Atrevernos a hacer promesas: shila o el cuidado de la mente
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Este episodio del podcast "Diálogos de Virupa" continúa la exploración de las paramitas o virtudes en el camino budista. Tras hablar sobre la generosidad, se introduce Shila, la segunda paramita, comúnmente traducida como disciplina o ética. Se aclara que Shila no es una imposición autoritaria externa, como la "sociedad disciplinaria" analizada por Foucault, sino un compromiso interno que surge de comprender qué nos beneficia. Se la vincula con la capacidad de hacer promesas, un acto valioso y poco común que desafía la incertidumbre y da consistencia a la vida. La práctica de Shila se explica en tres gestos progresivos: abstenerse de dañar, cultivar acciones virtuosas y, finalmente, comprometerse con el bienestar de todos los seres (voto del bodhisattva). La conversación subraya que el "pulso" del Dharma no es contra la realidad última, sino contra la inercia de nuestra mente egocéntrica, que filtra y distorsiona la experiencia. Shila, por tanto, es la base que, tras la generosidad, proporciona la estabilidad y transparencia mental necesarias para profundizar en la práctica y el autoconocimiento, permitiéndonos manejar la volatilidad de nuestra mente mediante compromisos conscientes.
[Música] Diálogos de Virupa, el podcast paramente sin satisfechas. [Música] Atrevernos a hacer promesas, chila o el cuidado delamente. [Música] Hola a todos y a todos, espero que estéis bien ahí donde estéis. No puede evitar pensar en cómo saludaría Gloria, con su gracia, con su temple. Pero bueno, en este episodio, me lo tendré que sacar de la cabeza. Yo me presento, soy Verta, miembro de la comunidad de Casa Virupa desde sus inicios. Y os avanzo que no soy ni sereta, ni ingeniosa, divertida y culta como Gloria. Lo que tenemos en común es que yo también vengo aquí con una chuleta. Pero soy si somos afortunadas porque no todas las piezas de este pude han cambiado en el episodio de hoy. Va a funcionar seguro porque hay un elemento que permanece que es Lama. Hola Lama, ¿cómo estás? La Verta, pues, me encanta estar aquí contigo. Lama, seguramente ya lo conocéis, pero bueno, por si acaso es el maestro de Casa Virupa y de hólogo y ejecutor de todas las movidas que rodean a esta comunidad de práctica y de vida. Y que podrías descubrir fácilmente si no se está al que hayse un poco si no lo habéis hecho ya. Entonces, hoy dedicaremos otro espacio a la conversación sobre las paramitas, las virtudes o disposiciones, que cualquier práctica ante majayana, o sea, cualquier persona comprometida con el bienestar de las demás, necesita como el aire. En el anterior episodio, hacía Isbroma entre Gloria y tú sobre este tema de tremenda actualidad, que son las paramitas, así que a todos nos apasiona, pero no estamos tampoco tan lejos de la verdad. Es un tema de actualidad porque los beneficios de la generosidad, de la atención, de la paciencia, nunca pasan de moda y son temas que nos apasionarán si lo exploramos. Así que vamos a darles una oportunidad y quien tenga la suerte de ya tener los ubicados podrá aondar en ellos. Gloria y tú, Lama, hablaste desde la generosidad de este antidototan efectivo a nuestra mentalidad de pobreza, a nuestra sensación de carencia continuada, a la maquinaria que crea constantemente nuevas necesidades, que mágicamente encaja con las lógicas capitalistas de la acumulación y del consumo, una casualidad. Y la generosidad es la paramita que, como dice siempre, nos hace cruzar el umbral de la transformación de la mente. Y muy importante, este tema parece precioso, es la que libera la alegría de practicar. La generosidad desbloquea una mente más alegre, más segura, que se reencuentra con su propia abundancia y los propios recursos y que veo la oportunidad de ver en todas partes, un estado más abierto a las demás, porque vean las otras potenciales beneficiarías de su acción, receptáculos dignos de sus acciones, en vez de competidoras o amenazas y demás. Pues, pasado este umbral, gracias a la generosidad, nos encontramos con Sheila, la segunda paramita, que se ha traducido como disciplina, como conducta o como ética. Y aquí tendremos que ir con cuidado, porque claro, las palabras disciplinas, conducta moral, de base, no suenan bien a nadie. O sea, nos suena muy bien. Y es normal, porque, claro, venimos de una tradición de pensamiento, donde las palabras no son neutras, sino que son la sedimentación de mucha historia y, sobre todo, de mucho uso. Pongamos un ejemplo. Si atendemos algunas de las referencias fundamentales del pensamiento contemporáneo crítico, encontramos la reflexión de Michelle Foucault respecto a la sociedad disciplinaria. Foucault intenta entender qué formas coge el poder a lo largo de los siglos, en Europa, en su caso, y describe un modelo de organización social en el cual el poder no se muestra de forma evidente, como el castigo del soberano, un rey que dice que le corten la cabeza, ¿no? Sinó que nos disciplina en el sentido que normaliza unas conductas y estigmatiza otras de forma silenciosa y constante. Foucault dice que, a partir del siglo XVIII, a través de las instituciones como la escuela, la fábrica, el hospital, las prisiones, aprendemos qué es normal y qué es indeseable. Y así se generan o el poder genera sujetos obedientes y productivos con una vida ordenada, con unas jerarquías claras, en las que cada cual se vigila a sí mismo. Esto sería la sociedad disciplinaria. Es sujetos que han internalizado lo que está bien y lo que está mal, de tal forma que es muy difícil criticar estos valores porque ya nos encuentran en un combate explícito externo contra los poderosos, en una lucha de voluntades entre pongamos, pues el pueblo y el soberano. Sinó que esa voluntad de los poderosos se ha inmiscuido en nuestra propia Sique, por lo tanto hemos devenido nuestros propios vigilantes. Teniendo en cuenta esta entre otras, pero bueno, esta puede ser una referencia importante, no es destrañar que la palabra disciplina no suene fatal. Porque nos liga con esta imposición autoritaria, disfrazada de orden y de cordura, contra la cual protestan muchas reflexiones críticas. Y mucho esfuerzo tiene que ver con distanciarnos de estas disciplinas, impuestas que hemos comprado sin quererlo ni beberlo. Pero como os podéis imaginar, nosotros no veníamos aquí a hablar de esto, Shila no tiene nada que ver con todo esto, tiene que ver con generar ciertos hábitos, si, con normalizar ciertas conductas, es verdad, pero en ningún caso pretende hacernos más sumisas a instancias externas. Shila solo funciona desde la comprensión de aquello que nos conviene para estar bien, más allá de encajar socialmente, esto siempre lo dices tú, ¿no? Que el pudismo no pretende hacernos como funcionales y encajar en la sociedad. Shila es una base para seguir generando más comprensión, más lucidez y más capacidad de discernir. Shila pone nombre a una capacidad humana, lo hable, de dar consistencia y dirección a nuestras vidas a través del compromiso, de la fuerza de hacer promesas. Así que, también desde el pensamiento contemporáneo, vamos a empezar este podcast con un texto, a que nos permite acercarnos a Shila desde otro ángulo. Las promesas ocupan un lugar poco importante hoy, en la manera como nos vinculamos a las demás, en el amor, en las profesiones, en la vida social y política. Hacemos muchos proyectos y muy pocas promesas. Y las que hacemos o escuchamos hacer son poco o nada creibles. Quizás sea que las promesas que no llegamos a hacer, las proyectamos en las cosas, en los símbolos y a veces en los demás. Las promesas que no hacemos están en los objetos que consumimos. Vivimos entre promesas que no hacemos y cuando no se cumplen, como no sabemos de dónde vienen, no sabemos a quién reclamar. Nos quedamos solos con un sentimiento de fracaso no correspondido. Hacerse promesas parece un gesto antiguo, un gestor romántico o caballeresco que se pierde entre los recuerdos de la inocencia juvenil. Hacer una promesa verdadera se ha convertido hoy en un gesto entre incómodo e inesperado. Prometer es una acción que se hace con la palabra y que de la nada hacen hacer un vínculo y un compromiso capaces de atravesar el tiempo y reunir en una sola declaración pasado presente y futuro. Pero como prometer nada si ponemos el futuro en peligro, esta es la pregunta del sentido común, sin futuro, no hay promesas. Podemos darle la vuelta, ¿qué futuro podemos tener si no nos atrevemos a prometernos nada? Las promesas se abrazan a la incertidumbre porque sabemos que pueden no llegar a realizarse, pero no se someten a ella. Quien hace una promesa sabe que no todo es posible, pero no todo está acabado. Hacer una promesa es interrumpir el destino, es afirmar con convicción una verdad que desafía el peso de la realidad. Bueno, pues este es un trocito del prólogo del ensayo del tiempo de la promesa de Marina Garces, que es precioso. Y al que vamos a volver dentro de nada, pero antes de acercarnos a aproximarnos a Shila desde esta capacidad inesperada, esta capacidad incluso incomoda, rara, extraordinaria nuestros tiempos de atrevernos a hacer promesas y de sostener o proyectar, que podemos sostener nuestros compromisos, antes que nada, me gustaría tener un puente entre la generosidad, la virtud de la que hablamos, la que hablaste en la anterior episodio y Shila. Si el primer antídotua nuestra inseguridad, cerra, zón y confusión era la generosidad, con beneficios tan sorprendentes y rotundos, como los que comentabáis en el anterior episodio, en la leería, la sensación de abundancia, el brillo de las otras, como receptáculos de la acción, no como competidoras y demás, ¿por qué a alguien que practica la generosidad necesita Shila? ¿Cómo se da esta relación entre las dos paramitas que hemos presentado hasta ahora y de esta forma la maquita puede presentar un poco Shila también? Sí, hay que entender que la relación entre las paramitas es gradual, es causal, también en muchas ocasiones, es una manera de trabajar, como tiene mucho sentido, primero aplicando la primera paramita, decíamos que está más accesible, para luego con una mente ya entrenada en hacer gestos, que, digamos, la provoca o agitan el avispero de legocentrismo, porque empiezan a confrontarlo directamente.
haciendo que se desprenda de aquello que hemos reconocido como propio, aquello que hemos dado importancia, como girando la jerarquía, lo importante combatiendo la inercia del anarrativo autocentrada. Una vez hemos reblándecido el territorio, porque la generalidad sobre todo sirve para eso, para dar un tono a nuestra mente, para sacarnos de este lugar de estrechez, entonces hace falta algo que nos de una cierta consistencia. No habrá camino posible si no hay consistencia y consistencia en realidad es aprender a tener una relación con nuestra propia mente un poco manejable, un poco sólida, es decir, que no sea imposible entender que es lo que nos pasa o que no sea imposible penetrar o aondar en los estratos de nuestra mente. El acceso al autoconocimiento, el acceso a nuestra mente se va a dar siempre a través de una mente con chila o una mente suficientemente. ya vemos disdisciplinada o suficientemente cuida, dosa, atenta, porque a veces se pone esta metáfora, es como un maragitado a la mente que no tiene chila, en cambio una mente con chila es una mente como un mar pacificado, calmado, en que puedes ver bastante lejos, puedes ver bastante en profundidad. Entonces aplicar una serie de pactos con uno mismo, aplicar una serie de pactos con aquello que te parece que tiene sentido, intentar estar a la altura de esos pactos, intentar tener esos pactos como referencia, nos va a dar mayor transparencia, le va a dar mayor transparencia nuestra mente para poderla tratar y poder la manejar. Entonces, quitas como a modo de resumen para entender que de una manera muy sencilla que es chila desde nuestra tradición contemplativa, que es esta conducta o esta disciplina, en realidad se puede resumir en tres grandes gestos que apuntan a lo mismo, que parten de lo mismo, pero nos permiten entenderlo desde tres diferentes ángulos de nuevo en este caso también progressivos, que es no dañar, es decir, intentar no poner en marcha acciones dañinas hacia los demás o hacia la propia mente, proteger estas, dar condiciones para la lucidez, y luego, que es lo que llamaríamos como chila de restricción, intentar no cometer acciones negativas, luego está la acumulación de virtud, es decir, hacer todo aquello que va en consonancia, lo que hemos visto que tiene sentido o con lo que en desestar en contemplativa diríamos que nos acerca más a lo que hay, más o de manera no distorsionada, es decir, todo aquello, por ejemplo, que tiene que haber una interdependencia, los cuidados, atender a los demás, todo tipo de acciones virtuosas, no poner en marcha aquello que es virtuoso, no basta solamente con abstenerse, que es el primer gesto, sino también la revisión ética o de conducta, incluye generar hábitos de claridad, de generosidad, de como paciencia, otras paramitas que podríamos incluir aquí, pero el hecho de querer poner las en marcha y sostener ese compromiso, ese pacto con uno mismo, con el camino, es lo que, digamos, es la segunda parte, la segunda categoría, y la última es lo que, digamos, consideramos, si la de beneficio a los seres, que es cuando la ética culmina o esta revisión del conducta culmina en el compromiso de actuar para el bien de todos los seres de manera equanim, es decir, ya desplazamos la revisión de conducta del plano más personal o auto centrado, lo que puede ser bueno para mí o lo que puede ser bueno para quien tengo, digamos, para quien reconozco, para quien está en mi círculo moral y lo trastiendo, voy al campo más amplio, casi incluso podríamos decir que suelto un objeto de referencia reconocible para hacer que mi objeto de referencia esté siempre abierto, o sea que sea lo que sea que se ponga en el foco de mi conciencia, tenga un compromiso con mi conducta hacia ello. Claro, aquí la mella estaba haciendo mencionar el voto del bodhisattva, el voto de la buchita, este compromiso con el bienestar de todos los seres y, no únicamente, el propio, vamos a llegar ahí porque es imposible a ver de las paramitas sin hablar de esto, es como el marco que lo engloba a todo, antes, quizás y para poder también conectar un momento con el texto que hemos leído de Marina Garces, sí que se ve claro, al final, la que va diciendo algo así, como que hacer promesas es una forma de desafiar el peso de la realidad, de no resignarnos al destino de cómo son las cosas como están dispuestas ahora mismo y parece que esta capacidad de comprometernos de la que tú también hablabas, la consistencia, los compromisos que tomamos, tiene que ver con hacer un cierto pulso a la realidad. Y a menudo, el pensamiento occidental ha entendido esta resistencia eminentemente como una resistencia externa, a las injusticias sociales, a los sistemas de explotación, al dolor que nos infligimos unos a otros y creo que podría estar bien situar el pulso que el dharma hace a la realidad, porque hay pulso, pero es interesante ver qué es lo que busca combatir eminentemente, cuáles son los problemas cuyo antídoto diríamos es "chila", o por qué necesitamos referencias que contengan ciertos impulsos reactivos que tenemos, así si nos pudieras situar un poco más. Lo que nos pasa de manera inercial y creo que está bien matizarlo, el pulso que tiene el dharma o el budismo no es con la realidad, es con la inercia circunstancial que intentamos reivindicar una otra vez que poco tiene que ver con la realidad, o sea lo que le pasa, lo que deciden nuestra mente y lo que nos propone como lo real o lo familiar, lo habitual, no es en realidad la naturaleza de nuestra mente o la realidad última como se explica desde el contexto de la filosofía más diamaca, es decir que la inercia nuestra mente nos está proponiendo una experiencia que está totalmente sesgada y filtrada por los ejes de las narrativas autocentradas y por lo tanto el pulso es sobre todo hacia el producto que sale de estas narrativas autocentradas, lo que estamos percibiendo siempre desde esta radical subjetividad poniéndonos siempre en el centro, en un lugar de importancia, en relación a las demás utilizando las demás como puntales de nuestra identidad, como atributos de nuestra persona, es en realidad poco tiene que ver con lo que en realidad hay, o sea lo que es una experiencia y es innegable y por lo tanto hay que saber gestionarla y tratarla, no podemos descartarla porque simplemente no es lo que hay en realidad o porque simplemente está filtrada, pero una vez filtrada es la experiencia que estamos teniendo y es innegable, entonces hay que tratarla desde ahí, por eso hay tantas tantos antidotos y tantas propuestas que sale esta dirección contemplativa que apuntan a cómo gestionar esta realidad, pero en ningún caso el Dharma descanza en que eso es la realidad y el pulso tiene más que ver con precisamente todas estas dissonancias que salen de una mente distorsionada que no con lo que hay más allá de esa distorsión, que hay más a esa distorsión, lo que dice el Dharma, lo que podemos intentar entender o incluso tener pequeñas atisbos, pequeños destellos de lo que hay en el fondo, si hacemos suficiente meditación, hacemos rectilos, nos ponemos a prácticas de sabituría y de contemplación, es algo mucho más en realidad liberador que es una red, es una propuesta contingente, es una realidad interdependiente, por lo tanto no una realidad donde hay un peso gravitacional en nuestra, en el yo o en nuestra identidad, si no es algo un poco digamos que tiene más
sentido cuando lo piensas dos veces que es que nos sostenemos de manera interdependiente, es decir que, digamos, surge de manera coemergente, lo que hay el objeto de nuestra mente y quien observa, estos como observadores, surgimos de manera coemergente, si no hay observador, no hay objeto y si no hay objeto, no hay observador. Entonces, esto es una manera de decir que no hay nada que existe de manera separada y que el compromiso que tenemos en primera instancia con nuestra propiamente, como practicantes del Dharma, es recordar en todo momento que no somos lo más importante, que nuestro sistema va siempre por una cuestión de supervivencia, por hábito, por eso, por una cuestión de familiaridad va a intentar reivindicar que lo importante de esta película que estamos viviendo somos nosotros, nosotros, yo, pero no es así, no es que no es así porque la realidad es interdependente y asumiendo esto, el primer compromiso es con lo que hay más de esa distorsión, si nos quedamos en este nivel, sería un poquito difícil, abstracto de practicar y esto en concreto como se manifiesta, pues, por ejemplo, teniendo una relación más afianzada con la práctica de la generosidad, porque no, que es justo lo que hablábamos en esa es la primera paramita, es decir, ya no es una cuestión de intentar ver las virtudes, de la generosidad y intelectualizar cada dos por tres, como debería funcionar nuestra mente cuando está más abierto o más inclinada hacia, pues, eso, salir de las dinámicas autocentradas, y por lo tanto, como ver si nos apetezo, no practicar, una vez estamos entendiendo lo, sino el compromiso y lo que marca la diferencia es asumir que va a intentar ser generoso, generosa, está petezcao, no, lo entiendas más un día o lo entiendas menos, porque, porque en última instancia sabes que lo que, digamos, la literatura que se va a gestar en torno a el análisis o de un antidoto va a depender de cómo nos esté dando, de cómo nos hemos despertado y de que luna este, no, en este momento y que, y que, y que yo que sé que influencia estemos teniendo de lo que sea, ¿no? Porque nuestra mente es así de volátil y precisamente eso es lo que estamos intentando combatir, por lo tanto, no podemos contar con la estabilidad de nuestra mente lo que hoy nos parece muy importante, esto pasa muy a menudo con la gente que decía meditar como una especie de arrebato, como de calentón, momentáneo, ¿no? Como de como quien se casan las vegas, ¿no? Y coge un compromiso impulsivo y, y, y, no como frenético y extraordinariamente circunstancial con la meditación, ¿no? Y de estos, sin creíbles, tome, tome a salvar, porque de golpe, se está dando una circunstancia, es que te llevan hacia allí, pero de golpe, cuando eso cambia, cuando se transforma, cuando ya, pues, cuando, cuando esa persona te, de vuelve el mensaje, o cuando vuelves a encontrar trabajo, eso que te parecía tan, tan extra extraordinariamente necesario en tu vida, eso que pensabas que, que, que, que, que, de golpe le daba sentido a todo y ya no te parece tan, tan necesario, ¿no? Entonces, no podemos contar con, con estos momentos de lucidez espontánea o puntual que tiene, no, eventual que tiene nuestra, nuestro sistema, tenemos que generar algún tipo de compromiso con, con, con la, con la lucidez momentánea y eso significa asumir que a veces nos va a petecer y a veces no nos va a petecer, que a veces lo vamos a ver más claro y a veces lo vamos a ver menos claro. Y es como asumir la, la duda o la, el desánimo dentro de la, de la ecuación, ¿no? Y que eso no va a, a piernos por sorpresa, vamos a avanzarnos a cómo funciona nuestra mente, porque vamos a entender que precisamente lo que estamos combatiendo por encima de todo es su falta de consistencia. Claro, perfecto, vale, clarísimo, de hecho yo te quería preguntar por la primera cualidad que se, que se describe de Sheila, que es justo esta capacidad del compromiso. Se aquí la, y aquí vamos a avanzar un poco más porque justo nos has podido dar la clave de por qué necesitamos compromisos que justamente porque nos hacemos, o sea, contamos con el carácter volátil y poco fiable de nuestra mente ahora mismo y de su tendencia autocentrada y pues su capacidad, bueno su inercia de separarse como son las cosas en realidad. Como referencia para este episodio vamos a utilizar todo el rato, el libro paradigmático del, del majayana que es a nivel de las paramitas que es el Bodhisattva Cherea Batana, producido como el camino, la práctica del Bodhisattva, del maestro indio, mi Shantideva, del siglo IX, ocho, perdón. Es un ejemplo definitivo de que las paramitas no pasan de moda, porque este libro sigue siendo de referencia a su manual de práctica para la gente, para nosotros sin duda. Y no olvidemos que es una recolección y una síntesis de ansias del Buda, que son un poquito, digamos, previas al siglo ocho. -Total, sí, ya mucho más antiguas. Y de hecho hay un grupo de estudios que estás guiando ahora, el que estamos a punto de tratar Shila, justo ahora después de la generalidad. O sea, lo digo porque esto requiere claramente más, un tratamiento más en profundidad, pero bueno, este podcast al menos servirá como introducción. Pues para que os se oáis una idea, este manual de práctica paradigmático, el Bodhisattva Cherea Batana tiene diez capítulos y dos de ellos están dedicados a Shila. De hecho, es la única para mí que se dedican dos capítulos. El primero se llama el cuidado, cuidado delamente, y el segundo se llama introspección vigilante. Entrando en el primero, aquí es donde se enfatiza la importancia de ser capaz de sostener un compromiso, una promesa, un voto, y no un voto cualquiera, sino como decíamos antes, el voto de la bodichita, que es la resolución de liberarnos al máximo de nuestra confusión, de nuestra reactividad, de nuestra tendencia autocentrada, para poder ser verdaderamente de beneficio para los demás seres. Y aquí vemos que Shila tiene esta relación tan estrecha con los preceptos, con los compromisos que tomamos. Y resulta que la práctica de tomar votos es muy importante en el Budadharma, porque nos permite tender un puente entre aquello que deseamos y lo que nos pasa ahora, entre el presente y sus cadenas y este futuro que queremos, como diría Garsés, un poco. La promesa, por lo tanto, a una, lo que hemos entendido que queremos y nos conviene y lo que nos pasa, sino piar todas las emociones aflictivas y energías que tenemos y no abordándolas frontalmente, sin que sean una condena, sin que sean un destino, sino que sean justamente la razón de tomar un voto. Entonces ya sabemos que a muchas no es incomoda o no es poden incomodar hablar de votos y de propósitos y todo eso, porque muchas veces nos habrán saltado estas preguntas de ¿por qué no mantengo propósitos, promesas? Que son importantes para mí, que claramente veo que me convienen, pero igual no puedo con ellas. Entonces un poco lo has dicho ahora, es que tenemos esta volatilidad de serie que podemos combatir, pero que requiere consistencia. Dice, "Santi deba que sin atención, sin guía, sin norte, sin camino, que ordene los compromisos, somos como alguien perturbado por un encantamiento", dice él, "como sinimente hubiese sido anulada por completo". No sé qué es lo que me sume en esa necesidad, qué es lo que sea poder a mí. Entonces, asumiendo que necesitamos lo que tú decías, necesitamos consistencia, hay mucha volatilidad nuestra mente, hay mucho habitó básicamente. Hay otra tema interesante que es que los votos tienen un elemento social en nuestra tradición, o sea, que aunque el voto seminente en interno, J. Garfield, por ejemplo, en su libro Budistécic Señala, que es una práctica social que se ritualiza en un contexto colectivo, que incluye la mirada de los demás, que él dice literalmente es una práctica social que cuenta con el factor mental de la vergüenza moral. Lo estoy poniendo difícil. Entonces la mate lo he dejado un poco mal, pero confío que tú podrás gestionarlo, porque es una duda común de cualquier occidental medio que se aterca al budismo, ¿no? ¿Qué pasa con el repantimiento, la culpa, la vergüenza, la prisión grupal, qué papel juega el otro como testigo de nuestros compromisos? Sí, creo que hay contar de entrada y hacen bien, pues se hay Garfield y todos los que no recuerdan, cuál es el contenido mental de nuestra mente, que hacen una lusión a la psicología budista y a cómo el Buda describe los diferentes factores de la mente para justificar la propia práctica. O sea, la gracia es que nuestra mente tiene vergüenza moral, ¿no? Nos guste o no? No solamente vergüenza moral, el budismo destín entre vergüenza moral y miedo moral. O sea, son como dos grados, dos niveles de un mismo gesto o un mismo gesto que tiene dos tiempos y dos profundidades que en realidad sirve fundamentalmente para aprender de nuestros errores. Para corregir a aquello que nuestra nuestra sistema ha plantado pero que no tiene no tiene sentido seguir.
petuando. Y esto es algo que hay que utilizar a favor de cualquier aprendizaje que deseemos hacer, aprender a tocar un instrumento, desarrollar cualquier oficio o aprender a ejercitar nuestro cuerpo. Tenemos que aprender a través del error, asumiendo que hay que discernir el error, manteniendo la atención de la conciencia, del error y de esa incompetencia. Si no sabemos, no podemos asumir y sostener nuestra incompetencia, va a ser muy difícil que podamos cambiar absolutamente nada. Esa incomodidad no nos las podemos ahorrar. Lo que hacen los votos o los compromisos es establecer un parámetro de contraste muy claro para entender que, digamos, cuál es nuestra referencia en racional la vergüenza moral. Lo que hacen los votos, siendo una práctica social, es que los demás se convierten en garantes de ese compromiso que tú mismo has cogido con tú propiamente, pero que vas a ayudarte de los demás y de esa presión social que estimula el factor mental de la vergüenza moral para querer cumplir con aquello que has dicho que querías cumplir. Y si no vas a sentir temal, vas a tener un momento de incomodidad psicológica. Y esa atención es, digamos, oro, porque nos va a permitir, pues, revaluar de entrada, porque siempre dudamos cuando nos sentimos mal si estamos, si también nuestras referencias, si está bien nuestra brújula, si estamos atinando si el camino tiene sentido, seguramente en los momentos de inmadura vamos a tirar hacia ahí y luego en los momentos un poquito más de madurez, vamos a saltar ese primer episodio de, digamos, de arrebato y en contra de la propuesta y vamos a ir directamente a lo que sigue, no, ese primer episodio de Berrinche que suele ser, pues, entender que sí, que yo me había comprometido a meditar cada día o yo me había comprometido a no poner en marcha determinadas aflicciones o yo me había comprometido a sostener, pues, un nivel de generosidad y cuando no estoy cumpliendo, noto como un cierto malestar, porque no es una promesa que solamente he cogido conmigo es mismo y con mi práctica, sino que de alguna manera lo he hecho extensivo a la comunidad de practicantes y hay gente que me ha visto comprometerme con unas terminadas prácticas o que he visto que me comprometía con una manera de querer tratarme a mí mismo al mundo y a las demás y es extraordinariamente útil, a veces tenemos este debate, bueno, debate, no, porque para estos nos son debates, pues sabemos que nos funciona, pero hay personas que intentan introducir este debate cuando en los grupos de meditación, a veces, sobre todo al principio, en los primeros cursos, el grupo de meditación semanal de Casa Vírupa, intentamos proponer el reto de 21 días para generar esta éste hábito de 21 días meditando para que haya una cierta sensación de cuando estamos aún en ese momento de inconsistencia un poco y de meditar no todos los días y tal para que la gente pueda tener la experiencia de poder hacerlo y de entender que pues que no había para tanto y que eso se puede conseguir y tal y utilizamos el elemento de presión del grupo deliberadamente, para entonces la gente dice que claro, me siento peor, es que no me gusta la presión, es que perdona, pero esta presión y todos estos mecanismos intentan acompañar una decisión que tú habías tomado ya, entonces en el momento en el que se cuestiona o pesa demasiado la presión, es que se pone en duda la decisión que estabas tomando en primera instancia por las sultáquicas no querías meditar tanto, cuándo lo tiene es claro, cualquier ayuda, las celebras, cualquiera ayuda es indispensable y es es digna de celebración y de regocio, que bien porque mira yo quería ir hacia allí y simplemente me están ayudando, me estaré empujando a llegar allí, cuando eso no sucede, cuando no teníamos tan claro, si queríamos ir o no, entonces notamos los elementos que debían ser de ayuda como elementos los disruptivos y de presión y cómodos y tal y ahí es interesante porque nos ponen, nos confronta con el compromiso o la cercanía que tenemos con nuestro objetivo y esto es una de las cosas quizás clave en toda esta reflexión que podemos hacer cuando nos ayuda a la conducta o cuando se vean los votos, los pactos, etcétera, cuando tenemos el objetivo cerca y claro, o sea, me refiero a cerca cuando hablo de objetivo normalmente y lo habré hecho en nuestras ocasiones en los podcast, cuando hablo de tener objetivo cerca, me refiero a tenerlo nutrido, a saber muy bien dónde quiere decir y por qué tiene sentido ir hacia allí, si no tienes muy al día esta reflexión rápidamente va a ser incómodo el proceso porque hay muchas partes de esta propuesta que nos van a incomodar porque van a confrontarnos con nuestras inercias y van a hacer que cuestionemos hábitos que tenemos muy integrados y el momento de ponerte un espejo delante y preguntarte por qué sigue saciendo o por qué haces en primera instancia algo que claramente genera sufrimiento malestar y tal es siempre incómodo, entonces tienes que tener muy claro que tiene sentido el no la meta o el resultado que el objetivo merece todo este esfuerzo porque si no lo tienes claro va a ser siempre se va a convertir en algo que dinamita, volatiliza nuestra práctica que es en sacrificio, entonces cuando empezamos a como empezamos a practicar en términos de sacrificio, meditar en términos sacrificio o de culpabilidad, entonces se ha roto, se ha roto lo que los fundamentos de la práctica, la chantideva misma habla de la importancia y lo haremos más adelante con otras paramitas pero la importancia de tener un amente conectada con la alegría o el estado es como más descansados, más expansivos de la mente que sin los cuales dice muy directamente es imposible el logro espiritual, si no tienes una mente alegre va a ser prácticamente imposible desarrollar un fruto espiritual o sea desarrollar sabiduría y desarrollar la compasión que nos interesa. Solo pensaba que quizás la gente no os ha bestido el reto del 21 días como para poner un ejemplo de lo que estamos comentando es un compromiso de meditar durante 21 días todos los días pero que es un compromiso grupal, es decir que sin grupos de 12, 15, 20 personas a alguien no medita todos los días todo el mundo tiene que repetir el compromiso se reneva y luego empezar desde cero, da igual si estamos en el día 19, si alguien falla todos empezamos desde el principio, con lo cual efectivamente estamos tocando estos elementos como a cienerciales de presión social y de no querer quedar mal o de no ser quien falla y tal, para al final conectarnos con la gente, y habíamos decidido desde otro sitio bastante más lucido pero que ayuda total. Bien con eso podríamos hablar de la otra cara de Sheila, se ha hablado ahora de este elemento más de compromiso, de dar un poco de consistencia, esto es imposible, sin algo de lo que tú ahora estás hablando, que es este espejo que nos ponemos delante, que son la atención y la introspección. Entonces el segundo capítulo que se antideba dedica a Sheila, se llama justamente la introspección vigilante, no quería detenerme mucho aquí porque tenemos otro podcast en el que hablaste, es mucho de la meditación y seguiremos hablando de ello constantemente, tiene algunos versos bonitos, aquí quería leer el 1, que de forma muy clara, dice que hagamos lo que hagamos de bueno, ha ido muy generosos o no, si no tenemos una cierta capacidad de atención, si no estamos conectados con lo que nos está pasando, si no vemos lo que ocurre nuestra mente, dice el ladrón de la atención se va a llevar todos nuestros logros y buenas intenciones, por eso, se antideba dice, "cito, a los que desean proteger su mente con mis manos unidas le ruego que mantengan la atención y la introspección a una costa de sus vidas". Bueno, tiene cosas así con todo el rato, es un libro precioso. Entonces, de ahí quería sacar una imagen preciosa de las que más se conocen del Bodhisattva Chavia Batara, que es el leño, y que nos permite activar un gesto, o sea, la atención y la introspección nos permiten activar un gesto muy denotado o muy negativamente connotado en nuestra cultura, que es el de la contención. Vamos de esto, estamos de disciplina, vergüenza, contención, bueno, todo de términos que se tienen que resignificar en nuestro contexto, y aquí me quería permitir reproducir a trozos esta imagen, que conoces también, "cito con cortes", dice, "cuando sienta apego o deseo de enfadarme". Cuando mi mente esté salvaje, burlona, llena de orgullo o arrogancia. Cuando desee exponer los defectos ocultos,
de otros, revivir discordias o engañarlos, cuando deserri, quezas, honores, famas, cuando quiera desentenderme de beneficiar a los demás. Si surge la impaciencia, la pereza, el miedo, la arrogancia, la charla sin sentido, la partialidad, hacia los míos, en estos momentos permaneceré como un leño. Todo esto pueden ser lo que estáis viendo al principio, nuestras tendencias egocéntricas manifestándose cuando todas se y asemanifiesten, si estamos atentas, lo podremos ver, podremos aplicar contención. Me gustaría la maquina, se reivindicar el valor de la contención, sin tampoco validar o caer en la represión y en la doble moral, y todo eso de lo que tampoco nos hemos liberado por muy jóvenes que seamos como generación. En este sentido creo que es importante, creo que es un momento para hacer una nueva reivindicación de la honestidad, una enésima reivindicación de la honestidad. No hay prácticas sin honestidad, es decir, todo esto tiene sentido porque nosotros estamos comprometidas personalmente, como libremente, por nosotros mismas, porque tenemos por nuestras mismas que esto tiene sentido, aplicarnos determinados antídotos, hacerle un pulso a esta mirada sesgada o tergiversada de la realidad, autocentrada de la realidad, pues una cosa propia, es una cosa que nadie nos está obligando y que si no lo estamos haciendo, tenemos que saber, tenemos que saber también cómo asumirlo, tenemos que poder discernir cuando estamos practicando de cuando no estamos practicando, por la salud de nuestra práctica, porque si decimos que estamos practicando, cuando no lo estamos haciendo, vamos a acabar asumiendo y asimilando que la práctica es una cosa que no es. Y vamos a intentar, entonces vamos a reivindicarle los resultados que jamás nos podrá dar una cosa que nos hace mejar a la práctica, si nos trasmimos que estamos practicando conducta y sosteniendo unas determinadas pactos con nuestras mismas y con las demás, que no intimamente no hacemos, no podemos pretender que eso tenga frutos en nuestra mente, no podemos esperar resultados entonces, ¿no? Entonces creo que esto es importante y el Dharma, digamos, tendría que verse siempre extraordinariamente alejado estas dinámicas de doble moral, porque no hay proselitismo, no hay imposición, es uno mismo que decide practicar, es uno mismo que decide refugiarse, luego puedes carer la trampa de la presión social, puedes carer la trampa de, entonces seguro que hay alguna persona, algún alumno que ha dicho que ha hecho la meditación para no defraudar sus compañeros y no volverá a empezar el reto. - Esto no rompe el corazón. - Solo pensaron, tan solo pensar en el recorazón, pero eso, claro, forma parte, ¿no? Bueno, ahí está, o sea, que es lo que plantas, como practicante y es muy peligroso y incluso hacerlo ya desde el principio, hay que saber revertirlo y tener la capacidad de poder explicitarlo y aidearlo, porque es esto, al final, es el Dharma, como bien sabéis, y sabemos, y vemos yo mil veces, es extremamente responsabilizador y tienes solo sentido, si le ves, pues eso sí, lo estás viendo por ti mismo, por ti misma y aplicas, ¿no? Es muy autónomo, ¿no? Entonces, asumiendo esto, y por lo tanto, asumiendo que no puede haber este estado lemoral o que no debería, o sea, descartando esa posibilidad, si asumimos que el gesto de prácticas, un gesto siempre autónomo, es responsable, y por lo tanto, que quien practica va a querer ver de verdad, que es lo que está pasando y va a querer ver de verdad, que es lo que le aleja de esos compromisos que tiene, que veamos, santi de va define, o dice que la manera de cuidar la mente es a través de atención de la introspección, porque dice que la manera de cuidar la mente es no dejar que perpetue o que ponga en marcha dinámica no virtuosas. Entonces, la única manera de vigilar la mente es a través de la atención y la introspección, o sea, a través de saber atender, qué es lo que le está pasando, o sea, llevarla al presente y tener la capacidad de entender qué es lo que se está manifestando en ese foco, son los dos cualidades que tiene nuestro gesto, digamos, de meditativo, contemplativo, atenciónal, que es general un cierto foco y darle una cierta nitidez al foco, la atención y la introspección. Entonces, qué nos interesa de llevar nuestro aéctricamente, o sea, de tener nuestra mente controlada, que esto es lo que. que es una manera bonita que a veces se explica, es decir, estar cerca de nuestra mente o saber lo que le está pasando a nuestra mente. Cuando no estamos cerca de nuestra mente o no sabemos lo que le está pasando, es decir, cuando no hay atención y introspección, nuestra mente se mueve de reacciona y simplemente se deja llevar por sus inercias y va decidiendo sin un criterio que le permite trascender de sus dinámicas habituales, que le permite generar un cierto margen de maniobra a aquello que le hace reaccionar. Entonces, es extraordinariamente importante, poder generar ese espacio de cuidado, de atención y introspección, para entonces introducir posterios alternativos para poder cambiar la dinámica de nuestra mente, es el eslabón, como en las enseñanzas de los doceos, eslabones de origenación dependiente, de la contingencia del mente o de los fenómenos, entender cuál es eslabón más débil para poder actuar ahí y hacernos salir del ciclo de existencias, o sea, de samsara, de esta manera de percibir el mundo y la experiencia que nos va encadenando, que nos va atando cada vez más, precisamente porque queremos estar bien y nos sabemos cómo vamos enfangándonos y un diéndonos más en esas arenas movedizas. Entonces, la conducta tiene una función, principalmente, protectora de la mente. Y es importante ver qué es lo que queremos proteger, porque podría ser siempre en negativo, pero fijémonos, lo que se pretende desde el dharma, es proteger la mente, por ejemplo, del remordimiento. Es decir, no es solamente tener un contraste como decíamos antes. Esto sirve de entrada, es decir, yo me he comprometido a ser generoso, el momento en el que no soy generoso, veo mi estrechecemente, mi pobreza, de mente, y digo, y ha vuelto a hacerlo. Eso nos permite aprender y es muy importante, pero por otra parte, eso nos está frenando, o nos está contaminando un cierto estado mental que queremos conquistar, que es más amplio y más brillante, por decirlo de alguna manera, y no es que no tenga tacha, no es que tengamos que ser perfectas y perfectos, pero es muy diferente, una mente que se siente congruente, que se siente coherente, que siente, que está haciendo lo que tiene que hacer, que una mente que continuamente está con remordimiento, dudando de lo que, de si tiene sentido o no, y tal. Entonces, esto es un poco confuso, porque, claro, de entrada, nosotros partimos de una inercia cuando no hay dharma, donde intentamos disociarnos de nuestra conducta, y, por lo tanto, aunque estamos haciendo cosas que no nos acercan a estar mejor, es como que lo vemos menos. Cuando empezamos a practicar, ponemos referencias y contraste, y entonces lo vemos más. Entonces eso podría parecer que de entrada nos aleja desde este estado más de paz y armonía y tranquilidad, que quizás teníamos más antes, simplemente hacíamos lo que no salía de donde fuera, y, pero, como estábamos disociándonos, pues daba igual. Aunque en el fondo, evidentemente, había esa sensación, que es la importante de desencaje vital, de desasosiego, de falta de sentido y tal. Entonces hay que asumir que, al momento de un poco de torpeza, donde vamos viendo, que hay unos hábitos que nos alejan, pero nos va a llevar a un lugar de más a medida, que vayamos aprendiendo de esos errores y remediándolos, a medida que vayamos cambiando nuestra manera de relacionarnos con las cosas y haciendo la más armoniosa y coherente, con aquello que estamos pretendiendo, pues esto, con la generosidad, con la paciencia, con la benevolencia, haciendo pues gente quizás más cuidadosa, no pasiva y incluso más comprometida con las cosas, cuando de golpe nos vemos menos pasotas, más comprometidas, menos estrechas de miras y más flexibles, eso genera desde una sensación de coherencia y de congruencia, pues mucha paz mental. Y eso es una de las cosas que pretende proteger el cuidado, la segunda paramita, este estado de no remordimiento, tener una mente libre de remordimiento, porque es una mente más alineada o afinada, con aquello que pretendemos. Luego, eso nos lleva o conecta directamente con la falta de agitación mental, el remordimiento, por sí, podíamos, antes decíamos, nos puede ayudar a aprender, el tema es que demasiado remordimiento o mucho remordimiento, si sólo nos quedamos en esta primera fase de la que hablaba, cuando empezamos a practicar, eso es una muchísima agitación mental.
y lo que pretendemos precisamente, como decía antes, Sheila, nos tiene que llevar a tenuar, a librar, a pacificar el panorama o leaje. Tenemos que poder ver más allá y ver más profundo. Y para eso tiene que haber más calma. Y esa calma solo se puede dar deshonamente congruente, deshonamente libre de remordimiento. Esa es la esa serenidad, esa sensación de congruencia que genera calma, potencia confianza en el proceso, potencia confianza en la práctica, potencia confianza en el resultado, y nos da estabilidad en el camino. Esos es, digamos, uno de los fundamentos más importantes, entonces, de nuestra práctica, como en la pretensión de liberarnos y liberarlos de más del sufrimiento, tener estabilidad. Porque, como decía antes, lo que va a pasar de entrada es que nos va a hacer andear nuestros hábitos y nuestra inercia de un lado a otro, de un criterio a otro, y la gran conquista aquí lo que marca la diferencia y lo que viene a ensayarnos el budismo, que por eso están extraordinariamente necesarios en un momento histórico y cultural aquí, situado aquí, como en esta realidad, en España, en Cataluña, en el Mediterráneo, o donde sea, en Occidente, es precisamente, viene a a hablarnos del potencial que tiene nuestra mente, y para acceder a ese potencial nos da herramientas entre ellas, la capacidad de generar estabilidad, a ser fiables, de poder ser fiables para nosotros, mismas, que lo que pensamos, lo que pensamos ayer, hoy sigue haciendo vigencia, pero también estables de caradás de más, ser gente fiable, defiar es algo que estamos perdiendo, porque es la cultura capitalista, la cultura neoliberal, nos está catapultando a priorizar siempre un criterio interesado y alejado de un interés colectivo, y por lo tanto, extarrealmente de poca fiabilidad. Y esto nos va perfecto, porque si podemos hacer el puente necesario con nuestros días, o sea, no habíamos venido aquí, hablar del Bodhisattva Chariabatara del siglo ocho, ni del contexto por lo menos del Buda, pero parece que sigue serviendo para nuestros tiempos, así que vamos a aprovechar un diagnóstico que encontramos en un ensayo ilustrado, muy divertido, muy accesible y muy claro, de Liv Strunkist, no siento nada, que permite hablar desde un ángulo, desde el ángulo de las relaciones sexoafectivas, sentimentales, de pareja, lo que sea, de nuestra incapacidad aguda de comprometernos, de este problema que tenemos en nuestras sociedades, diría también en nuestras generaciones, las más jóvenes, pero no solo, esa inconsistencia que se manifiesta tanto en las relaciones sexoafectivas. Está bastante bien este ensayo, sobre todo por la parte crítica, la parte propositiva, siempre vamos un poco más flojas, con las propuestas de éticas del deseo alternativas, pero en todo caso, vamos a ver qué dinámicas explica para poder ver qué pasaría si Sheila entrará como ingrediente en este escenario, una de las dinámicas que observa es la falta de implicación emocional en las relaciones sentimentales, en especial en el caso de los hombres, que enseguida se convierte también para un modelo, de simbulucación, por decirlo alguna manera de las mujeres para las mujeres también. Aquí la autoras se refiere a los análisis de E. Baylú, que describe como ser un hombre respetable en el siglo 19, tenía que ver con la capacidad de sentir y expresar emociones muy fuertes, hacer y cumplir promesas y comprometerte con la otra persona, o sea, pedir matrimonio hasta la muerte, y ahí a convencer a la otra que dudaba y mantenía distancias, de expresar el amor fervosamente, todo eso tenía que ver con la masculinidad, pero en el momento en que la iniciativa y la capacidad de sostener que desplegaban los hombres en todos los ámbitos de la vida, en el hogar, pero también en el trabajo, empezaron a ser ocupados también por mujeres, desde el siglo 20, sobre todo, la seguridad, el control y la afirmación masculinas se han desplazado al terreno del sexo y se han convertido en la capacidad de desapego emocional, de desentirse independientes, de poder decir a la otra persona, bueno, hasta aquí, de mantener a la otra siempre como un elemento reemprazable, puede ser cualquiera, de tener la autoridad de decidir qué condiciones de la relación, tengamos un rollo que sea abierto, que ya veremos si presentamos a las amigos, como este elemento que nos mantiene independientes y desligados de las demás. Podría ser a partir de este ámbito del que quieras, pero ¿por qué crees que Sheila nos debería interesar a nosotros en particular en nuestro contexto, donde ves que nos falta Sheila, qué resistencia, Si, y qué cambiaría si las tuvieramos cultivando? Esto nos podría llevar mucho rato y tenemos que estar cerrando este podcast, pero sería que es un gran tema. Hay diferentes ángulos efectivamente, hablando, estirando, la atención y la introspección, como estrategias fundamentales del cuidado del amente, o de este compromiso, si analizamos que el compromiso tiene que ver con la capacidad de estar atento, tener introspección, podemos ver entonces que la falta de compromiso es por falta de atención y introspección, dicho otra manera. Hoy en día vivimos un secuestro increíble en nuestra atención, nuestra capacidad de genera atención está extremamente limitada y cuando entiendes con funciona, este factor mental, ves que cuanto a más atención involuntaria, menos capacidad de atención voluntaria tenemos, y estamos continuamente bombardeadas por muchos factores que intentan secuestrar nuestra atención, porque ahí donde está nuestra atención, nuestra energía va. Pues lo que nos influencia va. la generación de un criterio va a una manera de entender la realidad, un posible sesgo, un posible filtro, un posible ángulo inarrativa, es decir, es así como se nos manipula, es así como se nos, se nos. Porque al final allá donde está nuestra atención es donde va a ir la construcción de nuestra realidad. Si no tenemos las herramientas para generar una atención voluntaria, si no sabemos cómo generar concentración y capacidad atenciónal, no porque haya. digamos mal a fe, no es una cuestión intrínseca de nuestras generaciones, ni siquiera de los hombres o. es básicamente una cuestión casi diría psicológica o fenomenológica, o sea de cómo entendemos. No es intelectual, no, no. es básicamente. pues que nos olvidamos de que tenemos. que tenemos incapacidad de retener, tenemos incapacidad de sostener el propio propósito, aquello con lo que nos habíamos comprometido, los frutos poderidos que habían dado determinadas acciones, o sea, hay muchísima dispersión y la atención, lo que nos da es foco y recuerdo, es decir, nos permite recordar que es lo que había en nuestra mente, y por lo tanto, las instrucciones, aquello con lo que te habías comprometido y también las consecuencias de una determinada conducta que no había resultado en nada bueno, entonces, si tienes dispersión, eso no va contigo. Entonces estás desconectado de los mecanismos de tu propia mente, y ya no digo cosas más amplias como tener en cuenta los hijos de la experiencia, o que yo que como practicantes vamos a tener en cuenta como la interdependencia o la impermanencia, incluso, y como que dejas de tener en cuenta que las cosas son impermanentes y sigues proyectando permanencia, aunque ya te has llevado unos cuantos golpes, ¿no? Es esta cosa como desconectada y un poco tonto rona, un poco superficial, tiene mucho que ver con la falta de atención, por eso es tan importante generar atención, por eso nosotros insistimos que la puerta de entrada a todo este mundo es empezar a muscular atención, empezar a sentarse en el cojín y generar, a través de la práctica formal muscular, entrenar la atención, y luego podríamos hablar de la capacidad introspectiva, como la otra falta, o sea, no hay atención, no hay tampoco introspectión, entonces podríamos decir en la línea un poco de lo que antes apuntaba, o nos olvidamos que las cuas tiernas terminan a decir consecuencias, o que la cualidad de la realidad tiene que ver con la permanencia o con la interdependencia, pero aplicado un poco más, podría ser algo así como. pues nuestra incapacidad de adelantarnos o de tener en cuenta nuestras propias dinámicas y tendencias, o cualquier nos sorprende a cada vez la incomodidad ante determinadas realidades, o no tener la capacidad de tolerar determinada incomodidad y rápidamente. intentar blindar una especie de comodidad superficial o de división como estética del equilibrio y como una homeostasis siempre como que se quedan estratos extraordinariamente superficiales y no hay la capacidad de ahondar en la profundidad de nuestra mente o de su arquitectura porque no tenemos la capacidad de sostenerla ni un minuto, no podemos sostener nada en el foco de nuestra atención y por lo tanto que vamos a entender de verdad de nuestra mente. Entonces a veces nos damos mucha caña y exigimos que haya como una madurez emocional y de gestión que tenemos que recordar y entender que va a ser imposible que exista o solo existir de manera estética o superficial o sin plona si no hay atención y no hay introspección, si no hay herramientas propias que están en la propiamente que nos permiten desarrollar estas capacidades de desarrollar inteligencia emocional, desarrollar inteligencia interpersonal, desarrollar evidentemente inteligencia intera personal. Es imposible que si no hay atención, si no hay la cualidad o introspección, si no hay estas cualidades de cuidado de nuestra mente. Y no podrías estar más de acuerdo con chantideva, que a cada, justamente, es, es, tal cual, acaba estos capítulos dedicados a Shila con un recordatorio que también es muy pertinente en un en un formato de podcast, en un formato de intervenciones lúcidas de maestro budista, que tal, pero que se pueden quedar en el aire. Entonces para ese riesgo que parece que también padecían en el siglo ocho y que también nos padecemos nosotros, dice chantideva, todo esto va a deponirse en práctica, que puede lograrse con tan solo pronunciar las palabras en que beneficiaría al enfermo, leer meramente la prescripción del médico o tú decías, para que hacer sentir mala al enfermo, diciendo que tendría que pasarle otras cosas si no está haciendo tratamiento, pues tampoco tendría ningún sentido. Pues para no dejar que todo esto quede en palabras os recomendamos que completéis o que iniciéis nuestra práctica de la generosidad, de la disciplina, de la comprensión, de la movilidad, y que os déis buenas condiciones para cultivar estas actitudes que tenemos al alcance. Nosotras desde Casa Vírupa intentamos ir generando buenas condiciones, haciendo cursos, retiros, enseñanzas, encuentros que vamos programando día a día también. Y muy pronto, como actividad de primavera en semana santa, te dicaremos cuatro días a la práctica intensiva de meditación, o sea, para regar nuestra atención y nuestra introspección. Y después, el último fin de semana de vacaciones, del 3 al 5 de abril, haremos una actividad abierta, gratuita, a la voluntad, con enseñanzas de lama, con sesiones de oraciones de aspiración, meditación, diálogo, para mirar de frente la situación global en especial la crisis climática y responder de las enseñanzas del Dharma con mayor cuidado y lucidez. Hay de hecho, haremos el siguiente podcast en directo también para las que, pues, apetezca, tenga curiosidad, lo haremos de manera abierta, tiene más información en nuestra página, seguramente. ¿Cierto? Y para acabar, en este episodio hemos abusado del libro "La práctica o el camino del Bodhisattva", el clásico Bodhisattva Charia Batara del Maestro Shanti Deva. Hemos aprovechado la incitación de Marina Garces en el tiempo de la promesa, hemos mencionado el concepto de sociedad disciplinaria, desplegado en el pensamiento de Michel Foucault, y nos hemos apoyado en Jay Garfield y su trabajo Bodhisattva. Así como en el ensayo ilustrado, no se entonada de "Lift Strompiest". Lama, en cuanto a la propuesta musical que nos recomiendas. He pensado que hay un gran músico contemporáneo, un pianista que tiene una manera de entender la música desde el cuidado de la atención y desde, digamos, la cualidad rigurosa, de profundizar, y no solo quedarnos con la superficie o la gratificación que pone por delante la posibilidad de aondar de la gratificación superficial o que no está la posibilidad de conectar desde diferentes ángulos con dinámicas sonoras y ritmicas que normalmente siempre pues pasaríamos por alto o en las que no queríamos conectar demasiado, pero también lo hace de una manera que es amable y se puede ver su disciplina, su cuidado o su contraste, de una mente que practica, porque además es practicante de meditación, en un mundo, en un panorama donde todo es lo explícito, el impacto, y entonces me parece que puede ser interesante. ¿Crees que sabes a quién me puedo referir? A ver prueba. Nick Barts. Sí, señora. Nada más y nada menos, aparte de ser un gran amigo del proyecto personal y de. Es un amigo personal y un amigo del lag. Nick Barts, voy a recomendar uno de sus módulos, el módulo 58, barra baja 12, como, pues, es uno de los temas que tiene para entender como la práctica de la meditación, la tensión y la práctica de la polirritmia pueden estar enterlazadas en una bellísima danza. Muy bien, muchas gracias. Pues lo dejamos aquí. Muchas gracias a todas por escuchar, muchas gracias, lama, una vez más. Y esperamos reencontrarnos pronto, como diría Gloria, cuidados y cuidados mucho. Gracias. [Música]
Podcast Summary
Key Points:
El episodio explora las paramitas (virtudes) en el budismo, centrándose en Shila (disciplina o ética) tras haber discutido la generosidad.
Se redefine Shila no como una disciplina autoritaria impuesta, sino como un compromiso personal que genera hábitos para la claridad mental y el autoconocimiento.
Se vincula Shila con la capacidad de hacer y mantener promesas, presentada como un acto de desafío a la inercia mental y a la realidad circunstancial.
La práctica ética se describe en tres niveles progresivos
Se contrasta la visión del Dharma, que combate las narrativas mentales egocéntricas y distorsionadas, con la idea de una realidad interdependiente y no fija.
Summary:
Este episodio del podcast "Diálogos de Virupa" continúa la exploración de las paramitas o virtudes en el camino budista. Tras hablar sobre la generosidad, se introduce Shila, la segunda paramita, comúnmente traducida como disciplina o ética. Se aclara que Shila no es una imposición autoritaria externa, como la "sociedad disciplinaria" analizada por Foucault, sino un compromiso interno que surge de comprender qué nos beneficia.
Se la vincula con la capacidad de hacer promesas, un acto valioso y poco común que desafía la incertidumbre y da consistencia a la vida. La práctica de Shila se explica en tres gestos progresivos: abstenerse de dañar, cultivar acciones virtuosas y, finalmente, comprometerse con el bienestar de todos los seres (voto del bodhisattva). La conversación subraya que el "pulso" del Dharma no es contra la realidad última, sino contra la inercia de nuestra mente egocéntrica, que filtra y distorsiona la experiencia.
Shila, por tanto, es la base que, tras la generosidad, proporciona la estabilidad y transparencia mental necesarias para profundizar en la práctica y el autoconocimiento, permitiéndonos manejar la volatilidad de nuestra mente mediante compromisos conscientes.
FAQs
Las paramitas son virtudes o disposiciones esenciales en el camino del mahayana, necesarias para cualquier persona comprometida con el bienestar de los demás, como la generosidad y la disciplina ética.
La generosidad abre la mente y combate la mentalidad de carencia, mientras que śīla proporciona consistencia y dirección a través de compromisos, permitiendo un autoconocimiento más profundo y una práctica sostenida.
La disciplina suele asociarse con imposiciones autoritarias, pero en el dharma, śīla se basa en la comprensión personal de lo que nos conviene para estar bien, generando hábitos que fomentan la lucidez y el discernimiento, no la sumisión.
Las promesas son compromisos que dan consistencia a nuestra vida, desafiando la inercia mental y ayudándonos a sostener acciones virtuosas incluso cuando no nos apetece, lo que fortalece la práctica ética.
Śīla se resume en tres gestos: no dañar (evitar acciones negativas), acumular virtud (realizar acciones positivas) y actuar para el beneficio de todos los seres, expandiendo el compromiso ético más allá del ámbito personal.
El dharma no lucha contra la realidad externa, sino contra la inercia de la mente autocentrada que distorsiona nuestra experiencia, proponiendo antídotos como la generosidad y la disciplina para gestionar esa distorsión.
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