar cómo leímos tú y yo
a Sergio Pitol, tú y yo leímos a Sergio Pitol en era, o si quieres, si viajábamos, leímos unos
enera y unos en anagrama, porque la editorial de Pitol en México era, y esos mismos libros en
España y en el resto del mundo de habla española, eran editados por anagrama, así estaba el acuerdo de
Pitol. Pitol retiró más o menos pronto su catálogo de era, es decir, a lo mejor hace unos seis
años que ya no hay nuevas ediciones de Pitol en era, sino que absolutamente todo está en
anagrama, si no me equivoco coincide con la compra de anagrama por parte de Feltrinelli, es decir,
por parte de una, de una mayor transnacional italiana que compró esta pequeña editorial independiente
catalana hace poco menos de una década. Luego tienes el caso de Pacheco, a la muerte de Pacheco,
se va todo el catálogo de Pacheco a planeta y a la I Poniatovska también retira todo su catálogo
de era y se va a planeta, entiendo que es perfectamente legítimo que busquen sus mejores intereses,
pero evidentemente los encontraban en alguna época en una editorial como era y dejaron de encontrarlos.
¿Qué pasó que era ya no les pudo ofrecer las mejores condiciones? Y cuando digo es que pasó,
es que hizo mal era o que cambió del mercado o que cambió de la política pública, que dejó
ser rentable para estos autores tener su catálogo en era. Sí, son muchas cosas, creo que cuando tú
construyes un catálogo como el de era lo hiciste a riesgo, cuando pitó le empezó a publicar en era,
no era un autor conocido ni destacado y de pronto sus libros empezaron a valer muchísimo más,
lo mismo se puede decir, de Pacheco que era el primer libro en era lo publicó con 21 años y
12 años en venderse una edición de mil ejemplares, etcétera, decir que había un riesgo que acabó
siendo confirmado como un enorme acierto cultural de Neus espes atria, Sorin, dos hermanos de Neus,
Rojo y quienes asesoraban a la editorial en ese entonces. Y creo que los jóvenes que han publicado
en era desde hace unos años no han tenido esta trayectoria ni ese, digamos, despegue, ¿no? Sí creo
que cuidaron fondo requiere muchísimo imaginación, muchísimo esfuerzo, constantemente estar apelando y
recordando a los lectores que tienes ese fondo buscando aniversario, buscando excusas, estableciendo debates,
convocando autores, publicando ediciones actualizadas de homenaje en tapadura, con novos prólogos, etcétera y
que esa labor no la hizo era porque quizá no la vio necesaria o porque se confió y ahí sí podría
haber una crítica que dejó ir una parte importante, digamos, de su catálogo, no es que pone a
todos cada vez más o la familia Pacheco o los cereos de pintor retiraran sus libros, sino que no
renovaban conforme los libros y va mencionando porque tú no puedes retirar los libros de gol,
un plato, ¿no? Simplemente algunos libros que tenían fecha en un contrato a la hora de renovar,
pues tú tienes que ofrecer el problema en un anticipo, una política de mercado técnica para la
renovación, algunas garantías a la autoros sus cereederos de que ese libro va a estar disponible y
lo creo que era, además, pesa que Marcelo Uribe es un gran conocedor de la industria editorial en
Defensor de la Ley del Libro, no fue muy osada en nuevas, digamos, políticas de difusión o de
promoción de los libros, incluso los despreciaba, ¿no? En términos del libro digital, en términos de
campañas de marketing en redes sociales, en términos de acudir a los booktubers o demás y
creo que eso también le limitó mucho incertarse en las nuevas generaciones de lectores,
es decir, si tuve los lamentos por editorialera, suceden en un espectro de edad que va de la generación,
debamos una generación más abajo de la nuestra y dos arriba, pero no en los jóvenes que
están hoy entre 20 y 35, por decir de alguna forma donde ha pasado más o menos desapercibido.
En resumen, yo creo que tenemos una tragedia cultural, la muerte de era es una péssima noticia,
hay un sepulturero, no me ha mencionado, que es Pacuina Ciutáez Vodós y su política
abusimba y de otra de falta de apoyo al libro y de descuento sin delinea y lo
biológica y de abaragabucón heriría incomprehensible. Hay un malendémico de las
librerías agravado por la pandemia y por, digamos, la falta de políticas públicas
también de apoyo a la pandemia y por la incongrención de la ley del libro. Eso viene desde antes,
porque nunca ha realmente funcionado. Hay unos cambios de uso de hábitos de lectura,
hay un cierto descuido del fondo y hay unos fichajes editoriales demasiado anclados en
exquisites literaria de una casta literaria costumbrada a vivir sin público, algo incomprensible.
No, y le falta, querido Ricardo, que justo ahí quiero llegar. A ver, yo me puse cuando se filtró
esta carta que envía Marcelo Uribe, que envía el equipo de ERA a sus clientes, sobre todo a los
libreros, a los compradores, les envía una carta diciendo esto se cierra y entonces yo me pongo a
contar a Manita, en el sitio web de ERA, por ser un sitio web en donde casi todos las fichas
autorales tienen año en nacimiento. Eso me facilito enormemente la tarea. ¿Cuántos autores menores de
40 años tienen ese catálogo? Tiene uno. Irán Robalcaba. Es el único autor de 40 menores
de 40 años en tu lugar. Creo que pero eso podría no ser malo en principio, porque los jóvenes
no tienen por que vender por socialmente y más bien es tu primero demuestra que mereces estar en
un catálogo o en un serio que te da legitimidad cultural de por vida y entonces yo te ficho,
podría ser una política, digamos, no forsocamente mal en términos comerciales. Pero no te explicaría
eso la pervivencia del Madrid y del sexto piso que tienen fondos mucho más jóvenes que era.
No, no forsocamente. Yo lo que creo es que sexto piso y al Madrid han sido más usados en la
temática, han sido más usados en construir autores y catálogos por fuera de lo
estrictamente literario y bien visto y que era muere si muere aparte de todos los dicho y
toleriéndome muchísimo de exceso de esquícites. Digamos que ese sería un problema. No hay un público
literario para los libros que publica ver a entre otras razones porque los escritores no piensan
en un público porque están subsidiados por las vecas. Y no te parece igualmente esquícitos
los catálogos del Madrid y el sexto piso. Bueno, ya más tienen una puesta por la traducción de
narrativa extranjera que no tiene era y que cambia por completo el código porque la narrativa
extranjera vende muy poco pero cuando pega pende muchísimo y se puede volver un motor económbico
muy grande. No, yo creo que el tema de era tiene que ver con eso. También que era una
historia de un enorme osadía gráfica y eso se perdió con obviamente el retiro de Vicente Rojo
mucho antes de que llegara Marcelo Uribe y no suqueó estar como a la altura de las coordenadas
que hacían posible editorialera, digamos, ¿no? Y luego iría también a una razón sociológica
profunda y es que la cultura en México tenía más o menos un acuerdo y es que liberales guerrilla
guerros, comunistas, socialdemócrata, socialistas y panistas conservadores, todos estábamos contra el
prínio. Y entonces y era un editorial claramente artificial y entonces había un consenso muy amplio.
Hoy ese consenso de la cultura está roto porque ganó la izquierda pero es una izquierda
tropnodista, anticultura, con políticas incluso salvajemente neoliberales de recorte del
estado y de cero apoyos, pero una retórica radical de otra izquierda y esa combinación ha
hecho que el consenso de la cultura se rompa y que esté la gente muy desorientada. Yo veo a viejos
lectores de era que por no criticar las políticas de lo que sobrador y Claudia Shembaugh acusan
exclusivamente al mercado. Bueno, sí y no. Pero yo también te va a decir algo, yo ya solo veo
viejos lectores de era entre los que me incluyo y creo que es parte del problema. Yo no solo
apuntaría a una renovación generacional del catálogo que no se dio es decir Julián, Ornan
o Coral o Pablo Solerfrost o Jorge Aguilar Mora eran jóvenes cuando empezaron a publicar enera,
es decir, estaban en sus 30, sino es que en sus 20 saltos, creo que era ya no volvió a hacer
esas puestas en términos más recientes. Pero te hablaría también Ricardo de la agenda de
la editorial y creo que eso es importante. Curiosamente estamos en tiempos de un renovo de la
agenda de izquierda. Bueno, pues, este, el término Woke nació para determinar eso. Yo creo que
editorial es como almadía ha capitalizado de manera muy importante esa agenda, es decir, son narrativas
las que publican almadía que ponen en valor, digamos, el género, que ponen en valor la diversidad
sexual, que ponen en valor la diversidad étnica, es decir, una agenda progresista que pareciera la
agenda de izquierda. De hoy no será también que el catálogo de era con todas sus enormes luces se
quedó en la agenda de la izquierda del siglo XX, es decir, mi diagnóstico es que parte el problema
sí es un problema de falta de política de fomento al libro y a la lectura por parte del estado sin duda.
Otra tiene que ver con transformaciones del mercado y de los canales de distribución y promocion del
libro. Otra tiene que ver con la pérdida de Long Sellers, es decir, con estas vacas que se ordenen
año con año haciendo eventes masivas, por ejemplo, escuelas privadas, pues las dejó de tener era,
es decir, ya no está las batallas en el desierto, ya no está la noche. La telolco creo que ya no
está ahora tampoco. Y la última es, pues tampoco hay relevancia cultural, es decir, no está en la
contemporánea, no está en la conversación cultural. Todos queremos leer a Ecto, bueno, todos no los
los lectores duros seguiremos leyendo a Ecto Roman Harris o a José Le Zamalima, pero los autores que
están discutiendo hoy los jóvenes no están enera, no están bien en parte eso o una de las
razones. Estoy de acuerdo, pero yo no diría tanto que las políticas, digamos que se quedaron
cladas en la vieja izquierda, sino que renunció a la política y se volvió un sello de la torre de
morfilo. Y ese es el problema, es decir, que renunció a publicar crónicas reportajes,
libros de interpretación histórica, etcétera, etcétera, es decir, que la era de hoy no publicaría
un libro como el depone a todo busca, si recibirá un manuscrito en una temática equivalente,
pensemos en Ayotchina, por ejemplo, ¿no? Lo hizo un poco con el ejército zapatista de liberación
nacional y la publicación de los diversos documentos que fue generando sus comandantes marcos y
compañías, pero a partir de un punto renunció a la política, a la izquierda de hecha de
centro de cualquiera. Y yo creo que es un desierto. En el caso de almadía y desierto piso que es
justo lo que no me gusta de sus catálogos, que publican artistas y escritores que compraron los
plaitos de la cultura walk, que están determinados por Estados Unidos, el mundo universitario y del
que nuestra realidad es completamente ajena. No creo que sea lo que viven estos sellos ni mucho menos.
Aquí más bien se ha dado un extraño fenómeno y es que antes el arte era libre ritmo,
transgresor y provocador y la política era sensata, predecible, incluso aburrida, esto
lo estudia Carlos Granés y hoy pasa al revés. La política es el espectáculo bochornoso,
a extrema izquierda y a extrema derecha, peligroso, extrafalario, provocador, sin filtros y el arte se
ha vuelto a seleccionador, moralista, cuidadoso, que pone a la víctima siempre en primer lugar,
mi edoso de transgredir, de molestar, de incomodar, etcétera y eso, está un poco
contaminando entre comillas el catálogo de sexo piso y armadía, pero yo no creo que sea de lo
que viven, sino que es uno de los defectos que yo vería y que agradezco que no tenga editorialera.
Déjame hablar de otro par de era, ya no de sexo piso y de armadía, sino de Joaquín Mortis,
es decir, finalmente lo que hizo Joaquín Mortis fue venderse a planeta y no solo entre los
mexicanos, sexo barral, es otro cello legendario que ahora vive en planeta, por ejemplo, y muchos
ellos viven ahí o viven en Penguin Random House, es decir, quizá te van a grama, viven
Feltrinelli, el destino de las editoriales independientes cuando crecen, parece en muchos casos,
es terminar siendo subsumidas por los grandes grupos editoriales. Hay además un texto esta semana en
de la gente. Y también les traslíbras que seguramente viste de Gerardo Chua-Sandy en donde da.
cuenta de los distintos intentos de compra a lo largo de la historia de era habla de una oferta
de Andrés de León, habla de otra oferta de Consuelo Seis a través de Ricardo Nudel Manido,
una más a través de random house monitor y que no sé si te habrá tocado cuando tu andabas por ahí.
Hubiera tenido sentido y te hago la pregunta en las dos vías. Para un mayor comprar era y para
ser absorbida por un mayor. A ver, yo creo que la política de Planeta y de Penguin Random House es
comprar potas de mercado a través de adquisiciones. Lo hacen de manera muy distinta. Planeta los
mete en la administración global de Planeta y los de naturaliza. Salvo cuando esa venta consigue
realmente poner unas cláusulas muy exigentes, como pasó con tus cats, de mantener catálogo y
responsables, y si no acaba todo en el mismo Toton Revolutum y es lo que me ha todo en realidad
Joaquín Mortiz, la compra de dinero. Y un poco a sex barral, ¿no? Un poco a sex barral. Es decir,
que esas compras fueron de esas trozas. La política de Penguin es más inteligente porque respecta
la identidad de los sellos que adquiere y muchas veces a los responsables. Y entonces acaba
volviendo unas sumas de sellos independientes bajo políticas de mercado, de distribución y de
eficacia muy grande y que le ayuda a volverse un gran negocio. Pero más allá de eso, las ventas
no dependen del que compras, sino del que vende. Y la mayoría de las ideatoriales independientes,
mientras está activo el editor que las creo, tiene una comunidad y puede subsistir, no se venden.
Y por lo tanto, no es que, digamos, tus cats se vendió cuando Beatriz Demogra decidió retirarse.
Anagrama se vendió al Feltenel y cuando Jorge Raldé decidió retirarse. Se hizo barral cuando
murieron los responsables. Y así podríamos seguir salamandas también cuando la editora decidió
retirarse por regerar, por cansancio, por cúmulo de años y de batallas y de mil forras. Y sí creo
además, cuando compra una editorial grande a una pequeña, hace un estudio brutal,
otra de mercado valor de los libros, vigencia de los catalogos, peso de la novedad frente al
fondo, o sea, no se hace caprichosamente. Y yo creo que era, hubiera sido muy atractiva en su
momento cumbre en los 90, pero ahí no estaba la venta ni nadie lo hubiera imaginado a la venta.
Pero nadie compra una editorial con muchos contratos de autores que no venden muy complicada
de gestión, muchísimos títulos, minoritarios y pérdida de su fondo fuerte o de venta.
No creo que la solución para una editorial con muero que ha sido la venta ni muchísimo menos,
a menos de que alguien asumiera un liderazgo total. Me hace más sentido lo que dices de la oferta
a través del recardo. No del mando con suelo porque hay una editora con personalidad que podía
arrastrarla a sus batallas y a sus ideas. Y creo que se idealiza y se sataniza a la vez las
compras de las editoriales grandes y que nunca son caprichosas que siempre están bien pensadas,
no invierten dinero bueno en un proyecto malo, no rentable. Es decir, que la salida de un pequeño
no es venderse. Y creo que en ese sentido actú bienera. El problema es que se conjugó todo y esa
me esto es la que le ha llevado a tomar esta decisión que es tristísima. Por ahí lo varía yo,
no sé, Nicolás. Ahora, lo mejor Ricardo no hubiera sido y lo digo con enorme aprecio por Marcelo
y diré una cosa más. Tú has invocado varias veces el proceso de formulación de la ley del
libro. A mí me tocó ser parte de ese proceso junto con Marcelo y con un grupo muy grande.
No estaba de Borajol, se estaba Jaime Guerrero, estaba mucha gente en ese grupo. Y finalmente era, pues
digamos, una protección a favor de los editores independientes en buena medida y a favor de las
librerías independientes. Conta los grandes monopolios de edición y de distribución y es una
pena que no haya tenido leyes secundarias. Pero también es cierto que hay personas que son las
personas perfectas para momentos en las empresas. Y después ya no lo son o para momentos en
los proyectos culturales y después ya no lo son. Quizás hubiera sido deseable hacer un relevo,
un relevo de gestión editorial y de gestión de negocios en era antes que hubiera permitido reimaginar
el modelo de negocios sin que perdiera su esencia. Probablemente, para ver muy fácil hacer la
auto opción cada vez. Mientras está vivo a la persona y no va a consulta, no puedes saber lo que
tienen. Y de hecho, el anuncio de granos tomó por su presa. Así que nadie estaba claro de que esa
fuera su circunstancia ni muchísimo menos. Entonces yo ahí también, digamos, sería prudente,
pues sí, un grupo de magníficos editores, conscientes de ese catálogo, lectores, deselegado, pero
invuidos de las nuevas políticas conocedores del público, el lector, bueno, pues eso es un
deshidratón que me parece un poco fantasioso o que no está en la realidad concreta. Si veo que
hay como, vamos a decirlo así, también una confusión con la ley del libro, porque yo lo creo
que fuera para apoyar la edición independiente, sino a las editoriales, a las librerías, perdón, es
una ley más a las librerías sin duda, fundamentalmente a los libreros y Roberto Banchi que dirige,
"Vengo en random house, un gran defensor de la ley del libro", es decir que no afectaba ni a los
grandes ni a los chicos ni a los medianos, porque es una ley creada para los libreros. Y básicamente
lo que dice, si un librero puede bajar el precio y vender masivamente los libros, ese es el precio
real y está condenando a los costos a un librero pequeño, a no poder ofertarlo al precio real y
el precio más caro en realidad es, digamos, lo que lo perjudica de manera radical. Y como cada
libro es un monopólio de sí mismo, porque ningún título compite con otro, porque cada un distinto,
pues no había una afectación a la ley anticonopólio ni muchísimos menos. Y en ese sentido parece una ley
difícil de entender, difícil de explicar, porque los librerías dirían afecta a la libertad de
mercado y eso hizo mucho daño con el equipo económico de Vicente Fox y demás, pero que
si le entiendes, es muy buena. De hecho, tú lo ves en la salud de la industria editorial francesa
italiana y española frente a la inglesa y norteamericana y probablemente la gran diferencia es que
las librerías en Francia, en Italia, en España, en Alemania, resisten y en Inglaterra y en Estados Unidos
han desaparecido una cosa adicional y es que también se ve a Amazon como el gran enemigo en lugar de
como una realidad con la que hay que lidiar, y yo creo que ese es un error que comete era y que
cometen muchos editores independientes. Amazon es una realidad que llegó para quedarse, te permite
en un país con las complejidades de tráfico de seguridad, de horarios y de distancias como
y sin librerías y sin librerías pedir un libro y que te lleguen la comunidad de drogar a las
24 horas, es paritario porque tú buscas un título en su buscador y te aparece tu título independiente,
me decías grande chico o mediano y puedes tener vivo tu fondo. Entonces la resistencia a Amazon es
un error estratégico de la industria editorial, yo creo que tendrían que aprender a convivir,
tiene descuentos exigentes y políticas de entrega complicadísimas, pero si tú resuelves esa
duda, esa doble exigencia se vuelve un aliado indispensable, es de lo que vive la industria editorial
en Estados Unidos y en Inglaterra, sin ningún género de conflicto ni de problema. Y luego también
darle la espalda al libro electrónico, el lector del libro electrónico no te rechaza el libro
en papel, muchas veces es el mismo lector y quiere llevarse sus títulos a la playa,
cómodamente, no cargarlos, o le despierta el interés, si es un libro muy importante, quiere
que también comprarla en papel, no se pisan los públicos. Y luego diría algo que tampoco se hace y
es que hoy el verdadero vector de venta de los libros es el autor, porque la gente va a las
fereas del libro y a las conferencias y a las presentaciones, casando la firma o el autógrafo y en
el autor se vuelve una pequeña fuerza de venta y eso tampoco lo desdeñaba un poco era y los desdeñan
un poco los editores independientes. Ya me parece fundamental que el autor sea tu vendedor
de los libros sin vergüenza, sin bajar el listón, si es un libro exigente con campañas exigentes,
pero que no tenía miedo a hacer presentaciones a escudir a eventos, organizar ciclos, proponer
lecturas y siempre a la venta con que se pueda comprar con tarjeta, que esté bien establecido
a ese mecanismo. Entonces es una suma de cosas, perdida el fondo, cambios de los lectores,
seropolítica de la historia del Estado, problemas en las librerías independientes, renovación
del catálogo,
la política y la discusión de las ideas y también no poner la autor a trabajar de manera
sistemática en la promoción de los libros que tú y se puede ser poco mucho, bueno, si tú
tiras mil ejemplares y en dos presentaciones de 100 libros, entonces es el 10% del tiraje.
No es nada. Yo creo que es mucho porque además, digamos, los libros clubes están proliferando
de una manera muy importante y no solo en lo físico, sino en lo digital y los cursos
también y toda suerte de avenidas, digamos, para la vida del libro. Y me parece importante
hacer la autopsia que terminaste haciendo inevitablemente y los celebro enormemente. Porque
creo que es importante que veamos que era es un caso aislado, es decir, hay un problema
de política pública, pero eso ya lo sabíamos, antes de que desapareciera a él. Es decir,
el Estado abdicó de tener una política editorial, hace un buen rato, tiene una política propagandística
montada en el libro mucho más con una política editorial. Pero más allá de eso, no creo
exterioridad de muerte, la edición independiente en México. Es decir, creo que tiene sus propias
avenidas y sus propias estrategias, a las que era no llegó, a las que era no se interesó
en su marse, porque se quedó en un modelo del siglo XX, que le da uno de los catálogos
legendarios de la historia, de la edición en México, es decir, ese lugar, como lo tiene
Joaquín Mortiz o se exbarral, aunque ya no sean más que ellos, digamos, en el tema de
planeta, el lugar histórico del bibliotecabreven no se lo va a quitar a nadie, el lugar histórico
de era tampoco, pero quizás ya no era una empresa que podía vivir en el siglo XXI.
No estoy tan seguro, ahí la discusión sería, es una isla, o sea, es una excepción o es
un síntoma. Y yo creo que es más un síntoma. Y que la industria independiente, yo la veo
bastante lastimada, no están saliendo los números de los editores. Yo estuve en la
ferea Guadalajara el año pasado, porque a veces después de cuatro años explorando la
posibilidad de traerla de la norte de España, México y crear una pequeña filial de la
literal independiente que tengo en España, con Antoni y Sira Casariego, mercado que
conozco como nadie, con facilidad para construir un catálogo relativamente rápido y demás.
Y yo llegué a la conclusión de que no es tiempo de inversión y que hay que ser extraordinariamente
prudentes. Hay un clima adverso, y yo creo que buena parte tiene que ver con las políticas
públicas y con los cambios de hábitos de lectura que se conjugan de manera perversa y
siniestra. La cultura requiere industrias culturales, no solo creadores, y Paco y Nácio
trae bolfondo de cultura, y por lo tanto la dirección general de publicaciones de las
ciudades de cultura no apoyan a las industrias, les parece neoliberal. Y viven eso si con
números rotos del subsidio público para hacer sus caprichos en el fondo. Imagínate
que el fondo tuviera que vivir de sus ingresos, estaría más quebrado que era, porque lo
que han hecho es impresentable. Entonces creo que hay, si hay una carencia, ver la industria
editorial que además tiene una incidencia hasta en el mercado laboral de artesanos, de
traductores, de correctores, de diseñadores gráficos, de ilustradores, etcétera, etcétera,
una red amplilísima de gente que está perjudicada simplemente porque hay una ceguera absoluta y
una incapacidad de verlo y una incapacidad de hablarlo. No se puedan ir discutir, porque
no existe, es una ceguera, se regalan libros, se publican autores revolucionarios, cuál es
el problema. Bueno, pues el problema es que un día te enfrentas a que la editoría
de la emblema de la izquierda tiene que anunciar su reducción de operaciones absoluta y que con
cierto ofemismo disfrazas, su clausura, su cierre o su tramo, o su venta. Bueno, pues eso es lo que
está pasando. Ricardo Cayuela, ¿dónde podemos seguirte en redes sociales y dónde podamos leerte?
Yo publico todos los lunes en una columna de Objective que es súper decodigital, gratuito,
excelita, en España, de política, de literatura, de todo tipo de reflexiones, muchas veces intentando
explicar al público español la enorme complejidad en México y a América Latina y otras sin miedo,
me entiendo a la discusión. Española de la que también me siento parte sin duda,
tengo un Twitter donde solo doy a conocer los textos que voy publicando. Y bueno, el Twitter es
mi nombre, a Roda Ricardo Cayuela. Ahora voy a sacar un librito con el retrato de 25
escritores latinoamericanos entre Oaxos en editorial fue una ampulista que le tengo mucha fe,
un libro minoritario, pero muy curioso y estoy activo y trabajando público en la dereanorte
de 12 a 14 títulos al año, una editorial de divulgación histórica y de ensayo que va
logrando encontrar su espacio en España, es complicado, porque es el país por Antónoma
y para la edición en español, pero nos está yendo bien, vivimos de nuestros libros y con
enormes esfuerzos estamos labrando un sello que va creciendo, ya tenemos 32 títulos publicados,
este autoño publicaremos seis más y vamos lentamente construyendo una editorial que me encantaría
algún día poder llevar a México. Y pondremos también en la descripción del capítulo
de las redes sociales de la dereanorte para que puedan consultarlas. Me pueden encontrar
en Nicolás Alvarado, el lector en Instagram y en Threads, leer en el heraldo de México los
miércoles y les recuerdo que la pincha complejidad es una producción de el heraldo podcast que
pueden consultar en Spotify, Apple Music, Amazon Music, Deezer YouTube o cualquier plataforma
donde ustedes acostumbren a escuchar podcasts apunte ya no librescos y no periodístico,
normalmente las notas que están encabezadas con llantos o con lutos no son muy buen periodismo
para entender de qué murió un proyecto hace falta adentrarse en su pincha complejidad.
Nos vemos en la próxima.
Podcast Summary
Key Points:
La campaña publicitaria de Jaguar en 2024, con su estética espectral y personajes en colores primarios, fue un intento de reinventar la marca frente a su declive por la falta de conexión con jóvenes y la pérdida de utilidad en un mercado competitivo.
Jaguar buscó posicionar su nueva identidad en el nicho de autos eléctricos de lujo, pero el lanzamiento se vio afectado por una mala interpretación del mensaje y por una ausencia de masa de mercado, lo que llevó a solo 49 ventas en 2024.
La situación de Ediciones Era en México es paralela a la de Jaguar
Summary:
La campaña de Jaguar en 2024, diseñada para reinventar su imagen ante un mercado en declive, terminó como un fracaso comunicativo, al no lograr conectar con públicos jóvenes y al no generar suficiente relevancia comercial. Aunque la estrategia se basaba en una visión moderna y original, la ausencia de una base de ventas y una estrategia de mercado efectiva llevó a solo 49 unidades vendidas. Este caso se compara directamente con el de Ediciones Era en México, que enfrenta un colapso estructural por la falta de políticas públicas de apoyo al libro, la desaparición de librerías, la pérdida de títulos de largo alcance y la desintegración de su catálogo por la ausencia de un modelo de negocio viable.
Factores como el descenso de ventas, la falta de promoción digital, la desconfianza del público joven y la concentración del poder editorial en grandes grupos han agravado su situación. Aunque Era fue un referente cultural y editorial, su cierre no resulta de un error aislado, sino de una combinación de factores: la ausencia de políticas estatales, el cambio en hábitos de lectura, la concentración del mercado y la pérdida de su enfoque crítico y social. Los expertos coinciden en que la industria editorial independiente, como Era, necesita políticas públicas, apoyo al mercado de librerías y una estrategia de innovación para sobrevivir en el siglo XXI.
La experiencia de Era sirve como advertencia sobre cómo un modelo de negocio basado en el siglo XX, sin adaptación a nuevas realidades del mercado, puede desaparecer ante la falta de innovación, apoyo institucional y conexión con nuevas generaciones.
FAQs
La campaña de Jaguar en 2024 fue un intento de reinventar su imagen frente a una pérdida de relevancia entre jóvenes. Usó una estética espectral y surrealista, con personajes en movimiento y un logotipo que parecía un dolmen, pero que finalmente fue interpretado como un coche. La campaña fue criticada por su mal enfoque comunicativo y se convirtió en un fracaso por no conectar con el público objetivo ni transmitir un mensaje claro.
Jaguar necesitaba reinventarse porque su mercado estaba en declive: vendía solo 13 mil unidades en 2023, su público se envejecía y no se conectaba con las nuevas generaciones. Decidió enfocarse en el segmento de autos eléctricos de lujo, un nicho no atendido que podría atraer un público joven y moderno.
La campaña falló porque no logró comunicar una identidad clara, se basó en una estética confusa y no entendida, y no se alineó con las expectativas del público joven. Además, la falta de un enfoque práctico y realista en la presentación del producto generó desconfianza.
La campaña fue un fracaso publicitario que generó escándalo y se convirtió en un ejemplo de una estrategia errónea en la comunicación de marcas. La marca no logró generar interés ni ventas, y tuvo que retirarse temporalmente del mercado durante varios años mientras reestructuraba su estrategia.
Ambas historias muestran cómo una institución cultural o empresarial puede quedarse obsoleta por la falta de adaptación a los cambios del mercado. Jaguar dejó de vender sus autos tradicionales y Ediciones Era perdió su relevancia por no innovar en su catálogo ni adaptarse a nuevos hábitos de lectura.
La caída de Ediciones Era se debe a la falta de política pública de apoyo al libro, la pérdida de librerías, la desaparición de sus títulos de long sellers, el desinterés por la lectura entre jóvenes y la ausencia de estrategias modernas de promoción y distribución.
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