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Bad Bunny y su derecho a la privacidad… ¿si es que la tiene?

33m 28s

Bad Bunny y su derecho a la privacidad… ¿si es que la tiene?

El episodio de "La Pinche Complejidad" con Nicolás Alvarado explora el escándalo reciente de Bad Bunny, quien arrojó el teléfono de una fan que intentaba grabarse con él durante sus vacaciones. Alvarado usa esta anécdota para reflexionar sobre la cultura de la celebridad contemporánea. Explica que las estrellas, especialmente en la música, no solo crean productos artísticos, sino que se convierten ellas mismas en productos de consumo, construyendo su imagen pública constantemente. Con la revolución digital, las redes sociales han creado una "economía de la atención" donde todos buscan ser vistos, y los fans sienten una intimidad ilusoria con las celebridades, olvidando que estas son personas con vidas privadas e íntimas. Alvarado compara la reacción de Bad Bunny con la de Dua Lipa, quien rechazó educadamente a una fan, y señala que ambos actuaron mal: la fan violó su espacio privado, pero Bad Bunny respondió de forma impulsiva. Sin embargo, defiende que las celebridades también son humanos y que sus reacciones impulsivas no los hacen peores. Concluye que el episodio sirve para entender que las redes sociales son un constructo y que no tenemos intimidad real con las figuras públicas, solo somos espectadores a distancia. Alvarado recomienda libros sobre estudios de la celebridad y subraya que, aunque Bad Bunny no es su gusto musical, el caso invita a reflexionar sobre los límites entre lo público y lo privado.

Transcription

4922 Words, 27733 Characters

Spanish
El Aldo Podcast, un lugar para tus oídos. Algunos me tocó ir al teatro con una gran estrella, no una gran estrella en el escenario, bueno, también había una estrella en el escenario, pero estaba yo sentado junto a alguien que me es cercano efectivamente y que es una mujer muy famosa de una estrella de la televisión, del cine, del teatro, de la música y lo ha sido durante décadas. Y entonces llegó el intermedio y queríamos ir a beber algo, alvar mi esposa, esta estrella y yo. Y nos fue absolutamente imposible porque se hizo una fila que abarcaba todo el pasillo del teatro para pedir la autógrafos, todavía estábamos en la época de los autógrafos, todavía no estábamos en la época de las selfies, no había celulares todavía. Y entonces pues hubo una cola de toda suerte de gente, hombres, mujeres, jóvenes, viejos, niños, que querían pedirle un autógrafo a esta gran estrella. Y ella disciplinadamente se dedicó a dar absolutamente todos los autógrafos que le pidieron y nunca pudimos ir a beber ese trago alvar, terminó el intermedio, la cola seguía, se disipó cuando apagaron las luces y pues empezó el segundo acto de la obra de teatro. Y yo que estaba sentado junto a ella, le dije cómo puedes, cómo puedes tener la paciencia de queriendo ir en el intermedio a tomar un trago al baño, supongo, pues estar aquí atendiendo a la gente firme y firme y sonríe y sonríe y dando besitos y dando abrazitos y mandando saluditos. Y entonces ella me dijo algo que me pareció una de las cosas más sabias que me ha dicho en la vida alguien y particularmente alguien que se dedica a hacer una figura pública, lo que me dijo esta gran estrella del teatro del cine de la televisión, de la música fue lo que hago en el escenario es diversión mi jito, esta es la verdadera chamba, esa es la pincha complejidad de ser una figura pública. No, no les voy a decir quienes la gran estrella estaría yo evidenciando que hay estrellas alas que les cuesta trabajo lidiar con sus fans, mejor les digo mi nombre que es bastante menos conocido y que es Nicolás Alvarado y me da mucho gusto darles la bienvenida a un nuevo episodio de la pincha complejidad en donde quizás ya lo anticiparon por la necdota que conté aunque no sea de él pues vamos a hablar de Bad Bonnie y no vamos a hablar de la música de Bad Bonnie, no vamos a hablar de Bad Bonnie como estrella en el escenario ni vamos a hablar del reggaeton y vamos a hablar del perreo, si no vamos a hablar de Bad Bonnie como constructo de imagen vamos a hablar además por supuesto del reciente escándalo que vivió Bad Bonnie que se han vivido en una caverna en las últimas semanas y no se han enterado lo voy a relatar una vez más, estaba Bad Bonnie en república dominicana de vacaciones caminando por la calle mientras iba caminando se acercó una fan muy entusiasta teléfono en mano para grabarse, auto grabarse un video, un video selfie con Bad Bonnie se le puso al lado y empezó a hablar y empezó a buscar que él interactuara con ella a cuadro en este video que ella pretendía grabar de sí misma con el que suponemos que es o suhídolo cuando menos su oportunidad para tener muchos likes en la red social a la que lo fuera, subir fuera ticto que instagram más a ver y entonces lo que hizo Bad Bonnie y Psofacto fue tomar el teléfono de esta señorita y arrojarlo de manera no diría violenta pero decidiría con enorme resolución a un estanche que andaba por ahí eliminando pues cualquier posibilidad de seguir usando el teléfono con él o sin él y se siguió de largo todo esto mientras lo grababa una segunda cámara de video, vamos a partir de eso se hizo un gran escándalo, un grandísimo escándalo en redes sociales, Bad Bonnie pocos días después publicó un mensaje en su cuenta de Twitter, cosa curiosa para una celebridad joven, él es muy activo en Twitter y en Twitter es una red muy contentiosa como ya lo hablamos alguna vez aquí con Rosana Regillo y en este mensaje lo que decía es que esta fan o esta persona que se le había acercado a querer grabarse en video con él le había faltado al respeto y él había respondido con una falta de respeto, si alguien se acercaba respetuosamente a saludarlo, a platicar con él, a manifestarlo y su admiración, a pedirle una foto, sería recibido con amabilidad pero que esta persona le había faltado al respeto y por eso él había cometido una falta de respeto, bueno a partir de eso se hizo un escándalo gigantesco en redes sociales en donde estuvo pues yo diría en cercano riesgo de ser cancelado Bad Bonnie, es decir hubo muchísimos comentarios adversos a él, emergió de nuevo un viejo video de Daddy Yankee, Daddy Yankee es uno de los ídolos y casi un mentor para Bad Bonnie, en donde Daddy Yankee cuenta una historia hace ya algunos años de una fan super entusiasta que pues lo dejó medio malerido porque le arrancó el ariette en su afán de tener un contacto o un recuerdito con su admirado y a partir de esto bueno pues empezó a tildar a Bad Bonnie de ser una persona grosera mal educada que no valora a sus fans y mucha gente empezó a agredirlo tanto en Twitter como en Instagram, para mala suerte además para mala suerte de Bad Bonnie unos pocos días después alguien le pedía a dualipa mientras estaba con su familia una foto de esta manera un poco atraban cada digamos i dualipa la rechazo pero con palabras muy educadas le dijo a la fan que pretendía fotografiarse con ella no este no es un buen momento para esto estoy con mi familia no nos vamos a tomar una foto medio mucho gusto conocerte buenas tardes entonces esto hizo quedar todavía peor a Bad Bonnie si hubo varias voces en defensa de Bad Bonnie también en ese episodio pero pues digamos no la suficiente es para revertir la tendencia negativa en redes sociales y particularmente en Twitter que como decíamos es una red extraordinariamente contensiosa que pasó a partir de esto bueno pues lo que pasó es que primero Bad Bonnie hizo privada su cuenta de Instagram para no recibir nuevos seguidores esto le valió nuevas burlas porque tiene 44 millones de seguidores en Instagram entonces no puede ser muy privada una cuenta que tiene 44 millones de seguidores pero bueno dejó de aceptar nuevos seguidores y en su status en Twitter en su perfil puso me van a extrañar ese me van a extrañar no sabemos a que se referida Bad Bonnie ya había anunciado previamente a todo este asunto que tenía la intención de tomarse 2023 como una suerte de años sabático o sea lo mejor se refiere a me van a extrañar de los escenarios pero también se anticipa la posibilidad de que pues diga me van a extrañar de Twitter sea porque vaya a cerrar su cuenta a hacer la privada o a dejar de publicar de manera subsiguiente queda claro que no va a estar inactivo profesionalmente porque hace 24 horas se acaba de anunciar que Bad Bonnie empezará a trabajar como productor ejecutivo de una serie televisiva para Netflix entonces bueno pues retirado no va a estar va a estar activo pero dice que lo vamos a extrañar a mí no me interesa particularmente juzgar a Bad Bonnie en este episodio de la pincha complejidad tengo una opinión y la voy a ir diciendo en el camino pero me interesa mucho comprender el fenómeno de qué pasó en ese episodio porque el episodio de Bad Bonnie nos lleva a pensar que es la cultura de la celebridad que es la cultura de la celebridad en nuestros tiempos que no son tiempos cualquiera no es lo mismo ser una celebridad en el año 2021 que serlo en 1921 o en 1971 y de manera muy importante en donde están las fronteras entre lo público lo privado y lo íntimo y si todavía son detectables en estos tiempos tan pinchemente complejos para esto quiero decirles que además me che un clavado y un reclavado en varios libros les recomiendo mucho el aeronotor que ya había yo leído que se llama Richard Dyer que es uno de los grandes filósofos del estrellato es un hombre que se ha dedicado a pensar qué ser una estrella particularmente en el cine pero también descubrí que hay todo un filón académico ahora de estudios sobre la celebridad de estudios académicos que pues se dedican a pensar y a publicar papers y libros y a tener seminarios sobre cómo funciona la cultura de celebridad en nuestros tiempos y en el camino de esto descubrí también a dos grandes autores que se aman David P. Marshall con un libro que se llama Celebrity and Power y Lee Baron con un libro que se llama Celebrity Cultures que les recomiendo muchísimo y cuál fue el resultado de todas estas lecturas a ver lo primero fue entender que nuestra concepción de celebridad no es la misma que se podía tener antes que existe. tienen medios masivos de comunicación y que de hecho está, pues digamos, atajada o privilegiada a ciertos, cierto tipo de personas. Me voy a explicar. La Reina y Sabel de Inglaterra. La Reina y Sabel segunda, pero si quieren todavía más, la Reina y Sabel primera, pues eran muy conocidas o la Reina Victoria, si quieren ustedes o Carlos Quinto, que además de ser un chocolate era un emperador, pues estas personas eran muy conocidas, eran reconocidas, la gente sabía quién eran, la gente sabía que hacían tenían un prestigio, pero no eran celebridades, es decir, un monarca, una figura histórica, quien quieran ustedes, Napoléon, Winston Churchill, Moxuma Shoko Yotsin, pues no eran concebidos por la gente como un producto que pudieran consumir. La cultura de la celebridad implica que la celebridad sea concebida como un producto. Y ahí hay un punto de quebre importante y tiene que ver con este mundo, digamos, de las figuras públicas de que hablaba yo hace un momento con la princesa Diana de Gales. Diana de Gales pues no era alguien que se dedicara a hacer productos de consumo, no era alguien que hiciera películas o que hiciera discos o que hiciera libros, pero ella misma se erigió en producto de consumo, es decir, al ella gozar de su popularidad, utilizar su popularidad, llegar incluso al lucrar con su popularidad, bueno pues ella misma amplió el rango de lo que es ser una celebridad a personas que no se dedican a la producción de productos culturales, valga la redundancia. Sin embargo, la celebridad, por antónomas, es la celebridad que se dedica a las artes escénicas, es decir, que se dedica a las artes escénicas dirigidas a un público masivo. Por supuesto, un actor del National Theater o de la compañía nacional de teatro aquí en México no es necesariamente una celebridad, pero sí un actor de cine, sobre todo, uno que haga películas para público masivo o una estrella de la música como es el caso de Bad Bonnie, las personas que se dedican a las artes escénicas, tienden a hacer celebridades, porque digo tienden a hacer celebridades, bueno, porque a lo mejor si uno es un compositor o si uno es un coreógrafo, genera productos de consumo que están basados en su talento, que le reportan grandes beneficios económicos, pero no es uno una figura pública. La celebridad en este mundo de las artes escénicas pasa de la conjunción de hacer un trabajo creativo y ser la imagen de ese trabajo creativo en tanto figura pública. Y ahí se da un fenómeno muy curioso, que es que en este mundo de las artes escénicas del cine, de la música de manera destacada, bueno, pues hay alguien que es un artista que hace productos, pero el producto más importante que hace es el mismo, bueno, me voy a explicar, un actor de cine por supuesto hace películas y esas películas son si quieren productos colaborativos, se puede discutirse hay una autoría del director o una autoría del guionista, pero en realidad son productos a los que contribuyen muchas personas con su trabajo, pero además de esos productos, la estrella de cine, pues tiene como producto su propia imagen pública, es decir, cuando va a una alfombra roja, ahora que estamos en temporada de premios, cuando sale a la calle, cuando da una conferencia de prensa, cuando abraza una causa social, bueno, pues esa persona está construyendo de manera permanente ese producto mediático que se llama ni cualquier mano, que se llama a Dualipa o que se llama Bad Bonnie y en el caso de Dualipa o de Bad Bonnie se vuelve algo asendrado, porque digamos la construcción de la imagen de una estrella cinematográfica siempre es colaborativa, es decir, pues son personas que finalmente están representando papeles en narrativas que construyen otros, pero las estrellas de la música representan papeles en narrativas que construyen ellos mismos, salvo excepciones por supuesto que tienen que ver con las boy bands o con grupos, digamos que tienen elementos intercambiables y que son creación de un productor, pues un estrella como Bad Bonnie o una estrella como David Bowie o una estrella como Madonna, bueno, pues son estrellas que escriben sus canciones, que consiven sus discos, que consiven sus espectáculos, que consiven sus imágenes y que a partir de eso, pues están todo el tiempo dedicadas a la construcción de un producto que son ellos mismos, no solo están generando como producto un disco o una gira de conciertos, sino se están generando ellos mismos como productos de manera permanente, esto genera una interacción permanente con el público también y en ese sentido hay otro libro que les recomiendo echarle un ojo y les interesa en estos temas que se llama Stargazing, de dos académicos británicos que se llaman Carey Fairies, Scott Harris, que dicen que a partir de la admiración que consita una estrella, una celebridad de estos mundos de la música o del cine, los fans, los admiradores tienen dos posibilidades de interacción, no necesariamente mutuamente excluyentes, ellos se aman a una el trabajo de reconocimiento y ese trabajo es pasivo, eso es escuchar las canciones, ver las películas, comprar los boletos para las obras de teatro, comprar los posters, colgar los posters, seguir las cuentas de Instagram, es decir, hay un trabajo pasivo en donde hay un consumo preferente de los productos que realiza una cierta celebridad, pero también y eso no es ninguna novedad, hay lo que ellos se aman a un trabajo de respuesta que es activo, es decir, es estar buscando la interacción con la celebridad, la interacción con el admirado, a lo mejor, los que tengan más edad o los que tengan más interés por el rock histórico recuerdan una película que a mí me divierte mucho de principios de los años sesenta que se llama Heart Days Night, la noche un día difícil, que es una película protagonizada por los Beatles, se había generado en aquella época primero en el Reino Unido luego en Estados Unidos y luego en el mundo entero, algo que se llamaba la Beatles Mania y entonces había toda una serie de fans, particularmente mujeres jóvenes que los perseguían y que querían un riso de sus cabellos, un retazo de sus vestimentas, un beso, un autógrafo, una foto y que no los dejaban ni a sol ni a sombra. El fenómeno no era nuevo, yo creo que la primer gran astro de la música que constituó ese entusiasmo fue Rudy Valley en los años 20, que era un gran cantante de Big Band y uno de los principales impulsores del Charleston, pero bueno, después de Rudy Valley estuvo Frank Sinatra antes de ambos en el mundo del cine estaba Rodolfo Valentino, es decir, el fenómeno del ídolo no era necesariamente nuevo, pero lo que sucede con los Beatles es que ya existían medios, un ecosistema de medios de comunicación mucho más vigoroso que nos permitía verlo todo el tiempo y que ya empezaban a pensarse los asuntos de los fenómenos de la cultura popular entre renos académicos. Entonces ya la Beatles Mania empezaba a ser detectada periodísticamente, académicamente como un fenómeno social y mucha gente hablaba de la Beatles Mania en los primeros momentos de fama de los Beatles y entonces muy inteligentemente los Beatles y Richard Lester, que era un gran director de cine, deciden crear una película que trata de eso, que trata de los ídolos acosados y a Hard Day's Night es una película en gran medida absurda, cinematográficamente magistral, muy divertida, pero que resulta en una reflexión sobre el fenómeno de la cosa a la celebridad, es decir, de qué se trata Hard Day's Night, de los Beatles suyendo por todo el Reino Unido tratando de componer, tratando de tocar, tratando de cantar, mientras hordas de 15 anieras los están produciendo por todas partes para arrancarles un autógrafo, una sonrisa, un riso de sus cabellos, una noche de pasión o lo que se pueda. Entonces, este fenómeno del trabajo de respuesta, que así lo llaman Fairies and Harries, existe desde tiempos bastante antiguos, yo diría que es de los años 20 del siglo pasado, pero se ha ido acendrando de manera cada vez más importante y los medios de comunicación fueron muy importantes en algún momento para que buscar el público o ciertos sectores del público tener esta interacción con el ídolo, con el ídolo que es producto y eso resulta muy importante, es decir, la estrella decine y de manera todavía más importante, la estrella de la música, son concebidos por el público de manera inconsciente como productos, pues finalmente son algo que consumen, no son personas a las que conozcan, no son personas con las que conversen, no saben en realidad si están triste o contentos, si tienen un Juanete, si se están divorciando o si tienen así de eso, sino simplemente son una imagen que han estado consumiendo durante mucho tiempo a la que guardan fidelidad y con la que imaginan una relación que debería ser recíproc y en algún sentido tienen razón, porque finalmente, y esto se le reclamaba mucho a Bad Bunny ahora con este escándalo, bueno, pues son el público que sumado constituye la fuente de ingresos, de reconocimiento y de popularidad de la celebridad, que sucede con todo este problema, que era un problema muy bien detectado desde hace mucho tiempo, que a lo mejor empso con Rudy Valley en los años 20, luego con Frank Sinatra, con Elvis Presley, con los Beatles, con quienes ustedes quieren, pues que entonces irrumpe la revolución digital y cuando irrumpe la revolución digital sucede una cosa que os resulta muy complicada y que en este libro que les comentaba yo, Celebrity Empower, este académico David Marshall llama, una economía de la atención, es decir, todos estamos buscando atención en redes sociales, todos, es decir, seguramente Bad Bunny estaba subiendo, bueno, de hecho, Bill 31 y siempre Bad Bunny estaba subiendo, cómo se iben borrachando en año nuevo, antes de desatara, es de escándalo, pero hay quien sube fotos de su perro, hay quien sube fotos con su perro, hay quien sube los podcastes que graba para el heraldo, las columnas que publica para el heraldo, todos estamos en este mercado de la atención en esta economía de la atención, que es especular, es decir, en la que todos nos estamos viendo al espejo y nos estamos mostrando en ese espejo, todos estamos diciendo, mira mis zapatos, mira mi perro, mira mis enchiladas de mole, mira mi podcast, mira mi disco y eso hace que en cierta sentida todos seamos producto, todos somos unos muchquitos y unos muy grandotes como Bad Bunny, pero todos en algún sentido estamos puestos a disposición como producto en este ecosistema de la economía de la atención y quizás ahí digamos la manifestación, señora de esto es la selfie, es decir, tan es así que mucha gente lo que se dedica a subir a las redes sociales son sus propias fotos, sus propias fotos en donde se ven muy guapas y muy guapos o sus propias fotos con emblemas de status, que es un emblema de status, un emblema de status es una reserva natural que visite, pero un emblema de status también es una bolsa Chanel o un emblema de status es un video con Bad Bunny, mira que experiencia a vivir, mira que chingón soy, mira que excepcional soy, que voy a un manglar o que tengo una bolsa prada o que estoy aquí con Bad Bunny y eso además se vuelve posible porque si bien la celebridad siempre ha tenido seguidores y así se les llama desde siempre, pues ahora es muy posible seguir a la gente, estamos siguiendo gente todo el tiempo, no los estamos siguiendo en la calle con una libertad de autógrafos, si no los estamos siguiendo en Instagram, en Twitter, en Facebook, en TikTok, en YouTube, es decir, eso genera una cosa que Marshall llama la nueva intimidad pública, tenemos esta ilusión de tener intimidad con las celebridades, cómo no va a ser así, si yo ve a Britney Spears en pelotas casi todos los días, igual que ustedes, porque se genera ese espacio de intimidad y no es una intimidad controlada, no es el desnudo artístico que podía ser jédil amar en los años 30 o Sylvia Cristel en los años 70, si no pues es Britney Spears enseñando las credenciales en un vídeo de Instagram casi todas las días, cómo no va a existir esa nueva intimidad pública, si ahora estoy pece a mí interesado de la suerte del miembro viril del príncipe de Inglaterra, es decir, si el príncipe Harry anda publicando cómo se le congela el pen y eso circula todo el tiempo en las redes sociales, es decir, nosotros sentimos todo el tiempo que tenemos esta intimidad con las celebridades y de alguna manera la tenemos, bueno, más aún nos contestan o alguien nos contesta fingiendo que son ellas, sí por supuesto, antes de había cartas a los fans, uno podía escribirle una carta a Fred Astero, a John Crawford, a John Fribogarth y alguien contestaba simulando la caligrafía y le mandaba una fotografiada o los más disciplinados como la propia John Crawford contestaba personalmente, pero pues esto implicaba los tiempos del correo, o sea, imagínense si uno vivía en México, pues mandaba una carta a Hollywood que se perdía o no en la metro gol de inmeyer y que llegaba o no a manos de John Crawford que contestaba o no, a estas alturas del partido, pues yo puedo mandarle de manera inmediata un mensaje a Lady Gaga y chánseme lo contesta y el ejemplo de Lady Gaga lo pongo porque la cuenta de Lady Gaga es una que contesta con particular frecuencia, los mensajes, entonces a partir de esto tenemos una impresión de intimidad con las celebridades, pues finalmente todos estamos subiendo selfies a alguna red social, todos estamos informando de alguna red social sobre qué hacemos, todos estamos interactuando en esas redes sociales y nos estamos poniendo corazón sitos y nos estamos poniendo aplausitos y yantitos y al mismo tiempo pues nos preguntamos cosas, nos constamos cosas, no tenemos mucha seguridad de si nos contesta la celebridad misma, pero nos contesta en general rapidísimo, entonces sentimos que estamos en un ambiente de inmediatec y de intimidad con esas personas y entonces claro pues aparece Bad Bonnie en una calle y una señorita dice pues aquí está este hombre que es parte de mi vida cotidiana, aquí está este hombre con el que yo a lo mejor he tenido alguna interacción en redes sociales, pues me voy a achar un video con él y ni siquiera le pregunto porque además es un producto, es alguien con quien yo actuó en tanto producto, no en tanto ser humano, no me cuenta sus cuitas, sus plates con su novio, sus problemas con su mamá, sino es un producto que está ahí listo para ser consumido y hay una frase de Richard Dyer en un libro que los recomiendo muchísimo, que me parece que puede ser el colo, el coronario de lo que pasó con Bad Bonnie y es que a esta mujer y a todo mundo, incluido a Bad Bonnie se le ha olvidado que el individuo es más que la suma de sus roles o acciones sociales, Bad Bonnie tiene un rol social, pues es el regetonero que el mundo esperaba, Bad Bonnie tiene acciones sociales y eso incluye estar en alfombra rojas, estar en lugares en donde se toma selfies con fans, pero además de eso es un individuo, hay tres partes, digamos, de esta persona, hay una persona pública, hay una persona privada y hay una persona íntima, lo que sucedió es que esta mujer ingresó en su zona íntima, es decir, violó un espacio que no necesariamente le era accesible, pero también estas alturas es muy difícil de limitar cuando esto es posible y cuando no, si fuéramos buenos ciudadanos, digamos, en el mundo de la celebridad entenderíamos que cuando la gente está de vacaciones no es posible o no es recomendable molestarla que la gente está en un espacio íntimo y que en ese momento no es la encarnación de su rol social, no es un producto, entiendo que esto exige un trabajo de reflexión, pues imagínense llevo media hora perorando al respecto, y que no necesariamente es fácil y no necesariamente es automático que la gente esté pensando eso, también es cierto que hay una necesidad por parte de las celebridades de hacerse cargo de que lo son, no es cierto que no sea parte de la chamba, creo que lo que me dijo está gran estrella en ese intermedio teatral, en donde no pudo tomarse su whisky, no pudo ir al baño por estar firmando autógrafos, es absolutamente cierto, es parte de la chamba, porque existen muchas avenidas para tocar música en el underground o para hacer teatro experimental, que no son las que escogieron las celebridades, las celebridades escogieron ser celebridades escogieron, erigirse en producto masivo de consumo y está muy bien, pero en alguna medida viene con la chamba. Entonces poco cual es mi conclusión del episodio de Bad Bunny si quieren que tengamos una, aunque me parece francamente lo de menos, creo que ambos actuaron mal, es decir, creo que evidentemente cuando una persona no está trabajando y está en un espacio privado, no debería de estar obligada a atender las demandas profesionales que le hace otro, que lo consive como producto de consumo, pero también es cierto que una celebridad debe asumir que es un producto de consumo y que eligió hacer de su propia imagen ese producto y que eso conlleva ciertas responsabilidades como no poder salir a ser pipilla, tomarse un whisky en un intermedio teatral o como aparecer en un video a media vacación. ¿Cuál hubiera sido la solución ideal trágicamente para Bad Bunny la de Dualipa? Es decir, Bad Bunny no estaba obligado a tomarse esa selfie, a filmar ese video, pero tampoco era lo correcto que arrojara el teléfono a un estanca además dañando el teléfono por completo. Creo que haya además otra conclusión de todo esto que es importante. Si bien la actitud de Bad Bunny no fue la más elegante ni la más consciente de quienes se en términos de imagen pública, tampoco podemos pedirle a los seres humanos y esto va para la Fanny para Bad Bunny, que estemos pensando no sociológicamente o mercado lógicamente todo el tiempo. Hay hubo una reacción eminentemente humana, impulsiva, el sintio afectado, su espacio privado y reaccionó de manera impulsiva cómo podemos reaccionar en un plato familiar, en un plato con lugar, en un diferendo en la oficina. Esas cosas pasan y eso no hace a los seres humanos mejores o peores, los hace simplemente seres humanos, cosa que a veces se nos olvida que las estrellas también son y malacemos. En todo caso no creo que sea total en la carrera de Bad Bunny lo que sucedió es a alguien que tiene muchísimos fans, direque yo no soy uno por cierto, me interesa poco lo que hacen términos musicales, pero difícilmente se verá amenazado por este episodio, pero sí sirve el episodio para pensar que es la cultura de la celebridad en tiempos contemporáneos y para recordar que finalmente lo que suceden redes sociales es un constructo, no es la vida real y que no tenemos intimidad real con las personas, con las que convivimos en redes sociales, solo somos sus espectadores a la distancia, espectadores de un constructo que ha sido formulado como tal. Soy Nicolás Alvarado, me dio mucho gusto estar con ustedes en un episodio más de la pinche complejidad. Les recuerdo que esto es una producción del heraldo podcast y que pueden escucharla en Spotify, en Apple Music, en Amazon o donde quiera que ustedes escuchen podcast. No se escuchamos la próxima semana y por supuesto, nos vamos, pues, intercambiando están pitas en la economía de la atención especial, que son las redes sociales. Hasta la próxima.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Nicolás Alvarado relata una anécdota con una estrella famosa que le enseñó que atender fans es la "verdadera chamba" de una figura pública.
  2. El episodio se centra en el escándalo de Bad Bunny, quien arrojó el teléfono de una fan que intentaba grabarse con él en República Dominicana.
  3. Bad Bunny justificó su reacción como respuesta a una falta de respeto, pero enfrentó críticas masivas en redes sociales y comparaciones con otros artistas.
  4. Se analiza la cultura de la celebridad
  5. Alvarado concluye que tanto la fan como Bad Bunny actuaron mal, pero destaca que las celebridades también son humanos y que las redes sociales son un constructo, no la vida real.

Summary:

El episodio de "La Pinche Complejidad" con Nicolás Alvarado explora el escándalo reciente de Bad Bunny, quien arrojó el teléfono de una fan que intentaba grabarse con él durante sus vacaciones. Alvarado usa esta anécdota para reflexionar sobre la cultura de la celebridad contemporánea. Explica que las estrellas, especialmente en la música, no solo crean productos artísticos, sino que se convierten ellas mismas en productos de consumo, construyendo su imagen pública constantemente.

Con la revolución digital, las redes sociales han creado una "economía de la atención" donde todos buscan ser vistos, y los fans sienten una intimidad ilusoria con las celebridades, olvidando que estas son personas con vidas privadas e íntimas. Alvarado compara la reacción de Bad Bunny con la de Dua Lipa, quien rechazó educadamente a una fan, y señala que ambos actuaron mal: la fan violó su espacio privado, pero Bad Bunny respondió de forma impulsiva. Sin embargo, defiende que las celebridades también son humanos y que sus reacciones impulsivas no los hacen peores.

Concluye que el episodio sirve para entender que las redes sociales son un constructo y que no tenemos intimidad real con las figuras públicas, solo somos espectadores a distancia. Alvarado recomienda libros sobre estudios de la celebridad y subraya que, aunque Bad Bunny no es su gusto musical, el caso invita a reflexionar sobre los límites entre lo público y lo privado.

FAQs

Bad Bunny tomó el teléfono de una fan que intentaba grabarse un video con él y lo arrojó a un estanque, lo que generó un gran escándalo en redes sociales.

Bad Bunny publicó un mensaje en Twitter diciendo que la fan le faltó al respeto y que él respondió con una falta de respeto, pero que si alguien se acercaba de manera respetuosa, sería recibido con amabilidad.

Bad Bunny hizo privada su cuenta de Instagram y puso en su perfil de Twitter 'me van a extrañar', sugiriendo un posible retiro temporal o de las redes sociales.

Una celebridad es concebida como un producto de consumo, mientras que figuras históricas como monarcas o emperadores eran conocidas pero no eran productos que el público pudiera consumir.

Es la ilusión de tener intimidad con las celebridades gracias a las redes sociales, donde los fans sienten que conocen a las estrellas y pueden interactuar con ellas, pero en realidad solo son espectadores de un constructo.

Ambas partes actuaron mal: la fan no debió invadir su espacio privado, pero Bad Bunny debió asumir que ser celebridad implica ciertas responsabilidades, aunque su reacción impulsiva también es humana.

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