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Capítulo 43 - Manifestar

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Capítulo 43 - Manifestar

Manifestar no es un acto de magia, es un acto de fe (en vos mism@). En el capitulazo de hoy, te cuento las cuatro claves para cambiar tu modo de vida de reacción a creación.Tomá papel y lápiz porque está va a estar muy bueno!Encontrame en @conamor.leti o conamorleti.com y contame qué te pareció.Abrazo muy apretado.Con amor, Leti

Transcription

6898 Words, 37662 Characters

Bienvenidos, bienvenidas al capítulo número 43 de mi podcast. Este espacio íntimo y sagrado entre vos y yo, que he dado a llamar mientras respires estás a tiempo. El día de hoy más que un capítulo va a ser un regalo, una vez sé que un presente como quiera llamarlo. Hace unos días se cumplieron tres años de mi primer capítulo y jamás, jamás pensé hasta donde podía llegar. Cuando yo grabé y se primer capítulo, mi única intención era que alguna otra viudo me escuchara y pensara "ah sí, hay vida después de la muerte, tal vez sí vale la pena quedarme e intentarlo", porque hay algo que si no sos viudo viuda no lo sabes, pero lo primero que pensamos sobre todo cuando a hijo de por medio es "porque no me fui, yo, hubiera sido mejor que me tocar a mí". Bueno, estuve ahí, hacíéndome todas esas preguntas que nunca nadie pudo ni va a poder contestar, así que ese primer capítulo fue para mí como escribir un mensaje de esperanza, hacerlo un rollito, meterlo en una botella, tapar la botella y tirarla con toda mi fuerza salmara, confiando en que la corriente lo iba a mover hasta esa orilla donde algún otro viudo o viudan lo iba a encontrar, mirar al cielo y llorar de gratitud, porque esa era su señal. Bueno, resultó que la botella llegó a viudos, viudas y algunos más, me empezaron a llegar mensajitos diciendo "te escuché, me gustó" y mi cabeza perfeccionista de manual la muyja de "en lugar de pensar "hey, te escucharon, lo estás haciendo bien, pensó "hey, te escucharon, te vas a tener que esmerar más, ¿eh?" Y sí, empece a leer más, a estudiar más y me di cuenta de que me estaba costando un montón trabajar de otra cosa, que mi cuerpo y mi mente ya no querían trabajar de otra cosa, mi cuerpo y mi mente querían hacer más mensajes en botellas, como detrás de cada crisis hay una gran oportunidad, le empece a buscar la vuelta, ver cómo monetizar estos mensajes, pero sin monetizar estos mensajes, porque quería que siguieran siendo gratis. Bueno, llegué a una solución, que se termino llamando "tu tiempo de oruga ha caducado", mi queridísimo curso de autoestima, cada persona que se anotara en el curso pago iba, sin saberlo, a esponsorear "me" para poder seguir haciendo botcas y a cambio yo les tenía que dar algo más valioso, más exclusivo, como si fuera la versión "prime" del botcas y para que te cuento todo esto? Bueno, solo para contarte que el capítulo de hoy es una muestra gratis de esa versión "prime" del botcas, es un pedacito del curso que tome prestado y que deseo compartirte en agradecimiento por ser y estar del otro lado. En el curso lo hablamos desde la física cuántica y de cómo hacer para que el campo responda, pero hoy aquí y ahora lo vamos a llamar "manifestar", palabra que está "red" de moda y que se asocia más a la magia que a la lógica. Como yo, Leti, me siento más al banil que maga, trataré de hablarte de todos estos conceptos con los pies, bien apoyados sobre la tierra, pero la mirada siempre, siempre, siempre apuntando al cielo. Ok, ¿qué es "manifestar"? "Manifestar" es materializar una idea, por ejemplo, ¿cómo me gustaría comer un chocolate y llega a tu marido que justo ese día se puso romántico y te trae de sorpresa un chocolate? Eso es materializar un deseo y seguramente alguna vez te pasó algo por el estilo. Otro ejemplo, empezó a pensar en alguien que no ves hace mucho y esa persona aparece en forma de mensajito, de correo, por res sociales, la pensaste y apareció. Hasta acá todo bien, pero fíjate que no sólo podemos materializar cosas buenas, sino también cosas que no son tan buenas. Por ejemplo, hace mucho que no se me rompe el coche. Empezó a llamar al mecánico porque está "no falla" para bien, o para mal muchas de las cosas que pensás, o sea que están en el plano mental y nada más, terminan ocurriendo, terminan bajando al plano material, y eso, "my friend" es "manifestar". O sea, el etique, si empezara a pensar de manera más positiva, ¿podría manifestar más cosas buenas? Sí, repetíme la pregunta. Si empezara a pensar de manera más positiva, ¿podría manifestar más cosas buenas? Sí, la respuesta corte y concisa. Si empezaras a pensar de manera más positiva, ¿podría manifestar más cosas buenas? No, no, no, no, creo, ¿eh? Porque yo soy repositiva, siempre pienso en todas las cosas positivas que me gustaría hacer, si tuviera más tiempo y más dinero, haría más ejercicio, sería más ordenada, me vestiría mejor, comería mejor, yo soy repositiva. No, no, no, mi amorcita, te corrijo. Eso no es ser positiva. Eso es que sería positiva, si tuvieras más tiempo y más dinero, mientras tanto, mientras esperas. No hace ese ejercicio, no es su ordenada, no te vestiría como te gustaría y comés mal. Tu poco está puesto en lo que te falta para hacer esa versión positiva. Está reforzando la carencia, la escasez, está reforzando justamente la versión que te gustaría dejar atrás. Mira, el 99% de los humanos estamos acostumbrados a vivir en un estado de supervivencia. ¿Cómo es esto? Bueno, primero y principal, creemos que el mundo exterior es más real y poderoso que el mundo interior. Por ejemplo, si no podemos dormir en lugar de ver qué es lo que me está quitando el sueño y hacer algo para cambiarlo, vamos a un profesional de la salud que nos dé algo para dormir. El poder sobre mi cabeza y mi descanso se lo damos al doctor o al ansiolítico de turno que nos haya recetado, como si dormir solo fuera posible de esa manera. Otro ejemplo, en este país no se puede vivir bien. Ok, le acabas de dar la responsabilidad al país de que vos vivas bien. ¿Y si en realidad vivir bien dependieras son los de vos? Mira que en ese país hay gente que vive quijándose, pero también hay gente que se la está pasando pipa, eh. Me encanta esta expresión, es pañolísima. No sé, digo, capaz si viniera un ovni te succionara y te tele transportar a otro país, tu situación seguiría siendo la misma. Pensarlo nomás, permite la duda que eso ya es un montón. Vuelvo, queremos que el mundo exterior, o sea, lo material manda sobre el interior, que son nuestros pensamientos, sentimientos y acciones. Ponemos el foco más en tener que en ser y eso es a lo que antes ya me he estado de supervivencia. La loca, loquísima idea que vengo a proponerte hoy es que cambies ese estado de supervivencia por un estado de creación. Así como las escuchas, dejar de sobrevivir y empezar a crear. Para esto lo primero que se necesita es que entiendas y aceptes que no sos una víctima de tus circunstancias, sino un creador que no importa cuántos metros de profundidad de miardas es un dido. Cuando dije de poner el foco en la mierda y lo pones en tus piernas, tus brazos, tu voluntad, tus ganas, podés salir, claro que podés. Pero tienes que seguir al pie de la letra, las cuatro claves que te voy a dar hoy. No me refiero a escuchar mil veces este capítulo y aprendérselo de mi memoria. La teoría sola no alcanza. Me refiero a poner en práctica todo esto que vas a escuchar. No va a ser nada fácil. Te prometo que no va a ser nada fácil, pero te prometo también que va a ser espectacular. Estás listo al grano, clave número uno, toma nota, coherencia. Esta es la más difícil de aplicar. Coherencia según Google es la relación lógica que se da entre las partes de un todo evitando contradicciones. Repito, relación lógica que se da entre las partes de un todo evitando contradicciones. El todo vendrías a ser vos y tus partes serían por un lado tus pensamientos que son el lenguaje de la mente, por el otro lado tus emociones que son el lenguaje de tu cuerpo y por último tus acciones. Pensar, sentir y actuar en la misma dirección, punto. Decirlo es recontra fácil, pero hacerlo es muy difícil. Por lo menos al principio, porque cuando empiezas a ver los resultados le vas tomando el bústito y cada vez te cuesta menos. Ejemplo de un caso real para que se entienda mejor. Llega mis sesiones una chica de unos 40 y pocos años, divina, super frustrada, porque su trabajo no estaba funcionando como ella quería y si la cosa seguía así, iba a tener que abandonar ese proyecto personal que tanto tiempo, dinero y energía le había costado. Ella no te puedo explicar, linda por fuera, linda por dentro, súper carismática. Me cuenta que su sueño siempre había sido viajar y trabajaba, trabajaba, trabajaba, juntaba dinero y viajaba. Un día, por pura diversión, empezó a compartir por Instagram su viajes y aquí la cuestión. El turismo que a ella le gustaba ser no era el turismo popular, era el turismo más local. Un especie del lado B de esos lugares tan concurridos, lo escondido, lo que pocos ven. Poco a poco la empezaron a seguir y a preguntarle dónde, cómo, cuánto, y ella, te dije que era divina, conté estaba todo. Así que, pensó, a ver, a ver, a ver. Si esta gente tiene la plata para viajar y ganas de hacerlo como yo lo hago, qué tal, si les armo y les ofrezco un paquete. Una especie de guía donde ellos paguen por viajar como viajollo y yo cobre para seguir viajando. Es un win-win, es un ganar ganar y empezó tímida con sus primeras poquitas ofertas. En nada de tiempo, no sólo fue un éxito, sino que multiplicó sus seguidores y ahí decidió ponerse una agencia. Le empezó a ir tan, pero también que tuvo que contratar un deseneador hueve, empleados y demáses. Cuestion, ¿qué? Sin darse cuenta en un abrir y cerrar de ojos, ya tenía un montón de gasto fijo. Recordemos que cuando ella empezó su inversión inicial, se había sido cero y ahora su gasto fijo era enorme. Eso la llenó de responsabilidad. La responsabilidad le empezaron a quitar tiempo y energía y sin darse cuenta, la brillante empresario de los viajes se empezó a pagar. Bueno, me gusta decir que nuestros emprendimientos son nuestros hijos energéticos, hijos porque lo parimos, energéticos porque responden a nuestra energía. ¿Qué quiere decir que responden a nuestra energía? Bueno, que cuando estamos bien arriba, todo marcha sobre ruedas y cuando estamos bien abajo, todo se va a la pip y esta no fue la decepción. Chegame con sus cuentas estancadas, todas sus cuentas, la del banco, la de Instagram, todas ganándolo justito y necesario como para cubrir todos esos gastos fijos. Insomnio, triste, casi separada. No entiendo leti, hago todo para que le vaya bien a la agencia, estoy pagando más publicidad de la que paguen nunca en mi vida y nada, vendo cada vez menos. Yo la miré y le dije, ¿y por qué no quieres vender más? Ella me respondió lo que responden todos a esta pregunta. Claro que quiero vender más. Si realmente lo quisieras, ya lo estaría logrando corazón de arroz. Acá toma nota que lo que viene es trascendental. No manifestamos lo que queremos, sino lo que estamos siendo. Vamos a ver, cuando te ilusionaba viajar vendías un montón para poder viajar más y por ese entonces que estaba foforecente, conociste a tu pareja, se casaron, tuvieron un peque y tu vida era la de una princesa de Disney. Pero en algún momento algo cambió. ¿Qué hizo que cambió? Ella abrió sus ojos como dos huevos fritos, hizo una pausa larguísima y me respondió, dejé de viajar. ¿Ok, dejaste de hacer eso que te hacías viverar altísimo? Sí. ¿Y por qué? ¿Tiene que ver con qué fuiste mamá? No, creo que dejé de viajar porque dejó de ser mi jovi y se convirtió en mi trabajo. Bien, te das cuenta de que cuando lo hacías por jovi y con disfrute vendías un montón y ahora que lo haces por dinero y trabajo, no vendé nada. Se quedó pensando mirando para abajo y me dijo a mi marido lo conocí viajar pensando. Los dos amábamos viajar y hace, no sé, mínimo un año que no viajamos más de una hora en coche porque no tenemos tiempo por mi trabajo. Pausa a la historia acá, vamos a analizar su cabeza, ¿qué quería su cabeza? Su cabeza quería vender más, ¿qué quería su cuerpo? Su cuerpo quería viajar, no vender viajes. ¿Y cuál era su manera de actuar, cuál era su acción? Bueno, pagar más publicidad. Te da cuenta entre el pensar, sentir y actuar había contradicción, había incoherencia. A ver, traficamente imaginante como que estás conduciendo y tenés que llegar rápido un lugar. Pero un pie pisa el acelerador y el otro pisa el freno. Una de dos. O llegas pero tardando más tiempo y esforzando muchísimo al coche o quemar las ruedas. Y acá, viste que te dije que la coherencia era fácil de entender, pero difícil de practicar. Bueno, ella no obvio que sus ruedas se estaban quemando, que toda su vida se estaba derrumbando. No era la madre presente y alegre que quería hacer. Su relación con su esposo no estaba fluyendo para nada. No tenía deseos sexual y atenti que está la primera lucecita que se enciende en el tablero. No estaba entrando dinero, otra lucecita en el tablero. Y se sentía cansada, frustrada, impotente, como si no pudiera ser nada, como si la vida estuviera en su contra. Ahora, sabiendo que su cabeza quería una cosa y su cuerpo otra, había que tomar una decisión, siempre hay que tomar decisiones. La vida de cada uno de nosotros es el resultado de las decisiones que tomamos, las pequeñas y las grandes. Estamos muy acostumbrados por cultura y por error porque debería ser de otra manera. A tomar las decisiones solo por reacción, no por elección, somos hijos y hijas del rigor. Tenemos que sufrir una crisis, un trauma, una pérdida, una enfermedad o una tragedia para ponernos, analizar realmente quiénes somos. ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo estamos viviendo? Te das cuenta, tiene que darse la peor situación posible para que tomemos conciencia y empecemos a ser cambios positivos en nuestra salud, en nuestras relaciones, profesión, familia. Triste, pero real, somos así, no mueve el dolor. Ok, la empresaria de los viajes quería ser menos empresaria y más viajera, así que lo que hicimos para facilitar su decisión fue ordenar sus prioridades, que estaban eran un kilombo sumamente desordenadas. Primero, sentirse bien con ella misma, segundo, reconectar con su peque y tercero, reencontrarse con su pareja. El trabajo ni siquiera estaba entre sus prioridades, el trabajo era una consecuencia y la decisión fue, en lugar de usar esos pequeños ahorritos que tenía para terminar de remontar o fundir la empresa, usar esos ahorros para remontar su vida. Se fueron los tres de viaje y la empresa cerró 15 días por vacaciones, cosa que no hacía más de un año. No fueron ni con amigo, ni con dispositivos electrónicos, porque la idea no era distraer, se nieba a dirse, la idea era mirarse las caras de nuevo, reconectar. Volvió de ese viaje, decidí vísima a vender su empresa, porque se dio cuenta que ya era feliz viajando, no vendiendo viajes. Se dio cuenta de algo importantísimo. En sus inicios, la gente conectaba con sus consejos, capas no eran ni los destinos ni los tips turísticos que ya daba. Capas, la clave de su crecimiento era ella misma su manera de comunicar su carisma. Me miró y me dijo, me quedo con la parte de la comunicación, así fue. Y hoy vive eso. En el curso, yo les digo que apenas tomamos la decisión difícil, apenas elegimos la coherencia, la vida enseguida, nos da una palmadita en la espalda y una recompensa, como diciendo, muy bien, muy bien es por ahí, tomar por valiente. Apenas, ella volvió de ese viaje, decidida soltar y perder lo que fuera necesario perder con tal de no perderse a ella misma de nuevo. La llamaron de una revista súper importante de su país para que escribiera la columna de viajes. Y haber estado en coherente durante tanto tiempo tuvo consecuencias, sí, siempre hay consecuencias. Recuperó su vida, su brillo, su tiempo, su energía, lo único que no pudo recuperar fue su matrimonio. Pero bueno, se llevan muy bien, tienen un hijo hermoso y sigan sanandoridas, pero cada uno por su lado, fin de la historia. Te pregunto, ¿Estás siendo coherente en tus decisiones y en tu vida en general? Te doy una pista, si eso que crees no llega, no te sale o te cuesta sangre sudor y lágrimas tal vez, haya alguna engorencia ahí. Y te dejo un dato muy interesante que ampliaré dandole un capítulo entero. La culpa siempre, siempre, siempre funciona como pata en el freno. Así es, por sentir nos culpable generalmente tomamos las decisiones incorrectas como si nos castigáramos. Temazo que te lo dejo picando. Y antes de pasar a la segunda clave, repaso algo muy, muy, muy importante. Dió la vida o el universo como quiera llamarlo, no responde a lo que queremos, sino a quién estamos siendo. Y quién estamos siendo depende de lo que pensamos, sentimos y hacemos. Segunda clave, esta es poderosísima, es el desapego del resultado, cuesta entenderlo y cuesta practicarlo. Así que, abrir bien tus oídos y tu corazón para escuchar esta explicación. Quí es el desapego del resultado. Básicamente es que tengas clarísimo lo que querés, pero que sueltes el cómo y el cuándo lo vas a lograr. Antes de entrar de lleno en este tema, es necesario que hagamos una clara de diferencia entre las cosas que podemos controlar y las que no. Eee, ejemplo, puede ser el empleado del mes, puede ser el más aplicado responsable y honesto. Esto depende de vos, esto es lo que puedes controlar tus valores, tu disciplina, pero no puedes controlar que tu jefe te diga que sí a ese aumento que le pediste. Y en todo caso si te lo da o no, no habla de vos, habla de él de su manera de ser de su manera de trabajar o de su economía, capaz no te lo da porque no lo tiene. No importa siempre, siempre, siempre, habla de él, no de vos. Otro ejemplo, puedes quedar con esa chica que conociste en la app, puedes mostrarte tal cual sos, puedes pagar la cena e incluso abrirle la puerta del coche, decirle lo bien que la pasaste y mandar un mensajito de llegaste bien, pero no puedes controlar que ella te diga, yo también la pase bien hoy, o que quiera volver a salir con vos y en todo caso, que quiera o que no, habla de ella de sus justos, de sus expectativas, de su situación amorosa, de su historia y de su hysteria. Hay que tener bien, bien, claro, lo que sí podemos controlar y lo que no. Lo que podemos controlar habla de nosotros y lo que no habla de los otros o de la vida misma, porque a veces ni siquiera hay otros implicados, por ejemplo, ¿organizaste la mejor boda en la playa? Estuiste hasta en el más mínimo detalle y justo esa mañana tormenta eléctrica. Bueno, escúchame bien, desapegarse el resultado, es aceptar que sí podés controlar muchas partes del proceso, pero no podés controlar el resultado. Hay tres errores muy comunes que cometemos en esta segunda clave y que terminan autosaboteando nuestro propio poder de manifestación. El primer error es creer que podés controlar el resultado. No, no podés controlar el resultado. El segundo es poner el foco en cómo conseguirlo y el tercero y último es poner el foco en cuando va a llegar. Vamos a ver uno a uno de estos errores para que no los cometas o para que te descuenta cuando los estés cometiendo. Primé el error, creer que podés controlar el resultado. ¿Se puede o no controlar el resultado? A ver, si podés controlar lo que va a pasar es porque ya lo existe, es porque ese caminito ya lo recorriste, ya lo conoces y si ya lo recorriste, ya lo conoces probablemente ya sepas lo que va a pasar. Y si ya sabés lo que va a pasar, ese resultado es el mismo siempre. No hay novedad, no hay desafío, no hay manifestación, lo que hay es repetición. Si podés predecir lo que va a pasar es porque siempre haces lo mismo y siempre pasa lo mismo. Pero si querés un resultado distinto, vas a tener que hacer algo distinto, vas a tener que recorrer un caminito nuevo y desconocido y por ende, no vas a poder predecir el resultado. Y ahí, cuando no podés predecir el resultado, es cuando podés manifestar. Capito, segundo error, poner el foco en el como. Eee, ejemplo, quiero con todo mi corazón, con todas mis fuerzas irá ver a millí de los delado a la esencia del teatro, pero las entradas salen una fortuna. Cuando nos enfocamos en el como, también vamos a los comos conocidos y en este caso sería comprando la entrada. Miró el precio, abro mi cajón de mi mesita de noche, miro el fajito de billetes que tengo y no, no va a poder ser. El mensaje que recibe el universo mientras mirase ese fajito de billetes es esto no es posible para mí. Y cada vez que lanzas ese mensaje el universo, el universo te responde "tiene razón" porque si lo crees, lo creas. Ahora, ¿qué tal si al mirar ese piloncito de billetes en lugar de pensar "no es posible para mí", hubiese pensado "bueno, no va a tener que ser pagando". No sé cómo, pero yo ese recital "boi como que me llamo Marta". El universo recibe este mensaje. No va a ser pagando, pero yo ese recital "boi como que me llamo Marta". Y el universo te responde "tiene razón" porque si lo crees, lo creas. Y adivina, participado en un sorteo y te ganan la entrada, alguien de tu entorno te la regala, empiezan a suceder las famosas sin cronicidades y causalidades de las que tanto me gusta hablar. Tercer error, nos enfocamos en él cuando, cuando va a suceder, cuando me va a pasar esto, cuando me va a llegar la entrada, pasan los días y me empiezo a desesperar. Esa seguridad de que como sea, yo iba a entrar, se empieza a convertir en ansiedad. Ya sabemos que la ansiedad es la prima del miedo y que ni la ansiedad ni el miedo son en ser buenos consejeros. Pido plata prestada, pido una delante de mi sueldo y aún así no llevo, es imposible medido. Es carísima. Atentí. Cada vez que el universo recibe la frase "es muy caro", automáticamente la traduce a "es mucho para mí", no me lo merezco. Y adivina cuál es su respuesta, siempre la misma. Tienes razón porque si lo crees, lo creas, anotate esto en la frente. Nuestras palabras crean nuestra realidad más y frente. Ojito que cada vez que decir que es muy caro, está reforzando tu escasés y estás debilitando tu autoestima. ¿Qué es caro? ¿Qué barato? Esos términos no dependen del precio en realidad sino del observador que sos pos. Te propongo que a partir de ahora cada vez que quieras algo, pero mire, es el precio y te parezca muy caro en lugar de lanzar este mensaje. Uy que caro, o está muy caro. Si realmente lo crees, el mensaje que lanzes sea, puedo conseguir ese dinero. Ya estoy consiguiendo ese dinero. Y si te parece una estúpidez, hacerlo igual, que me importa, hacerlo igual, que aquí te hablo una estúpida que viene de ese mismo lugar, pero ahora ya nada le parece caro. Hacelo igual, de última, ¿qué perdés? Vuelvo. Antes de pasar a la tercera clave, te voy a dar un ejemplo muy, muy reciente que me acabo de acordar de esta segunda, el desapego del resultado. Hace muy poquito una, dos, dos, tres semanas, dio un tallo al presencial sobre crecimiento orgánico en redes en Madrid. Eran todas emprendedoras, esta vez no había ningún hombre, eran todas mujeres y estas emprendedoras querían vivir de lo que hacían y para eso venían a aprender a manejar sus redes como yo las manejo. La primera parte del tallar siempre estiórica y la segunda siempre es práctica, o sea, hacen preguntas e incluso pasa alguna o algunas de acuerdo al tiempo que tengamos y analizamos superfil y vemos las potenciales mejoras. Yo les había contado que cada ril que hago me llevo un montón de horas y un levantó la mano y preguntó y cómo se esperan o perder las ganas, porque yo es ese, estoy un montón de tiempo haciendo una publicación y después no la ve nadie, o la ve la misma, días personas de siempre que encima son mis familiares y amigos. Y bueno, voy perdiendo las ganas. Esto no es desapego del resultado, esto es apego al resultado, justamente lo contrario, sería algo así. Como yo me esfuerzo mucho, este ril tiene que llegar a mucha gente y tengo que empezar a vender ya. No corazóncito de arroz, no funciona así. Vos te tenés que forzar para ser cada día mejor y abrazarte, por animarte, por seguir intentándolo. Tenés que disfrutar de la persona en la que te estás convirtiendo, estás emprendiendo y algún día no sé cómo ni cuando, todo ese esfuerzo va a dar sus frutos y vas a poder vivir interamente de tu proyecto. No podés controlar al algoritmo, no podés controlar a la gente, pero sí podés controlar esa cabecita ansiosa y reeducarla. ¿Cómo valorando el esfuerzo, disfrutando el proceso y confiando que con ese esfuerzo y ese disfrute, el resultado no sé cómo, ni sé cuando, pero va a terminar llegando. Venimos de una generación en la que en el cole y probablemente en casa también no nos enseñaron a valorar el esfuerzo ni a disfrutar del proceso. Lo único que importaba era las notas. Si te fue bien, felicitaciones. Si te fue mal, no estudiaste los oficiantes, culpa tuya. Probablemente, esta mujer que cada vez que se esforzaba siendo un ril, no obtenía los resultados y perdía las ganas, era una de esas niñas que aprendió que lo único que valía era la nota o el resultado. No mi amor, cada día prendemos algo nuevo, cada día sos más emprendedora que el día anterior y ahí está tu verdadero valor, no en las ventas. Las ventas son una consecuencia directa de tu constancia y tu perseverancia. Y acordate algo que dije antes. Tu emprendimiento responde a tu energía. Si estás enojada por que no te la diquiaron frustrada porque te forzaste al pedo y pensando en abandonar quién te va a comprar. Clave número tres. La certeza estaba de la mano del desapego el resultado. La certeza es muy difícil de explicar, es la más difícil de explicar, pero estoy segura de que al menos una vez en tu vida la sentiste. Es una sensación muy, muy, muy interior de que algo va a pasar o no, no va a pasar. Es como si fuese una premonición que capaz no compartís con nadie porque ni siquiera la puedes explicar. No tiene sentido, no es racional. Es como una intuición pero muy, muy profunda. Eee, ejemplo, no me gustan las apps de citas y la verdad es que no salgo casi nada. Mis amigas me dicen que sin app y sin noche es imposible conocer a alguien en estos tiempos, pero yo sé que el amor de mi vida no está, ni en las apps, ni en la noche. Y sé que mi decisión me acerca a él. Y pun, no conozco la ferretería comprando el flotador para el inodoro. Para mí esa certeza en nuestra alma usurrándonos por a casi o por acá no. Incluso creo que hable un poquitito de esto en el capítulo que se llama "Libro el plan de tu alma", que si no lo escuchaste aún te lo super recomiendo. La certeza se siente como la fe. Algunos la depositan en Dios, otros en la vida no importa donde lo depositas, lo importante es que la sientas, lo importante es que sientas fe. Y en donde se siente le ti? La certeza se siente en todas las células de tu cuerpo. Con esta tercera clave es un pequeño problema y es que depende directamente de tu autoestima. Así como me las escuchas, si no crees en voz, no vas a confiar en voz. Y por más de que tu alma en lugar de susurrártenos de tegurite o te cachete, cualquier opinión va a ser más importante que la tuya. Volvamos al ejemplo uno, la chica soltera. Bueno, te metes en las apps y comences a salir cada tanto de noche para conocer a alguien tal y cómo te lo recomendaron tus amigas. Y sí, conocesse un montón, pero en lugar de creer cada día más en el amor, te sentís cada día más sola, más decepcionada, estás perdiendo la fe en que esa persona realmente existe. Si tuvieras escuchado, si hubieras creído en voz, la certeza depende de la fe que tengas en voz misma, por eso depende exclusivamente del autoestima. Te van a decir loca, rara, caprichosa, que importa estuvida y nadie más la va a vivir por voz. Te voy a dar un ejemplo contundente de certeza en mi vida. Internan al papá de mis hijos, esta historia ya la conoces y nos dicen que tiene leucemia pero no cualquiera, tiene la más agresiva y en un grado 4 cuando el 5 prácticamente es la muerte. Nos dicen que la situación está muy complicada y que como no tiene defensas y cualquier villito en el aire para él puede ser mortal, mis hijos que en ese momento tenían 8 y 11, por ir al col y por estar llenos de bichitos no lo podían ver. Esa misma noche del diagnóstico que no me dejaron quedarme dormir, me llaman de los pital y me dicen no está respirando bien. Y si siguen peorando, no vamos a tener quintuar. Y chao, lo que seguieron un camino en picada para abajo. Espero que se haga la madrugada, voy a hablar con los médicos, me encara uno y me empieza a dar el pesa, me empieza a explicar todo lo que iba a pasar y que no había solución aparente. Yo sentía la certeza en todas las células de mi cuerpo. Lo miraba a los ojos pero en mi mente escuchaba lero, lero soy de palo, tengo rejas de pescado, que es algo que cantaban mis hijos. No lo escuches, leticia, no lo escuches, eso era lo que me decía mi alma, eso era lo que me surraba mi alma. Esperé por respeto a que el terminara de hablar y apenas si calló le dije "puedo traer a mis hijos a saludarlo". No, no, de ninguna manera es muy peligroso. Pero si me estás diciendo que igual se va a morir que cambia, yo tenía la certeza de que le estaba muerto de miedo y que sólo necesitaba recordar para que tenía que vivir. Me miró con piedad y me dijo "bueno, dale". Desperte a mis hijos, los hijos lleve, los vistieron como si fueran a entrar una cirugía corazonabiertos, solos del vellán, los ojos y entramos a su habitación. Él apenas los vio a agarrar el respirador con la mano, se lo puso de costado y fingió estar bien, les hablaba y sonreía. Yo lo veía ponerse coluelado porque estaba siendo un esfuerzo abismal pero no aflojaba. Nos quedamos un ratito y me los lleve para cambiarlos y llevarlos al colegio. En ese ratito me llaman de los pital y me dicen que les estaban bajando el oxígeno y que mi lagro no lo tenía en Quintubar. Después de eso vivió un año y dos meses más. Pasó por dos trampantes de médula, pasamos las fiestas, viajamos, escúchame bien, la certeza puede también salvar vidas. En el curso se vuelven locos porque no entienden la diferencia entre el desapego del resultado y la certeza, así que por si acá pasa lo mismo, vale la diferencia. La certeza se siente, el desapego se piensa y se hace. La certeza es un sentimiento, el desapego depende de tus pensamientos y tus acciones. Fín de la tercera clave. Clave número cuatro. Gratitud por adelantado. Eh? Bueno, si yo te digra, cerrar los ojos y agradecer tres cosas. Seguro, seguro, agradecés. Por tu salud, por tu familia. En fin, seguro, agradecés tres cosas que ya tenés. Tu realidad exterior condiciona a tu realidad interior, o sea, como ya lo tengo, lo agradezco. Y es aquí la cuestión. Para manifestar, la realidad interior es la que condiciona a la exterior, o sea, al revés de cómo lo venimos haciendo. Así que, en lugar de esperar a tener algo para agradecerlo, el cambio de paradigma es, aunque no lo tengas, sentite tan agradecido que al universo no le quede otra, quedártelo. Te tienes que comportar como la persona que ya tiene eso que está diciendo. Y ¿por qué? Porque, toma nota. A esto que Jodorobsky llama actos de psicomagia, yo lo llamo gratitud por adelantado. Voy a retomar el ejemplo de la chica que queriera al recital. Ella ya sabe que el dinero que tiene no le alcanza. Pero siente la certeza en todas las células de su cuerpo de que a ese recital va a ir sea como sea. Y con esa intención de ir empieza a hacer cosas que sí puede controlar. Por ejemplo, anotarse en todos los concursos habidos y por haber, decirle a todas las personas que se cruza de que ella quiere ir a ese recital, empezar a escuchar todos los temas que escuchaban su adolescencia y emocionarse al recordar esa etapa de su vida. Esta emoción es la que la hace vibrar altísimo. Nuestra protagonista de esta historia hace todo lo que está a su alcance para conseguir esa entrada. Y clave número cuatro empieza a agradecer que su artista favorito exista, que venga su país. Y empieza a entender que lo logre o no, ella ya haga no. Porque hacía tiempo que no se sentía si de encendida, si de viva, suelta el resultado. Entiende que como ella debe haber miles y que le puede tocar o no, pero igual ya no, ya no es la misma después de haber participado en todos los concursos y haber estado escuchando desde la mañana hasta las nochesas canciones. Se siente más joven, más alegre, ya está. Si no es esta vez será la próxima igual, ya gane. Y esa energía es la que atrae esas entradas. Es la que atrae esos boletos y bola. El mismo día de recital recibe un llamado telefónico. Es una vecina a la que ella, en la cola de la verdura, le dijo que se moría por ir a esa recital. Hola, soy tu vecina. ¿Te acordas que me contaste que quería hacer el recital? Bueno, te llamo porque mi sobrina iba a ir con su mejor amiga, pero su mejor amiga se enfermó. Así que está queriendo vender la entrada. Bueno, yo sé que vos quería decir así que si te interesa, sí, claro, quiero. ¿Cuánto sale la entrada? ¿Cuánto la vende? Sale 700 en lugar de mil que era el precio original. Bueno, muchas gracias, Donia Marta, pero llego a 300 con toda la furia. Bueno, quédate tranquila. Yo le digo, no creo que acepte 300 porque es menos de la mitad, pero quédate tranquila que yo le digo. Entiendo, Donia Marta, muchas gracias igual por acordarse de mí. Una hora más tarde. Hola, dice mi sobrina que su amiga la baja a 500 y que le puede dar 300 ahora, 100 en el mes que viene y 100 en el otro. Yo le dije que era su amor y que era de confianza y ella con tal de recuperar aunque sea la mitad de la plata en cuota se conforma. Vingo, no tenía lo que salía la entrada. Así que la entrada bajo el valor a lo que tenías. Tu realidad interna cambió la realidad externa. Pasaste de vivir bajo la ley de causa y efecto a causar el efecto. Y eso es manifestar. Todo esto que te estoy contando tiene una explicación más científica desde la física cuántica donde el observador determina lo observado o desde la neurociencia que dice que en el cerebro se activan las mes más áreas cuando chupas un limón que cuando te imaginas que lo está chupando o una explicación más religiosa así preferís. Bueno, cuando la postó el Tomás, dijo que él necesitaba ver para creer, Jesús le contestó dichosos los que creen sin haber visto. Viste, tenés permiso de la ciencia y de Jesús para dejar de ver para creer y empezar a creer para ver que es lo mismo que decir manifestar. Resumo las cuatro claves. Uno, coherencia, pensar sentir y actuar en la misma dirección. Dos, desapego del resultado. Enfocarte en el que, soltando el cómo y el cuando. Tres, certeza, sentir con todas las células de tu cuerpo que sí es por ahí. Cuatro, gratitud por adelantado. Agradecer eso que aún no tenés, pero sabes que ya es tuyo. Y resaltar una vez más la siguiente oración. El universo no responde a lo que queremos sino a quién estamos siendo. Esto quiere decir que si querés dinero pero te seguís sintiendo pobre, el dinero no va a llegar. Que si querés pareja pero te seguís sintiendo solo la pareja no va a llegar. Que si querés ser reconocido pero te seguís sintiendo chiquito y ser reconocimiento adivina no va a llegar. La manifestación también depende de tu autoestima. Trabajando de a lo interno en conocerte, aceptarte y amarte con todas tus luces y sombras. El dinero llega cuando te sentís abundante con o sin él. La pareja llega cuando te sentís llena con o sin alguien más. El reconocimiento llega cuando te sentís orgulloso de vos mismo te vea no, no, se entendió hasta acá este capitulazo aniversario. Y te voy a dejar algunas recomendaciones como siempre. La primera es no me creas nada. No te quedes con la teoría. Ponía a prueba todo lo que escuchaste hoy o por lo menos lo que te haya quedado porque algo es mejor que nada y hecho es mejor que perfecto. No me creas nada. Pasalo por tu cuerpo y encontrar tu propia verdad. Mi segunda recomendación son dos libros. Si son más nerd, si necesitas más datos, duros. El libro es "deja de ser tú" de show dispensa. Es un libro largo, muy teórico, pero muy poderoso. Ahora, si son más espiritual, el libro que te recomiendo es el secreto. Es un libro que está a punto de cumplir 20 años en el 2016 escrito por una mujer llamada "Ronda Bern" y que habla de la famosísima Ley de atracción. No fue ella aquí en la fórmula. Ella fue quien la retomó. Quien la fórmula fue un filósofo estadounidense llamado William Walker at Kingston. Pionieron hablar de estas cosas. Te voy a dejar estos dos libros piñados en la historia destacada de mi Instagram con amor.leti que se llama "Recomiendo" y tiene un dibujito de un librito en la portada. El secreto, como es viejito, están audiolibro en todas las plataformas gratuitas, así que te voy a dejar algún pin. En cambio, deja de ser tú. Todavía no lo encontré, pero te prometo que lo voy a volver a buscar. Mi tercera recomendación no sé en qué mes ni en qué año escucharse este capítulo, pero cada 11 del uno sea cada 11 de enero, saco a la venta a un taller de 11 euros, en el cual encerro una herramienta de manifestación que se llama "tableero de visión". Bien, accesible e ideal para la garteira de la dama y el bolsillo del caballero. Esta es la frase que dicen los gendadores ambulantes en Argentina. Una actividad para compartir con tu familia, con amigas, con tu grupo de trabajo, porque no se juntan todos con buena música de fondo al gorrico para compartir y la vibra altísima, para empezar a cocrear el año que acaba de comenzar. Por último, pedirte que le compartas este capítulo a toda la gente que quieras y desapegate del resultado, eh, porque que vos se los envies no significa que estén listos para escucharlo. Significa simplemente que vos lo ves, los queres y les decías que logren todo lo que se propongan. Encontrame en mi Instagram con amor.leti y contame qué te pareció este ratito. Cada mensaje que recibo es mi palmadita en la espalda y de nuevo desapegate del resultado, porque no creo que llegue a contestarte, no me da la vida, pero te leo un secreto y te quiero, por eso estoy grabando esto. Gracias, gracias, gracias por ser y estar del otro lado. Espero que te haya gustado con amor.leti.

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