La transcripción explora cómo las experiencias emocionales de la infancia, especialmente el abandono o la falta de atención, siguen influyendo en la vida adulta, aunque no sean necesarias hoy. Se enfatiza que es importante reconocer que el dolor de no haber sido validada, protegida o guiada en la infancia no se debe negar ni minimizar, ya que deja cicatrices reales que afectan la autoestima y la conexión emocional. Para sanar, se propone desarrollar internamente las figuras arquetípicas de la madre y el padre: la madre como fuente de protección, aceptación y cuidado, y el padre como guía que establece límites claros y fomenta la independencia. El mensaje clave es que, aunque los padres no pudieron cumplir esas funciones, hoy ya no se necesitan para vivir una vida plena y segura. La persona adulta puede crear sus propios reflejos de cuidado emocional, cultivando diálogo interno compasivo, límites claros y una conciencia de sí misma. Este proceso no implica culpar a los padres, sino entender que, de forma consciente, se puede redefinir la relación con el pasado. Se invita a un grupo de encuentros llamados "Permiso para sentir", donde se habla en horizontalidad, sin teorías, para compartir experiencias y sanar emocionalmente. El objetivo es crear un espacio seguro para nombrar lo que fue olvidado, permitiendo así que las emociones no sean tabúes, y que cada persona pueda reconstruir su mundo interno con empatía, compasión y autodescubrimiento.
Es posible reconocer que necesitas de algo en el pasado que te dolió no tenerlo en el pasado y que ya no lo necesitas, porque no es tan difícil reconocer que seguimos necesitando algo, pero por más que busquemos en la bolsa el pasado ya no lo vamos a encontrar ahí.
Quiero empezar como una historia que me hizo mucho sentido cuando pensaba en esta pregunta, pero antes quiero hacerte una invitación.
Quiero invitarte a ir a Lorenair.sobstak.susb.stac.
Punto con, que si no lo conoces es una plataforma de escritura, es donde los años nos reunimos a escribir de cosas variadas y que a mi me urgía muchísimo tener un espacio para poder compartirte mi palabra.
Entonces, por allá me voy a estar compartiendo a través de historias, de análisis de películas, traigo un análisis aquí en el corazón que tengo muchísimas ganas de hacer.
Ya tengo programadas los próximos cuatro, entonces lo pondré en la cola.
Pero eso, análisis de películas o de libros o de cosas que de pronto me llenan o me sorprenden o me parece relevante compartir contigo.
Despotrí que es también tengo por ahí un despotrí que línea.
En la fila ya formado, textos, posts, elementos de una Lorena más humana, una Lorena más reinventándose y desde un lugar más vulnerable, más genuino.
Bueno, yo creo que vulnerable siempre sido y a lo mejor he pecado de eso, pero bueno, ahí encontrarás un poco más de insights a este proceso.
Y, de nuevo, es Lorenair.substac.com, te puedes suscribir y también hay una opción para suscribirte por seis dólares.
Por si quieres apoyar mi trabajo desde ese lugar, esta es opción, Lisbon. Y ahora te cuento la historia.
Es una historia que en su momento fue tristísima, tristísima. Porque yo tenía, como cinco años.
Y entonces en el Kimber, llevaron a mi grupo al Palacio Postal.
Y me acuerdo platicar con mis papás y yo creo que es eso, pero que voy a ver, pero de qué se va a tratar.
Entonces platicamos y creo que por algún motivo no sé si no me firmaron el permiso o yo no lo llevé,
presento que yo no lo llevé porque la culpa fue terrible. Y no me llevaron.
Entonces me quedé con el portero y con una nanita y yo ahora fue el día más terrible de mi existencia los cinco años y fue una cosa horrible.
Porque todo el grupo regresó con estampas postales y habiendo conocido y wow, el edificio, qué cosa tan preciosa.
Claro que llegué a mi casa y me dijo, no te preocupé, yo te voy a llevar el fin de semana, pero no era lo mismo.
Yo no fui con mis compañeros y no iban a volver a tener una visita al Palacio Postal, nunca más.
Y fue horrible, fue horrible. Y seguramente te esté removiendo algún traúbal donde a ti también se te olvidé llevar un permiso.
Y eso horrible, porque además es una experiencia que no vuelve. Por supuesto que hoy que tengo 40, no conozco el Palacio Postal.
No he ido, lo he visto por fuera y digo, qué edificio tan precioso, si no lo han visto, si no son de la ciudad México, si no son de México, Google, no son una cosa hermosa.
Y me he ido y no me ha interesado pararme por ahí y no es, no sufro cada vez de mi vida por navio del Palacio Postal, porque mis circunstancias, mis prioridades son diferentes.
No, porque el Palacio Postal no vale la pena ir a verlo, porque yo es temalo, el Palacio es temalo. Esto no es un antagonismo, simplemente es, yo ya no soy la que era, ya no tengo cinco años.
Esos niños con los que yo iba a ir, pues, fue un momento que ya no vuelve. Y también es cierto que cuando no fui en el Kinder me dolió mucho.
Hoy ni siquiera está en mi radar, pero en ese momento fue un día gris en mi historia con solo cinco años.
Y me parece un ejemplo muy simplista para lo que voy a hablarte, pero muy clarificador de cómo muchas veces perdemos perspectiva cuando volteamos a ver al pasado.
No porque queramos, no porque estemos mal, sino porque así funciona nuestra cabeza. Algo te dolió mucho en el pasado y se queda guardado como dolor inexplicable, pero tenía cinco años.
Y ni siquiera me interesaba la visita y lo que me dolió también fue sentirme excluida y hubo muchos elementos que no necesariamente hoy me son relevantes.
Y en ese momento sí lo fuera. Perder perspectiva significa que o lo agrandamos muchísimo o lo minimizamos muchísimo y eso nos pasa a las mujeres y las personas chingonas.
A mí no me importa, a mí me vale y a mí, todo se me resbala y yo puedo, hoy yo soy mejor que eso, ya sabes estos comentarios y estas situaciones donde de verdad hay una parte tuya que no le importa, pero hay otro que dice "y si te parara este entito a preguntarte, te está doliendo ¿qué contuestarías?"
Y muy rápido respondemos "no sé porque ni siquiera me voy a parar".
Y si no te vas a parar porque te imaginas que te va a doler, esa sensación siempre se queda suspendida en el aire.
No sé qué podría pasar, pero como ni siquiera lo quiero sentir, voy a decir que no me importa y así es como minimizamos.
Y hay gente que tiene hacia la victimización que lo hace enorme y dice "yo desde los 5 años voy sufriendo exclusión", que también tiene otra manera de procesar la información y también fue doloroso.
Entonces, perdemos perspectiva y eso nos hace muy poco claras de cómo vamos a solucionar esa cosa, que nos dolió.
Cuando crecemos empezamos a escuchar sobre abandono emocional infantil sobre cosas que no hubo y que dolieron porque no hubo, porque el hueco se queda ahí.
La maleta vacía que representa el viaje que no se hizo, el cuarto vacío que representa el habitante que nunca llegó o que ya no está,
o sea, son, no pasó nada entre comillas, pero justo duele lo que no pasó. Empezamos a reconocer, empezamos a leer, empezamos a identificarnos con estos elementos de negligencia o abandono emocional infantil y empezamos a dimensionar.
Empezamos a ver que hubo algunas acciones que se omitieron y que eran necesarias para entendernos mejor cuando teníamos 5, 6 o 7 años.
Empezamos a ver palabras que sí se vigieron, que siguieron ampliando la brecha entre nuestro mundo interior y lo que el entorno estaba esperando y como eran raras por no cubrir esas necesidades y abonando a que nos alejáramos de quienes somos en realidad.
Cuando estas cosas empiezan a pasar, empezamos a sentir dolor. Empezamos a sentir dolor de lo prometo.
A lo mejor estás acostumbrada a minimizar, estás acostumbrada a decir, bueno, ya pasó, ya pasó, ya pasó.
Pero me parece muy humano y muy relevante que digas, ay, si hubo cosas que me hubiera gustado que hubiera más de eso en mi infancia.
No significa que me estoy quejando en mi infancia, que estoy diciendo que mis papás fueron unos malos padres, que mi infancia fue miserable, no, no.
Si nos ponemos en una barra de matices, no estoy diciendo que todo es mucho o que todo es nada.
Estoy diciendo que si me dieran a escoger a lo mejor hubiera atendido más hacia los gradientes oscuros, que hacia los claritos o al revés.
Pero me imagino y solamente puede estar en el imaginario. ¿Qué pasaría si yo hubiera tenido presencia de esto o si esto no me lo hubieran fomentado tanto?
Son juegos mentales que hacemos, son experimentos, son cambiar, jugar con las premisas.
Y ante una realidad dolorosa, por eso te decía, estamos acostumbradas o a minimizarlas o sacarlas de proporción como si hubiera sido, lo peor que nos ha pasado en la vida.
No sabemos medir, nos cuesta mucho medir, porque eso debía haber pasado, como cuando te caíes y te decían, "ah, solo te raspaste".
Te dolió, pero esto se llama "Raspon", no se llama "Fractura", el dolor que sientes es real, pero no es como para llevarte al hospital.
Bueno, no sé si muchos nos dieron esa explicación, pero nos enseñaron a dimensionar, esto no es tan grave.
En cambio, en la parte emocional era muy difícil que alguien nos dijera por donde sí, porque ellos mismos, como hablamos la semana pasada, tampoco sabían dónde acomodarlo, qué tan grave es esto.
Las emociones que "X" ya superarles, son como obstáculos en el camino y ya además entre más rápido que las acudas mejor.
Y es muy importante aprender a dimensionar por nuestra salud mental y por nuestra madura emocional, esto sí pasó, no puedo seguir lo negando.
Y probablemente lo estoy negando porque me duele a aceptarlo, y me hace sentido de mí y no me gusta.
Ok, ya estamos avanzando, si por lo menos lo conoces, bueno, tal vez si estoy minimizando, ya vamos de gan.
Siempre vamos a escuchar de decir.
que dos cosas contradictorias y opuestos pueden ser verdad al mismo tiempo.
Por supuesto que hay una parte, y digo dos, pero pueden ser cuatro, cinco, seis.
Por supuesto que hay una parte de ti, a la que notar esto le duele.
Hay otra parte que está enojada, frustrada y resentida.
Hay otra parte que quieren minimizar la situación y hay otra parte que te está dando
este de chicotas, como decimos en México.
Y te está diciendo, ya tienes 40, ya supera lo.
Y de pronto es demasiado. Siéntese demasiado, porque si es cual tiene razón,
todas, todas tienen razón.
Todas son reales, todas están pasando.
Y ahí es un de pronto, de pido que respiramos juntos.
Porque aquí es un de pronto, nos abromamos.
Y donde dice, ¿pero entonces a cuál le hago caso?
¿Cuál es la correcta?
¿Cuál es la jefa? ¿Cuál es la mejor, la más importante?
La primera, seguir. No hablemos de jerarquías.
Hablemos de cuál es la que ahorita, con la que ahorita puedo.
No necesariamente, porque es más importante, porque me duele más
o porque me pesa más. De hecho, a veces la emoción que pesa más en el momento
es la más difícil de cargar, y entonces es la que puedes dejar hasta el final,
cuando hayas fortalecido otros músculos.
No hay una receta y una manera correcta de acercarte a todas las cosas
que estás sintiendo sobre esta misma situación.
Pero lo que me importa es que entiendas y que te lo expliques a ti mismo.
Estoy sintiendo todas estas cosas sobre esta cosita,
sobre este concepto que Lorraine está trayendo.
Esto de olvidarme emocionalmente, de minimizarme emocionalmente,
duele y en hoja.
Ya mismo tiempo me da flojera y digo ya, por favor,
supera lo otra cosa más que me acuerdo mucho.
De una coche que la amo mucho, que me decía, leí otra cosa.
Otra cosa más es la que tengo que trabajar, entonces.
Y si no fuera desde algo en lo que estás mal y que tienes que corregir,
si no simplemente algo sobre lo que se puso un reflector,
algo sobre lo que toma conciencia y se es,
esto también puede ser relevante en mi análisis,
de por qué hoy estoy parada donde estoy parada,
porque hoy me duele en cosas que me duele.
Porque me cuesta trabajo vinculando con las personas.
Hoy, como me afecta estas cosas que ahora les puse en nombre
y que ahora puedo estar aprendiendo para eso sirve,
no para remover el pasado y que te duele,
y que te das la víctima o que lo minimices.
Parte el proceso de reeducación emocional
al que voluntariamente y muy maduramente nos estamos sometiendo.
Muchos de nosotros, en esta época,
tiene que ver con darle espacio a estas dos versiones,
reconocer que existen, que pesan y también,
que muy probablemente, al menos,
una de esas emociones que estás sintiendo,
de esas realidades que fueron dolorosas en su momento,
como no era el palacio apostado.
Ya están caducas.
Si pasó y, sin embargo, el impacto presente ya no es el mismo,
ya no es el que fue.
Y eso de pronto es muy confuso,
porque es como, y entonces para acá hablamos de eso,
si ya no existe, no, no, no, no.
Esa es la trampa, porque eso niega tu experiencia.
Y el chiste de atravesar este proceso de maduración emocional
es observarlo todo y nombrarlo todo.
Sí, aquí me dolió.
Sí, esto estuvo muy feliz lo que hicieron.
Sí, aquí fue injusto.
Sí, aquí fue favoritismo.
Como cuando vas a un museo, no es esta,
los mamots que casamos a rir.
Solo dices, mira, qué interesante hubiera sido interesante,
probablemente ver uno, ¿no?
Pero no estás todo el tiempo lamentándote por algo que no pasó.
Y sin embargo, lo reconoces.
Esa es mi punto.
Entonces, hay algunas realidades que hoy nombramos
y que es importante nombrar que ya están caducas.
Pero que como sí pasaron, necesitamos darles una salida,
una solución.
Y si les damos esa solución, pueden favorecer
nuestra vida o nuestra realidad actual.
El decir, yo me sentía abandonada por mis papás.
Yo me sentí no vista.
Siempre hubo comparación con mi prima o mi prima.
Siempre era la que recibía el reflector y yo nunca.
Es un poco de lo que no hubo.
O sea, nadie me dijo, tú eres conta.
Pero pues mi prima, que teníamos la misma edad,
siempre sí recibía y yo no.
Y esa comparación, nadie nunca me la vino a explicar.
Y yo me la tuvo de explicar solita.
Y probablemente eso tiene que ver con qué hoy yo sea muy insegura.
O me compara mucho.
O me sienta menos que.
Para eso sirve porque te va dando recursos para entenderte mejor.
No para odiar a tu prima y a todos los que la quisieron.
O que percibiste que la quisieron más que a ti.
Por eso te digo, duela.
Y al mismo tiempo hay que mantener una distancia prudente de OK,
me dolió.
Y me acuerdo que a esa de 7 le dolió muchísimo ese.
Regalo que le hicieron a mi prima, que a mi no me siano.
Sí, el marco ahora tengo 40.
Yo me puedo comprar mis propios regalos.
Yo tengo recursos hoy.
Y a esa niña de 7 le dolió.
Ambas cosas son verdad.
Incluso son complementarias, porque una te ayuda a darle posicionamiento,
a darle dimensión a la otra.
Por eso te digo la dimensión.
Es una cosa muy importante.
Y vamos a hablar mucho de esa en la mesa rebounda.
Que al final te voy a hablar un poco de extrema.
Yo me sentí no validada.
Nadie me consolo.
Nadie me dijo cómo se hacía para dejar de estar triste.
Todas esas cosas que decimos son verdad.
Eso pasó.
La herida está ahí.
La cicatriz está ahí.
Está así me acoprofecto cómo me la hice.
Y te puedo contar cómo me caí y cómo giró la bicicleta.
Y entonces por eso es que me abrió aquí.
Y esta cicatriz de tengo aquí sé perfectamente cómo me la hice.
La reconocemos.
Decimos la verdad.
Lo que no es funcional e incluso es un poco absurdo.
Es que años después tú sigas pensando que necesitas elementos
que ya te puedes dar tú mismo.
Que necesitas que otros, principalmente padres, abuelos,
cuidadores primarios, toda la gente que no te dio, que no te nutrió
en la infancia.
Esperar que ellos te lo den.
Cuando hoy te lo puedes dar tú.
Eso es. Eso es querer usar recursos mentales de una forma muy poco
inteligente.
Eso es desperdiciar recursos mentales.
Esa niña lo necesitó, por supuesto.
Pero la de hoy ya no es una niña.
No lo necesitan.
Eso es importante.
Lo siguen necesitando.
Pero no lo necesitas de esas personas.
Me lo puedo dar yo.
Hay dos elementos.
Hay muchos elementos.
Pero quiero reducirlo a dos para que esta narrativa se te quede
y tenga sentido para ti.
Dos elementos fundamentales que todas las infancias necesitan
para poder crecer seguras y confiadas con seguridad y confianza.
Y se pueden sintetizar en las figuras del padre arquetípico
y la madre arquetípica.
Que te dije que te contaría esta semana.
Carl Jung, que es el que acuña el concepto de arquetipos.
Bueno, no es el el que se burla.
Pero los Jungianos, he escuchado muchos Jungianos de sí.
Que te pago un millón de dólares y me explica los arquetipos.
Y si me lo dices bien y si los describes o los defines
de la manera correcta, porque es uno de los conceptos más elaborados.
Entonces, ni siquiera voy a intentar definirlos desde un concepto
formal aprobado por Jung.
Te voy a compartir lo que son los arquetipos y lo he compartido antes,
desde como yo lo entiendo.
Yo entiendo que son imágenes como ellos que traemos todos de fábrica,
que no importa si la palabra madre aparece en su ajíli,
aparece en un dialecto está en Islandia, está en África,
está en Madrid.
Todos los humanos tenemos, incluso me atrevería a decir,
pero eso no lo dijo yo.
Todos los mamíferos tenemos un significado de esa realidad.
Nosotros los humanos tenemos una palabra madre.
Y todo mundo sabe en qué consiste.
No significa que bajada la realidad todas las madres sean iguales.
Claramente no es así.
Pero si tenemos como una intuición de así funcionan las madres,
así funcionan los padres, así funcionan la bruja, el mago,
el sabio, el tonto, es un poco por ahí.
Y voy a cortar la teoría arquetipical porque no estamos hablando
de eso, pero estamos hablando de tú y yo sabemos dentro de nosotros
que hay elementos que están asociados con madre
y que están asociados con padre.
Y lo que quiero extraerlos a la mesa para darte algunos elementos,
para sanar.
Eso que no hubo en la infancia, eso que no se vio,
eso que estuvo omitido.
Puedes acudir a ello y puedes empezar a desarrollar desde estos dos lugares.
La madre qué típica representa protección desde la nutrición
y desde la creación, desde este poder creador,
desde este todo es posible.
se trata de la tarea.
conexión emocional profunda ve hacia adentro veas es seguro ir hacia adentro yo te cuido yo cuido
este huevito mientras tú chapoteas aquí adentro tiene que ver con la protección con la aceptación
incondicional con la compasión con el cariño con la ternura y ayuda a la individuación fomentando
autoconsciencia y estabilidad emocional esa es la madre arque típica bueno eso es la
madre arque típica que yo te trae seguramente mucha gente que trabaje con el concepto lo traerá
diferente pero en general creo yo a grandes rasgos podríamos estar de acuerdo en que va por ahí es
todo esto que te va a decir la autocompasión la presencia la ternura el cuidado desde ahí desde
yo me quedo yo me quedo yo te veo yo te cuido y el padre arque típico representa protección pero
desde la guía y desde la estructura estar qué tipo o este padre nutre la independencia la auto
disciplina los límites claros fíjate cómo esto empieza a ser muy interesante por eso te lo
quería traer no sólo se trata de hablarte bonito aunque es fundamental y nos cuesta muchísimo se
trata de y estos son mis límites y no los van a cosa ni ustedes ni yo porque los límites son para
que yo los respete y para que luego me acuerde de darlos a respetar allá afuera esta es la autoridad firme y
vene bola que crea confianza que crea estabilidad y autonomía y ayuda a la individuación diciendo yo
te sostengo pero tienes que hacerlo solo si yo pueden yo soy fuerte yo te agarró pero tienes que
intentarlo por tu cuenta es una exploración mucho más atrevida mucho más valiente y la exploración
de la madre es ve profundo ve profundo yo aquí estoy yo te saco si veo que ya estás muy profundo en
la alberca y por eso me parece que son que se alimentan mutamente que se nutren y necesitamos ambos
cuando llegamos a cierta edad y reconocemos que esto nos hizo falta nos toca darle un espacio al
coraje cuando decimos imagínate si yo hubiera sabido esto o si no hubiera andado esto donde estaría ahora
hay que darle un espacio también a la tristeza que dice ni siquiera hoy mis papás me podría andar eso
que está diciendo el horno y a muchísimas otras emociones cuando volteamos a ver ese pasado esa
infancia que no se puede cambiar eso es importante reconocer todo esto está pasando que lo hablamos un
poco la semana pasada sobre el duelo y también nos toca convertirnos en nuestra propia madre y en
nuestro propio padre arque típico es decir aprender cómo ser nuestros protectores nutridores y guías en
lo emocional y en lo social aceptar que eso es algo que necesitamos es un excelente primer paso
quitarle a tus papás la carga que dice protegeme porque aunque yo soy un adulto y soy muy funcional y soy
independiente hubo algo que te correspondía y no me distase 40 años y todavía lo necesito y
mira lo digo y puedo ver cómo se entretejan verdades con falacias es injusto hacer ese comentario y en
algunos de los casos incluso es imposible porque muchos de quienes me están escuchando ya no
tienen a sus padres con ustedes en este plano entonces por más que quisieran no hay manera de
darte algo que no puedo darte físicamente o quien sí lo sigue teniendo es no sé de que me estás
hablando o sea yo te dí lo mejor que te podía dar y no entiendo que quieres de mí esa
casi siempre es la respuesta porque estamos buscando en el lugar incorrecto no son tus padres
tus padres fueron quienes no te lo dieron cuando eras ni ni lo necesitabas y hoy no son tus
padres quienes te van a nutrir sería absurdo buscar en un pozo de petróleo agua pura para
beber porque no porque ese pozo tiene petróleo no tiene agua quien están deseando buscando en un
pozo donde no va a ver lo que está buscando pero tú si puedes y no solo puedes te corresponde
si quieres vivir una vida plena feliz comprendíéndote y elevándote y sintiéndote segura te toca hacerlo
escuchando ejercitamos a la madre arquetípica aprendiendo a tener diálogos internos amables y
compasivos por supuesto que te estoy diciendo algo que es una tarea de toda la vida de aquí al resto
de tu vida pero me gusta ponerlo en tu radar así es como lo hacemos ejercitando todos los días en
cada momento diálogo interno compasivo amable no violento y ejercitamos al padre arquetípico
teniendo rutinas teniendo límites claros esto lo voy a permitir esto no a ti y a mí y
reconociendo nuestras propias necesidades es básico y esto nos lleva la conclusión de que el
abandon emocional que vivimos a la infancia puede empezar a disminuir su impacto y su peso nuestra
vida si aprendemos a vivirnos desde la compasión y desde la autovalidación esto es lo que yo quiero
lo que yo necesito lo que yo deseo lo que me nutre que viene del autoconocimiento obviamente
porque desde ahí nos acercamos a lo que nos hace bien y entonces empezamos a cortar lazos con lo que
no por lógica porque se siente bien porque ya conozco lo que se siente bien mi intención al
traerte este tema durante esta semana para el podcast es abrir la puerta para hablar de él
no es algo que sea fácil de explicar y sin embargo yo sé que es algo que sabes que sea sentido
y de pronto es super sanador decir ah cree que yo era la única traigo este tema para normalizar
ciertos sentimientos que de pronto se queda muy tabús hablar de la infancia y hablar de los
padres es un tabú en nuestra cultura y para eso se me ocurrió que podemos tener una serie de
encuentros se me ocurrió y he visto lo he visto en mí lo he visto en mis amigas lo he visto en mis
clientes que necesitamos un espacio donde podamos vernos en horizontalidad donde podamos estar sentadas
en círculo donde podamos vivirnos y hablar desde nuestra realidad sin que haya una teoría sin ir a
buscar un contenido teórico con más conceptos sino venir a compartir nuestras experiencias
entonces diseñé unas mesas de donas y te quiero invitar se llaman permiso para sentir y durante
diez martes vamos a estar hablando sobre tu mundo emocional en la infancia sobre la forma en la
que hoy puedes hacerte cargo de ti y cómo se hace eso cómo aprendemos cómo ejercitamos ese
autocuidado emocional y las herramientas que necesitas para vivir en paz con tus emociones y
seguir profundizando en tu mundo interno que eso es lo que tiene que salir de la oscuridad lo
que ya no puede seguir abandonado sigo afinando detalles de la página así que te la voy a compartir
hasta la próxima semana pero por lo pronto me gustaría que tengas en mente que estos encuentros van a
pasar que me hace mucha ilusión poder tener este nuevo formato de compartirnos de dialogar más que
una clase que yo doy donde te lleno de conceptos y teorías donde sirve a ver un poquito para poder
empezar el diálogo quiero abrir un espacio controlado un espacio supervisado cuidado para hablar
de este tema con otros que también están listos para sanar elidad de la infancia por las
emociones y por el mundo emocional que no fue visto y no fue orientado creo que somos muchos y
creo que es muy importante poderlos sacar poderle dar forma en colectivo y eso es lo que te voy a
invitar la próxima semana me da muchísima ilusión pensar que vamos a estar en este grupo estas
almas listas para poder acomodar diferentes cosas y ya no me podía aguantar para decirte que eso
es lo que va a pasar y la próxima semana ya te doy la página para que te puedas inscribir también
eso otra cosa bueno ya logras con un tema muy accesible de precio entonces hoy para cerrarme
gustaría que me cuentes que se te antoja que necesitarías para que esta mesa redonda fuera
útil para ti para sanar este abandono emocional esta infancia confusa estas emociones o esta vinculación
con tus emociones que desde la infancia tuvo muchos tabús y tuvo muchos elementos de vergüenza
o de negación o de minimización cuéntame me gustaría mucho saber que es lo que a ti te serviría
para sanar entonces eso es lo que te quería aguantar te veo la próxima semana muchas gracias por
estar aquí y que tengas bonito semana
Podcast Summary
Key Points:
Reconocer que ciertos dolores del pasado no se deben minimizar ni negar, ya que afectan aún hoy la identidad emocional.
El crecimiento implica entender que el abandono emocional infantil, aunque no sea una experiencia física, deja heridas reales y dimensiones profundas.
Es posible transformar la experiencia del pasado al reconocer que, aunque lo que no pasó fue doloroso, ya no es relevante en la vida actual.
La madre y el padre arquetípicos representan necesidades fundamentales de protección, validación y guía emocional que deben ser cultivadas internamente.
Vivir desde la compasión y la autovalidación permite dejar de depender de padres o cuidadores que no pudieron cumplir esas funciones.
Minimizar emociones infantiles o negarlas es una forma de evitar el dolor, pero no resuelve la herida ni permite crecer.
La madurez emocional consiste en nombrar y aceptar lo que sucedió sin caer en victimización ni en idealización.
El proceso de sanar incluye crear espacios seguros para hablar, reflexionar y desarrollar herramientas de autocuidado emocional.
Summary:
La transcripción explora cómo las experiencias emocionales de la infancia, especialmente el abandono o la falta de atención, siguen influyendo en la vida adulta, aunque no sean necesarias hoy. Se enfatiza que es importante reconocer que el dolor de no haber sido validada, protegida o guiada en la infancia no se debe negar ni minimizar, ya que deja cicatrices reales que afectan la autoestima y la conexión emocional. Para sanar, se propone desarrollar internamente las figuras arquetípicas de la madre y el padre: la madre como fuente de protección, aceptación y cuidado, y el padre como guía que establece límites claros y fomenta la independencia.
El mensaje clave es que, aunque los padres no pudieron cumplir esas funciones, hoy ya no se necesitan para vivir una vida plena y segura. La persona adulta puede crear sus propios reflejos de cuidado emocional, cultivando diálogo interno compasivo, límites claros y una conciencia de sí misma. Este proceso no implica culpar a los padres, sino entender que, de forma consciente, se puede redefinir la relación con el pasado.
Se invita a un grupo de encuentros llamados "Permiso para sentir", donde se habla en horizontalidad, sin teorías, para compartir experiencias y sanar emocionalmente. El objetivo es crear un espacio seguro para nombrar lo que fue olvidado, permitiendo así que las emociones no sean tabúes, y que cada persona pueda reconstruir su mundo interno con empatía, compasión y autodescubrimiento.
FAQs
Porque nuestras emociones pueden seguir guardando huellas de experiencias dolorosas, incluso si ya no están presentes en nuestra vida actual. Eso no significa que las cosas hayan ocurrido de forma real, sino que el impacto emocional sigue en nosotros.
Perder perspectiva significa exagerar o minimizar el impacto de una experiencia infantil. Esto ocurre porque la mente tiende a ver lo que nos dolía como algo extremo o trivial, sin considerar el contexto actual.
Sí, es completamente normal. Sentirte excluida en un momento de la infancia puede marcar una herida emocional que, aunque ya no esté presente, sigue influyendo en cómo nos relacionamos con los demás hoy.
Sí, al reconocerlo y entenderlo sin juzgarlo. Aprendiendo a cuidar de uno mismo y a construir relaciones emocionales desde el presente, es posible transformar esos recuerdos en herramientas de crecimiento personal.
Porque el dolor emocional no depende de si ocurrió o no, sino de cómo fue vivido. Aceptar que algo no pasó pero duele ayuda a procesar emociones y a entender mejor quién eres hoy.
El arquetipo de madre representa protección, cuidado y aceptación emocional. El de padre representa guía, límites claros y apoyo para la independencia. Ambos son fundamentales para el desarrollo emocional seguro.
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