Aspacia de Mileto fue una figura destacada en la antigua Grecia, conocida por su inteligencia, cultura y influencia intelectual en Atenas durante el siglo V antes de Cristo. Aunque era extranjera y mujer, se convirtió en concubina del líder político Pericles, uniendo sus vidas en un momento de gran poder político. Sin embargo, su relación fue objeto de fuertes críticas y acusaciones, como ser dueña de un burdel o influir en decisiones bélicas como la guerra contra Samos, lo que generó una campaña de calumnia a través del teatro. A pesar de esto, Aspacia era una figura influyente, organizando salones intelectuales (simposios) donde se discutían temas políticos y filosóficos, y fue admirada por figuras como Sócrates y esquines. La sociedad ateniense, con su estricta división de género y ciudadanía, marginaba a las mujeres, haciendo que Aspacia, como etaira, tuviera un espacio de libertad económica y social. Su hijo, nacido fuera de la ciudadanía, fue reconocido como ciudadano solo años después, y su figura se vio afectada por los conflictos políticos y la peste que devastó Atenas. Al final, con la muerte de Pericles y la caída de Atenas frente a Esparta, Aspacia desaparece de los registros históricos, simbolizando el fin de una era de florecimiento intelectual en la Grecia clásica. Su historia refleja las limitaciones impuestas a las mujeres en la antigüedad, pero también su capacidad para influir en el pensamiento político y cultural.
Hola a todos, bienvenidos, soy Claudia Tamarísiles, invito a que como Pandora,
despierte en su curiosidad y abran la caja de la historia detrás de Aspacia de Mileto.
Dentro de la misóginas sociedad griega del periodo clásico, esto es el siglo quinto antes
de Cristo, ella fue reconocida por su inteligencia y su cultura, pero también fue objeto de injurias
y de ataques directos como parte de la estrategia para dañar al político al que había unido
subida como concubina, el hombre más poderoso de Atenas, pericles, el llamado Primer Ciudadano,
el líder de la democracia, el hombre que llevó a su ciudad a los más altos cotos de poder y a
la cumbre cultural dentro del mundo griego. La figura histórica, la Aspacia de carne y hueso,
se pierde entre los testimonios y anécdotas de aquellos que la admiraron y exaltaron su belleza
física y su altura intelectual, y aquellos que la acusaron de prostituta, de regentar un burdel y de
acercaer en sus redes al líder político de la ciudad y llevarlo a tomar decisiones desastrosas
para la nación en aras de satisfacer sus venganzas personales. Aspacia aparece en la historia a partir
de iniciada su relación con pericles, lo que sabemos de ella antes de ese momento es muy poco,
sólo que nació en la Ciudad Honia de Mileto en Asia menor y que era hija de un hombre llamado
Axioco, o sea que tenía dos características que la convertían en un ser indeseable,
especialmente para los enemigos de pericles. Primero era mujer y segundo era extranjera,
pero además si esto molestaba profundamente a los defensores de la moral y las buenas costumbres,
era una etaira. Bueno, pero para entender realmente al personaje y entender de que estamos hablando
con eso de que era una etaira, debemos conocer un poco acerca del escenario y del tiempo en que se
movió a Espacia, la atenas de las décadas centrales del siglo V antes de Cristo. En la antigüedad no
existía una nación o un reino llamado Grecia, lo que conocemos como cultura o civilización griega,
era un conjunto de unidades políticas independientes, las ciudades estados o polis, que se identificaban
como una unidad cultural y se auto denominaban elhenos y a su mundo le llamaban la élade,
pero que en realidad estaban en continuas punas unas con otras. Para la época clásica,
esto es el siglo V, dos de ellas se habían convertido en potencias militares en lucha por el
dominio político de la élade, Esparta y Atenas. Dos sociedades que compartían rasgos culturales,
como ya dijimos rasgos como la lengua, los yoses o un pasado heroico, pero con sistemas políticos
sociales y económicos radicalmente distintos. La una, Esparta, oligárquica, fundamentalmente agrícola,
militarista y cerrada cualquier influjo externo. La otra, Atenas, democrática, basada en el
comercio, abierta, progresista, y que últimamente había hecho crecer su poderío Naval al grado de
formar un imperio sobre otras ciudades estados supuestamente aliadas a ella, pero que en realidad
se habían convertido en sus subordinadas. Los ateniences estaban muy orgullosos de su
sistema político. Una democracia donde los ciudadanos participaban directamente en el gobierno,
siendo elegidos por sorteo para los diferentes cargos que se ejercían de forma temporal y con un
poder limitado. La sociedad Ateniense era una sociedad donde la igualdad y la libertad eran
derechos ciudadanos. El problema era que la ciudadanía estaba restrigida solo a una minoría. Para
ser ciudadano con todos los derechos, en Atenas había que ser hombre de 18 años en adelante,
libre, nacido en la ciudad e hijo de padre y madre Atenienses. Por cierto, esta última medida,
la impuso pericles justo para restringir la ciudadanía, pero como veremos, le jugaría en contra.
En fin, esto significaba que los esclavos, los extranjeros y las mujeres no formaban parte de
esta élite ciudadana y por tanto, carecían de todos los derechos que conllevaban la ciudadanía.
Concretamente, en Atenas los miembros del sexo femenino tenían un estatus inferior.
No solo no poseía ningún reconocimiento político, tampoco jurídico o social. La mujer era mantenida
lejos del esfera pública y si no podía ser ciudadana, pues vamos mucho menos a formar parte
de los órganos políticos de la ciudad, pero igualmente en el terreno social se la mantenía
relegada al ámbito doméstico al hogar, porque su único papel era ser esposa y madre. Esto
es "prover de nuevos ciudadanos a la polis". Las mujeres, consideradas y tratadas como menores
de edad, estaban siempre bajo la protección y vigilancia de un hombre, fuera su padre o
su marido. Con el matrimonio pasaban de la custodia de uno a la del otro. Se mudaban entonces
a la casa del esposo tras la ceremonia de Voda y ahí desempeñaban labores domésticas y
ocupaban el gineceo, una habitación de uso exclusivamente femenino, que solía ocupar
la planta alta de la casa o, bueno, si era una casa de una planta, en todo caso, siempre
la zona más recóndita de la casa, donde incluso ahí era marginada de las reuniones sociales
que su marido organizara en el hogar y donde ya podía ignorar a las concubinas que su esposo
llevara a casa. La estarea de la mujer casada eran totalmente domésticas. Uno de sus cometidos
principales era, por ejemplo, producir los textiles, esto es la ropa, las mantas y hasta
los sudarios necesarios para la familia. Por lo que Hillary tejerera una de sus actividades
diarias. Igualmente preparaban los alimentos y cuidaban de sus hijos. La educación de
las niñas era su responsabilidad, la de los niños sólo hasta cierta edad en que estos
pasaban a formarse bajo la dirección de un pedagogo. Estas actividades hacían que
la mujer pasara la mayor parte de su tiempo encerrada en casa. Sin embargo, había ocasiones
en que las mujeres griegas podían acceder al espacio público y esto ocurría sobre todo
durante las festividades religiosas, las ceremonias de Voda o los funerales.
En su participación en eventos públicos como los juegos atléticos que tanto fascinaban
a los griegos o el teatro que también era un atractivo importante para este pueblo,
definitivamente de los primeros estaban excluidas y en cuanto al segundo, por supuesto no
podían ser actrices y aún se discute si podían acudir como espectadoras, al menos en
la época clásica porque parece que en el periodo delenístico sí pudieron. La religión
era prácticamente el único campo en el que la mujer desempeñaba tareas importantes. Incluso
podían ser sacerdotizas o participar activamente en actividades sacras como tejer el peplo, con
el que se vestía el peplo era una prenda de vestir femenina, bueno pues se tenía que
tejer el peplo de la diosa atenea del partenón y esto lo hacían jóvenes mujeres.
En incluso había festividades religiosas exclusivamente femeninas, por ejemplo las asociadas
al culto a la fertilidad y a la agricultura, es decir, el culto a la diosa de meter. Igualmente
participaban en las fiestas de las leneas para el dios de onicio, las mujeres de clase
alta eran quienes entraban en este culto, acompañando al cortejo del dios y les era permitido
que danzaran y se comportaran hasta concierto desenfreno. Otro ejemplo de una actividad
religiosa en el que las mujeres eran protagonistas eran las pitonizas en el oráculo de delfos.
Esto es las sacerdotizas que entraban en comunicación con el diosa polo para revelar
a quien lo solicitará lo que le deparaba el futuro.
Las mujeres también salían de su encierro doméstico para visitar alguna amiga o acudir
al mercado. En este caso, la libertad de movimiento era mayor para las mujeres de
bajo recursos, porque las adineradas tenían esclavos para hacerles los mandados.
El acceso de las mujeres a los espacios públicos varía a base según la ciudad griega de que
se tratar. Es parte, por ejemplo, daba más libertad a sus mujeres, pero a tenas. Es
así era muy, muy, muy restrictiva. Ahora bien, había una interesante alternativa
a esta limitante y a este limitante modo de vida que condenaba a las mujeres a una existencia
gris. Se trataba de una profesión moralmente condenada, pero también social, cultural y
económicamente gratificante. La de Taira o Etera. Termino que literalmente significa compañeras
de los hombres. Eran las cortesanas de la época. A medio camino entre una entretenedora
de salón.
y una prostituta de lujo.
En muchos sentidos se distinguía de una prostituta común.
Por supuesto debían ser hermosas, pero también poseer una formación intelectual y artística notables,
así como modales refinados.
Características éstas de las que carecían
no solo las prostitutas, sino incluso las mujeres honradas de Grecia.
Dos aspectos importantes de esta seta iras eran, por un lado su independencia económica.
Pues ellas administraban su dinero,
y si encontraban a un protector generoso, incluso podían amasar una pequeña fortuna.
Y en segundo lugar su independencia en cuanto a las convenciones sociales,
porque a despecho de los moralistas,
estas mujeres se movían libremente en la sociedad griega.
Las etayras organizaban en su casa banquetes, llamados "simposios",
a los que acudían políticos intelectuales y artistas.
Los imposios eran muy apreciados por los griegos,
pues su finalidad era satisfacer los apetitos de la mente y de los sentidos.
Así, a la comilona se guía un animado intercambio intelectual,
acompañado de vino, rebajado con agua para que no se le subiera tan pronto,
danza y música, en donde las únicas mujeres presentes eran las etayras.
Amén de las esclavas del servicio que atendían a los comenzales.
La participación de las etayras en este tipo de…
digamos, lo entre comillas salones intelectuales.
Era posible gracias a su formación intelectual y cultural.
Se las contrataba no únicamente por sus destres asamatorias,
sino por su habilidad para distraer a los asistentes con danza, música, poesía
y una discusión intelectual a la altura.
Aspacia fue la más famosa de las etayras griegas.
Al parecer, era su oficio cuando arribó a Ténas.
Gracias a su belleza, su desenvoltura y de acuerdo con petrar que especialmente
gracias a su intelecto, fue convirtió en la primera dama de Atenas,
al ganar el corazón del líder de la ciudad.
Pericles tenía fama de ser un político que cuidaba su imagen pública
y se presentaba como un hombre serio, reservado, digno y ecuánime.
Pero al parecer, en su vida privada era pasional y no dudó
en divorciarse de su esposa, una mujer a teniense de clase aristocrática como él,
con la que tenía dos hijos varones y a la que le buscó otro marido para alejarla
y poder vivir con Aspacia.
Esto sucedió alrededor del año 445 antes de Cristo.
Cuando Pericles llevaba ya 17 años en el poder
y andaba por ahí de su cuarta década de vida, algunos calculan que ya andaba rosando los 50 años.
No pudo casarse con Aspacia por ser extranjera.
Y entonces la tomó como concubina.
Una unión que por cierto tenía cierto reconocimiento social, por ejemplo,
la violación o seducción de una concubina acarraba apenas iguales
que si se tratara de una esposa legítima.
Plutarco hace una observación que nos parecería hoy en día muy curiosa,
pero que entre los griegos era un comportamiento poco común con una esposa
considerando el papel marginal en el que se la mantenía.
Nos dice el historiador acerca de Pericles, que estaba tan enamorado de Aspacia,
que al salir y entrar en casa, cuando volvía del ágora,
todos los días la saludaba con un beso, fíjense que curioso.
El problema de su relación con una extranjera,
además de que era un impedimento para desposarla,
era que el mismo Pericles había impulsado una ley
para que los hijos nacidos de las uniones entre ateniencias y extranjeros
no gozaran del privilegio de la ciudadanía y de los derechos que ello implicara.
Ya lo habíamos comentado antes.
Pues esto le jugó en contra a Pericles, puesto que tuvo con Aspacia un hijo,
también llamado Pericles, que nació entre el 445 y el 440 antes de Cristo.
Pues a este, a este hijo no le tocaba ser ciudadano a teniencias.
Pero esta elección de pareja del político también provocóres que moris
entre los ateniencias tradicionalistas por la condición de Aspacia como etaya.
Y quizá fue este, el origen de los rumores que se desataron en su contra
y que la acusaban de ser dueña de un burdel.
También se decía de ella que ejercía una influencia perjudicial sobre el estadista,
pues según esto, ella fue la culpable de que en el año 440 antes de Cristo
se emprendiera una guerra contra Samus, una ciudad, por cierto, aliada de atenas.
Samus entonces luchaba por la posesión de otra ciudad llamada Priene
y luchaba contra Mileto Quera, según recuerdan ustedes, la patria de Aspacia.
Así que según las malas lenguas,
Aspacia usó su ascendiente sobre pericles para que atenas intervimiera en la guerra,
primero llamando al orden a Samus y luego antes una negativa de obedecer
declarándole la guerra.
Cuando atenas venció, pericles ordenó de ríbar las murallas de Samus,
se apoderó de sus barcos y les impuso una fuerte multa.
Pero aunque ganaron la guerra,
para los ateniencias esto implicó altos costos en dinero y en vidas humanas,
por eso fue tan impopular.
Uno de los medios que se empleaban para difundir ataques personales
en la tenas clásica fue el teatro y concretamente la comedia,
que era un medio de comunicación eficiente y que alcanzaba un buen número de ciudadanos.
Además, en ella se daba libertad de injuriar y calumnear a quien el comediógrafo quisiera.
Al parecer fue ahí donde se ventiló la idea de que Aspacia regenteaba un burdel,
e incluso Hermipo, uno de estos escritores de comedias,
llegó a acusar a Aspacia de impiedad ante los tribunales,
aparentemente por participar en alguna actividad del culto
que estaba prohibida para los extranjeros y, bueno, en la que según Hermipo, ella participó.
Así que Aspacia fue a juicio y pericles actuó como su defensor.
El político tuvo que recurrir a súplicas y a llorar desesperadas lágrimas
para conmover al Tribunal Popular, que finalmente le dio la absolución a su mujer.
Parece que esta técnica de atacar Aspacia no era más que una estrategia más recurrente
de los enemigos de pericles por serles imposible atacarlo directamente dada a su honra des
y su popularidad entre los ateniences.
Porque sabemos esto porque los ataques de este tipo también fueron dirigidos hacia sus amigos,
no sólo hacia la mujer que era su pareja.
Estales el caso del filósofo anaxágoras y el escultor Fides, dos amigos de pericles,
que tuvieron que huir de antenas ante los ataques.
Pero así como hubo detractores de Aspacia, también hubo defensores.
Petrar habla de que a su casa acudían conocidos filósofos, poetas, artistas y médicos,
por el solo placer de debatir con tan inteligente y culta mujer.
Sostiene que incluso entre sus admiradores estuvo Sócrates y algunos otros de sus discípulos
como genofonte o esquines, este último se refería a ella como un Sócrates hecho un mujer.
Petrarca dice también que algunos de estos visitantes llevaban a sus esposas para que
la escuchase en hablar y, bueno, pensando lo bien, si hubiera sido un burdel o un prostíbulo
en la casa de Aspacia, pues no habrían llevado a sus esposas.
De acuerdo a este testimonio, la casa de Aspacia más pareció un salón de sociedad para
el debate intelectual que una casa de mala nota.
Independientemente de la certeza de estos testimonios, lo que es un hecho es que Aspacia
fue una figura importante en el mundo intelectual masculino, donde seguramente se discutían
asuntos políticos y donde, al menos eso pensaba a sus enemigos, ella tenía un fuerte
ascendiente sobre el líder de la ciudad.
En el 431 antes de Cristo, estalló la guerra del Peloponiso, entre Atenas y Esparta,
por la hegemonia sobre Grecia, y nuevamente el nombre de Aspacia anduvo de Boca en Boca.
El detonante de la guerra fue un decreto de pericles sometido ante la Asamblea, en el
que proibía a Megara, una ciudad que, por cierto, había desertado de la alianza con Atenas
y, ojo, fíjense, había desertado de la alianza con Atenas, lo que implicaba tratar de
separarse de la influencia de la potencia que era esta ciudad.
Bueno, pues el decreto que emite pericles fue para proibirle a Megara que atracar a sus
barcos en los puertos del imperio, a teniense lo que equivalía a proibirle comerciar
en los dominios de Atenas, porque, pues, los mayor parte de los barcos que atracaban
en estos puertos, pues eran barcos mercantes.
Megara, entonces, pidió ayuda a la alianza que encabezaba esparta, y ello fue lo que
desató la famosa guerra del pelo poneso.
Otra vez, se acusó a Aspacia de ser la instigadora de esta medida tomada por pericles,
y, por tanto, de ser culpable de provocar el conflicto bélico.
El argumento, según el comediógrafo Aristofanes, era que la amante del político había perdido
a algunas zetairas de su casa, bueno, Aristofanes llama prostitutas, porque unos comerciantes
megalenses las habían secuestrado.
ello hizo que Aspacia furiosa les solicitará pericles acciones contra Megara por este acto
de secuestro. Hay que decir que independientemente del papel que jugara a espacia en la declaración
de guerra y en el evento que desató todo el problema. Muchos creían que pericles
deseaba la guerra para distraer a los ciudadanos de las virulentas críticas que estaba recibiendo
él y las personas de su entorno cercano y que buscaba en cambio que lo vieran como el
único capaz de encabezar a la polis en una guerra contra el enemigo más poderoso de la
élady que era Esparta. Como fuera, en medio de los desastres de la guerra en el año 430 antes de
Cristo, se desató una virulente enfermedad dentro de la ciudad. Ante ella, callaron los dos hijos
legítimos de pericles uno detrás del otro y este a pericles abatido por el dolor, no solo de perder
a sus hijos, sino de haberse privado de una descendencia que perpetuar a su nombre,
solicitó que el hijo que tenía con la espacia fuera reconocido como ciudadano a pesar de ser
hijo de una extranjera y los ateniences, con padecidos con su situación, aceptaron a los
pocos meses en el 429 antes de Cristo, pericles también se contagió de la peste y murió.
Aspacia entonces se unió a un mercader de oscuro origen llamado Licycles, al que por cierto
ayudó a entrar en la vida política con sus dotes de oradora y del que tuvo un hijo. Pero pronto
este hombre también falleció en la guerra en el 428 antes de Cristo y entonces la pista
histórica de Aspacia se pierde a partir de ese momento. Es probable que muriera en el
404 antes de Cristo mismo año de la derrota definitiva de Atenas frente a Esparta.
De ser así, su muerte y la de su amigo Sócrates, acaisida poco antes, marcaron el inicio de la
decadencia de la democracia ateniense, así como el final de su hegemonía política y de su brillante
desarrollo cultural. De esta manera, desaparecía la única representante de su género que destacó
como un ser libre, inteligente e influyente en la agresia clásica.
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Gracias.
[Música]
Podcast Summary
Key Points:
Aspacia de Mileto fue una mujer inteligente y culturalmente formada que, en el contexto de la sociedad griega del siglo V a.C., enfrentó fuertes cargos de prostitución y manipulación política por ser extranjera y mujer.
Su relación con Pericles, el líder democrático de Atenas, fue clave, ya que él la tomó como concubina en lugar de casarse con ella, algo que violaba las normas de ciudadanía que él mismo había promulgado.
A pesar de las acusaciones, Aspacia era una figura intelectual influyente, organizando simposios donde se debatían temas políticos y filosóficos, y fue admirada por figuras como Sócrates y Esquines.
La sociedad ateniense restringía la participación de las mujeres en la esfera pública, relegándolas al hogar, pero Aspacia ejerció independencia económica y social como etaira, una profesión que combinaba belleza, cultura y libertad.
Se acusó a Aspacia de haber influido en decisiones políticas, como la guerra contra Samos, y de haber regentado un burdel, especialmente por su influencia en Pericles durante crisis políticas.
Estas acusaciones fueron difundidas mediante el teatro clásico, un medio de desinformación y calumnia común en la época, para debilitar a Pericles y a su entorno.
La guerra del Peloponés y la enfermedad que azotó a Atenas en el 430 a.C. intensificaron los riesgos y la desconfianza hacia Aspacia, y su hijo no fue reconocido como ciudadano por su condición de extranjera.
Tras la muerte de Pericles y la derrota de Atenas, Aspacia desaparece de los registros históricos, probablemente falleciendo en 404 a.C., marcando el fin de una era intelectual y política dominante en la Grecia antigua.
Summary:
Aspacia de Mileto fue una figura destacada en la antigua Grecia, conocida por su inteligencia, cultura y influencia intelectual en Atenas durante el siglo V antes de Cristo. Aunque era extranjera y mujer, se convirtió en concubina del líder político Pericles, uniendo sus vidas en un momento de gran poder político. Sin embargo, su relación fue objeto de fuertes críticas y acusaciones, como ser dueña de un burdel o influir en decisiones bélicas como la guerra contra Samos, lo que generó una campaña de calumnia a través del teatro.
A pesar de esto, Aspacia era una figura influyente, organizando salones intelectuales (simposios) donde se discutían temas políticos y filosóficos, y fue admirada por figuras como Sócrates y esquines. La sociedad ateniense, con su estricta división de género y ciudadanía, marginaba a las mujeres, haciendo que Aspacia, como etaira, tuviera un espacio de libertad económica y social. Su hijo, nacido fuera de la ciudadanía, fue reconocido como ciudadano solo años después, y su figura se vio afectada por los conflictos políticos y la peste que devastó Atenas.
Al final, con la muerte de Pericles y la caída de Atenas frente a Esparta, Aspacia desaparece de los registros históricos, simbolizando el fin de una era de florecimiento intelectual en la Grecia clásica. Su historia refleja las limitaciones impuestas a las mujeres en la antigüedad, pero también su capacidad para influir en el pensamiento político y cultural.
FAQs
Aspacia de Mileto fue una mujer inteligente y culta que se convirtió en concubina del político Pericles, líder de Atenas en el siglo V a.C. Fue reconocida por su conocimiento y belleza, y tuvo un influjo significativo en las decisiones políticas de su época.
Pericles no pudo casarse con Aspacia porque era extranjera, y en Atenas se exigía que los hijos nacidos de matrimonios entre atenienses y extranjeros no tuvieran derechos de ciudadanía. Esto era una ley que Pericles había impulsado.
Las etairas eran mujeres que vivían fuera del ámbito doméstico y tenían independencia económica y social. Organizaban simposios intelectuales con políticos, filósofos y artistas, donde se debatían temas culturales y políticos.
Se le acusó de ser dueña de un burdel y de influir negativamente en Pericles para que Atenas entrara en guerra con Samus. Estas acusaciones eran parte de una estrategia para dañar a Pericles, ya que su relación con una extranjera era considerada sospechosa.
Pericles defendió a Aspacia ante los tribunales, recurriendo a lágrimas y súplicas para lograr su absolución. Aunque fue un esfuerzo emocional, el tribunal aceptó su favorabilidad y la liberó de las acusaciones.
La relación fue un punto de tensión entre la democracia ateniense y las tradiciones morales. Aunque Pericles fue un líder influyente, su vinculación con Aspacia generó críticas que se usaron para desestabilizar su imagen pública.
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