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177. A los 9 años me secuestraron y me entrenaron para matar | Beto

from Penitencia

49m 26s

177. A los 9 años me secuestraron y me entrenaron para matar | Beto

La historia de Alberto es un testimonio doloroso de cómo la violencia estructurada desde la infancia —abandono, violencia física, falta de cuidado y ausencia de protección— transforma la identidad de un niño en un adulto que vive en constante sobrevivencia. Desde su infancia en una casa hogar y su posterior traslado a la calle, Alberto fue expuesto a condiciones de vida extremas, donde la violencia se convierte en norma y el trabajo de supervivencia se vuelve obligatorio. A los ocho años, ingresa al sistema de secuestro y sacrificios, donde aprende a matar y a vivir dentro de estructuras de poder que lo usan como herramienta. Aunque nunca se arrepiente de lo que hizo, sí siente culpa por haber perdido la oportunidad de estudiar y vivir una vida alternativa. En la cárcel, encuentra un espacio de estabilidad, pero su historia sigue marcada por el trauma, la soledad y la ausencia de compasión. Su experiencia revela que el sistema institucional no solo perpetúa la violencia, sino que la normaliza, convirtiendo la violencia en un mecanismo de supervivencia. Alberto se enfrenta a la pregunta central: ¿cómo se puede salir de un sistema que te hace creer que el daño es una forma de existir? Su respuesta es que, aunque no puede cambiar el pasado, puede elegir no vivir en el ciclo de la violencia. Su historia es un llamado a reconstruir las estructuras que permiten que niños y jóvenes crezcan en violencia y sin protección, y a reconocer que la verdadera penitencia no está en pedir perdón, sino en construir un futuro donde la vida no sea un acto de supervivencia.

Transcription

7214 Words, 36960 Characters

Spanish
Penitencia a través de fundación reinserta apoya a niños y niñas en contacto con la violencia. [Música] Vidas que empiezan sin nombre, sin cuidado y sin nadie que marque un imite entre el daño y la normal. La historia de Beto nos obliga a mirar que pasó cuando crecer significa adaptarse a la bandona. Cuando la calle se vuelve escuela y la violencia deja de ser una excepción para convertirse en la reggaña. No desde el juicio rápido ni desde la compasión fácil sino desde una pregunta que está bien más incómoda. ¿Cómo se forma una identidad cuando un cabo hubo un lugar seguro al cual volver? En este episodio escuchamos a un hombre que desde el penal intenta reconstruir su historia sin pedir absoluciones. Su testimonio también está en la bandona institucional, la normalización del daño y las decisiones que se toman cuando sobrevivir es lo único que realmente importa. Aquí buscamos entender qué ocurre cuando el silencio de la violencia repetida y la ausencia total de intervención empujan a alguien cada vez más lejos, hasta que regresar parece imposible. Esto es penitencia, gracias por escuchar. Si este episodio te confronta o te incomoda que a ti suscríbete y acompañanos aún por tantos historios por montar. Alberto, bienvenido a penitencia. Gracias. Gracias por estar aquí. Gracias por la confianza. Gracias por atribarte a hacer algo muy valente porque tu historia es muy dura. A mis ojos muy injusta. Yojalá que historias como en las tuyas nos hagan reflexionar como su velocidad fallamos un chico. Todos, todos. Vamos a empezar desde el principio. Altos y bajos. Altos y bajos y en duda. Pero cuéntame desde el principio, cuéntame tu infancia. Que te puedo decir, Manita, yo no tengo familia. La roca que me tuvo en su vientre me tiró ahí en Tlalpan, como peor. Como 15 días de nacido, ahí en Tlalpan hay una casa hogar, ahí me tiró. Hasta los cinco años que un culero me adopto con su esposa. Ahí del Diff. No, era un particular. Y a los cinco años me da adoptar en a mí. El culero es y su esposa. No nos caen bien. Lo maté. Cuéntame cómo fue tu vida con tus papas adoptivos. Un año nada más duré con ellos, de los cinco años a los seis años. Cuando llegamos a la primer día de su casa me compran unos pescuesos de la rosticería. Y pues yo chama el copiente, pues no sabía comer, ¿no? Y como nada más le quita el cuervito, pues me dio una verdad. Y me amarró y me encanté no con el perro, ¿no? Y si estuve un año me vio. No, no. Para los cinco años. Me partía mi madre, ¿no? Me encanté nada. Me pico. No, vamos a aguantar un año, Manita ahí. Me salió a la calle. ¿Cuál era subjetivo? ¿Qué te decía? ¿Por qué te. Por la culera de su esposa, como no pudo tener hijos, pues yo fui pagado, ¿no? Pero ni pedo, eso es una historia que me tocó vivir. Nada más. Me salí. De logros descapar. A los seis años. ¿Cómo logros descaparte? Me mandaron por nuestro estado a hacer un 15 de septiembre. La señora que le ayudaba a la ruca esa no fue. Y bien desesperada y con miedo de que ese huiler rodaba en su madre. A mí le pegaba ella. Sí, sí. Y nunca me creyó. Nunca. ¿De qué? De que me coge algo y ese. ¿Y tú se lo dijiste? Sí, mira. Bueno, la cama se llena de sangre. Y a mí me abastó. ¿Crees que no me iba a creer? ¿Era el miedo, ¿no? A los seis años. Vale. Vale, yo me aguanté y me salí. ¿No? Es muy chiquito. Sí. Muy chiquito. Me encontré un super amigo. En paz descanso. Me salí hasta la calle. Sí. Me senté en los camiones. A fuera ahí en Tacuballa. Te estoy hablando del distrito. Yo soy del distrito. No. Me senté a fuera ahí en Tacuballa. Y se acercó un huello y me dijo que transsa casas. Nada. No chillando, pues morro, seis años. Sin conocer a nadie. Y le dije que me había escapeo de mi casa. Y me llevó a su coladera, no? Observatorio. Ahí estuve con él. Un año. Después, pues. Vigue la ganancia de dinero. ¿Cómo fue vivir en una coladera para ti? ¿Qué recuerdos tienes de.? ¿Perdera mi familia, no? Por primera vez te hubiste una familia. ¿Entre comillas? ¿Entre comillas? ¿Entre comillas? Porque realmente, pues cada quien está en su pedor, ¿no? Una droga en los otros, cada quien no en su pedor, ¿no? Te te cuida a tu. Ahí no hay nadie. Si te enferma, si se te cura, chillido, si te mueres. Nadie en te llora, manita. Somos perros de la calle. ¿no? Hasta los ocho años que me fui a la merced, coladera 16, de ahí estuve. ¿Cómo no? ¿Cómo la un día para ti ya viviendo en la calle después de que te escapaste? Estaba tembrano de la coladera. Me salía y empezaba a lavar los camiones. Ahí sí empecé, lavando camiones. Me mandaban por la marihuana. Empecé a formar marihuana. Llegaba a la coladera y las rucas estaban cocinando y llegaba con cualquier resto, ¿no? ¿Qué tripas de pollo, cualquier bícera? ¿Y ahí comíamos? ¿Se será mi familia? A los siete años me fui para la merced, ahí conocía mis mejores amigos. Tenía en 50, 60, 70, 80 años. Ese era mis amigos, manita. ¿Y si eran tus amigos? Mucho, ese amigote. ¿Qué no estén? Yo sé que está enchido. Cuéntame de ellos. Llegaba a los siete años a la merced y no conozco a nadie. Y me siento en una banca. Y en frente de mi avión es cuadrón de la muerte en aquellos en tiempos. Ota ya no es. Y me hice ni tú que chamaco. La calle tiene dueño. Yo lo sé, y mal la coladera. Y si luego lejan de vivir, me lo tuve que ganar, nada es de agrade. Pero esos rucos me enseñaron a leer. Me enseñaron a secuenta. Me enseñaron que el dinero es para dos cosas. Para desmadrarte y para disfrutar. Y yo lo quise disfrutar. ¿Cómo empezaste a ganar dinero? Era niño dragón. ¿Qué significa eso? Lanzaba fuego. Cuando las ventanas de los carros estaban abiertos, les robaba las bolsas. Lo que pudiera. A los nueve años conozco a una niña llamada. Era más gran de que yo. Su papá la vió, su aguelo la vió. Y llegó ahí. Se hizo mi noviésita, ¿no? Los nueve años. Sí. A los tres, cuatro meses después de que yo la conocí, no se cuestran. Una perreira como a diez culeros. Y a mi novia y otro novia. Y no se van a un agua. Una bodega se podría decir. Ahí me tienen un año, tres meses. No nada más a mí. A bouticuleros y culeras haciendo ejercicio, dañándote tu mente. Dicéndote que tú eres una mierda no servías para nada. ¿Quiénes eran estos de la perreira o cuál era el objetivo de teneros ahí? Voy para allá, voy para allá. Cuando yo llegó a ese lugar, cuando llegamos, nos empiezan a una. ¿Puros niños? Sí. Nos empiezan a maltratar. Nos empiezan a decir que para pronto, pues estamos entre a sus huevos de esos hueyes. Y si no hacemos nada, pues no se me anamata. Y así fue manita. Nos empiezan a hacer ejercicio, a poner ese ejercicio. Nos empiezan a leer. Nos empiezan a poner cubiertos, a saber a comer con ellos. Podéis expresarnos. Así duré un año, tres meses. En ese año, tres meses, nunca me bañé. Así como "caba y me abrazí, costrólo apestoso". Después de un cierto tiempo, mi no visita no aguantó el ejercicio y lo mataron. Todos los balecitos que no aguantaban, los mataban. Y en el madrugada los íbamos a tirar la clalpa. Los perros no tenían dueño. Nadie nos reclama. Muchos de los niños seguramente ni registrados esta. Todo. Casi la mayoría. La mayoría. ¿Qué les decían en ese momento para que estaban entrenando? No, no decían nada. Nada. La mano nos ponía una hacer ejercicio. Y morían de qué? Si tú no aguantamos hacer el ejercicio o contestabas o te ponías al pedo, rápidamente se acababa. las nueve y te dispara a Barney. Ya, grabió. No hay reclamos, no hay que pagar nada. Los platos rotos no se pagan. La fiesta estaba pagada. Después de ese tiempo, Manita, me bañan, después un año, tres meses, me bañan, me cortan mi pelo y me viste en como si yo fuera un panquezote, y me mandan a la cámara de diputados. A ver, a tal rojelio, no te puedes ir al otro a pedo. En paz descanse. Y me mandan con un sobre amarillo de los caviantes con un hilo rojo, no sé si todavía ya. Sí, todavía. No. Y lo lee y me dice que me presenta las ocho de la noche, y me presenta las ocho de la noche. Y desde ese momento, supe que el perro o sayo ya tenía dueño, que se fulano era mi dueño. Que yo tenía que hacer todo lo que él me dijera. Y de ahí empezó mi vida delictiva. Más de lo que yo ya había sido, no? Robando. Por que antes la mamá robaba. Después de ese entrenamiento, después de tanta mierda que me metió en mi cabeza. Empecé así por las pendejadas. Pero no es porque yo quisiera, porque era mi vida. Al final del día te lo digo, ahorita, hubiera estado muerto, hubiera estado esa machido. Porque si hice mucho dame a mucha gente, no? A la mejor con conciencia en sí, porque tenía diez años. Pero lo hice. Me arrepiento, no me arrepiento, porque el ocho ya está. No puedes cambiar el pasado, ¿no? Pero sí, sí me robé butinitos o sí nacidos. A ver, plática, vamos, vamos por partes. Este voy quien era, de cámara ahí putados o al final, sino que te deseo. Al final de la historia manita, todo ese entrenamiento que me hicieron, a mí me transformaron para trabajar para el gobierno. Pero por fuera, yo hacía el trabajo sucio, bueno, no nada más yo. Vaya gente, ¿no? No es que sí como descuadrón de las muertes. Sí, algo así. Y cuál era el trabajo sucio? Matar a quien te estorbara, hacer ofrendas a sus muertos. Porque la mayoría de esas personas, diputados, artistas y entonces volemos, tuvo la oportunidad de comer con ellos y pienso. Muchos de ellos no todos, pero la mayoría de ellos sí son satánicos. Les voy a hacer rituales. No me iba a ver a cruz con los muertos, allá sean sus sacrificios, todas esas cosas manitas. Yo todo eso lo hice, se cuestraba, mataba, ¿no? ¿Te acordas la primera vez que mataste a alguien? Sí, tenía 10 años y fue el güey ese que me vió. Fui con mis amigos y los acuedes su trabajo y lo maté. ¿Qué se dedica a ver? Era judicial, o era judicial le güey ese. Reparó algo en ti, matarlo. No, pero al menos ya no le estaba haciendo da daño a más gente, ¿no? No, más. No sé cuándo chama coceco, o cuándo a chama coceco. Disculpa, me por expresar más sí, pero sí yo hablo, no. Alguien tenía que acabar con él y fui yo. A mí me chingó mi vida, pudiéndome enseñar como se escribía, pudiéndome enseñar las matemáticos. No sé, no sé, porque no sé qué se era una familia, para pronto. Pero yo imagino que salvo a chino, se pasó de c***. Entonces, yo no me le pague con la misma moneda, nada más. Yo sufrí, pues él sufrió, nada más. La señora, la señora la dejé. La dejaste vivir. Sí. ¿Por qué? Porque al fin de cuentas que se pasó de verdad, se fue de rucón, ¿no? No se abó unas b**** y se asportó todo y por nada. Hasta por por habla. Queda tenías a su señora poder no me ataste. Tenía como 48 años, como 48 años. Me lo llevé a una vecindad, le quité las uñas de los pies y de hermanos, lo que me. ¿Qué sentiste haceros sobre eso? En esos momentos la estaba aguasando. La goza este. Sí. En esos momentos vinieron todos los recuerdos, desde el primer día que llegué a su casa y me desmadro. Hasta luego. ¿Cómo te impacta el haber sido? He posado c*** en medio. No me impacta, manita. En tu vida. No me perjudico. ¿Crees que no? A la mejor sí, porque me volví más solitario, ¿no? Yo hacía mis trabajos, me amandaban con mi equipo y yo hacía mi trabajo y yo solo, ¿no? De cuando ellos querían accionar yo ya lo había hecho. Yo siempre he estado solo, nunca he compartido así con amigos, ¿no? El no poder expresarme o el logo tener miedo de decirlo con lo que uno sentía, ¿no? Por el hecho de que te manden a la b****. Pinché el logo, ¿no? Porque así la gente, luego te crítica, el logo tiene y luego el culo más cagado que uno. No, pero. y lo maté manita, lo maté. Yo torturaste y lo mataste. Sí, lo queme, lo queme. Y lo dejaste. Sí. Lo encontraron, ¿no? Pero, ¿quién sabe quién fue, ¿no? Pero te lo puedo decir, yo fui, ¿no? A los diez años, cuatro o cinco meses recibí mi premio de sueldo, fueron 200 mil pesos. Yo no sabía qué cantidad era, era mucho dinero. Pami. Y desde ese momento acá en mi vida. ¿Y por qué te pagaron? ¿Por qué roló bañito? ¿Cuál era el objetivo de rolarte? ¿Te ves, ¿no? Llevarlos a diferentes estados a sus sacrificios, cultos. ¿Qué opinas de haber rolado más? ¿Qué sentías de rol? En esos momentos, yo sentía que el ni*** que yo me robaba la ni***, me iba a sufrir lo que yo sufría. ¿Cómo si les tuvieras salvando la vida? ¿O que pasara algo que yo pasé, ¿no? ¿De dónde te robaba a los ni***? De las coladeras, de las calles, de los hospitales. Era un niño. Podía entrar yo donde yo quisiera. Y nadie te dijeron. Y nadie me dijeron. Por eso es que el gobierno nos contrataba puro chamaco. ¿Por qué no había nada? ¿Y luego sin dueño? No había nada que preocuparse. No servías temata. Así fue. ¿Qué nos hacían a parte de robar mi? Pami me decían que me estorba a mi. ¿Cómo se le puede decir "socio"? Me estorba a mi socio en esto que yo los mataba. Los secuestrados les quitaba dinero. Me llevaban a los centros comerciales y me decían ir a ver con ese señor y el que te perdiste, que te lleven al estacionamiento. Y en el estacionamiento pillas en Cargabarno, los vemos hacer los otros trabajos y yo garnaba. Empecé a convivir con mucha gente del medio, ¿no? ¿Y cosas así? Todos esos personajes se trabajé para ellos. Ella fue mi vida. Mi vida cambió a los 11 años. Yo ya vivía en Polanco. Yo ya tenía mi departamento. Pero ¿qué crees que siempre es solo? ¿Cómo lograste los 11 días del mundo departamento? Gracias a mi patrón. Que no fue mi patrón, fue mi amigo. Bueno, si se le voy a llamar, amigo, eso no. Pues yo le digo que para mí se fue mi amigo a Manita porque, independientemente de todo eso, pues ya contáles mis cosas. ¿Los días de festas fechas? Yo recibí un abrazo, un hecha de huevos, un aquí estamos. Yo me sentía, con eso me sentía superhéroe, me sentía importante. Al menos en día que ese huile importaba. Al menos era su títere, si tú lo quieres ver así, pero no es su momento yo me sentía importante. Al querido por primera vez. ¿Qué perteneció Sal? ¿Qué pertene? Me consideraba, ¿no? Me consideraba en paz de mis cosas. Y por eso lo hacía, Manita, porque independientemente del dinero, yo buscaba otras cosas, que nunca tuve. Y también me di cuenta que el dinero no es todo. Y después de todo eso yo me había preferido vivir todavía más coladera, ¿no? ¿Por qué cuenta bien poco de eso? ¿Cómo llevaste esa conclusión o esa reflexión? ¿Cuándo empezaste tener dinero, qué? Porque en la coladera si vives al día y con lo que, pero no te preocupas no haces año a la gente. ¿Te preocupaba hacerle dañar la gente? En ese momento sí, ya después con poder. Bueno, segundo, con poder, porque no eres nada, y me sentía súper mal. ¿No veías en esos blocos que te robabas a ti reflejada? Sentía. Yo los veía y yo me veía a mi Manita. Yo no sabía si la persona que tuve ese niño se pasaba, había pasado del asano, como se había empezado el asano. Tal vez lo repetí, la culera se admitió. En la calle vives un chingo de cosas, más de las que no te imagines. de sufrimiento, chingo de dolor. ¿Cuáles son esos recuerdos haber vivido en la calle y de ser un niño de la calle que no lo se te van a ir? El que me enseñaron a sobrevivir, a valerme por mí mismo, mi educación, yo mismo me la cul, yo mismo me la hice, nadie me dijo "haciasle", mis amigos me dijeron "ponta estudia". Me ponían a él los periódicos, imagínate, yo expulgaba la mota y después leía los periódicos y en las paredes ponían ahí uno más uno, ¿cuánto es? ¿Así aprendí? ¿Cómo aprendiste a leer? Con las prenses antes, el periódico que refaba era la prensa y elovaciones, me mandaban a comprarlo, me mandaban por el toque, ya lo expulgaba, ya cuando lo se lo ponchaba y se lo rolaba, ya me decían a ver sin tatuera así, ¿cuánta leyera así? Ya me ven llegado las vocales y todo ese pedo, ¿no? y por eso es que aprendí. Al poder compartir una cena con alguien, no importa que había sido robada, porque ahí en la merced encuentras buticumidas tiraba, no importaba, que al final del día tenía alguien allá a tu lado, fuera como fuera. Niso se ahorita que eventualmente el dinero dejo de saber, y hubiera dado lo que sea por realizar a las coladeras. ¿Sí? ¿Por qué? ¿Por qué el dinero me transformó? Era una mala persona. Sí, sí, era un niño, porque también 18 años tenía, de los 10 a los 17, fue mi fama. Era esa. Esa que te digo tener dinero, cambiar mis carros dos veces por años de agencia, irme a donde yo quisiera gastarme lo que yo quisiera, comprar lo que yo quisiera sin límite. Pero ¿qué crees que no malo es disfrutaba en el momento? Porque al final del día, el perro siempre ha estado solo. ¿Alguna está de tú, ¿no? ¿Sieda menor de tú? No, no, porque siempre estaba protegido, te lo vuelvo a repetir. Yo trabajaba para el gobierno. Nunca. Es que decir trabajar por el gobierno es complejo, ¿no? Pero lo que realmente era así, porque el gobierno era el que me mandaba a hacer el trabajo, ¿no? El gobierno me mandaba a tal dirección, y yo tenía aquí, ve confulando, ya saben lo que tiene que hacer. Era el gobierno. No, ahora es general, no sé qué se va a evitar la melicia, era un culero, y dos, tres a sí artistas que no han por ahí todavía, que uno conoce su historia, que la quieran disfrasar en la tele, es diferente. Es otra cosa. Pero hasta el presidente se presta para la chacha, lo que es, así de fácil manera. El mundo de la santería es un. El mundo del gobierno, tanto el gobierno como el católicismo, la religión es lo mismo, son los que tienen el poder, así de fácil. ¿Y por qué se prestaban a estar cerca de ti? ¿Por qué me emparrarse así? No tanto así, sino porque como. Y lo digo, no porque no, no tanto así, sino porque no tanto así. Y por qué, el furón no es que fué mi dueño, desde un principio, él era el que hacía las contrataciones, era el que hacía las negociaciones, que drogó los repetir y eran chamaco, y él me llevaba, y de una otra manera, yo escuchaba, la fue maliciando, la fue maliciando. Y ese guía era chingón, yo fui una b****, porque ese guía me enseñó en la jebre, pero yo lo aprendí a jugar, y se lo olvido. No, se lo han ido muchas cosas, pero era sobrevivir ya, tras sobrevivir ya, pero que crees que siempre he sido tan pendejo, tan humilde, que nunca me olvidé de mis coladeras, y siempre les llevaba de comer, siempre. ¿A la banda de lleva? Sí, siempre, pues yo los dizados, pañales, lo que sea. ¿Qué te daba la coladera que no te dio? Seguridad. El nivel de hecho del dinero. Seguridad. Tranquilidad. El que no me importaba si comíamos de la carne o las tripas de puyo cruda, pero estábamos riendonos. Y con dinero puedes comprarte la mejor comida, porque sí, pero no se disfrutas. No, la disfrutas, no, la disfrutas. No, no te sabe, pero nunca se me olvidó de dónde viene. ¿Cómo es que llegas a la cárcel? A los 17 años, a los 18 años ya no iba a servir para ese tipo de trabajo, ya me iban a correr. Bueno, jubila. Sí, ya estaba hecho, a los 17 años me mangan a hablar, me cita ni voy, y me dicen que tengo que matar a mi patrón, porque ya les estorbaba, después de 7 años. Y como mi patrón, había sido tan chingón conmigo, porque me dio todo, sabiendo que no era todo lo que me había dado, porque no era todo. Yo fui y le dije que se abrieras la b****, que le iba a matar, ya no servía, y me dijo que era un pendejo, que como creía, que si era una cabeza importante, ¿y qué pasó? Y me abri, me abri, un mes antes de que cumplía mis 18 años, antes de jubilarme, me agarra y me meten por secuestro al distrito. ¿Por qué? ¿Y quién había secuestrado? En el 2008. ¿A una hija de un delegado de b****, o no antes en aquellos tiempos en andes de legaciones? ¿Será sonar caldiásculo? ¿Cómo es que terminas al mundo del secuestro? Porque me enseñan a subir a la gente a las camionetas, y aprenos, y me gusta. Y veo que toda la gente que se cuestran, no eran gente de la central de Abastos o carnicero sobre, eran gente de dinero, y ya dadas, con fotografía, familias, todo, bueno, aquí o las cagaba, y aflojaban porque aflojaban, y a mí se me hizo fácil, y lo intenté, y resultó, y lo intenté, y resultaba, y las ganancias no, los ganancias eran buenas. Buenísimo. Al final el día tenía todo, un motocarro, etepartamente espero, ven a desierviar, por eso, por eso es que cada ocho día yo iba a mis coladeras, a llevarles de como. Aunque cada ocho día me daban en mi madre por yo llegar a las coladeras, porque yo no tenía que llegar a mí, porque según mi vida ya había cambiado, porque yo no tenía que mezclarme con esa gente, ¿no? y la tira me subía y me había dado a mi rocan rola y después me aumentaban a la b****, pero ya me me valía, era mi familia entre comillas, entre comillas, mis valesitos que te cuento, yo poco a fuoco lo fico viendo como se moría, los fientes re, era mis hermanos, ya estaban rucos, pero me enseñaron a vivir, ¿qué son más valesos que te enseñaron? a vivir, tus amigos de la calle, a vivir, a no drogarme, a lo pendejo, obviamente yo sabes, sabedor que la drogar no hace que tuve a gaspendejadas, porque no a ese es uno, ¿no? la droga no influye nada, no se tan acuerdo con el drogar, porque yo he probado boutidrogas manitas, ¿no? pongo, heroína, mota, y todas las sensaciones son diferentes, pero al final del día, hay algo en ti que sigues consciente, no te pierdes, que te da valor o te hace que hagas otras cosas, pero en realidad al final del día, sabes lo que haces, que nosotros le echamos la culpa a la droga, ¿no? es uno, ¿no? yo te lo pude decir, yo tuve los huevos desde los días años de matar algo y ese, y me gustó la sangre y empezé a hacer pendejadas, estás pendejadas, sí, si dañan mucha gente, no para te lo vuelvo a repetir, no me arrepiento, no me arrepiento, lo que sí me arrepiento es haberme salido de la escuela de la, lo que sí me arrepiento es haber perdido esa niña, ¿cómo acomodas en tu persona el que hayas matado a tanta gente? como duermes sabiendo que le quitaste la vida a tanta gente, ya que llamo duermes, ya dormitas, ya no descansa, nunca hay paz en ti, bueno, nunca lo habido en mi, ¿no? tu historia te volvió loco, no, pero a la mejor sí traumado, porque no fuera loco, si fuera loco loco me comería mi misma mierda y lo con esto, si estoy traumado no te lo puedes ir, ¿no? ¿cómo define esto el trauma? en que loco soy mi mamón muy explosivo, si me entiendes, a mí me gustan chingo la limpieza en mi casa y si un fullano de los que vive conmigo le cualen las patas y acá yo piso agredirlo, he piso a molestarlo, he piso a chingarlos, aunque no se me están conmigo. El hecho de que coman a lo pendejo y más de que me molesta, que no me incumbe, y de ahí saco todo, ahí es donde saco todas mis cosas. ¿Qué te genera otra humana en tu vida? El huey ese, el huey ese cuando me vió. Es que por si te preguntaba si crees que te afectó en tu vida. El huey ese cuando le decía ella estuvo y me decía chale, sin ni mi hijo él ese, a huevo tenía razón, mi hijo era. Y así se lo dije cuando lo mate, sin ni mi padre, sin chingar a su madre. ¿Y qué te dijo? Perdóname, yo no tenía que pedir perdón y lo hacía y te valió, pero. humana vas a dormir todo, lleno de sangre con el perro, te valía ver. ¿Por qué? ¿Por qué a mí no? ¿Por qué a mí? ¿Por qué yo voy a tener compasión de ti? ¿Cuál es la diferencia? ¿Qué te contesta? ¿Qué tú me desmadrases mi vida? Porque ni ni este lo vuelve lo digo así sinceramente, ni ni si yo no tuve. No la conocí, familia, menos. Y de amor ni hablar. Es un tema que. que no. Después de unos años volvié a ver a la señora. Después de que me ataste a esta señora. Sí, como después de dos años, tres años. Lo volvié a ver, la volvié a ver. Ah, ¿qué llamaba? Y me la lleva a comer y le dije que transano. No le pegue, no nada. Pero si le compró una pu**a casa y le dije a mi mujer, este como perra, sola. ¿No? ¿Y por qué le compras en la casa? Porque no tienen que gastarme en mi dinero. Así de fácil. No sabían que gastaron. ¿Por qué en ella? Porque no nos fué en ella. Fue mucha gente que suba a mi alrededor. Tenías un poco de compasión por ella, ¿sabes? En el momento de la mejor sí, porque también la roca tenía un chingo de miedo, ¿no? También la roca se le levantaba temblando y se dormía temblando, ¿no? Porque el pu**a radio no se prendía al menos que el voy y si se iba a trabajar. Y la roca estaba bien contenta, muy en mojada, así no es su tal hacha cantando las de. Los gatos negris y todas esas, ¿no? Pero no más cuando estaba sola. ¿No estaba el voy y ese? Y por eso dije, va. Pero al final del día, estáme en la cúlera, me amano a la vea cuando le conté las cosas. ¿Esto sabes quién es tu mamá violos? No. No. Para pronto no sé si soy mexicano o no, no, no, no, no, no sé nada de eso, de mi vida, no sé nada de eso. ¿Tienes documentación? Me registraron esos culeros. Ah, pero no más me hicieron mi acta de nacimiento, pero no la tomé en cuenta. Y si existe pues a la idea de estar, pero no me interesa, no me interesa. ¿Cómo te hace llamar? Alberto. ¿Ya peidos? Me lo cambié. Me lo cambié. Sí, ese peido no era para mí. No, no, no, no te pertenece. No era para mí. Perdona, me te patía. Me importa. Esa peido no era para mí. Y sí, yo sé que dañé mucha gente, ¿no? ¿Te arrepientes de algo? No. De nada. De nada. ¿No volverías a hacer todo? Saló, mejor si. A la mejor si me tocara la misma historia, porque si me tocara una historia donde tuvieron papá o una mamá que tuviera yo calentura y me distuyeron conmigo, a la mejor mi vida no hubiera sido así, pero pues desde que la culera se me tiro ahí, como perro en la caseta, desde ahí yo ya me trogué humanitar, desde ahí ya, tu vida ya no va a liberar. ¿Quién te contó que también tiraba eso? Una carta, cuando te adoptan te les entregan entre comillas papeles y en esos papeles había una carta donde la culera se les decía que me había tirado por no, porque no podíamos mantenerme y subiarla, si se ha desviéndose, no es su choro de ella, es su choro de ella, ¿quién sabe si es cierto? La odio es muchísimo, ¿verdad? Demasiado. Demasiado, porque aunque la culera no haya tenido para darme de tragar, ahora te puedes decir que aunque me comiendo frijoles, no me habiéramos sobrevivido, y no soy nadie, ni no soy nada, pero si me siento capacitado, pasé un desmadre, y la había tratado a toda madre y yo se lo dije, si aquí, en la cárcel, me compro mis tenes, me compro mis cosas, ¿no? Yo lo dijiste. No, no, porque ya no me vi en la cárcel, la roca esa, ya no me vi en la cárcel, ¿no? Pero si aquí lo ve, imagínate en la calle, más gacho, y con poderlo, carajo, ¿no? ¿Cómo es que te detiene a la acta? Me mandan a hablar para una comida y me dicen que este, por pronto que me presente que tenía una chama para mí, y ahí voy yo de pendejo, y pues puramos, no, pues no era nada de eso, ya estaba la policía ahí, me llevan al reclusorio de norte en el 2008, 24 de noviembre del 2008, yo caigo al reclusorio de norte. ¿Era con tenías un secuestrado? Ahí lo tenían secuestrado, ya lo había liberado. Ya lo había liberado, era la hija y la hija, y cómo se le dice al que es su novio, por metidos. ¿Cómo se le dice que si yo me pareja, pero a su mamá, su suena? Ah, bueno, era su hija, y su suburgierno, del huey ese, que secuestramos, este alcantes eran delegaciones, era el delegado de *****, ¿me dé? En qué año? En el 2005, 2006 fue ese secuestro, en el 2007 yo caigo al reclusorio del 24 de noviembre. ¿Por ese secuestro? Pero me ha viento dos años en el norte, llego y… ¿Pero tenías 17, ¿no? Me falta un mes para cumplir 18. ¿Y por qué te metieron al norte? Porque como usted lo vuelvo a repetir, maneta, yo trabajaba pa esos hueyes y esos hueyes hacen lo que quiere, el gobierno hace lo que quiere, va pronto el gobierno, tres las llaves de todo, así de fácil, y si quisiera, no esta me sacan con la punta de la, pero no lo así, no lo hay, porque saben que si lo hacen les saco un desmadre. No voy a morir, todos nos vamos a morir, miedo a la muerte, no lo hay, buenita. No es bien, en tu caso me da vivir, ¿no? El vivir un día más y ¿qué vas a hacer? Bueno, con quién pláticas, con nadie, ¿a qué que sabes qué pláticas? Por la mierda, porque la mayoría de esta generación habiéndonos puto, choros bien culeras, maneta, ¿no? Cuando no es cierto, cuando sabes tú que lo hicieres, entonces mejor te alejas, ¿no? En aquellos tiempos manitas en el 2008, en el 2015, acá eran una cárcel bonita, en donde te rifabas por lo tuyo, en donde si caminabas de blanco era por qué te, ¿no? Y eso es bonito, pero si muchas pensarían que más bonita ahorita que está más tranquilo el pedo, no cuando la cárcel era de esta tús y de esa mamá. Pero ahorita como está más tranquilo el pedo, la gente abusa, la gente ya te quiere y ha agado muchos que irán a hablar bien, cuando con unas cachetadas, nada, nada. La gente sí cambió el sistema así para vivir, pero antes no, antes era tu respeto, tu lugar. ¿Dónde como definas respeto depende como horno? El hecho de que no se imetan contigo, el hecho de que te diga cámara a mi nero, a lo que traigo un cafésito, cámara a mi nero, o más a chinganos o un toque, no es el hecho de que tú te chinganos, preste a lo esténis, o venga a tu visita y afloja, ¿qué pasa? El respeto es llegarme, claro, antes como antes ahora como ahora, mi pedo así nos toca vivir. Me agarraron por ese secuestro, te dieron cuantos años, por ese. 72 años, seis meses. Por ese nada más. Y ese exos pagando ahorita, traizó otro, nada más ese. Nada más. Pero yo sé que si salgo, están las otras carpetas y van a votar, así de simple. Igual está acá en salir con 72 años, pero yo tengo una cosa que no me interesa salir. ¿Por qué no? En primera no tengo aquí a ver, no tengo familia, no tengo, no me interesa. En segunda lo mismo que vivo aquí, lo puedo vivir acá, ya fuera. Sí. Una gran diferencia, la mejor una empanada, ¿no? A la mejor ya más viejo a alguien que me caliente los pies y acá. Pero si es patíes patíes, si no, no lo es. Estás bien aquí. Y yo ya entendí que desde que empezó el tiempo 0 quedé en así, hasta ahorita que tengo 36 años, es así, solo. Entonces, ¿pa' qué salir con qué objetivo? Así de fácil, manetas. Si me ofrecen 5 millones y me dicen así es de un juegue. Lo voy así, porque voy a salir de a perro, ¿no? Y yo me necesito comer, esto vestirme, una nave, ¿no? Cuando era la línea, bueno, a menos a mí me la tengo, ¿no? ¿Por qué sonar de prangas, na' pidiendo? No nos queda, la neta. Entonces, ¿pa qué salvo? Tú lo acabas de decir, ya no hice un chingo de daño mucha gente, la mocha y todavía puedo hacerle pasas de daño en la gente. ¿Por qué si esto está amado? ¿Por qué si te con chingos de demonios? Esto si nos vamos a otro momento donde esa señora no tuviera abandonado, donde esa pareja no tuviera hecho el nivel de daño que te hizo donde tu vida no hubiera sido en las escoladeras. ¿Dónde hubiera estado de sueños? Que te hubiera gustado a ese veto de seis y siete años. Me hubiera. yo siempre quises ese piloto aviador. Siempre. -Volar. -Sí. -Eso te hubiera gustado. -Sí, pero ahora no más vuelo, pero en mi mente, nada más. Entonces, mi alucía, ese es mi viaje. ¿No hay más? A mí si me hubiera ofrecido un plato de sopa, a la mejor no estuviera aquí. A la mejor no el sistema de daño. A la mejor no el sistema, ¿no? Las personas que me pusieron a mí no y caminos. -¿Y el sistema? -Sí. ¿Crees? Es que al final el sistema o el ciclo realmente obtuvo, tú te dás lo bas marcando, ¿no? O te lo vuelvo a repetir. Yo por más que quise decir que no. Era un que sí. Ya un compromiso se volvió una obligación. Ya en hora, por favor, ya era huevo. Así fue. Y vamos a los cultos a catemaco de subterráneas a maña, ¿no? Y vamos y. Y hacíamos puras, pero yo no lo hablaba por los demás, yo. Hacía puras pendejadas, ¿no? Ya ponía los niños ahí. ¡Ah, espas, sí! Cámara, rancan cláncana y te va, papas, ¿no? Pero qué tranza, necesito un beme doble huevo. Y a la semana ya lo tenías. -¿Y se hacía bien fácil? -Yo de personas vacíos que nos llena. Ya se hacía bien, pero ese vacío, tú lo querías llenar con otras cosas. -Sí, pero no se llena. -Cuando al fin de cuentas es exacto, nunca lo vas a llenar. Y así vas a estar si vas a tener 50, 60, 60 años y no lo vas a llenar, maneta. Y mucha gente te va a decir, es que eres la mierda así. -Sí, somos la mierda, o yo se es la mierda. -No, pero. -Pero. Yo también, si yo soy de las personas que pienso que. El destino ya está con esta escrito. Y esto es tu historia, y ya fue contada, pero no me vas a viperla. No me vas a disfrutarla. Yo, a la moja estoy pendejo de mi mente. A la mejor mis ideas de mis pendamientos no están chido. -No, pero tu historia. -Pero así, así soy yo. Y yo prefiero que te echamos un toque, ¿no? A hacer deporte, jugar de este, vas quedo, ¿no? -Pero menos la cárcel te da esa estabilidad. -Echamos un baño, y. Si vivo mañana chido, ¿y si no? -Cientes que la cárcel te contiene. -Del muchas cosas. -Sí va. -En demasiadas cosas. Del limito, ¿no? El limito, y tú lo acabas de decir, bueno, hace rato, ya no se presta. Ya no se presta. Antes tenia esto chamaco, así vivías a toda la madre. Ahora llamo. Ahora les pides un café y es extorsión. ¿Cambió? ¿Vamos muchos? Te lo volvo a repetir. Que según desinten delincuentes, que según que ya la gármacha, va muchos cambios para mí. Porque ya hablan bien ve. Ya caminan como papo reales. Me apamuchos como para mí. En el sistema económico, si me arrajo la madre. Porque si antes me compraba unos tenises de agencia cada tres meses, vámonos, cumbre cada seis meses. Si me tiende, un conjunto. Porque no porque el perro no tenga dueño, no quiere decir que no se pueda vestir chilo. No porque el perro no tenga dueño, eso no significa que trigas pulgas. De paso. Y mucha gente por eso, luego también por eso no es así. Porque como el perro no ve lo ven sin dueño, lo quieren ver barato, ¿sí me entiendes? Luego la gente te critica por la misma gente desde la que hace que vuelse a esculero con ellos me do. ¿No? Que por que ellos les vienen a ver, que por que les debo visitar. Cuando se los quitas, se hayan ante polos. Ay, papá, lo que es manita, lo que es. Ya no puedes. ¿Qué oportunidad has tenido? Me toca aquí en la cárcel para romper esa dinámica que te fue creando allá afuera. Has podido estudiar, has podido. No me gusta la escuela. ¿Hacera porque nunca fui? No le tomo interés. Si leo libros, me gusta leo libros. No gusta conocer. ¿No? Para el escuelano. Me gusta estudiar, hay que leer un chingo en la viplia. ¿Trabajas aquí? Reparto el rango, soy tal hacheo. ¿Has tal hacheo? No sobre, yo no sobre. Sí, yo no sobre la chuleta, no es que me guste. Pero si no hay mamá con flesh ni papá lechita, ¿de dónde? ¿Para quiere decir al baño y con qué te limpia la cola? Sí, una vez acá hay un baño y acá, ¿no? Como cuando estamos por ahí arriba de naranja, ¿no? Y cagas y un baño y papas. Pero si estás aquí y apoco no te ves compro un papelito, algo bonito, ¿no? Es eso, nada más. Sobre vivir el día de con día. ¿Cuántos años te faltan para salir? No, son chingos, llevo 18 penas. Y te lo vuelvo a repetir. ¿Quién sabe si salga? ¿Interés no tengo? ¿El hecho de que muevo unos papeles? ¿Cuál crees que he sido tu propósito de hacer de vivir? ¿Por qué estás tú en este momento? No lo sé. No lo sé. ¿Y vas a pedir cuentas a un día? ¿Namás a uno, no? ¿Namás aquí? ¿Dale cuentas a uno? ¿Crees en él? ¿Namás a creador? ¿Por qué crees en él? ¿En Jesucristo no? ¿En Jesucristo no? ¿A quién crees? En el creador. En el que creo en un universo y todos los planetas y todo eso. ¿Y por qué crees que te creo a ti? ¿No me crees? ¿A dónde? ¿A la mejor no me crees? No, no. No importa si te creo, pero mi pronta es. ¿Por qué crees tú que él te creo a ti? O sea, la mejor tengo algo que hacer aquí. ¿Qué crees que sea eso? No lo sé. ¿Para la mejor no nos viene chingada? ¿Namás pupina da dañar a mucha gente a perjudicarla? ¿Crees que él haya creado a alguien así? La mejor. Es que él permite todo, ¿no? Bueno, y Marlo, ¿no? Y a la mejor fue parte de mi vida es vivirla, ¿no? Hay muchos niños que todavía ni nacen y ya están muertos. No les toca. Y te lo vuelvo a repetir, ya también quise su ciudad. ¿No pude? Quise orcarme, se rompian esas madres. Las barlas no hacían, no me toca. La mejor tengo que pagar toda la mierda que he hecho, y arruco, de aperro, de enfermo, más culero. Más culero. Porque todo aquí se tiene que pagar. La factura la tienes que pagar aquí. Es lo que por allá, para empezar, ¿quién sabe si exista? Aquí estamos aquí, tantas. Tú pagas porque pagas. Nada más. Así pasen 20 años, pero vas a pagar. Y eso lo ha aprendido, ¿eh? Gente que, según dice en qué no, pagan porque pagar. ¿Qué paso? Antes de hice, se paga. Sí, no puedes irte sin pagar eso y lo entendí, ¿eh? No te puedes ir sin pagar. Gracias por platicar con nosotros. Gracias por contar tu historia, gracias por tu valentía. Es algo que. Gracias por tu fuerza. Es que la mente es mucho. La vida que te tocó, ¿de verdad? Me tocó vivir, es la historia. Ay, pedo. A la mujer no te ha vivido, me toca algo machido. No sabe qué sé. Y si no, la volvemos a repetir. No pasa nada. No podrían de ti de mucha gente más. No pasa nada, manita. Vamos a que charle, charle estilo. Gracias. [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. La historia de Alberto muestra cómo la violencia sistemática y la ausencia de cuidado en la infancia transforman la identidad y llevan a la adolescencia en un ciclo de sobrevivencia y violencia.
  2. De pequeño, Alberto fue abandonado, adoptado y expuesto a violencia física y emocional, lo que lo llevó a vivir en la calle y a asumir un rol de supervivencia desde temprana edad.
  3. A los ocho años, comenzó a trabajar para el gobierno en un sistema de secuestro y sacrificios, donde aprendió a matar y a vivir en la sombra de poderes autoritarios.
  4. El trauma de su infancia y el sistema de violencia en el que vivió lo convierten en una persona traumática, sin paz, que siente que su vida está marcada por el daño y la falta de amor.
  5. Aunque no se arrepiente de los actos de violencia, sí se arrepiente de haber abandonado la escuela y de haber perdido la oportunidad de construir un futuro diferente.
  6. En la cárcel, encuentra un espacio de estabilidad, pero su identidad sigue siendo marcada por el pasado, y su valoración de la vida se basa en la supervivencia, no en el bienestar.
  7. La falta de reconocimiento de su historia y su experiencia de violencia le hace sentir solo, sin familia, sin pertenencia, y sin esperanza de cambio.
  8. Su testimonio revela que el sistema de poder, tanto institucional como familiar, perpetúa la violencia y la deshumanización, sin ofrecer remedio ni justicia real.

Summary:

La historia de Alberto es un testimonio doloroso de cómo la violencia estructurada desde la infancia —abandono, violencia física, falta de cuidado y ausencia de protección— transforma la identidad de un niño en un adulto que vive en constante sobrevivencia. Desde su infancia en una casa hogar y su posterior traslado a la calle, Alberto fue expuesto a condiciones de vida extremas, donde la violencia se convierte en norma y el trabajo de supervivencia se vuelve obligatorio. A los ocho años, ingresa al sistema de secuestro y sacrificios, donde aprende a matar y a vivir dentro de estructuras de poder que lo usan como herramienta.

Aunque nunca se arrepiente de lo que hizo, sí siente culpa por haber perdido la oportunidad de estudiar y vivir una vida alternativa. En la cárcel, encuentra un espacio de estabilidad, pero su historia sigue marcada por el trauma, la soledad y la ausencia de compasión. Su experiencia revela que el sistema institucional no solo perpetúa la violencia, sino que la normaliza, convirtiendo la violencia en un mecanismo de supervivencia.

Alberto se enfrenta a la pregunta central: ¿cómo se puede salir de un sistema que te hace creer que el daño es una forma de existir? Su respuesta es que, aunque no puede cambiar el pasado, puede elegir no vivir en el ciclo de la violencia. Su historia es un llamado a reconstruir las estructuras que permiten que niños y jóvenes crezcan en violencia y sin protección, y a reconocer que la verdadera penitencia no está en pedir perdón, sino en construir un futuro donde la vida no sea un acto de supervivencia.

FAQs

La penitencia no es solo un acto de culpa, sino un proceso de reflexión sobre el daño causado y el impacto de vivir en condiciones de violencia. Es una forma de entender cómo el sistema y la sociedad han forzado a las personas a sobrevivir y, por eso, a cometer acciones que, a primera vista, parecen inmorales.

La violencia comenzó desde su nacimiento: fue abandonado, creció sin familia y fue expuesto a abusos físicos y emocionales en hogares donde no tenía protección. Estas experiencias lo moldearon y le enseñaron a sobrevivir en condiciones de pobreza y peligro.

Alberto comenzó a cometer delitos como forma de sobrevivir. En los centros de trabajo, le enseñaron que el dinero era para desmadrar y disfrutar, y él aprendió que el control sobre su entorno era la única forma de tener estabilidad, aunque fuera a costa de dañar a otros.

La calle fue un espacio donde aprendió a vivir, a leer, a pensar, y a no depender de la familia. Aunque fue un lugar de dolor, también fue el lugar donde desarrolló una forma de autoestima y autonomía que le permitió enfrentar el mundo con más fuerza.

Alberto no se arrepiente de las acciones, pero sí se arrepiente de haberse alejado de la escuela y de la niña que podría haber sido su futuro. Cree que si hubiera tenido una vida diferente, su historia habría sido distinta.

En la cárcel, Alberto descubrió que el sistema no solo lo encierra, sino que también lo ha transformado. Aprendió que el daño no se paga con un acto, sino con una constante presión de responsabilidad y culpa que se siente incluso cuando está en libertad.

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