Adictos a la dopamina: los iPad-Kids ya son adultos
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Este episodio analiza cómo los "iPad Kids", la primera generación criada con pantallas desde su nacimiento, enfrentan ahora las consecuencias en su vida adulta. Jóvenes como Marta, Eva, Pablo y Sandra comparten su experiencia: crecieron sin supervisión parental en el uso de dispositivos, lo que ha derivado en una dependencia casi automática de estímulos digitales. Relatan dificultades para concentrarse, necesidad de tener contenido de fondo mientras realizan otras actividades, y una sensación de vacío cuando las pantallas desaparecen. El periodista Carlos del Castillo explica que la neurociencia ha demostrado que las redes sociales alteran el cerebro adolescente, generando adicción a la dopamina, cambios estructurales y comportamientos impulsivos. Se compara el teléfono inteligente con una "jeringuilla moderna" que administra dopamina digital, similar al efecto de una droga. Además, se señala que la personalización algorítmica y la economía de la atención hacen que estos dispositivos sean mucho más adictivos que la televisión, ya que conocen al usuario en profundidad. Ante esta realidad, algunos jóvenes buscan la desintoxicación digital, aunque reconocen la dificultad de escapar de un sistema diseñado para captar su atención. El episodio concluye con una reflexión sobre la necesidad de regular el uso de pantallas en menores, advirtiendo que la tecnología, pese a sus beneficios, ha generado una crisis de atención y bienestar emocional.
Tuvieron pantallas desde que nacieron y ahora han crecido. A travésaron una adolescencia con redes sociales son los primeros adultos que saben lo que lado Pamina digital hace con nuestro cerebro. Soy Juan Luzanche. Hoy en un tema al día, adictos a la madopamina. Los iPad Kids, ya son adultos. Para saber lo que las redes sociales encontról hacen con un cerebro adolescente podemos leer estudios científicos, pero también podemos escuchar. Escuchar las reflexiones adultas de unos niños que se gríaron entre pantallas, de unos adolescentes que tuvieron móvil y que ya son adultos. Hola, soy Marta. Tengo 24 años y creo que soy un poco iPad Kids. Marta dice que es una iPad Kids, o sea una niña criada con una tablet, con una iPad encima. Es un término que nos inventamos nosotros. Se usa para definir a esa generación nacida a partir más o menos de 2010, el año en el que Apple lanza el iPad. Hola, soy Eva. Tengo 24 años. Yo normalmente me suelo poner algo de fondo y a sea YouTube una serie, sobre todo cuando estoy comiendo o cenando en mi casa, obviamente. Estos días se habla mucho de si limitaron o no el uso de redes sociales a menores de 16 años y vuelve a surgir el debate de los móviles y de las pantallas en los niños. Hablamos de los riesgos, del efecto que pueden producir en ellos, así como en el plano teórico, como si no hubiera ya adultos que pueden echar la vista atrás y reflexionar sobre su vida entre pantallas. Hola, soy Pablo. Tengo 22 años y soy un iPad Kids. Evidentemente el iPad es un símbolo. Un símbolo de todas esas pantallas que esos niños vieron mientras comían, o antes de dormir, o para dejar a sus padres tranquilos cuando están con otros adultos o haciendo algo en casa. Representa a tantas otras pantallas y al uso que se hace de ellas aunque como veremos, no todas son iguales. Soy Sandra, tengo 24 años y soy iPad Kids. Así que tenemos a Sandra, a Pablo, a Eva y a Marta. Son jóvenes adultos que seguro que nos podrían ayudar a hacer 100 capítulos sobre lo fascinante que puede ser útil y constructivo, un mundo conectado. Pero el debate ya no es ese, eso ya lo sabemos. El debate es si hay que regular ese mundo ponerle límites al menos en la edad más vulnerable. ¿Qué opinan ellos? ¿Cómo recuerdan ahora con ojos adultos a aquellos años? Yo era con mis amigas, hablo de todo lo que hacíamos en el móvil. Todas las páginas en la que entrábamos en y todo lo que leíamos y veíamos en general. Y es cierto que ahora nos reimos y nos aguardamos de todo, pero sí que nos damos cuenta de que estamos muchísimo tiempo, nunca había ningún tipo de supervisión. Y hoy en día es cierto que muchos tenemos un problema a la hora de dejar el teléfono e intentar un poco despejarnos y hacer todas cosas aparte. Incluso esto llevado a vitos sociales cuando te reguenes con tus amigos o estas, te le ven un cumpleaños o algún tipo de evento relacionado, es inevitable no gojar el móvil. Mis amigos, creo que gran parte de mis amigos, por no decir todos, y yo cogemos el móvil en algún momento para o bien revisar las redes o ver algún mensaje, incluso los temas de conversaciones que tenemos gira en entorno a algo que tiene que ver con una pantalla. En este episodio reflexionamos sobre lo que vive en ahora como consecuencia de lo que vivieron, de una infancia de una adolescencia con pantallas desde el principio y en general sin filtro. No recordo ningún tipo de control por parte de mis padres. De hecho, yo creo que hoy en día tampoco saben que es lo que hacía yo realmente, yo saben que ya me tiraba o era escuente de la foto con el móvil ahí en mi habitación, pero no sé si era un momento llegado a preguntarme como muchas preguntan que hacía, así que le responde a cualquier cosa, ver un vídeo o leer o algo así, y ya está. Yo siento que ahora está mucho más pensado, que los padres de ahora sí que piensan realmente en cuanto tiempo pasa a mi hijo en la pantalla, que es lo que está bien, no tengo una hermana que tiene hijos pequeños, y sí que está más atenta a cuanto tiempo pasan que es lo que está viendo, que es lo que está haciendo, aunque en hablan sí que lo tiene más controlado. Hablamos de personas que han crecido con una pantalla como estímulo directo o como acompañamiento de fondo, con esa serie que te sabes los diálogos de memoria o con algo puesto mientras haces otra cosa, y claro si estás acostumbrado a ese acompañamiento y ese acompañamiento desaparece, pues lo que aparece es la soledad. Es que siento que hay mucho silencio al montón de veces en las cuales estoy comiendo, incluso cuando estoy haciendo con el ordenador alguna cosa, me pongo en el móvil algo de fondo un vídeo, una serie y lo que sea, y al final como que tengo dos pantallas, a las que presto como atención, se me voy a olvidar no cuenta de que pasamos la serie, pues la miró un segundo y vuelvo rápidamente, a lo de tu ya es el ordenador o al móvil, pero si me da cuenta de que me cuesta sentarme y ver únicamente una sola cosa. Ahora mismo en la actualidad creo que siento la necesidad de tener algo de fondo, sea un música, sea un video podcast, y además lo hago de forma inconsciente, yo le doy al play y se queda de fondo y en el subconsciente algo estaré prestando atención, pero realmente lo utilizo, pues bien se va a cocinar, para vestirme, para lavarme los dientes y cuando me quiero dar cuenta he reproducido 20 minutos de ese fragmento que estoy viendo y en 20 minutos esto demasiado es cosa. Carlos del Castillo, hola. Hola, ¿qué tal? Carlos del Castillo es mi compañero del diario.es especializado en tecnología, vamos a acompañar la práctica, lo que nos dicen estos jóvenes que notan en su día a día con la teoría, que dice la neurociencia Carlos, que datos tenemos sobre el efecto permanente que produce las redes sociales en la mente de los adolescentes. Pues lo cierto es que en los últimos 5 o 10 años hay un badaje de estudios científicos amplísimo, que han documentado muchísimas evidencias de cómo afectan las redes sociales a los adolescentes. Y son temas que pueden ir desde la ansiedad, la depresión, una visión alterada de su propia imagen, hasta incluso producir cambios neurológicos en su cerebro, que les hacen, por ejemplo, ser hipercensibles a la aprobación o el rechazo de otros adolescentes, mucho más que personas que no han estado sometidas a esa carga de redes sociales durante su desarrollo conditivo. Y esos efectos ya conforman una personalidad, una configuración diferente para la vida adulta. Pues quizás uno de los efectos más problemáticos que han documentado este tipo de estudios, que el uso continuado de redes sociales durante el desarrollo conditivo influye en cómo se forma el cerebro. También se han hallado evidencias de cambios estructurales que se vinculan directamente a comportamientos más impulsivos y a dificultades en la toma de decisiones. Luego otra de los principales efectos que se suele comentar es la adicción a la dopamina. "Estoy tan acostumbrado a ver cosas tan rápido, que cuando quiero leer cosas fuera de las pantallas, ni mente directamente como que intenta hacer una ley de rápida sin detenerme a leer todo desde principio a fin". Es que el cerebro de los adolescentes se adapta muy rápido a la sobrestimulación constante de notificaciones, colores llamativos, luces brillantes, esteos efectos activan un área en el cerebro que se conoce como sistema de recompensa. Y producen esa recompensa, a ese pico de dopamina, que en un principio es placentero, pero como hablamos, el cerebro de los adolescentes se adapta muy rápido y desminuye las sensibilidades de estos receptores para que no vayan todo el rato sobre citados. Esto que es lo que ocurre, que luego se genera un déficit de dopamina. "Y yo creo que todo esto se traduce básicamente en que soy incapaz de concentrarme, o sea no me puedo concentrar durante más de diez, veinte minutos en una sola cosa. A veces inconscientemente no me den ni cuenta, vuelva a entender el móvil y vuelvo a entrar en un sitio y han porse un solo de minutos y lo dejo. Pés que después de eso vuelvo a través de la rato. Me de cuenta, cuando ya realmente llevo un rato, digo mierda, o sea que otra vez, sabes. Yo ahora mismo pienso en cómo lo hacía antes, cuando iba más a clase y eso y cuando era pequeña, hijo, padre, mía. O sea, tengo un problema porque es que soy incapaz". El menor ya no usa el móvil y las redes sociales para entretenerse, sino que lo usa para intentar corregir un desequilibrio químico que se está produciendo en su cerebro, que le impide disfrutar de las cosas como hacia antes, porque si recedores de dopamina han aprendido a que tienen que regularse para asumir menos solicitación. "No se estás describiendo básicamente lo que es el mono la adicción". Exactamente no quería ser tan específico, pero precisamente en el artículo que hemos publicado sobre esto en el diario.es, citamos a una de las psiquiatras de referencia de la universidad Stanford, que es uno de los núcleos ideológicos de Silicon Valley, dice, "Al igual que la jeringilla es el mecanismo de administración de drogas, como la heroína, el teléfono inteligente es la jeringilla moderna que administra dopamina digital a una generación conectada". exactamente el mismo efecto que una droga.
De hecho, nuestra compañera del equipo de un tema al día, Lucía Martín, sigue en TikTok a una chica que está haciendo vídeos de desintoxicación digital. Se llama "Bea Torne". Hola, bienvenidos al primer día de "Rihab". Vamos a aprender a desintoxicarnos de dopamina. Quiero aclarar que no hago estos vídeos desde el otro lado del puente, sino que esté todavía cruzándolo como todos nosotros. Me resulta como algo viante, de darme cuenta de lo adicta que estoy a la dopamina. Muchos somos conscientes, pero a la vez es como vale, ¿qué quieres que haga? Es que tengo móviles, que vivimos en la era de las pantallas que le hago, que puedo cambiar yo. Ahí es donde vamos a entrar. Y cosas podemos hacer nosotros para regular de nuevo en estos estimatorios. Poder así ser mucho más felices. Es que el problema de todo esto es que acabamos con una frustración vital que nos lleva la infelicidad. Carlos, escuchándote a ti a esta chica al resto de testimonios, no puedo evitar sentirme muy derrotado. Sé que me vas a entender hablando en estos términos sobre la tecnología, porque yo más que tú, pero somos de una generación muy ciberutópica. Yo entiendo que también empezaste a hablar de tecnología fascinado por la tecnología y no tanto para luchar contra sus efectos. Y fíjate dónde estamos. Es frustrante, porque la tecnología digital nos ha traído algunas de las herramientas más maravillosas que ha dado el ser humano, pero nos han hecho pagar por ellas un precio muy alto. Al principio, sus diseñadores sabían que no íbamos a pagar por ellas, porque no conocíamos su potencial. Entonces tuvieron que buscar un modelo de negocio que monetizar a su uso sin pedirnos dinero. Eso ha desembocado en la lógica de la economía de la atención, en la que estas plataformas ganan más dinero, cuanto más tiempo pasemos en ellas para mostrarnos más anuncios. Y ganan más dinero cuanto más sepan de nosotros, porque más personalizarán los anuncios y más efectivos serán a la hora de que nosotros hagamos clic en ellos. Se han profesionalizado y modernizado tanto que se han convertido en una enorme industria que produce daños enormes como estamos documentando ahora mismo. Sí, que tengo un amigo que ya se llevó un ordenador a un viaje, porque tenía que dar una película antes de dormir y hacer la ponía solo para el fondo. Tengo la que era mi compañera de pisos, es verdad que para ir a dormir todas las noches se ponía una serie, una que ha visto mil millones de veces, pero siempre se la ponía como de fondo y se dormía. Lo que nos describen aquí Marta lleva Carlos es una relación casi de regulación emocional, si el uso de la pantalla no para estimularnos con algo nuevo, sino para aturdirnos, con algo que ya hemos visto con un escuro infinito de cosas que en realidad no nos importan casi nada. Esto podría tener relación con el tabaco. Hay una macrodemandana en Estados Unidos contra las principales redes sociales en la que los fiscales denominan a este momento de la historia, el momento tabaco de las redes sociales. Precisamente, por eso, porque han detectado que tienen ese uso para regular nuestras emociones, para calmarnos un uso prácticamente adictivo. Bueno, estoy seguro de que mucha gente nos está escuchando y puede pensar, a ver esto, esto ya pasa la cola tele, todos hemos visto la tele o serie antes de ir a dormir y nos hemos quedado dormidos en el sofá y nos han tenido que llevar de pequeños o avisar ya de mayores para irnos a la cama, porque no es igual. Yo creo que la comparación con la tele es súper interesante, porque además no es que se parezcan a la tele, es que son mucho más potentes que la tele, porque la televisión no te conoce. Sabe muy poco sobre ti, sin embargo, un teléfono inteligente simplemente porque tú consumas contenido a través de su pantalla, sabe perfectamente una serie de patrones, como por ejemplo, si estás cansado, que ahora es, que nivel de actividad tienes a la hora de consumirlo. ¿Cuánto tiempo pasas viendo determinado tipo de contenido? Entonces, esa diversidad ha generado en mí que realmente no sé para lo que quiera ver y cuando entra en mi móvil o en mi ordenador me pierda, es sobre lo que quieres coger para ver. Entonces, al final no prestas la misma atención que prestaba antes. Todos estos factores pueden inferir tu estado de ánimo, tu condición sexual, tu bagaje político, con qué tipo de ideas simpatizas, qué tipo de ideas te enfadan, porque ellos saben que el contenido del comentario que estás publicando en cada tipo de vídeo, y si es positivo o es negativo. La personalización, después de esos 20 años de economía de la atención, está en grande y el refinamiento de las tecnologías que usan estas plataformas, está en extremo que nos conocen al dedillo. Entonces pueden prepararnos una dieta informativa que se adapta absolutamente a nuestros gustos. No es lo mismo que la tele, que llega a un momento en que incluso la mejor novela, la mejor serie, puede que te llega a burril, porque no conectes con el personaje que está en ese momento, porque simplemente es un consumo más pasivo, no requiere nada a ti y te duermes. Y sin embargo, en determinados aspectos, como decimos, está más regulada que las redes sociales y las plataformas digitales. La última Carlos, yo llevo mal lo de generalizar con la tecnología, así que te tengo que preguntar. Si tiene sentido que en medio de todo este debate sobre los adolescentes y la tecnología sea más igual de restrictivos, contiktok que con una serie o con un ordenador igual que con un móvil. Pues es una pregunta muy interesante, porque yo creo que sí que el soporte en el que consumamos el contenido afecta mucho. Por ejemplo, un ordenador de sobremesa no puede llegar a conocerte tanto como un teléfono inteligente, porque la navegación es distinta, la intelectuación es distinta y también el chute opamina que puede ir dándote cada plataforma es diferente porque está muchísimo más perfeccionado para la pantalla del teléfono. Por ejemplo, esto lo pueden ver muy claramente las familias que hayan tenido hijos que se lleven al mejor 10 años en edad que sean casi de diferentes generaciones y que uno haya crecido con esa práctica digital que era utilizar el ordenador solo en el salón de casa, una hora al día o dos y el menor que ha crecido ya con el móvil desde los 12 o 13 años en el bolsillo. ¿Y qué tipo de comportamientos tienen cada uno hacia la tecnología? Luego aquí también entra el recurso subjetivo de que está siempre disponible. Al llevarlo en el bolsillo pues funciona efectivamente como la cajetilla de tabaco. En un momento en el que necesitas esa regulación emocional los sacas y puedes tener unadosis. Hay diversos estudios también que han documentado como incluso muchas personas llegan a sentir cuando están estresadas que el teléfono móvil les vibra en el bolsillo y es mentira. Es su cuerpo pidiendoles que se regulen y haciendoles sentir una vibración en el bolsillo que realmente no existe por eso hay gente que lo saque y dice "pero si no tengo nada, es toda una construcción cerebral, conductual que a base de pues ya son décadas de uso continuado a generar este tipo de comportamientos en nosotros". Me acaba de dar un escalofrío Carlos porque eso del móvil vibrando que entregarán no vibra porque no lo tienes en el bolsillo me ha pasado durante años ya no afortunadamente. Carlos del Castillo compañero muchas gracias. A vosotros. Esto es un tema al día, el podcast del diario.es. Si te gusta lo que hacemos necesitamos tu apoyo. Acesocio, acesocia en el diario.es/unsocioaldía. Este podcast lo producen Carmen Yvanyet, Marcos García Santoj, Lucia Martin y Fascum Perez. El montaje es de Pedro Nogales. Yo soy Juan Luzanchet. Mañana otro tema.
Podcast Summary
Key Points:
Los "iPad Kids" (nacidos alrededor de 2010) son ahora adultos que reflexionan sobre su infancia y adolescencia con pantallas y redes sociales sin supervisión.
Estudios neurocientíficos documentan cambios estructurales en el cerebro adolescente por el uso continuado de redes, generando adicción a la dopamina, impulsividad y dificultades de concentración.
Los testimonios describen incapacidad para concentrarse, necesidad constante de estímulos de fondo (series, vídeos) y comportamientos adictivos similares a los de una droga.
La economía de la atención y la personalización algorítmica hacen que los teléfonos inteligentes sean más adictivos que la televisión, comparándose con el "momento tabaco" de las redes sociales.
Se propone la desintoxicación digital como posible solución, pero persiste la frustración ante la omnipresencia de las pantallas.
Summary:
Este episodio analiza cómo los "iPad Kids", la primera generación criada con pantallas desde su nacimiento, enfrentan ahora las consecuencias en su vida adulta. Jóvenes como Marta, Eva, Pablo y Sandra comparten su experiencia: crecieron sin supervisión parental en el uso de dispositivos, lo que ha derivado en una dependencia casi automática de estímulos digitales. Relatan dificultades para concentrarse, necesidad de tener contenido de fondo mientras realizan otras actividades, y una sensación de vacío cuando las pantallas desaparecen.
El periodista Carlos del Castillo explica que la neurociencia ha demostrado que las redes sociales alteran el cerebro adolescente, generando adicción a la dopamina, cambios estructurales y comportamientos impulsivos. Se compara el teléfono inteligente con una "jeringuilla moderna" que administra dopamina digital, similar al efecto de una droga. Además, se señala que la personalización algorítmica y la economía de la atención hacen que estos dispositivos sean mucho más adictivos que la televisión, ya que conocen al usuario en profundidad.
Ante esta realidad, algunos jóvenes buscan la desintoxicación digital, aunque reconocen la dificultad de escapar de un sistema diseñado para captar su atención. El episodio concluye con una reflexión sobre la necesidad de regular el uso de pantallas en menores, advirtiendo que la tecnología, pese a sus beneficios, ha generado una crisis de atención y bienestar emocional.
FAQs
Son la generación nacida a partir de 2010, criada con tablets y pantallas desde pequeños, ahora adultos jóvenes que reflexionan sobre el impacto de la tecnología en sus vidas.
Provocan ansiedad, depresión, cambios neurológicos y una mayor sensibilidad a la aprobación o rechazo social, además de dificultades de concentración y toma de decisiones.
Compara el teléfono inteligente con una jeringuilla que administra dopamina digital, similar a una droga, creando un desequilibrio químico que lleva a usar el móvil para regular emociones.
Las redes sociales son más potentes porque personalizan el contenido según tus patrones, emociones y gustos, mientras la televisión es un consumo pasivo sin esa capacidad de adaptación.
Recuerdan que no había supervisión de sus padres sobre el uso del móvil, y ahora creen que los padres actuales están más atentos al tiempo y contenido que ven sus hijos.
Porque ambos se usan para regular emociones de forma adictiva, y en EE.UU. hay una demanda contra las redes sociales por este motivo, llamándolo 'el momento tabaco de las redes sociales'.
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