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Capítulo 1: La decisión

13m 33s

Capítulo 1: La decisión

El primer capítulo del podcast presenta a Diana, quien narra la historia de su familia. Sus padres, Sarita y Melco, eran dos espíritus libres y artísticos que se conocieron en Villavicencio a principios de la década de 1980, conectando a través del arte y el crecimiento personal. Tras formar una familia y sentirse limitados por el entorno social conservador, tomaron la decisión radical de mudarse al campo en 1985, buscando una vida sencilla y en armonía con la naturaleza. Primero vivieron en una finca, donde construyeron una casa en un árbol. Allí, Sarita trabajó como maestra, pero al denunciar públicamente las injusticias cometidas por políticos locales en la comunidad, la familia se vio obligada a huir ante las amenazas. Fue entonces cuando decidieron perseguir un sueño compartido: trasladarse a la lejana y biodiversa Serranía de La Macarena, un lugar que ambos anhelaban desde antes de conocerse. La historia culmina con la familia, incluidos sus tres hijos pequeños, emprendiendo esta ambiciosa aventura hacia lo desconocido.

Transcription

2180 Words, 12102 Characters

Spanish
Bienvenidos a Macarena Podcast, la historia de un microcosmo remoto que refleja la complejidad de Colombia. En esta serie documental de 10 capítulos narrados por sus protagonistas y llenos de animales silvestres, rincones para adiciacos, bombardeos, juegos infantiles y un amor libre, les contamos cómo es nacer crecer y morir en un lugar tan hermoso como peligroso. Este es el capítulo 1, la decisión. Hola, yo soy Diana Celuna y voy a contarles mi historia, la de mi familia y la de mis amigos en la Macarena. Todo comienza en 1980. En esa época Ronald Reagan era elegido presidente de Estados Unidos. John Lennon era asesinado en Nueva York. Former Beatles John Lennon, quien fue 40, fue chateo al final de la noche, y sonaba Queen. El Emé diecinueve se tomaba la embajada de la República Dominicana en Bogotá. Residencia estrenada a la televisión a color en Colombia. El país se incorpora al más formidable avance de la tecnología moderna. Y estaban de modalizando mesa y dióme desde él. Así estaba el mundo cuando Sarita Cortés, mi mamá tenía 20 años. Ella vivía en Villavicencio, una ciudad pequeña en los llanos orientales de Colombia. Para esa época quedaba como a unas 7 horas de Bogotá, la capital. Aunque la ciudad como la mayoría del país era más bien conservadora. Sarita trataba de salirse del molde. Ella era una mujer joven que no quería vivir con imposiciones sociales. John nunca. Yo nunca vestía la moda ni nada de eso. No me pintaba, no aprendí nunca más de piquillarme. Tenía corto el cabello por aquí. A veces me lo dejó un poquito crecer. Me encantaba ser muy de jin. Y todo como. A mí no me he gustado. En esa forma de la mujer de pintarse y de ponerse un vestío elegante y que no se quede. Bueno, eso no va conmigo. Mientras tanto, Melco Fernández, mi papá tenía 30 años. Vivía entre Bogotá y Villavicensio y tampoco se ajustaba mucho las normas de la época. Al menos eso es lo que me ha contado mi tío Jaime, su hermano menor. Él era como un perrito acuado. Siempre fue un intelectual descreído de las cosas que lo encasiñaban. O sea, él dijo que no necesitaba título nada para aprender, tenía los libros, tenía toda la opción de su proyecto y era siempre un proyecto de artista. Yo me lo imagino como un hombre de la sentista, pero en los 80's, porque así ha de todo. Era artista, pintaba, era carpintero, escribía, era profesor de yoga hasta cosía. El siempre diseño su propia ropa, porque la mamá fue modista y él le ayudaba la mamá a planchar las cosas, le gustaba hacer sus diseños de camisetas y pantalón, etc. Entonces era muy elegante. Y a pesar de que en esa época Melco y Saíteran dos extraños, sus intereses en común terminaron juntándolos. Había una exposición de pinturas, pero yo llegué tarde, ya casi iba a cerrar. Se cerraran como en el día de la noche y como en el 9. Y esa exposición era organizada por Melco. Así que él tenía que cerrar el sitio por la noche y asegurarse que todo quedara en orden. Entonces me lo comé esperó porque yo era la última y él como que remarco de que yo como que me quedaba mucho en un cuadro bien del guay y no sé qué porque me impactaba en los cuadros. Entonces salimos, me jugamos a tomar algo en el pregió el jepo, bueno, y nos sentamos hablar de arte. Pero pues yo me quedé en boba todo lo que sabía él. Es caso es que hasta que no quicharon de la cafetería. Esta fue la primera coincidencia de varias, porque se encontraron también en una reunión de crítica de arte, en una clase de yoga, y es en un grupo de estudios sobre crecimiento personal. Yo tenía un grupo, un grupo de crecimiento espiritual, más que todo el conocimiento interior, ¿no? Y a ese grupo resultó llegando Melco. La idea era que cada persona pudiera contar un poco de su historia como ejercicio para conocerse mejor, pero para Saíteran tan difícil hablar de su infancia. Era tan duro que yo empezaba a hablar y por lo tanto yo a mí se me escurrió las lágrimas y yo no podía más. Entonces él me propone, me dice, "escribame", entonces empezamos a escribirnos. Así empezó la relación de Saítera y Melco, por medio de cartas. Duraron casi un año escribiendo y conociéndose, hasta que llegó una carta muy especial. Entonces en esta carta él hace una parodia, una canción que que era la verdad que él decía, "Será que me estoy enamorando, o será que aún sigo soñando, quiero verte para te preguntarte, si contigo lo mismo está pasando". Ahí Saíter te conserva declaración, ¿tú qué le respondiste? Yo dije, "no, yo verdad que mi libertad yo amo más, mi libertad". Y no me gusta el mejor de chotar las cosas que yo he visto en mis amigas y que yo eran y que están enamoradas y que el tipo por allá le juega sucio y que por allá empiezas a hacer la verdad. Y que por allá empiezan a demás a manipularlas y todo eso, yo no estoy en ese cuento. Uy, Sarita y el que te dijo. Serreía apenas mejor, ¿no? Es que eso es lo que yo estoy buscando precisamente. Entonces ahí fue cuando empezamos a fundamentarnos en eso y pues entender que había una cuestión espiritual muy. como ya reigada en cada uno, inquieter como en conocernos más interiormente. Fue un descubrimiento que llenó de felicidad a Mélico. Encontrobamos su media nada, y media también se se enloqueció más, sin que ahora sí encontré una loca que la loca que necesitaba. Y así fue que este par de locos, como los veían sus hermanos, empezaron a vivir juntos en 1982. Vivían a su manera, rodeados de libros, muchas cosas materiales y entre otras no comían carne. Pasaron dos años y en 1984, Nació mi hermano mayor. Cuanta vez, Fernández Cov-3, Nací en Villavicencio el 5 de febrero del 84. Un año después, en el 85, Nací yo. Sarita y Mélco estaban felices con nosotros, pero no lograban hacer la vida que ellos realmente querían a Invis Yavicencio. Me empezaba, me empezaba el mundo, me empezaban las costumbres, me empezaban las críticas, el juzgar, por ejemplo, "¿por qué comí así?" "¿Usted porque no se visitía así?" "¿Usted porque no se poneta cones?" "¿Por qué en su casa yo no tenía sin una cama?" "¿Por qué usted no tiene muebles?" Es que era otra época. Sarita le tocó una generación en la que ser mujer y no depender de un hombre era muy difícil y más en un ambiente tan provincial como el de Villavicencio. El J. Mélco sentía que para poder tener la vida que ellos realmente soñaban les tocaba irse lejos, así que tomaron una decisión muy, muy radical. "Fue una decisión entre los dos hablando, entonces ya acordamos ahí, pagaba mi preaviso, en empresa y presentaba mi renuncia y nos íbamos." Y así fue, en agosto de 1985, cuando Juan David tenía un año y medio y yo solo tenía tres meses, nuestra familia empezó un gran viaje. El plan era vivir en el campo, lejos del ruido de cualquier ciudad. Nuestro primer deshino fue una finca muy lejos de Villavicencio, que da orejas de Río Mélúa por la vía que va por Tolópez. Sarita y Mélco iban a hacer los cuidaderos de una finca y con la plata que se ganaran podríamos vivir. La bonito del Mélúa era que tenía unas arenas que parecieron arenas de mar. Ull, arenas, tan hermosas, su finita, finita arenas. Pero ya muchos han jugado mucho, mucho, mucho. Insecros todo el día. Era de 6 a 8, 1 de 8 a 10, otros a 12, a 12, aparecé a otros, a las 3 eran otros, a las 5. Y ahí nosotros llegamos, siempre me han llegado mucho los árbolos. Y yo ya soñado tener un acaso en un árbol. Y como ven, como me da tanto gusto. Y bueno pues hacemos un acaso en el árbol. Y él de una vez se puso hacer el bocero. Tan, tan, conmey, así todo. Yo estaba feliz, viviendo en el árbol. Además arriba, el árbol los animalistos ya no nos llegaban. Y estando allá, en esa casa en el árbol, Salita y Melco deciden tener otro hijo. Tao Daniel, así se llama mi hermano. Enlace un año después que yo. Mi hermano, Adriana y Juan David, pues comenzaban a llamar a los diminutivos, con taito. Entonces me quedé así, taito por mucho tiempo. Y con Tao nos llegó un cambio. A Salita le pareció una gran oportunidad en una escuela ahí, en la zona. Una experiencia maravillosa, como profesora, puede hacer muchos sueños que yo tenía. De lo que yo pensé que era enseñar. Tanto que los niños eran interno y no querían enseñar para la casa. Y después venían los padres de familia pensando que yo los había castigado. No, de verdad que los niños no querían irse. Pero al mismo tiempo, Salita y Melco empezaron a notar injusticias en la comunidad y eso cambió todo. Esos terrenos fueron invadidos por gente de Villa Vicencia, de ver políticos muy influyentes. Y nos enteramos a través de nuestros mismos alumnos. Que estos políticos llegaban a esas casas con sus mujeres y con todo esto. Y trataban a los empleados como si fueran esclados. Pero en una situación muy injusta y ellos querían ayudar. O al menos denunciar. Así que, en Melco, aprovecho que tenía una columna de opinión en una redista maravillosa. muy leía del llano para contar lo que estaba pasando. Entonces los porticos seron furiosos y contrataron a alguien para que veniera repitar a México. Y vinieron, delante de los niños que eran a México le dijeron, "porríble, porríble". Ligieron que tenía que retractarse, dijo, "con ustedes cambien?" Yo escribo que ustedes cambiaron, pero esto no. Es la verdad. Es que melcon nunca fue indiferente a las injusticias. Pesivamente, en día sus razones, ¿no? Me suerte a una valentía y una honestidad, pero a toda prueba, a pesar de que el hombre no se dejaba. Y aunque melcon no se dio ante la presión para retractarse públicamente, si nos tocó irnos del internado. El problema ahora era para dónde. El melcon dijo, ya pensábamos en Mancarena, de toda forma nosotrista en prevos pensábamos Mancarena, ¿no? Pero espera, espera, Salita. Explícame, ¿por qué? Era un sueño. Pero era el tuyo o el de melcon. El de ambos. Mancar como también fue tan inquieto con todas las culturas indígenas. Él quería hacer un estudio sobre los petroglifos que habían sobre el guayabero y toda la cosa indígena que había ya. ¿Y tú? Y yo, de té muy pequeña cuando a mí me enseñaron en la escuela. Un segundo primaria me enseñan a ser Rania, a la Mancarena. Y me dice la profesora. Es un lugar donde hay muchas especies de árboles que no hay en ninguna parte del mundo. Hay animales que no hay en ninguna parte del mundo. Yo quiero vivir allá. Con suena. Cuando yo le cuento mi sueño, melco y el con su sueño. Y ves que ambos hemos soñado y hemos mismo lugar. Un sueño muy ambicioso, porque en la Mancarena no es que vivieran muchos citadinos. En esa época iban solo comerciantes, si al caso biólogos y uno que otro investigador que queríamos ser del mundo la importancia de la Cerranía de la Mancarena por medio de videos o documentales. La Cerranía de la Mancarena es una arena natural que cuenta con una superficie de más de 3.800 kilómetros cuadrados. Es un conjunto de selvas en las que confluyen tres de los ecosistemas más importantes de Colombia, los imponentes Andes, las llenuras del orinoco y la selva o medamazónica. En su corazón, alberga una de las montañas más antiguas del mundo. Un enorme afloramiento de Arellimisca de unos 1.800 millones de años. Esto las hace una de las montañas más antiguas del planeta. Un sitio que alberga formas de vida que nos encuentran en ninguna otra parte del mundo. Parecía imposible, pero Saritimelco lograron llegar hasta ese lugar tan mágico y lejano con sus tres hijos pequeños. Eso sí, es una aventura que apenas comienza y que le seguiré contando en el próximo capítulo. Macarena Podcast fue producido por el colectivo normal en colaboración con la familia Fernández Cortés y algunos habitantes de la vereda la cachibera. Pueden escucharnos en SoundCloud en su aplicación favorita para Podcast o en nuestra página web, en donde también encontrarán contenido exclusivo, créditos y enlaces al material de archivo. Todo esto y más, en www.macarenapodcast.com. Y si les gusta nuestro proyecto, consideren apoyarnos recomendando el podcast a sus familiares, amigos conocidos y en sus redes sociales. Estamos como Macarena Podcast, en Facebook, Twitter e Instagram. Gracias por escuchar y por ayudarnos a llegar a más oídos. Los esperamos en el próximo capítulo.

Podcast Summary

Key Points:

  1. El podcast narra la historia de Diana y su familia en la remota región de La Macarena, Colombia.
  2. Sus padres, Sarita y Melco, eran personas no convencionales que se conocieron a principios de los 80 y formaron una familia.
  3. Buscando una vida libre y en conexión con la naturaleza, la familia dejó la ciudad para vivir en el campo.
  4. Tras un conflicto por denunciar injusticias, decidieron mudarse a la aislada y biodiversa Serranía de La Macarena.

Summary:

El primer capítulo del podcast presenta a Diana, quien narra la historia de su familia. Sus padres, Sarita y Melco, eran dos espíritus libres y artísticos que se conocieron en Villavicencio a principios de la década de 1980, conectando a través del arte y el crecimiento personal. Tras formar una familia y sentirse limitados por el entorno social conservador, tomaron la decisión radical de mudarse al campo en 1985, buscando una vida sencilla y en armonía con la naturaleza.

Primero vivieron en una finca, donde construyeron una casa en un árbol. Allí, Sarita trabajó como maestra, pero al denunciar públicamente las injusticias cometidas por políticos locales en la comunidad, la familia se vio obligada a huir ante las amenazas. Fue entonces cuando decidieron perseguir un sueño compartido: trasladarse a la lejana y biodiversa Serranía de La Macarena, un lugar que ambos anhelaban desde antes de conocerse.

La historia culmina con la familia, incluidos sus tres hijos pequeños, emprendiendo esta ambiciosa aventura hacia lo desconocido.

FAQs

Es una serie documental que narra la historia de un microcosmos remoto que refleja la complejidad de Colombia, contada por sus protagonistas y llena de experiencias de vida en un lugar hermoso pero peligroso.

Son los padres de la narradora Diana Celuna, una pareja no convencional que en los años 80 decidió vivir alejada de las normas sociales y buscar una vida en armonía con sus ideales espirituales y artísticos.

Porque Sarita y Melco no lograban vivir como querían debido a las críticas y presiones sociales de un ambiente provincial conservador, y soñaban con una vida en el campo, lejos del ruido de la ciudad.

Es una área natural de más de 3.800 km² donde confluyen tres ecosistemas colombianos clave. Alberga una de las montañas más antiguas del mundo y especies únicas, siendo un sitio de gran valor ecológico.

Comenzó a través de coincidencias en eventos culturales y un grupo de crecimiento personal, evolucionando luego en un intercambio de cartas durante casi un año antes de formalizar su relación.

Melco denunció en una columna de opinión las injusticias cometidas por políticos influyentes contra los empleados, lo que generó amenazas y obligó a la familia a abandonar el lugar.

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