En esta reflexión, William Arana explora la promesa de Números 6:25, donde Dios hace resplandecer su rostro, muestra su bondad y sonríe sobre sus hijos. Usando diferentes traducciones bíblicas, el autor invita a preguntarse qué acciones hacen sonreír a Dios y cuáles lo alejan de nuestra vida. Señala que el primer propósito debe ser agradar a Dios, no a nosotros mismos, y que esto requiere un cambio diario en nuestra conducta, dejando atrás actitudes negativas como el mal genio, la irresponsabilidad o el pecado. Para ilustrar esto, recuerda la historia de Noé, un hombre que, en medio de un mundo moralmente corrupto, fue un placer para Dios y por fe construyó el arca, salvando a la humanidad. Gracias a Noé, Dios prometió no destruir la tierra, y por eso hoy seguimos vivos. El mensaje concluye que, aunque el mundo actual puede estar peor que en tiempos de Noé, Dios nos da la oportunidad de escuchar esta dosis para cambiar y hacerlo sonreír. La tarea más importante es descubrir cómo agradar a Cristo y pedirle que nos muestre qué ajustar, para que su rostro resplandezca sobre nosotros y recibamos su misericordia y bendición. Finalmente, se anima a cada persona a declarar que Dios la mira con agrado y a vivir con el objetivo de alegrar el corazón de Dios cada día.
Pero Dios nos ama tanto que nos permite escuchar esta dosis, para que hagamos cambios, para que nosotros le demos placer y lo hagamos sonreír,
que tenemos que ajustar en nuestra vida para hacerle sonreír. Ese debe ser nuestro primer propósito, recuerda, agradar a Dios.
La Dosis Diaria
Con William Arana
Para que juntos comencemos a vivir
Hola, bienvenido a esta Dosis Diaria. Estoy mirando varias versiones de la Biblia sobre un verso, sobre una cita bíblica que quiero regalarte hoy.
Hoy yo creo que Dios nos regala, más que yo a ti. Dios nos regala esta cita, esta promesa. Está en Número 625.
Búsquela, subrayela, resáltela, publíquela y vívala. ¿Sabes qué dice Número 625?
Dice, el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia. Yo recibo esa palabra para mí.
La estoy leyendo.
En la Biblia, lenguaje actual. Hay diferentes versiones de la Biblia, como ya te lo he dicho en otras oportunidades.
Dios habla hoy. Otra versión, la misma cita de nuestro manual de instrucciones. Dice, que el Señor te mire con agrado y te muestre su bondad.
Qué hermoso, ¿no? Qué hermoso es que Dios nos mire con agrado y nos muestre su bondad. Su bondad siempre va a ser hermosa, va a ser lo mejor.
Pero quiero que leamos ahora la nueva traducción viviente. Mira lo que dice, que el Señor sonría sobre ti y sea compasivo contigo.
Que el Señor sonríe.
Sonría sobre mí. Entonces, esto me puso a pensar para esta dosis, para este mensaje que Dios quiere darnos a través de su palabra y a través de estos audios que día a día te envío.
¿Qué hace sonreír a Dios, William? Eso me pregunté. ¿Qué puede hacer sonreír a Dios? ¿Qué hace que Dios sonría?
Entonces, como uno humaniza a Dios, yo me imagino viéndolo sonreír. Pero claro, tú tienes un concepto de Dios, yo tengo el mío. Entonces, vamos a respetar esos conceptos.
Pero, ¿sabes? Hacer sonreír a Dios.
Eso me hace pensar muchas cosas. Porque cuando yo leo la nueva traducción viviente, yo le estoy diciendo al Señor, o tú o yo, le podemos decir, Señor, sonríeme.
Que yo sea ese siervo tuyo, ese hijo tuyo, que tenga esa forma correcta de vivir. Eso hace sonreír a Dios.
Creo que si nosotros, en el día a día, hacemos sonreír a Dios, es cuando vemos que realmente nuestra vida ha tenido un cambio.
Es cuando realmente comprendemos que no somos iguales a como fuimos ayer. Que realmente Dios está haciendo cosas en nosotros.
Tal vez antes éramos groseros. Tal vez antes éramos mala paga. Tal vez antes éramos irresponsables. Tal vez antes hacíamos daño a nuestro cuerpo con cosas que no agradaban a Dios.
Muchas cosas. Tú sabes qué es lo que hace que Dios no te mire con agrado. Qué es lo que hace que no se cumpla esa promesa en tu vida.
Que se resplandezca el rostro de Dios sobre tu vida. Imagínate, que se resplandezca Él en mí. ¿Qué hace que se aleje la bendición de Dios en otras palabras?
Pues mi forma de vivir diaria. ¿Cómo estoy viviendo? Eso es lo que tú tienes que preguntarte hoy. ¿Cómo estás viviendo para que Dios no se aleje de ti?
Por eso, hoy, la sonrisa de Dios debe ser el objetivo principal tuyo y mío. No es solo para ti, es para mí también.
Agradar a Dios. Ese debe ser el propósito mío. Agradarlo. La tarea más importante es descubrir día a día cómo agradas a Dios.
Cómo lo haces sonreír. La Biblia dice que tenemos que averiguar qué agrada a Cristo y luego hacerlo.
Pero la Biblia también me da claros ejemplos de vidas que dan placer a Dios. Y voy a centrarme un poquito en la vida de un hombre que se llamaba Noé.
En los días de Noé, hace mucho, mucho tiempo, el mundo entero se había vuelto moralmente terrible. Nada lejano a nuestros días. Y tal vez esta vez estamos peor que en los días de Noé.
Pero hablemos un momento de esa época. Vayámonos allá. El mundo entero se había vuelto moralmente terrible. Estábamos en quiebra delante de Dios. ¿Por qué? Porque el ser humano vivía para su propio placer.
Igual a hoy en día, ¿cierto? No al placer de Dios. No para hacerlo sonreír. Dios no podía encontrar a nadie en la tierra interesado en complacerlo. Y esto le molestó a Dios. Le afligió, dice la palabra, y lamentó haber hecho al hombre. Tremendo que Dios haya lamentado haberte hecho a ti o a mí. ¿Qué estará pensando Dios de ti hoy? ¿Qué pensará de mí hoy Dios? Dios se disgustó tanto en esa época con la raza humana que consideró eliminarla. Pero hubo un hombre que hizo sonreír a Dios.
Noé fue un placer para el Señor. Entonces dijo Dios, este hijo, este hombre, esta persona me da placer, me hace sonreír. Así que voy a comenzar de nuevo con su familia. Y lo hizo. Se agradó Dios. Y dice la palabra de Dios que Noé fue un hombre que agradó a Dios, que le hizo sonreír, que por fe hizo una barca, aún sin saber que era ser una barca. Hizo un gran cajón de madera y salvó la humanidad. Y dice Dios que después de haber hecho esto, de haber acabado con todo, se agradó en esa persona.
Y dijo nunca más voy a maldecir la tierra. Y por eso hoy estamos vivos tú y yo. Porque Dios prometió no volvernos a destruir. Creo que hoy estamos peor que en la época de Noé. Pero Dios nos ama tanto que nos permite escuchar esta dosis. Para que hagamos cambios. Para que nosotros le demos placer y lo hagamos sonreír. Porque debido a que Noé trajo placer a Dios, tú y yo estamos vivos hoy.
Mi tarea más importante, tienes que decirlo. Hoy mi tarea más importante es descubrir cómo agradó Dios. Averigua. Mira. Dile Señor muéstrame que tengo que cambiar. Y Dios lo va a hacer. Ese mal genio, esa gritadera, esa forma de proceder día a día. Dios quítame de la maldad, dile. Quítame del pecado. Quítame tantas cosas que me hacen daño. Yo quiero agradarte, quiero hacerte sonreír. Porque hoy Señor, yo creo que esa palabra que tú tienes para mi vida se vuelve realidad. Dios mío, haz resplandecer tu rostro sobre mí y ten misericordia de mí.
Dile eso. En el nombre de Jesús, el rostro de Dios resplandece sobre ti. Y viene la bendición. Lo creo. Para que Él te mire con agrado y te muestre su bondad. Te mando un abrazo y te bendigo en este día. Vamos a hacer sonreír a Dios.
CC por Antarctica Films Argentina
Podcast Summary
Key Points:
La cita bíblica de Números 6
El mensaje central es descubrir cómo hacer sonreír a Dios, priorizando agradarle como propósito principal de vida.
Se enfatiza la necesidad de cambios personales para alejar comportamientos que desagradan a Dios, como la grosería, la irresponsabilidad o el daño al cuerpo.
El ejemplo de Noé muestra que, en un mundo corrupto, él agradó a Dios y salvó a la humanidad, lo que asegura la promesa divina de no destruir la tierra.
La tarea diaria es preguntarse cómo vivimos y pedir a Dios que nos muestre qué ajustar para que su rostro resplandezca sobre nosotros.
Summary:
En esta reflexión, William Arana explora la promesa de Números 6:25, donde Dios hace resplandecer su rostro, muestra su bondad y sonríe sobre sus hijos. Usando diferentes traducciones bíblicas, el autor invita a preguntarse qué acciones hacen sonreír a Dios y cuáles lo alejan de nuestra vida. Señala que el primer propósito debe ser agradar a Dios, no a nosotros mismos, y que esto requiere un cambio diario en nuestra conducta, dejando atrás actitudes negativas como el mal genio, la irresponsabilidad o el pecado.
Para ilustrar esto, recuerda la historia de Noé, un hombre que, en medio de un mundo moralmente corrupto, fue un placer para Dios y por fe construyó el arca, salvando a la humanidad. Gracias a Noé, Dios prometió no destruir la tierra, y por eso hoy seguimos vivos. El mensaje concluye que, aunque el mundo actual puede estar peor que en tiempos de Noé, Dios nos da la oportunidad de escuchar esta dosis para cambiar y hacerlo sonreír.
La tarea más importante es descubrir cómo agradar a Cristo y pedirle que nos muestre qué ajustar, para que su rostro resplandezca sobre nosotros y recibamos su misericordia y bendición. Finalmente, se anima a cada persona a declarar que Dios la mira con agrado y a vivir con el objetivo de alegrar el corazón de Dios cada día.
FAQs
La cita principal es Números 6:25, que dice: 'El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y tenga de ti misericordia'.
Significa que Dios te mira con agrado, muestra su bondad y es compasivo contigo, como una promesa de bendición.
El primer propósito debe ser agradar a Dios y hacerlo sonreír a través de nuestros cambios y forma de vivir.
Noé es un ejemplo de alguien que hizo sonreír a Dios en una época de maldad, y por su fe y obediencia, Dios salvó a su familia y prometió no destruir la tierra.
Debemos preguntarnos cómo estamos viviendo, cambiar lo que desagrada a Dios (como el mal genio o el pecado) y buscar agradarlo día a día.
Cuando Dios resplandece su rostro sobre nosotros, viene su misericordia, bondad y bendición sobre nuestra vida.
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