El texto aborda la importancia crítica de la educación emocional, destacando cómo la sociedad ha priorizado el desarrollo académico sobre el manejo de las emociones, lo que genera dificultades en niños y adolescentes para controlar sentimientos como la tristeza o el enojo. Se enfatiza que todas las emociones, incluidas las desagradables, son válidas y necesarias, y que reprimirlas—como al buscar una alegría permanente—puede llevar a problemas como la desconexión emocional o pensamientos autodestructivos. Se utiliza la película "Intensamente" para ilustrar cómo las emociones básicas, incluida la tristeza, tienen un propósito. El texto aconseja a los padres validar las emociones de sus hijos, permitirles expresarlas y luego ayudarlos a calmarse, en lugar de minimizar su dolor. Además, subraya que los adultos deben gestionar sus propias emociones, especialmente el enojo, tomando pausas cuando sea necesario, para evitar respuestas dañinas. Finalmente, se resalta la necesidad de que los padres sanen sus heridas emocionales del pasado para romper ciclos de dolor y criar hijos emocionalmente más saludables.
Producores México presenta. Hola, porque los hijos no vienen con instructivo, bienvenidos a este tu espacio. El día de hoy vamos a hablar sobre el manejo de las emociones. Un tema que preocupa a muchas familias, a muchos profesores, y en general a toda la sociedad, porque sabemos que lo necesitamos, pero pocos sabemos cómo hacerlo. La importancia radica en que las emociones son una especie de gasolina para el ser humano. Es decir, durante mucho tiempo hemos puesto atención al desarrollo, digamos, de la mente en cuanto a conocimientos, en cuanto al desarrollo académico y los papás estamos muy preocupados, porque sepan leer lo más chiquitos posible, que sepan sumar y restar en segundo de Kinder, que hablen tres idiomas, es decir, que tengan una currícula con la que nosotros pensamos que les va a ir muy bien en la vida. Entonces, nos hemos invocado tanto a esto, que se nos ha olvidado que el motorcito que nos va a mover, pues son las emociones. Y al no educarlas, al no enseñarle a nuestros hijos como poderlas manejar, es entonces que encontramos a muchos niños, a muchos adolescentes, a muchos jóvenes, que tienen un coeficiente intelectual en la parte cognitiva, obviamente, pues normal o superior o muy superior, pero que tienen una gran dificultad para poder controlar su enojo, para poder modular su tristeza. Y algo que nos preocupa mucho es que cuando las emociones se empiezan a salir de control, obviamente existen conflictos, pero también se van por así decirlo, como complicando tanto como si se estuvieran echando a perder, como no se, hagan de cuenta, ahorita me estoy imaginando así como si se estuvieran pudriendo, de forma que las emociones empiezan a enfermar al ser humano. Empiezan a enfermar la mente, la mente empieza a tener pensamientos, pues muy desagradables, muy autodestructivos, muy destructivos. Y yo miro a los chicos con mucho dolor, con mucho miedo, el que ya no pueden poner, de pronto, un alto a estos pensamientos de tanta destrucción o autodestructión. Entonces, me parece que es un buen momento para hacer un alto y revisar que tanto estamos trabajando en el tema de las emociones. Para hablar de este tema, está yo pensando en la película de Intensamente, me encanta la película, se les recomiendo para todos los que nos la han visto, porque queda muy claro como vamos viendo a una niña, una niña que está muy contenta, que va teniendo un sano de desarrollo, que se lleva muy bien con sus papás, que rie mucho, que juega, que a veces llora, pero después se pone contenta. Y de pronto empiezan a llegar la pubertad, empiezan a suceder varias cosas, tienen que cambiar de residencia, ella pierde a sus amigos, obviamente, por el cambio residencia, ella está cambiando internamente, los papás también viven cierta atención, llegan a una casa nueva, todo se junta, y entonces la niña deja de sonreír, la niña empieza a molestarse, y sucede algo muy importante, que es el mensaje de esta película, de pronto la niña, ya adolescente, se queda como un estado plano, donde pareciera que ya no siente nada, sino de pronto mucho coraje o mucha tristeza, y se empieza a destruir todo lo vivido, ahí vienen las islas, por ejemplo, de la familia, de las amigos, de la diversión, y todo empieza a caer, los papás no entienden que es lo que está sucediendo, porque los papás quieren que su hija sonría, los papás quieren a la niña alegre, los papás quieren la familia que tenía armonía, y la realidad es que algo está sucediendo y que mientras más se estaba forzando a la chica, a que pudiera sonreír, ella más se enojaba, más se ponía triste, y llegaba el momento en que no sabía que ser con su persona. El mensaje de esta película es que todas las emociones son muy importantes, no solamente en la alegría. Entonces, cuando los papás nos preocupamos mucho porque un hijo está triste, porque está enojado, nos sabemos que hacer. Entonces, es como forzarlos a que tienen que estar bien, y empieza a ver como una atención bastante fuerte, ¿no? Entonces, en esta película nosotros vemos como la cabecita de la niña, está regida por varias emociones que serían como las emociones básicas, ¿no? La alegría, que es la que más nos gusta, el miedo, que nos alerta que podemos estar en peligro, el miedo que está en importante para cuidarnos, la ira, que es la que hace que nos enojemos, que saquemos como mucha fuerza, el desagrado, cuando algo nos gusta, nos mantenemos como al margen, y la tristeza. La tristeza que hijo le me parece que es la emoción que nadie quisiera sentir, la más difícil de manejar en nosotros como papás y de contener con nuestros hijos. Entonces, si se fijan todas estas emociones, tienen un sentido. De pronto, cuando escucho que los papás dicen, nosotros queremos que nuestros hijos sean felices, ¿no? Siempre felices. Si felicidad es igual a la alegría tenemos un grave problema, porque una persona que está eternamente alegre es una persona que está conteniendo muchas cosas porque es imposible. Es decir, si se puede ver la vida de manera positiva, más dentro del positivismo puede haber tristeza, puede haber enojo, puede haber desagrado, puede haber miedo, pero con un sentido positivo. La alegría permanente, la verdad sí es de preocupar bastante, y los papás también, además de querer la alegría permanente, queremos que no haya tristeza, que nuestros hijos no les duele, que no se caigan, que no se frustren, que nos lloren. Esto es porque nos han contado una historia de que el dolor es malo. Y que si nosotros tuvimos que vivir tantas caídas y tantas situaciones dolorosas y no nos gustaron, entonces, ¿por qué no habríamos de evitarlo nuestros hijos? El asunto es que la tristeza tiene que ver con las pérdidas. Y si algo es cierto en el mundo y de lo que estamos seguros, es de que la gente muere y de que la gente cambia y de que no puede haber nada permanente por siempre. Entonces, la tristeza se tiene que vivir cuando se cambia en descuela, cuando se enojan con los papás, cuando les rompe en un juguete, cuando no tienen lo que quieren, cuando terminó una relación de noviazgo, cuando hay alguna disillusión, y miren, yo he escuchado en los adolescentes en consulta. Cada vez más frecuente que dicen, "Es que móní, o sea, me siento muy triste, y yo no me quiero sentir triste", platicando, por ejemplo, del término de una relación en los adolescentes. "Es que también esto, es que también está tristeza, porque no puedo con ella". "Juele, ¿cómo fue que aprendieron eso?". Digo, obviamente a nadie nos gusta sentir la tristeza, pero teníamos como varias frases que decían, por ejemplo, el tiempo locura todo, ¿no? O dale tiempo al tiempo. Y efectivamente, el tiempo también va acomodando varias cosas, pero el sentimiento se tiene que sentir una palabra que nos podían decir cuando estábamos turistes, o cuando había algo que no nos gustaba, era pues aguántate, ¿no? Entonces, esta palabra, tal vez se oiga como muy dura, como poco empática, pero es la realidad. O sea, cuando nosotros tenemos algo, tenemos que aguantarlo hasta que lo podamos manejar de una manera distinta o hasta que pase. ¿Qué sucede con los chicos cuando les decimos que todo tendrá que estar bien y que no pueden sentir tristeza? Entonces, ¿se asustan? ¿Se asustan? ¿Por qué? Porque cuando ellos ya van creciendo y ya los papás no pueden protegerlos de que no les pase nada, porque ya empiezan a ver como otros factores, ambientales, amigos, las relaciones de pareja, las relaciones con los maestros, etcétera. Cuando viven algo, se los prometo que me miran como diciendo, ¿qué es esto, Moni? O sea, yo no me quiero sentir así, quítame-lo por favor, porque no hubo como la tolerancia, ¿saben? La tolerancia la tristeza, la tolerancia el dolor. Y lo que más me preocupa y nos preocupa ahora a todos los psicólogos que trabajamos con adolescentes, incluso ya niños, es que la respuesta es mejor me muero. O sea, como no puedo tolerar esto, que me quema por adentro a esto tan desagradable, quiero desconectarlo. Entonces, lo voy a desconectar tomando minas pastillas, que se usa cada vez más, o lo voy a desconectar de verdad intentando morirme. Todo porque no se les enseñó que era parte de la vida. Todo porque no se les ayudó a poder reconocer ese sentimiento, decir, si estás triste,
cuando cuando un niño se cae, cuando se pega con algo, ya ven que existen varias reacciones automáticas que tenemos los papás y las venimos arrastrando, ¿no? Una es que el niño se cae y entonces le echamos la culpa al piso, le echamos la culpa al juguete, le echamos la culpa a la mesa y decimos tanta mesa, ¿no? porque el niño se cayó. Otras reacciones que cuando el niño se cae, luego luego lo levantamos para poderlo consolar y no llores, no llores, no llores, no llores, ¿no? o cuando el niño le pasa algo y y y llora y te dices que me duele, entonces no, no te duele, ¿no? cuando también nosotros tendríamos que saber leer dependiendo de nuestro hijo si es alguien que exagera las cosas y entonces ayudar lo que pueda graduar su dolor o si de verdad le duele. Entonces la reacción inmediata de los padres tendría que ser si es cierto te duele, si es cierto estás triste, lo dolió, tú te caiste, tú no te fijaste, levantate, levantate y ven, llora, y entonces podemos abrazar y podemos consolar a nuestro hijo y a decir llora, llora nada más que aquí viene un tema, ¿no? cuando el niño se desborda en el llanto, entonces hay que ayudarlo a que lo pueda regular, que es también una situación que estamos viendo con los adolescentes, se les bordan en el sentimiento y entonces es un llanto dramático, incluso no necesariamente un llanto externo sino un llanto interno dramático, donde no pueden poner un alto, entonces yo me corro perfecto de una terapeuta que me decía, consuelate, ¿no? cuando yo también lloraba por alguna situación muy dolorosa y no me dejaba llorar tanto y me decía, ¿ok? si, si si te duele, pero consuelate mónica, ¿no? y esa palabra de consuelate es como haber tomate a ti en tus brazos, ¿no? tomar el control de esto y disminuye el llanto, ¿no? disminuye lo que estás haciendo, que está con lo que estás manifestando la tristeza, ¿no? entonces con los niños chiquitos es, ¿ok llora? pero vamos calmando, ¿no? vamos calmando a nuestro niño, vamos a decirle, a ver, vete calmando, respira y entonces el niño puede empezar así como hacer pucheros, ¿no? si, cuando cambia el llanto así de así, entonces a ver, vete calmando y ya que se pueda calmar, entonces podemos hablar. Eso que les estoy diciendo en este momento es, es la manera en que constantemente tendremos que estar lo haciendo para quedar, después la persona lo pueda hacer así misma, es decir, ya nosotros adultos nos pasa algo, nos sentimos muy tristes y que nosotros podamos decirnos a nosotros mismos si estás triste, claro, o estas triste, esto que pasaste es muy doloroso, tienes derecho a llorar, llora, yo le digo a mis pacientes, ¿ok? llora mucho, mucho, mucho, si quieres un día lloras y ponás un letrero que dice "no, mo' le estás", pero tiene que ver una deadline, tiene que ver una un límite donde tú digas hasta aquí, porque si no, el llanto se vuelve interminable, ¿no? claro que cuando se trata de una depresión, obviamente es una intervención distinta, pero cuando es un tema de tristeza o de dolor, es lo reconozco, lo valido, me doy chanza de poderlo sentir y después digo con suélate, ¿no? esto va a pasar, vamos a ver cómo lo resolvemos y adelante. Cuando los padres hacemos las cosas al revés, es decir, el niño se cae, primero lo ceremoniamos, después lo regañamos y probablemente al final digamos, deja de llorar, si se fijan cómo está todo choco, entonces un niño no puede escuchar cuando está llorando para empezar, todo lo que nosotros digamos, se va a la aire y como no nos está escuchando nos vamos a enujar, ¿no? después no nos va a escuchar, no nos va a poner atención y nos vamos a enujar y entonces nuestro anójo lo que va a hacer es todavía hacer más profunda la tristeza y que el niño se empieza a desesperar más, porque no puede contenerse y la persona externa que tendrá que contenerlo pues tampoco lo puede contener. Y esto hace que el niño no pueda reconocer ese sentimiento tristeza, para después como les decían anteriormente, poderse autoregular. ¿Por qué no es cuesta tanto trabajo papás controlar, controlar nuestra tristeza, contener la tristeza del otro? Pues porque tal vez con nosotros tampoco nuestros papás hicieron eso, sobre todo obviamente generaciones donde habían muchísimos más hijos o donde la tristeza no era aceptada porque no un signo de debilidad, pues es callate, no? Callate, deja de llorar y ve a tu cuarto. Entonces, cuando nosotros vemos que nuestro hijo está llorando, lo primero que se nos viene a la mente es esas frases que nosotros escuchamos de callate, ver a tu cuarto, no inventes, no estés exagerando, pero también vamos a decir que es como si nuestro niño interior se conectara con el niño interior de nuestro niño, de nuestro adolescente y nos angustiamos muchísimo, porque nos recuerden muchos momentos donde tampoco nosotros sabíamos qué hacer. Entonces fíjense como ante esta situación de "yo también estoy triste de no saber qué hacer con du tristeza aparece otra emoción", que es la emoción que va a cuidarnos de la tristeza y es el enojo, es la ira, ¿te acuerdan del muñequito rojo que explotaba en la cabecita de la niña de Riley de intensamente? Bueno, muchas personas están constantemente enojadas, muchas personas gritan, hay muchos papás que solamente gritan y la realidad es que no necesariamente es porque no les importa, porque sean malos, sino porque se angustian tanto de no saber qué hacer con su fragilidad o la fragilidad de un ser que ama tanto, que tu es la defensa es enojarse, enojarse, gritar. Por eso es tan importante, papás, que nosotros podamos aprender como a monitorearnos cuando estamos en interacción con nuestros hijos para ver cómo estamos, es decir, si ellos están tristez, pues saber lo que tenemos que hacer, que es lo que les dije anteriormente. Pero en cuanto empiece a salir nuestro enojo, si a cuando sintamos así como el muñequito rojo que todos empiece a encender, en ese momento así como a los niños se les hiciste tiempo fuera, es decir, retírate a un espacio donde puedas controlarte, donde puedas respirar y luego hablamos, pues nosotros también. Entonces yo les sugiero a los papás que en nuestro tiempo fuera sea ir al baño, ¿no? Espérame porque voy al baño, es lo que siempre se me ha ocurrido, no sé por qué, tal vez porque está muy clara la justificación, en lugar de voy a mi cuarto llorita vengo, pero también se puede hacer. El tema es, si yo me estoy saliendo el control, me alejo y digo, es ahorita regreso, ¿no? Si estamos enojados, es ahorita regreso. En cinco minutos hablamos, ¿no? Cuando estamos regañando o cuando pasó algo que nos sobrepasan, ¿no? Nos vamos, respiramos, nos vamos cuenta qué es lo que me está pasando y pensamos qué es lo que vamos a decir, porque cuando nosotros explotamos, no pensamos, entonces lo que decimos son palabras irentes. Ahí es donde aparecen los golpes de furia, ahí es donde parecen palabras que no se deberían de decir, ya sea porque sean groserías o porque sean palabras que lastiman y las realidades que saben, algo que yo he aprendido con mis pacientes, y les voy a contar como orito un ejemplo, es lo siguiente. Una vez mi un papá, un papá me decía, un papá de una adolescente, que bueno, se enojaba mucho y entonces apretaba los puños y sentía que se le salían los ojos y no podía controlar la furia y constantemente les gritaba sus hijas cosas muy feas y las golpeaba. Entonces pues obviamente las hijas le tenían miedo al padre y las hijas decían que subo para muy malo y yo sabía que había algo más por ahí, ¿no? Entonces practicando con él, me cuento una escena que voy a modificar un poco, pero sería como una escena constante en muchas personas y es que él hace algo que no debía de haber hecho. Y entonces su malo persigue, no sé si ustedes hicieron lo mismo de correr alrededor de la mesa del comedor para que no nos alcanzaran y era lo peor que uno podía hacer porque los padres se enojaban más. Entonces lo empieza a corretiar hasta que lo agarran, él tenía diez años y entonces la mamá agarró un látigo y le empieza a pegar y él hijo como en una forma de defenderse, dice, pues no me duele, no me duele, no me duele, no sé si también alguno de ustedes hizo eso como como una defensa, la mamá les he ya pegando y me decía, ¿Ves? O sea por eso no la soporto, moni, por eso porque mira lo que me hacían y lo decía con muchísimo dolor. Entonces van varias personas sobre todo hombres con los que les digo ver, cuéntame la historia, ¿no? Y entonces me empiezan a contar la historia y llega el momento donde va a iniciar la agresión y el lige alto, alto el relato y continúo yo narrando. Entonces en ese momento se detienda la escena, tu mamá tiene el látigo a la mano, tú estás volteándose abajo, lleno de miedo y llegó yo. Y miro a tu mama y le. digo, ¿en verdad quieres hacerlo? ¿En verdad quieres lastimar a tu hijo? ¿En verdad quieres asotarlo o es que estás desesperada? Y entonces mi paciente empezó a llorar, mi paciente de 50 años empezó a llorar y me decía es que seguramente no lo quería hacer moni, así como yo jamás he querido golpear a mis hijas. En repetidas ocasiones he hecho este ejercicio y efectivamente los padres nos salimos de control porque no nos enseñaron cómo manejaron nuestro enojo, los padres nos sentimos muy angustiados en hacer las cosas bien, nos duele mucho y el recurso que encontramos es el golpe, es decir, una palabra que no queríamos decir. Entonces, fíjense para continuar con la estana ración, le dejo de tarea a este señor, liger miró vas a ir a visitar a tu mamá y lo único que vas a hacer es que la vas a mirar a los ojos y le vas a decir, "mama, gracias, gracias por todo, por todo". Y entonces pues claro que no lo quería hacer, yo creo que muchos de ustedes también tendrían la misma reacción, ¿no? Va a ir a ver a su mamá, lo hace y a los dos meses más o menos va la mamá a mi institución, me tocó a mi abrir la puerta, la saludo y me dice "disculpe", es usted la terapéuta de mi hijo y yo "oh Dios", le digo "si, yo soy", me mira a los ojos, me tomo de las manos y me dice "muchas gracias", llorando. ¿Por qué? Porque no quería ella haber lastimado a su hijo y estaba muy agradecida porque había tenido la oportunidad de poder ser reconciliar con él. Hemos hecho esto en muchísimas terapias con muchísimas familias cuando podemos llegar al corazón de papá y mamá, ¿no? El corazón lastimado de papá y mamá, que miren, cuando nuestro corazón está lastimado y nuestros hijos hacen algo que nos preocupa, que nos duele, que nos enoja, es como si tocará nuestra herida del corazón lastimado. Entonces, cuando ustedes les tocan una herida, no les importa quién sea la persona, le da una patada, seguramente, ¿no? O sea, cuando están en el hospital y los van a coser o lo que sea, pues no te importa nada y pateas. Entonces, de ahí la importancia de que los papás podamos tener nuestras heridas con cicatriz, ¿no? Porque tienen que haber cicatriz, ¿saben? Así como se dice de una costumbre oriental donde cuando una vasija de porcelana se rompe, es muy importante que se vea que estaba rota y entonces le ponen como un pegamento dorado, ¿no? Y es el recuerdo de que se rompió y se reconstruyó. Entonces, nosotros también no podemos borrar las heridas, papás, jamás. Nosotros necesitamos aprender de las heridas, aprender que esas heridas las tuvimos, pues porque nuestros padres hicieron lo que pudieron, o porque la vida no tenía que poner cierta situación para que entonces nosotros pudiéramos crecer, pudiéramos sanar y entonces poder hacer algo diferente con nuestros hijos. Entonces, si ya en cuenta, ya hablamos ahorita de la tristeza y del enojo que serían como las emociones que más nos sacan de control, pero bueno, voy a hablar de las otras, tal vez de menos ejemplos, pero por ejemplo el miedo, ¿no? El miedo también lo tenemos que vivir. A mí me dice a las personas cuando les hoy clases de oratoria, es que no quiero sentir miedo. Les digo a ver, yo tengo 23 años dando conferencias y cada vez que voy a entrar a un escenario me da miedo, me da miedo, porque no sé a qué me voy a enfrentar por la responsabilidad que implica, a veces a mí me da risa, después de tantos años de dar conferencia que me paro en un escenario tiemblo, ¿no? Porque tiemblo, si lo sé hacer, ¿no? Pues tiemblo porque hay algo que está pasando en el ambiente que lo siento como una amenaza, ¿no? Como por ejemplo ahora dar conferencias con los adolescentes, ya tiemblo cada vez más, porque, porque como sus emociones están un poco fuera de control, digamos que para los conferencias estás haciendo muy fuerte y para los maestros también el poder estar frente a los adolescentes, entonces me da miedo, pero también me da miedo equivocarme con mis hijas, también me da miedo manejar en la noche, también me da miedo pasar por una zona obscura y entonces el miedo lo tenemos que dejar que salga, porque nos va a cuidar, el asunto papás es nuevamente que el miedo no desborde, entonces nuestros hijos se van a sentir con la posibilidad de tener más seguridad ante situaciones de miedo cuando nosotros enseñamos a resolver, ¿no? No, cuando nosotros les resolvimos las cosas y no los ayudamos a que ellos se enfrenten, desde pequeñitos cuando ellos están viviendo una situación que es como más difícil, hay que darles recursos para enfrentarlo y estar acompañándolos poco a poco para que siendan que ahí está nuestra presencia, pero que ellos van a animarse a hacer ciertas cosas. En torno esto del miedo, también quiero decirles un tema que después lo vamos a hablar y es que nuestros chicos están viviendo demasiado miedos por la información a las que están siendo expuestos, hay que tener mucho cuidado de lo que están viendo, de lo que están viendo en la serie, de lo que están viendo en el internet, porque están viendo cosas que no tendrían que ver porque su cabecita no está lista para hacerlo y entonces hay cada vez más chicos con un miedo muy grande que de pronto se vuelve ansiedad, ¿no? Entonces, ok, otra vez y nosotros que con esta emoción del miedo, ¿no? Si nosotros somos personas temerosas, somos personas que pensamos que va a pasar algo malo constantemente, personas pocas seguras, entonces que le transmite su hijo, hay un ejemplo que dice que si tú tienes a un bebé cargado con toda seguridad y si acerca un perro y ladra, mientras tú tengas la seguridad de que tu bebé no le va a pasar nada, el bebé no llora, pero si nosotros tenemos mucha angustia de que se en suciende, que se enferman, de que les pase algo, pues la fuente de seguridad de nuestros hijos está cargada de angustia, ¿no? Entonces, otra vez, ¿cómo estoy yo para poder enfrentar al mundo para que esos chiquitos y después esos adolescentes están grandotes que nos desafían y que creen que saben todo, que esos adolescentes sepan que tienen unos papás que se están preparando, que están fortalecidos emocionalmente, pues para poderlos ayudar en ese tapa donde ellos se van a vivir una explosión de todas las emociones, tiene una bomba hormonal, tiene una bomba de todo y entonces que si ellos se salen de control van a ver unos padres que los pueden contener, luego podríamos hablar de otra emoción que tiene que ver con el desagrado, eso también se vale porque es una es una defensa para las personas ver que que me gusta que no me gusta desde la comida, ¿no? hasta ciertas situaciones donde no me siento cómodo que se podría unir mucho con el miedo, ¿no? pero también la importancia ahí con nuestros hijos sobre todo chiquitos, poderles decir cuando hay algo que te hará sentir incómodo, dímelo, ¿no? Vamos platicándolo, sobre todo en el tema de la prevención de la abusos sexual, ¿no? Cuando a ti no te guste cómo te abrazan, cuando a ti no te guste cómo te miran, entonces dímelo para poderlo platicar, y vamos, otra vez a los papás, ¿cómo sería nosotros vivir el desagrado, no? Pues cuando todos nos molesta, cuando todos no le encontramos pero cuando todos los sentimos amenazante, cuando cuando no estamos satisfechos con las cosas, entonces también en lugar de ser solamente una defensa se vuelve un estilo de vida donde nos lo vemos como bastante negativos, en lugar de poder encontrar también las cosas positivas. Y bueno, finalmente pues nos vamos a la alegría, ¿no? Saben papás, voy a terminar con esta emoción para que haya también algo de esperanza en en en en estas situaciones donde vemos el mundo tan tan negro, tan difícil y con tantas cosas pues que nos que nos asustan, que nos gustan y saben que también hemos perdido la posibilidad de enseñarles a nuestros hijos a disfrutar, a vivir la alegría, con cosas sencillas, es decir, desde jugar en el campo, la otra vez le dije a mis hijas es día de picnic y entonces nos fuimos al bosque de los colomos allá en Guadalajara, con unas tortas, unas tortas aguantatural, fíjense que simple, unas tortas, tortas de jamón, aguantatural, y unas papás y una pelota, nada más. Y entonces pusimos a jugar bolivol, empezamos a jugar a que haramos unas exploradoras porque también fueron otras otras niñas, en ambos casi puras mujeres, que haramos unas exploradoras buscando ardillas, sinto saber quién contrabar, dillas y cuantas se encontraban y luego darles de comer, yo decía, ¿por qué hemos perdido esto? La capacidad de asombro de la naturaleza que es tan importante, ayer por ejemplo en Guadalajara estaba la luna llena hermosísima, con un rojo espectacular, yo tengo la costumbre siempre de estarle diciendo a mis hijas que siempre voltean al cielo, ¿no?
tanto en la mañana para ver en la manecer, como en la tarde, para ver las nubes, jugamos con las figuras de las nubes, las niñas siempre las seis de la tarde. Mi sinmira, mamá, los pájaros, porque es la hora en que empiezan a volar. Entonces, ¿qué puede haber una sonrisa de cosas tan simples que podamos reírnos, que podamos jugar, hacer tonterías? Mi hija chiquita tiene cinco años. Y ahorita está en la época en la que ya inventa chistes, ¿no? Entonces, pues obviamente hay algunos chistes que no tienen chiste. Pero ya tiene un rostro si todo hemos llonado. Y entonces, le digo, "ah, claro, es que no le habían tendido, ¿no?" Pero entonces ella se va dando cuenta que tiene la capacidad de crear algo divertido. Entonces, ante esta sociedad donde hay tanto negativismo, donde hay tanta maldad, donde hay tanta desilusión, necesitamos inyectar alegría. Necesitamos inyectar alegría desde nuestra persona. OK, sí es cierto. Las cosas están difíciles. Pero todo ser humano tiene la capacidad de sonrisa. Todo ser humano tiene la capacidad de crear. Y saben qué papás, como no estamos enseñando a nuestros hijos a disfrutar, a divertirse. Y solamente está la tableta enfrente de ellos. Digamos que juguetes que ya está todo armado, la convivencia no te encercan a mirada a mirada. Como no saben desarrollarlo por sí mismos, luego viene el tema de las adicciones. Hay muchos adolescentes que me dicen a qué voy a una fiesta, si no voy a tomar moni. Yo les digo, "A bailar". Pues a conocer a alguien, a ligar, a platicar. Si yo no tomo, no voy a la fiesta, porque solamente con alcohol me siento feliz. Solamente con alcohol puedo disfrutar. Y también estamos transmitiendo ese mensaje cuando la realidad es que la dopa mín, la sendor finas y muchas otras sustancias químicas que nos hacen sentir placeres, están dentro de nosotros. Entonces es un gran reto de que no solamente nos creamos con desear la agria permanente nuestros hijos, sino de enseñarles a disfrutar los momentos. Yo he visto la felicidad con otra definición. La felicidad es vivir todos los estados de ánimo, todos de manera gradual, de manera proporcionada, porque finalmente también la tristeza se puede disfrutar en la película lo que sucede al final es que alegría se da cuenta de que alegría no existiría sino que hubiera habido tristes antes. Entonces todas las emociones son buenas. Las emociones son la primera que nace del ser humano. Están en el cerebro primitivo del ser humano. Por eso son la gasolina. Entonces valdría la pena que pudieramos valorar como están nuestros hijos en el manejo emocional como estamos nosotros en el manejo emocional. Y así como invertimos para clases inglés, de frances de chino, de deportes, de pintura y de todas las clases que metemos a nuestros hijos, también madera la pena invertirle en talleres de manejo emocional empezando por nosotros. Porque la realidad es que si nosotros aprendiéramos a hacerlo, solo podíamos enseñar a nuestros hijos. De otra forma es un poquito más complicado. Los mandamos a ellos al taller de manejo emocional y nosotros explotamos. Entonces, bueno, en este capítulo les he platicado, creo de manera muy concreta, la importancia de nuestras emociones para que a las personas les pueda ir bien. La inteligencia emocional se ha comprobado que es mucho más importante que la inteligencia cognitiva, porque es lo que da más estabilidad a la persona. Hay cada vez más chicos que pueden ser trilíngües con muy buenas calificaciones que ya se fueron intercambio. De hecho, ese es el común denominador de mis pacientes. Mentes muy inteligentes, pero que quieren morir. Mentes muy inteligentes que se están cortando el cuerpo. Mentes muy inteligentes que hacen huelgas de hambre con una norexia o que vomitan cinco veces al día, porque vomitan las emociones. Cada vez hay más adicciones porque las personas pueden relajarse a través del alcohol o de las drogas o pueden expresar lo que no pueden expresar normalmente a través de una sustancia. Entonces, me parece que es importante que podamos nosotros valorar este tema. Y bueno, el instructivo del manejo emocional de alguna manera lo hemos platicado el día de hoy solamente recuerden que los instructivos sirven. Si los llevamos a la práctica todos los días. Hasta la próxima. [Música]
Podcast Summary
Key Points:
Las emociones son fundamentales para el desarrollo humano, pero su educación ha sido descuidada en favor del desarrollo académico.
La tristeza y el enojo son emociones naturales que deben reconocerse y validarse, no suprimirse, para evitar problemas de salud mental.
Los padres deben aprender a manejar sus propias emociones, especialmente la ira, para poder guiar adecuadamente a sus hijos.
Es crucial enseñar a los niños a regular sus emociones, permitiéndoles sentirlas y luego calmarlas, en lugar de reprimirlas.
Las heridas emocionales de los padres deben ser reconocidas y sanadas para no repetir patrones dañinos con los hijos.
Summary:
El texto aborda la importancia crítica de la educación emocional, destacando cómo la sociedad ha priorizado el desarrollo académico sobre el manejo de las emociones, lo que genera dificultades en niños y adolescentes para controlar sentimientos como la tristeza o el enojo. Se enfatiza que todas las emociones, incluidas las desagradables, son válidas y necesarias, y que reprimirlas—como al buscar una alegría permanente—puede llevar a problemas como la desconexión emocional o pensamientos autodestructivos. Se utiliza la película "Intensamente" para ilustrar cómo las emociones básicas, incluida la tristeza, tienen un propósito.
El texto aconseja a los padres validar las emociones de sus hijos, permitirles expresarlas y luego ayudarlos a calmarse, en lugar de minimizar su dolor. Además, subraya que los adultos deben gestionar sus propias emociones, especialmente el enojo, tomando pausas cuando sea necesario, para evitar respuestas dañinas. Finalmente, se resalta la necesidad de que los padres sanen sus heridas emocionales del pasado para romper ciclos de dolor y criar hijos emocionalmente más saludables.
FAQs
Las emociones son el motor que nos mueve; sin educación emocional, los niños pueden tener dificultades para controlar sentimientos como el enojo o la tristeza, lo que puede afectar su salud mental y relaciones.
La película muestra que todas las emociones, incluyendo la tristeza y el enojo, son importantes y necesarias, no solo la alegría, y que reprimirlas puede llevar a problemas emocionales.
Deben validar la emoción, consolar al niño y ayudarlo a regularla, permitiendo que exprese su tristeza mientras lo guían para calmarse, en lugar de forzarlo a sentirse bien o ignorar su dolor.
A menudo, el enojo surge de la angustia por no saber manejar la fragilidad propia o de sus hijos, y puede ser una defensa aprendida por falta de herramientas emocionales en su propia crianza.
Tomar un 'tiempo fuera', alejarse para respirar y calmarse antes de hablar, como ir al baño, para evitar reacciones impulsivas y palabras hirientes.
Reconociendo y aprendiendo de sus heridas del pasado, perdonando a sus padres y cicatrizando esas experiencias, lo que les permite romper ciclos negativos y responder con más empatía.
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