Este episodio del podcast *Filosofía de bolsillo* explora la filosofía de Jill Lippovetsky sobre la felicidad y la sociedad contemporánea. A través de su análisis histórico, se presenta una evolución de la modernidad hacia la posmodernidad y la hipermodernidad, donde el valor se basa en lo efímero, la moda y el placer inmediato. Lippovetsky afirma que vivimos en una sociedad de "ligereza", donde la libertad individual se paga con la desaparición de ideologías profundas y la constante búsqueda de experiencias sensoriales. La moda y el espectáculo desplazan el pasado, generando identidades personalizadas y volátiles. Aunque la sociedad aparece libre y feliz, en realidad está dominada por el miedo al futuro, la incertidumbre laboral y emocional, y una angustia creciente. El individuo se vuelve más vulnerable, con una identidad frágil, afectada por la presión de las redes sociales y la estética del consumo. Aunque el modelo promueve la autonomía y el placer, también desencadena una indiferencia hacia el bien común y una desinformación política. La sociedad del entretenimiento, caracterizada por la rapidez y la sensualización, transforma la vida en una constante búsqueda de experiencias emocionales, sin alcanzar un equilibrio real. Finalmente, el episodio invita a reflexionar sobre la naturaleza de la felicidad en una época de consumo y seducción, y propone a los oyentes explorar los textos de Lippovetsky para entender mejor el mundo actual.
Esto es filosofía de bolsillo, el podcast para aprender filosofía en cualquier lugar,
presentado por Diego Chibilote.
Buenos días, hoy es noche buena, la época de la felicidad y el entretenimiento.
Estás obligado a ser feliz y divertirte, lo seas más o no seas menos, o al menos parecerlo.
Muchos filósofos han dicho algo de la felicidad, pero en general se han dedicado poco.
Así que, este primer bonus, filosófico, lo dedico a la felicidad en relación con un autor actual.
En primer lugar, muchas gracias si estás escuchando esto el 24 de diciembre.
Casi con total seguridad te ha suscrito a filosofía de bolsillo.
En la ilustración Jeremy Benzam se atrevió incluso a proponer un algoritmo,
llamado "Felicific, cálculos o hedonístic cálculos" para calcular la cantidad de felicidad que produce una acción.
Pero esto no es algo solo propio de la segunda mitad del 18, primera del 19, sino que también ocurre en la actualidad.
Hace un par de años, por ejemplo, Mo Gaudat, un ingeniero de Google,
público Sol For Happy, diciendo que tenía el algoritmo de la felicidad.
Parece que la felicidad es el imperativo de nuestra época.
Una proclama vacía vivimos desde zonas décadas la sociedad del entretenimiento que tiene la felicidad sea eso lo que sea como aspiración.
Así se ha definido muchas veces desde la sociología, una sociedad donde domina la necesidad de la afecta instantáneo, el relato narrativo, la política,
para poder darles sentido al exceso de significantes vacíos, signos y sentido que nos rodean permanentemente.
El entretenimiento es también uno de los pilares de la comunicación mediática, el estrellato, por ejemplo, las emociones instantáneas, son producto de eso.
Las emociones de comunicación son máquinas de entretenimiento narrativo en la actualidad más que de información, creando héroes, creando villanos.
Consantemente nos proponen vivir la vida como una película, donde el propósito es la felicidad sin saber muy bien qué es eso.
Y vivimos una seducción constante para poder soportar casi esa racionalidad productiva de nuestras sociedades en el fondo.
Más que vivir, nos invitan a actuar la vida. Hay un libro también muy interesante publicado en el año 2000, interesante porque es sintomático de nuestra época, de Neil Gableer, titulado Life de Movie, directamente.
La fantasía es más real que la realidad, y vivimos la vida como un espectáculo constante.
En la media, el espectáculo podía ser allegada de unos jugulares que contaban historias hacia el número de acrobacia. A veces, ha llegado algún peregrino, algún viajero, o de estafadores.
El entretenimiento de la masa nace después de la revolución francesa, de la caída del antiguo régimen.
Pero la sociedad del entretenimiento, como la entendemos hoy, nace con Estados Unidos y la colonización de Norteamérica, donde no existe un aristocracia fuerte que controla el gusto, ni una religión con formas estrictas.
El entretenimiento allí es el gran factor democratizador.
Y toda esta introducción la hago para presentar a nuestro autor. En su último libro, traducido en el 2016, como de la ligereza, Jills Lipovetsky dice que vivimos en la civilización de lo ligero, con importantes consecuencias políticas.
Si la primera modernidad era la de la pesadés, las sociedades ideológicas, la actual sería la de la ligereza, donde la gente ya no está dispuesta a morir y menos por ideas, sino que quiere divertirse y ya está.
Lezan nos ofrece soportar la vida, que es siempre peso carga. Es decir, lo ligero es el precio de la libertad democrática, según Lipovetsky. Se han acabado los grandes relatos, después de grandes desilusiones, grandes catástrofes del siglo XX, pero no sólo por eso, sino también por la aparición de nuevas seducciones, que ha llevado de una sociedad disciplinaria a una sociedad moda, restructurada ahora por el valor de lo efímero o de la seducción permanente.
Por tanto, el autor que nos va a explicar hoy, la felicidad y nos va a desear feliz navidad, es el señor Lipovetsky.
El capitalismo de consumación, no es que no sea el valor, sino que no sea el valor de los idonismos.
Lipovetsky es un filósofo francés, con tanto reconocimiento en Francia como en el extranjero, que hace poco ha cumplido 75 años, por lo tanto, noticia es un filósofo que está vivo.
Lipovetsky es uno de los principales teóricos de la posmodernidad, asume la posmodernidad, es decir, forma parte de aquellos que aceptan que desde los años 60 aproximadamente, la situación histórica, todos los ámbitos es distinta al anterior, por lo que ya no podemos seguir pensando desde las coordenadas de la modernidad.
Si dividiéramos la historia en tres partes, con la modernidad en el centro, antes de la modernidad domina una idea de decadencia, de condena del presente, después la modernidad culmina en la ilustración.
El 19 lo invierte con la idea de progreso infinito, con la confianza en la ciencia, y en el 20 se liquida esa confianza en la razón y el progreso, y en la relación de la razón y el progreso.
Lo cual no significa que no queden restos en la actualidad que puedan ser premodernos o modernos.
En la situación posmoderna, podríamos decir que se desacredita tanto el pasado como la confianza en el futuro, y solo nos queda el presente, algunos incluso condenan también el presente diciendo que vivimos en una sociedad disciplinada, estándarizada.
Livovetski marca una distancia, respecto de todas esas lecturas, porque las considera reduccionistas diciendo que no vivimos en una era disciplinaria, sino pos disciplinaria.
En una segunda posmodernidad, donde hay fenómenos como la moda, que nos permiten escapar del sometimiento a unas normas a una tradición, y que no se puede pensar desde tampoco desde la lógica de la lucha de clases.
Sin embargo, está relacionada con la competencia entre clases, entre la aristocracia y la burguesía.
La oriación constante de la moda y la autonomía personal de las apariencias que podemos ver en las redes sociales en Instagram, por ejemplo, no se puede explicar desde la lucha de clases según Livovetski.
Eso explica en el imperio de lo efímero, el libro del año 87, subtitulado la moda y su destino en las sociedades modernas. ¿Por qué habla de la moda? Porque la moda es lo que ha permitido la descalificación permanente del pasado.
A través de la valoración constante de lo nuevo, la afirmación del gusto individual, gusto efímero también, que dura muy poco tiempo.
Y la posmodernidad ha hecho que la lógica de la moda se extienda a todo el resto de los ámbitos de la sociedad.
Esa es la gran aportación de Livovetski en este aspecto.
Por eso hay unas normas, hay una norma atividad a la que tenemos que adaptarnos, pero no es una sociedad disciplinaria.
Para Livovetski, porque la norma se basa en la elección y en el espectáculo.
Todo eso hace que todo se personalice, la personalización es la culminación del individualismo moderno llevado al extremo.
Era el ideal ilustrado de autonomía individual que en la actualidad se ha llevado al extremo, la multiplicación de las diferencias individuales.
El hecho de que seamos casi átomos como explica en la era del vacío, libro muy interesante, en el que habla del individualismo contemporáneo.
No significa que hayan desaparecido los mecanismos de control, la represión, la dominación.
Sino que se han transformado esos mecanismos, se han hecho paternalistas, se muestran amables en el hedonismo contemporáneo,
que es esa búsqueda del placer constante, es la cara amable de la dominación.
Lo que se hace es reducir la represión y maximizar la elección y la comprensión, pero al final el objetivo es el mismo.
Por ejemplo, pasar de la prohibición de fumar a mostrar los perjuicios o pasar de lo que era el acetismo religioso, el ayuno religioso,
al bombardeo de mensajes constantes que nos hacen obsesionar, por ejemplo, con el peso o la alimentación.
Para explicar cómo se ha llegado a esta situación, es muy interesante lo que hace Nipovetski,
porque divide
La historia desde finales del siglo XIX en tres grandes fases, una primera de culminación
de la modernidad que comienza a finales del siglo XIX y que termina en el año 1950, cuando
aumenta la producción industrial, siguiendo el tailorismo, esa organización racional
del trabajo teorizada por Fredrick Taylor, la división de tareas en la producción, cuando
se produce una gran difusión de productos por el progreso en transportes, en comunicaciones,
aparecen métodos comerciales, el marketing, los almacenes, la publicidad y el consumo
es principalmente por parte de la clase burguesa. Después de los años 50 y aproximadamente
hasta el principio de los 90, es como tienen lugar la posmodernidad, en el gran momento
del individualismo hedonista, cuando se hace un culto constante a la felicidad privada,
la lógica reinante es la lógica de la seducción y la hedonización de la vida, que comienza
a ser accesible a todas las capas sociales, hay un gusto constante por la novedad, un culto
de desarrollo personal y al bienestar, y donde la seducción afecta a la dimensión pública
también, porque empieza a exigirse transparencia, comunicación, también a la dimensión privada
por la multiplicación de esas experiencias personales que se nos vende, y el sujeto es cada
vez más maleable, cada vez más amante del placer y la libertad, es cuando tiene lugar
una liquidación progresiva de las ideologías, por ese culto al presente del que hablábamos.
Lo que tiene lugar desde el año 90, más o menos, hasta hoy, según Lippovetsky, es la
hipermodernidad, la globalización neoliberal, que es esa circulación incontrolada de capital
frente a la cual el estado se muestra impotente y la expansión de tecnologías de la información,
intercambio, en tiempo real, la cultura de la inmediatez, de alguna manera es una continuación
materializada en el hiper consumo, se consume cada vez más, es verdad, pero se consume por
placer, no hay una lógica emotiva, todo esto Lippovetsky lo explica en su libro El Lujo
Eterno, de la era de los sagrados al tiempo de las marcas, picado en el año 2003, donde
dice que el lujo que antes era ostentación, era un signo de distinción social, en el
hiper consumo es simple goce privado, un sentimiento de eternidad que busca el individuo en un
mundo totalmente fugaz y donde se han derrumbado ideologías y religiones, es un lujo emocional
psicologizado, por eso él habla de hiper narcisismo paradogeco, utiliza siempre esta partícula
hiper, porque ya no es simplemente amante del placer y de la libertad, sino que se ve
asimismo como maduro como responsable como eficaz como flexible, sin embargo, verse asimismo
sujeto como maduro es incapaz de asumir la edad que tiene, se ve como responsable, pero
la conducta es cada vez más irresponsable y las intenciones no se traducen en hechos,
las empresas dicen que practican la ética y dibujan una hoja verde mientras contaminan,
se ve asimismo como un sujeto eficaz pero está amenazado por la depresión, se ve como
flexible pero le aterroriza la idea de adaptarse a nuevas situaciones, no se muestra para
nada flexible en las redes sociales, la intolerancia es cada vez más común, y lo que en definitiva
domina, según Lippovetski es el miedo al futuro, la incertidumbre, la angustia, ante la precarización,
la enfermedad, el paro, la posmodernidad era despreocupación por el tiempo, pero ahora
se vive el presente con inseguridad, los jóvenes tienen miedo a no encontrar su lugar en el
mundo laboral, los viejos miedo a perder el que tienen, y todo esto sin dejar las aspiraciones
de placer las aspiraciones hedonistas que son más desenfrenadas que nunca, es la angustia
derivada de contradicciones como el hecho de que nos guste sentirnos libres pero necesitemos
de vinco los.
Prellenó plaisir, peyer après, la pume, todo un tipo de comunicación, que es lourde
de cantar y repetitivo, y ha entendido, pero que es lejear en todo caso, son intenciones
que se le divertir.
Aquellas dos primeras fases, esas tres, crearon el consumidor moderno, apartándolo de las
tradiciones, apartándolo de la horro, generándole deuda, la última fase es la extensión
del reino de consumo y la moda a todos los aspectos de la sociedad, pero la lógica del
consumo y la moda, lo que ha producido es un individuo cada vez más indiferente a los
mensajes publicitarios, Lipovetski cree que, al multiplicarse las ocasiones de elección
individual, la inmensa cantidad de fuentes de información sobre los productos, ha parecido
un sujeto a un tono muy voluble, muy voluble, angustos y personalidad cambiantes, y por
eso necesita el espectáculo en todo, incluso en la moral, cosa que los medios siempre
explotan, esforzándose por seducir.
Él no hace un juicio condenatorio de esta situación, él simplemente dice que la diagnóstica,
incluso muestra aspectos que no son totalmente negativos y considera que la situación contribuye
al debate, contribuye a liberarse de ideologías de clase.
Pero por otra parte hay cada vez más indiferencia hacia el bien público, hacia el bien común,
y cada vez más desinformación en el sentido de que se transforma la política en un espectáculo.
Por lo tanto, la sociedad en la que vivimos es la sociedad moda que se caracteriza por
la caducidad acelerada de ofertas, de modelos, de todo, desde los objetos que produce las
industrias hasta el tiempo libre.
Y también la multiplicación de mecanismos de toda forma y de todo tamaño de seducción.
Esto se presenta como una fantasía, un mundo de seducción y movimiento constante, que
tiene como modelo ese sistema de la moda.
Muchas veces habrá soído que nuestra época es la era de la prisa, la era de la eficacia,
pero según Lipovetsky, las prácticas y gustos que podemos observar en los viajes, la
tecnología, el bienestar, etc., nos dicen que vivimos en una época de sensualización
de esta estetización de los placeres.
Una era para Lipovetsky tremendamente paradójica, porque por un lado vivimos la aceleración
¿no?, la desmaterialización de placeres y por otra la necesidad de estetizar todo,
la felicidad constante de los sentidos, la búsqueda de la calidad de los momentos.
La proliferación de espas, de mindfulness, de sensualización del bienestar, de búsqueda
de experiencias emocionales, es decir, un tiempo comprimido, abstracto y eficaz, por
un lado, y un tiempo que se concentra en lo cualitativo en la sensualización.
Por eso, la conquista de la eficacia y el ideal de la felicidad con viven de manera omnipresente.
La aceleración de la modernidad no ha eliminado la aspiración a una vida equilibrada, seguramente
verás ejecutivos adictos al trabajo, pero la mayoría aspira a armonizar su vida profesional
con su vida privada.
Habrá hiper consumo de porno, pero la vida sexual no es orgíástica, incluso es tremendamente
pobre.
Termificación en los trabajos incluso a hacer que el trabajo o el esfuerzo en la educación
sea más agradable, también tiene que ver con esto.
No hay una dictadura del placer, según Lippovetski, sino una fragilización de la personalidad,
una bola actividad de la identidad y también cada vez más trastornos mentales.
El yo, ese sujeto, está desprotegido y abandonado a su suerte y el individu es cada vez más débil.
Por un momento, piensa que en un contexto profesional, en el que nos piden ser eficaces
y rentables, una de las consecuencias más inmediatas es que todo el mundo quiere presentarse
como creativo y todas las empresas buscan creativos.
Es un valor que todo el mundo intenta expresar en las redes sociales.
Todos son fotógrafos en Instagram, escritores en blogs, cantan en un coro, practican la
alta cocina, lo cuelgan, hay como una especie de deseo artístico de hacer algo personal
y de que el mundo que nos rodea responda casi en manera directa a lo que somos.
Hay una necesidad de construirse una singularidad bajo ese signo de la creatividad, pero mientras
vivimos en ese clima cultural amable, donde nos lo quieren hacer amable y estoy hablando
evidentemente de esos países occidentales, y la realidad social es mucho menos violenta
que en otras épocas, a pesar de haber explosiones de violencia, también.
Tenemos una sobreabundancia de imágenes violentas que sigue la lógica de una economía
cultural que tiene que ofrecer cada vez más intensidad para captar la atención de un
público que somos hiperconsumidores, dice Lipovetsky, hiperconsumidores saturados, que
le hemos visto, lo hemos oído todo.
Por eso es muy interesante lo que hace en su libro la estetización del mundo vivir en
la era del capitalismo artístico, donde dice que el ideal de vida en la era del capitalismo
creativo transestético dice o capitalismo artístico.
Es la ética estética, no es esteticismo absoluto, el esteticismo sería simplemente entregarse
a la belleza y vaciar todo de contenidos morales, porque aún hay valores de vida moral,
aún se habla de esos valores de vida moral, como el ecologismo, el animalismo, el feminismo,
que viven paradójicamente junto a ideales de placer individual, que a veces son incluso
incompatibles, por eso vivimos constantemente en contradicciones, que muy posiblemente
vivirás de una manera intensa durante estas fiestas.
En fin, mi intención no era con este bonus amargar las fistas de nadie, sino contribuir
a que sean un poco más filosóficas o que al menos tengamos algún tema más de conversación
y de diálogo filosófico en las mesas con los personajes más variopintos con los que
te reunirás ya sean familia o amigos. Así que con esta pequeña capsula o este pequeño bonus
sobre Chili Popetski te invito a que te acerques a sus textos, a su visión de la sociedad actual
y te convoco para la próxima edición de filosofía de bolsillo donde vamos a continuar donde
lo dejamos, es decir, con la compañía de Platón. Hasta muy pronto.
[Música]
Podcast Summary
Key Points:
La felicidad se ha convertido en un imperativo cultural, impulsado por la sociedad del entretenimiento y el consumo constante.
Jill Lippovetsky analiza la transición de la modernidad a la posmodernidad y luego a la hipermodernidad, donde el valor se basa en lo efímero y en la seducción.
La sociedad actual vive en una era de "ligereza", donde la libertad individual se paga con la desaparición de grandes ideologías y un constante deseo de placer.
La moda y el espectáculo descalifican el pasado, promoviendo una identidad personalizada, efímera y constantemente renovada.
A pesar de la apariencia de libertad, la sociedad se ve dominada por el miedo al futuro, la incertidumbre y una angustia constante frente a la precarización.
La personalización extrema y la multiplicación de opciones han generado un sujeto volátil, angustiado y profundamente afectado por la competencia visual y emocional.
El consumo no se centra en la utilidad, sino en la estética y el placer sensiblizado, creando una cultura de sensualización y experiencias emocionales.
Lippovetsky critica la superficialidad del modelo actual, pero reconoce que contribuye a la liberación de ideologías de clase, aunque también erosiona el bien común.
Summary:
Este episodio del podcast *Filosofía de bolsillo* explora la filosofía de Jill Lippovetsky sobre la felicidad y la sociedad contemporánea. A través de su análisis histórico, se presenta una evolución de la modernidad hacia la posmodernidad y la hipermodernidad, donde el valor se basa en lo efímero, la moda y el placer inmediato. Lippovetsky afirma que vivimos en una sociedad de "ligereza", donde la libertad individual se paga con la desaparición de ideologías profundas y la constante búsqueda de experiencias sensoriales.
La moda y el espectáculo desplazan el pasado, generando identidades personalizadas y volátiles. Aunque la sociedad aparece libre y feliz, en realidad está dominada por el miedo al futuro, la incertidumbre laboral y emocional, y una angustia creciente. El individuo se vuelve más vulnerable, con una identidad frágil, afectada por la presión de las redes sociales y la estética del consumo.
Aunque el modelo promueve la autonomía y el placer, también desencadena una indiferencia hacia el bien común y una desinformación política. La sociedad del entretenimiento, caracterizada por la rapidez y la sensualización, transforma la vida en una constante búsqueda de experiencias emocionales, sin alcanzar un equilibrio real. Finalmente, el episodio invita a reflexionar sobre la naturaleza de la felicidad en una época de consumo y seducción, y propone a los oyentes explorar los textos de Lippovetsky para entender mejor el mundo actual.
FAQs
Lipovetsky afirma que vivimos en una civilización de lo ligero, donde la gente busca la libertad y el entretenimiento en lugar de comprometerse con ideas o valores duraderos.
Porque las necesidades humanas se han reemplazado por la búsqueda constante de experiencias emocionales inmediatas, narrativas y seductoras, como en las redes sociales o el marketing.
La posmodernidad es una era en la que se desacredita tanto el pasado como el futuro, y se vuelve central el presente, con una fuerte influencia de la moda y el consumo efímero.
Es una fase actualizada del capitalismo donde el consumo y la moda se extienden a todos los ámbitos, y donde el individuo busca placer constante, aunque con una intensa angustia ante la incertidumbre del futuro.
Porque se promueve como objetivo principal en la vida, con la búsqueda constante de experiencias sensoriales y el culto al presente, como forma de compensar la inestabilidad del futuro.
La moda permite una personalización extrema de la identidad, pero también genera una inestabilidad en la autoimagen, ya que las preferencias cambian rápidamente y se basan en tendencias efímeras.
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