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Caravela Coffee: La empresa B que revolucionó la industria del café

20m 54s

Caravela Coffee: La empresa B que revolucionó la industria del café

La transcripción narra el origen y evolución de Caravela Coffee, fundada por Alejandro Cadena y Giancarlo Ghiretti. Inicialmente, partieron de la premisa de que Colombia producía el mejor café del mundo, pero al buscar granos de calidad para el mercado de especialidad, descubrieron que la industria se había enfocado en el volumen, deteriorando la calidad y dejando a los productores sin incentivos. Tras una búsqueda ardua, encontraron en Oporapa, Huila, a caficultores organizados que cultivaban café excepcional. Su primer envío a Europa fue rechazado por defectos, pero persistieron, logrando un segundo envío exitoso que marcó el inicio de un nuevo modelo de negocio. Este modelo se basa en relaciones directas y transparentes con los productores, pagando precios superiores por calidad, lo que ha mejorado sustancialmente sus condiciones de vida. A lo largo de 20 años, la empresa ha enfrentado crisis como la caída de precios en 2001 y la escasez de 2009, superándolas mediante diversificación geográfica (expandirse a otros países latinoamericanos) y fortaleciendo la relación directa con tostadores internacionales. Hoy, Caravela conecta a más de 4,000 caficultores con 500 clientes en 40 países, manteniendo sus principios de calidad, sostenibilidad y equidad, demostrando que es posible una industria cafetalera rentable y transformadora.

Transcription

3675 Words, 21416 Characters

Spanish
[Música] Hay una creencia que los colombianos hemos repetido sin festionar, que nuestro café es el mejor del mundo. Hablar de él hace que se nos incha el corazón, tanto como cuando nos referimos a nuestra biodiversidad o a nuestras glórias del deporte. [Música] Y en eso creían Alejandro Cadena y Giancarlo Guiretti, dos Bogotanos, economistas, antiguos compañeros de universidad, cuando en el año 2000 se encontraron en Londres para crear una empresa que buscaba comercializar cafés especiales. Sabían que tostadores internacionales estaban dispuestos a pagar muy buenos precios por un buen café, así que solo faltaban encontrar los productores de los mejores granos de Colombia. Y iba a hacer una tarea fácil en el país con la fama de tener el mejor café del mundo. ¿O no? Entonces, nosotros dijimos, bueno, vamos a concentrar en tema de calidad, obviamente con esa creencia, que es el café de Colombia, pues era el mejor café del mundo. Pues nosotros salimos a buscar café y nos empezamos a encontrar con nararía. Y es que el café de Colombia tenía una gran reputación, pero que en los últimos 10 o 15 años esa calidad se había deteriorado porque el negocio se había vuelto un negocio de volumen. Alejandro, aquí en Acámo de escuchar recorrió fincas, habló con productores cooperativas, cató muchos tipos de café, sin encontrar uno que cumpliera con las exigencias de los compradores internacionales. En esa tarea lo acompañó Giancarlo, su socio, quien estaba convencido de que ese café, buena calidad, debía existir. El café de calidad existe, lo difícil es encontrar. Cuando nosotros empezamos, el incentivo era produzcar lo que más pueda lo más rápido posible y al menor costo posible. Y eso llevaba a que el productor no tuviera el incentivo para producir calidad. Pero al mismo tiempo, a pesar de que en ese momento, potenciamente había productores que producían calidad, pues quedan mezclados y mezclados y remesclados en una masa gigantesca de café donde realmente era imposible identificarlos. En ese momento no lo sabían, pero para llegar al grano perfecto, Alejandro Giancarlo iniciaría en una revolución en la industria del café, una revolución llamada Carabella Coffee. Este es el nombre de su empresa, la que cambió las relaciones entre productores y compradores de café colombiano, la que mejoró las condiciones de vida de miles de familias caficultoras de América Latina, y la que ayudó a que realmente Colombia produjera uno de los mejores cafés del mundo. Hola, soy Camilo Ramírez, directores ejecutivo de sistema B. Esto es Historias B, el podcast donde contamos historias reales de Latinoamérica. Historias que muestran una cara distinta de lo que hemos sido y narran el impacto positivo que ha tenido las empresas B en este proceso. Historias de grandes transformaciones como la de Carabella Coffee, la empresa B, protagonista de nuestro primer episodio. Gracias por escucharnos. El 2001, el año en que Giancarlo y Alejandro iniciaron la búsqueda de café de buena calidad por toda Colombia fue un año terrible para los caficultores. Los precios estaban en un punto históricamente en sus puntos más bajos de la historia, entonces una libra de café costaba en ese momento o sea, vendía o se compraba por 45-50 centavos de dólar para darles una perspectiva en este momento que estamos en un período de precios altos, estamos alrededor de 2 dólares con 50 en el libro. Giancarlo recuerda que la crisis afectó a miles de familias que dependían del café para vivir, o en este caso sobrevivir. Entonces, si los productores querían tener algún tipo de ganancia, necesitaban producir mucho. Mucho café, la calidad pasó a un segundo plano. Es era un momento de crisis para el productor, el momento de crisis para la industria. Yo creo que todos los participantes de la industria como de ti son o como de ti se entendemos que sin productores pues no hay café. Y sin café pues no hay industria, ¿verdad? Entonces, se trataba también de buscar maneras para que el productor fuera rentable para buscar esa rentabilidad al productor. Pero el deterioro de la calidad de café colombiano, no inició con la crisis por la caída de los precios internacionales. Mientras trataban de encontrar acaficultores que pudieran venderles granos perfectos, este par de socios trataban de entender por qué la industria había eliminado los incentivos para que los productores se preocuparan por la calidad de su producto. Tradicionalmente, si un negocio que es orientado a su precio, los tostadores de café no compran por origen en antes compran es por precio. Entonces, lo andé de un producto que es visto como un como de ti, como algo que simplemente provee caféína a la gente. Es verdad que muchos de nosotros nos tomamos una tasa de café para encender motores o recargar energías durante el día. Pero cada vez más personas estamos descubriendo en el café una experiencia para nuestros sentidos. La concepción de que café especialidad es realmente concebir el producto como un alimento como algo realmente que tiene unas características organolepticas de desabor y de francias que lo hacen diferente a otros, ¿sierto? Ese es el café, porque están dispuestos a pagar un poco más, quienes se deleitan con los sabores y los aromas. Un café, que en ese 2001 parecía esquivo, no apareciones y quieran el viejo caldas, una de las zonas con la mejor reputación del país. Tantal punto que empezaba frustrarnos un poquito de que no hubiera sido tan fácil el cuento como pensábamos y terminamos yandonos en mayo en 2002 a la feria café especiales que me hacían ese año eran anájane california, para nuestra primera feria café especiales, que es una feria que hoy en día se sería siendo que va a salver la feria café especiales más grande del mundo. Allí escuché a un hablar por primera vez de "Oporapa", un municipio de Guila donde al menos 100 campesinos cultivaban un café prometedor. Estaban organizados en una cooperativa y sugerente, estaba en california tratando de mostrar que en Colombia si había voluntad y capacidad para producir café del tonivel. Este productor con mucha confianza en lo que tenían, dijo "Yo tengo el café que ustedes están buscando". No reunimos un par de veces en esa feria y él me dijo "Yo le voy a mandar meses para que usted vea lo que nos decís tenemos esa calidad aquí, usted busca". Y yo he hecho el productor, nos mandó un par de muestras y resultaron saber muestras de café espectaculares. Y ahí comenzó esta traducía. En la feria, a mí conocieron a su primer cliente, un tustador interesado en llevar el mejor café colombiano a Europa. Con él, firmaron un contrato en el que se comprometieron a enviar en un par de meses un conteneor de café, cero defectos. Para lograrlo, viajó una "oporapa" donde conocieron a quienes se convertirían en sus socios en la aventura de hacer el primer envío. Nunca en mi vida habíamos olvidado la "Oporapa" Vila. Creo que la gran mayoría de los oyentes de este podcast no saben siquiera van de quedado por "Apavila", probó como una hora inedida de "Pitalito". En el Vila, visitaron las fincas, se tomaron muchos típicos con los productores, les hablaron de sus intenciones y también escucharon las dificultades por las que en ese momento ellos y sus familias estaban atravesando. La gran mayoría de las fincas son las casas de los capicutores que necesitábamos eran todavía casas de madera, casas con pisos en tierra. Pues productores que tenían las comienzas, realmente muy precarias de calidad de vida. No solamente eso sino que realmente uno veía que el productor en 2002 tenía mucha incertidumbre acerca de donde y donde iba a ir a su familia. Los periodistas estaban en su punto más bajo históricamente. Y el productor estaba perdiendo plata cada vez que entregaraba café. Por eso, a los capicultores les cayó muy bien la propuesta, aunque sabían que corrieran riesgos. Es cierto que podían triplicar sus ingresos, pero nadie les garantizaba que estos dos empresarios cumplieran su palabra. Al fin de cuentas, era la primera vez que alguien les hacía una oferta como ésta. "Proportor tiene que decir, bueno, yo les estoy entregando este café a este señor, si me van a pagar lo que me están prometiendo, no me van a pagar lo que me están prometiendo. Entonces, ese proceso de generación de confianza fue, fue, tal vez, lo más importante que nosotros hicimos desde el primer día y es que desde el primer día dijimos, bueno, nosotros vamos a decir "ah" y vamos a cumplir "ah" tanto con los productores, con quienes trabajamos, como con los clientes, con quienes trabajamos. Complir esa promesa implicaba cambiar la regla del juego. De nada, servía que los clientes estuvieran dispuestos a pagar un buen precio si la mayor parte del dinero se quedaba en mano de los intermediarios. Y eso no fue bien visto por muchos en la industria. Nosotros no teníamos como triar el café y como comprarlo. El café en Colombia se compra y contaba un productor, te fía el café. Entonces, teníamos que tener el dinero, tener la infraestructura para poder presivir ese café hacer un control de calidad, triarlo y exportarlo. Y empezamos a tocar algunas puertas de gente que ya están en el gozo. Y por todas esas puertas, empezamos a hacer rápidamente. La gente no quería colaborarnos, nos decían si claro, yo les hago todo. Ustedes, ¿qué se haya importando el café y no lo que queríamos nosotros? Queríamos ser partísipes de toda la cadena. Poco a poco fueron sorteando los obstáculos, pero cada vez que solucionaban uno aparecía otro más grave. Y lo peor es que muchos parecían sabotajes. Pesaron a poner un poquito de sancadilla. Nosotros soníamos para esa primer contenedor, una triidad ahora, quienes entonces era, tiene un exportador colombiano. Y nos había dicho que sí, que claro que nosotros nos habría el espacio para triar café y el último ahora nos dijo, no, ya no tengo espacio. Y era la única en esa, entonces, pues, en las pocas triiadores que había en el Neibac, que podía triar ese café y nos tocó empezar a llamar a otras triiadores, porque ya teníamos todo listo y no le podíamos quedar al cliente con el primer embarque. O sea, era sido fatal. La única triiadora que lograron conseguir a última hora estaba en Tuluá, en el valle del Cauca, a 365 kilómetros de Oporapa. El traslado del café significaba más gastos, pero era la única opción. Y cuando llegaron a Tuluá, apareció otro problema. Pues entre el café era muy buena, nos demoramos como cinco días triiando el café. O en día nos demoramos ocho horas triiando un lote de café, con muchos dificultades porque, pues, además, son las cosas que decidimos era que queríamos que el café fuera ser defectos. Hasta entonces, pues, era casi que, inaudito, en la industria del café, nadie puede hacer un café ser defectos y nosotros le diimos un cliente siliamos a hacer unos cafés ser defectos. Entonces, me refieras en el defecto, es defecto físico. El nivel de exigencia era tan alto que los trabajadores de la triiadora creían que era imposible. No estaban acostumbrados a que alguien pusiera tanta atención a los detalles. Finalmente, cuando creyeron que habían logrado el objetivo, llegó el momento de enviar el primer contenedor. Exportamos el café y, cuando llegó al cliente, y, mes después, lo rechazaron presidente por los defectos. Tenía más defectos de lo que la normal lo transmitía. Y, ¿cuál fue? Pues, obviamente, pues un golpe durísimo. Afortunadamente, el café era tan bueno en calidad, en tasa de sabor, que el importador que estaba comprando el café y van a su preocupa, yo les busco el mercado, pero ustedes tienen que reemplazar este café. Y tenían que hacerlo lo más rápido posible. Así que todo el proceso empezó en nuevo, pero esta vez sería mucho más exigente. La segunda vez que lo trijamos fue aún más dur la cosa porque, obviamente, fuimos mucho más estrictos en que no teníamos que. Ese sí tenía que salir bien y eso fue todo un complique con la gente, la trijadora. Y tanto así que terminamos del tanto más café que la habíamos mandado la trijada. Entonces, nos tocó mandar en el lugar de mandar un atracto, y nos tocó mandar un aturbo de 5 toneladas y costó un montón de plata mandar solamente 5 toneladas desde pitalito hasta tu lado a valle. Pero lo logramos, finalmente, y ese segundo contenedor, aportunadamente, paso por todos los control de calidad y el cliente quedó muy contento. Ahora sí era el momento de cerebra. Había logrado lo que parecía imposible, pero al hacer un balance, los gastos y el tiempo invertido, seron cuenta de que si querían ser competitivos, devían hacer muchos cambios. Pues nos tocó entrar a repensar un poquito, bueno, ¿cómo son los procesos de trilla? ¿Cómo son los procesos de compra? ¿Cómo vamos a hacer para que el café efectivamente lo podamos hacer? Y no tengamos que hacer un proceso industrial de 4 o 5 días, sino que podamos llegar al punto donde lo podemos hacer en el mismo tiempo, o casi en el mismo tiempo en el cual lo hace hoy en día un productor o un exportador de café comercial. Entonces, todos estos aprendizajes ha sido un proceso iterativo, donde aprendemos una cosita, la implementamos, aprendemos otro, la implementamos y así sucesivamente manteniendo la transparencia, manteniendo la transhabilidad, porque eso es clave. La otra clave ha sido la relación que se ha establecido con los caficultores. Ellos no solo son vistos con una parte fundamental de la cadena, son la base de todo el proceso. El día 0, nuestro modelo de negocios dentro del café, siempre fue poner al productor como un eje central y poner la calidad, como un eje central de lo que es el modelo de negocios. Aquí siempre dijimos, esto es un amaratón, esto no es un sprint, aquí nosotros estamos pensando en el largo plazo, estamos construyendo relaciones. Y esa construcción de relaciones no se logra con una transacción, logra con 20, con 50 transacciones, tanto con el productor como con el tostador. Para construir esa confianza, el equipo de carabella coffee va finca por finca. Escucha los productores, revistas sus procesos e identifica oportunidad de mejora. Nos dimos cuenta, por ejemplo, que había muchas fallencias, por ejemplo, en la forma como fue metada en el café. El secado fue otra de las grandes aprendizajes que tuvimos. Y todo esto fue la mano de los mismos productores, porque es básicamente íbamos dando esos productores y ellos nos contaban muy orgullosos antes de lo que hacían. Y eso empezamos a analizar, bueno, como como hacer para que esto que están haciendo lo puedan ir mejorando. Es un trabajo personalizado, que se hizo con los primeros 100 cafeteres y se silla siendo con el más de 4.000 que hoy les hominizan sus mejores granos a carabella coffee. Y no sólo es de Colombia, esta maratona rendida sus frutos y los ha hecho llegar a los campos de México, Guatemala, ni caragua, el Salvador, Perú y Ecuador. Nosotros empezamos a comprar lote por lote productor por productor. Cuando uno le contaba a eso a los clientes, pues ellos decían, pero ustedes están locos. ¿Cuánto es el mínimo que ustedes compran? No, no hay mínimo. Entonces, ahí es donde se empieza a notar, pues el trabajo, el seguimiento, que se hacía con cada productor. Y como eso tenía un efecto importantísimo en la calidad y en la consistencia del producto que le estaba llegando al cliente final. La calidad del café no ha sido la única favorecida. Cada vez la cofia ha mejorado la calidad de vida de miles de familias, que antes del 2002 estaban en la incertidumbre. Una de esas familias es la de Don Jaime Casalles, el propietario de una finca cafetera de cinco hectáreas en gigante, Willa. Entonces, ellos me decían lo que tiene que poner es una buena calidad en el café. Entonces, empezamos a trabajar a trabajar y poco a poco, pues, pues fuimos haciendo como una mischata con ellos, llevaban tostadores, cada venía de Europa, de Japón, de Estados Unidos. Y la diferencia en ese tiempo es que yo empecé a secar unos poquitos de café y vendiéndolo a carabela. Yo me recuerdo tanto que en ese tiempo el café estaba 200 mil a cargas mojados. Ahí, en seco ya salía a 700 y abrito la carga, 500 mil pesos de diferencia. Don Jaime, quien pasó su infancia recogiendo café en la finca a su papá, y ha sido testigo de muchas crisis en la industria. Siente que el acompañamiento de carabela ha hecho crecer su negocio. Lo ha medido piensa su hijo, Jaime Andrés, quien decidió seguir los pasos de sus ancestros y hoy administra la finca familia. Que nosotros empezamos a entender también que el café es un alimento, entonces, así mismo lo trataban, ayudar a preservar, pues, también los ecosistemas, porque nosotros ya empezamos también como a entender, aunque nosotros ya traíamos esa conciencia, pero empezamos a lo un poco más de prioridad, pues, a tema medio ambiente, también cierto, a sembrar un poco más de árboles, a cuidar un poco más las cuencladeras las aguas. Esa preocupación por medio ambiente ha sido otro de los sellos de la operación de carabela. Quizás su mayor orgullo es haber logrado la carbón neutralidad en sus operaciones, una muy buena noticia palpreneta. También se siente orgullosos de haber construido relaciones solidas, basadas en la confianza con productores y clientes. Gracias a ellos, podieron sobrevivir a uno de los momentos más complejos de su historia, la crisis del 2009, la que los altos precios del café estuvieron a punto de llevarlos a la quiebra. Colombia va a tener una producción, al revés de los 12 millones de sacos, históricamente más o menos estable, y en el 2009 llegó la rolla, y la producción no fueron 12 millones de sacos y no fueron, pero que 7.8. Eso generó un desbalance entre la oferta y la demanda muy importante. Y lo que terminó pasando en ese momento es que el café de Colombia se puso muy costoso, localmente, o sea, si tú y vas a comprar café en pitalito o en algunas de las plazas en Colombia, pues en la cantidad de dinero que te pedían estaba muy por encima del precio de mercado. Pues para nosotros fue una crisis gigantesca, así como para toda la industria, ¿por qué? generalmente nosotros firmamos contratos para entregar el café a futuro, y acordábamos un precio y el precio está acordado con nuestros compradores, muchos meses antes, pero resulta que yo no tengo certeza de cómo voy a comprar yo el café en el futuro. Al empezar a subir el precio local del café de Colombia, el costo, el café de Colombia, pues lo que terminó sucediendo es que llegó momento en el cual nosotros comprábamos café y por cada libre café que comprábamos, pues perdíamos dinero, porque ya lo habíamos acordado en der, un precio que estaba por debajo de su costo. Para salir de esa crisis tuvieron que negociar con los bancos, sacar préstamos, bajar sueldos y pedir paciencia a productores y clientes, además, repensar el negocio y tomar medidas para afrontar futuras crisis. Yo creo que la palabra clave en eso cuanto fue diversificación, donde nosotros. Primero nos dimos cuenta que necesitábamos llegar, así como llegábamos ya directamente al productor y trabajábamos directamente con el productor, era importante empezar a trabajar directamente con los tostadores, con nuestros clientes, y ahí no de nosotros empezamos a importar directamente nuestro café, es decir, allá del café desde la finca hasta la planta de tostión, y tener esa relación directa con el tostador, que tiene una relación diferente con el precio, el café y con la calidad del café. Entonces es eso por un lado y por otro lado iniciamos también un proceso de diversificación, el Latinoamérica. En estos 20 años el equipo de Carabella ha visto cada crisis como una oportunidad. De cada problema ha salido una solución innovadora y esas una de las explicaciones de su asombroso crecimiento, que es evidente con estos datos. Hoy tienen 500 clientes en todo el mundo, llegan a 40 países, están conectados con 4.000 caficultores de 7 países y su equipo lo componen más de 250 personas. Y lo más importante es que este crecimiento no los ha apartado ni por un segundo de sus principios, porque el trabajo de Carabella va mucho más allá de vender café. En nosotros más que vender un producto lo que hacemos es conectar gente. Conectar estos productores pequeños que en su vida, creo que pensaron que iba a poder ver su café vendido en Dinamarca, la terra, Estados Unidos, Australia, o en Taiwan. Y que hoy en día ven que están desarrollando las relaciones con sus consumidores y con tostadores en un par de miliháneos del mundo. Entonces lo que nosotros hacemos finalmente es conectar a esos consumidores que están buscando un café de calidad con empresas que están producidas en café de calidad. Este compromiso por el bienestar de los productores y la protección del medio ambiente hacen de Carabella Coffee una empresa B. Por eso ellos hacen parte de este movimiento un día al de empresas comprometidas con ser agentes activos en la construcción de una nueva economía. Y aunque no son perfectas, se proponen iniciar un camino de mejora continua que las lleva a estar cabez más conscientes del impacto que generan en nuestra sociedad y el poder que tienen para transformar nuestras viejas estructuras. Muchas gracias por llegar al final de Historias B, el podcast de SystemA B. Gracias también a Giancarlo Guireti, Alejandro Cadena y a todos los integrantes de Carabella Coffee que nos permitieron contar su historia. Este podcast fue producido por Acorre Podcast, el guiones de Lorena Vega y el diseño sonoro de Daniela Sorio. Hasta la próxima.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Alejandro Cadena y Giancarlo Ghiretti fundaron Caravela Coffee para comercializar café de especialidad colombiano, desafiando la creencia de que Colombia ya producía el mejor café del mundo, pues encontraron que la calidad se había deteriorado por un enfoque en el volumen.
  2. Encontraron resistencia en la industria tradicional, pero lograron establecer un modelo directo y transparente con los caficultores, priorizando la calidad y pagando precios justos, lo que transformó las condiciones de vida de miles de familias.
  3. Superaron múltiples obstáculos, como el rechazo de su primer envío por defectos, la crisis de precios del 2009 y la necesidad de diversificación geográfica, aprendiendo de cada crisis para innovar y crecer sostenidamente con base en la confianza y las relaciones a largo plazo.

Summary:

La transcripción narra el origen y evolución de Caravela Coffee, fundada por Alejandro Cadena y Giancarlo Ghiretti. Inicialmente, partieron de la premisa de que Colombia producía el mejor café del mundo, pero al buscar granos de calidad para el mercado de especialidad, descubrieron que la industria se había enfocado en el volumen, deteriorando la calidad y dejando a los productores sin incentivos. Tras una búsqueda ardua, encontraron en Oporapa, Huila, a caficultores organizados que cultivaban café excepcional.

Su primer envío a Europa fue rechazado por defectos, pero persistieron, logrando un segundo envío exitoso que marcó el inicio de un nuevo modelo de negocio. Este modelo se basa en relaciones directas y transparentes con los productores, pagando precios superiores por calidad, lo que ha mejorado sustancialmente sus condiciones de vida. A lo largo de 20 años, la empresa ha enfrentado crisis como la caída de precios en 2001 y la escasez de 2009, superándolas mediante diversificación geográfica (expandirse a otros países latinoamericanos) y fortaleciendo la relación directa con tostadores internacionales.

Hoy, Caravela conecta a más de 4,000 caficultores con 500 clientes en 40 países, manteniendo sus principios de calidad, sostenibilidad y equidad, demostrando que es posible una industria cafetalera rentable y transformadora.

FAQs

Existía una creencia arraigada sobre la superioridad del café colombiano, pero al buscar cafés especiales en el año 2000, los fundadores descubrieron que la calidad se había deteriorado debido a que el negocio se había enfocado en el volumen y no en la calidad, dificultando encontrar granos que cumplieran con estándares internacionales.

Encontraron que los incentivos para los productores estaban orientados a producir la mayor cantidad al menor costo, lo que relegaba la calidad. Además, los cafés de alta calidad existentes se mezclaban en lotes masivos, haciendo imposible identificarlos y acceder a ellos directamente.

Implementaron un modelo de negocio que pone al productor como eje central, estableciendo relaciones directas, pagando precios justos y trabajando en transparencia. Esto generó confianza y mejoró tanto la calidad del café como las condiciones de vida de los caficultores.

Enfrentaron sabotajes, como la cancelación de espacio en una trilladora, y tuvieron que trasladar el café a otra ciudad. Su primer envío fue rechazado por defectos, pero lograron reemplazarlo con un lote aún más estricto, asegurando la calidad y cumpliendo con el cliente.

Al pagar precios significativamente más altos por café de calidad y trabajar directamente con los productores, han mejorado las condiciones de vida de miles de familias, permitiéndoles invertir en sus fincas, viviendas y en la conservación del medio ambiente.

La crisis los obligó a diversificar: comenzaron a importar café directamente para trabajar con tostadores finales y expandieron sus operaciones a otros países de Latinoamérica. También negociaron con bancos y ajustaron operaciones para sobrevivir y fortalecer el negocio a largo plazo.

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