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6 Historias paranormales de la audiencia

43m 2s

6 Historias paranormales de la audiencia

El episodio presenta cuatro relatos de experiencias paranormales. En el primero, una mujer paraguaya recuerda haber visto a un hombre alto y sin rostro asomado a una ventana cuando tenía 7-8 años, acompañado de un ruido de estática y una sensación de inmovilidad, sin poder explicar por qué no sintió miedo. El segundo relato, desde Honduras, describe a un niño de 5 años que jugaba cada noche con un hombre que resultó ser el rostro de su abuelo muerto; el ser le pedía que se fuera con él, pero su madre lo enfrentó verbalmente, y las visitas cesaron, dejando la duda de si realmente era su abuelo o algo más. La tercera historia, de Oaxaca, involucra a una mujer que, tras ver un video, soñó con un anciano que la llevaba a la casa del Diablo; luego su padre le contó una leyenda local similar, y ella tuvo un segundo sueño donde el Diablo, con patas de cabra, le ofreció un trato, pero despertó aterrada. Finalmente, una argentina narra su amiga imaginaria Natalia, que solo aparecía en tres lugares específicos y nunca hablaba; con el tiempo, sus visitas disminuyeron hasta desaparecer antes del nacimiento de su hermana menor.

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5806 Words, 34033 Characters

Spanish
¿Qué tal? Se ha venido a un nuevo episodio de Historias de Mundo Creepy. En esta ocasión les traemos una nueva selección de relatos enviados por nuestra audiencia como cada semana. Recuerda que si quieres mandar tu historia, el correo siempre está activo. Puedes mandarla a Mundo Creepy [email protected]. Y sin más dilación, vamos a comenzar con este nuevo episodio. ¿Durante los siguientes minutos escucharás historias que podrían quitarte el sueño? ¿Pueses que pasan con mayor frecuencia de lo que podrías imaginar? ¿Anecdotas vividas por personas reales como tú, como yo? ¿Estás listo para escucharlas? Así que ponte cómodo y apaga la luz porque yo soy Emmanuel Morales. Y yo que me incansía y está son. Las historias de Mundo Creepy. Hola chicos, ¿cómo están? Espero que se encuentren muy bien. Mi nombre es Paz y les envío un gran saludo y un fuerte abrazo desde Paraguay. Antes que cualquier otra cosa me gustaría agradecerles por todo el trabajo que hacen. No se imaginan lo mucho que me alegran mis días con sus historias y estoy más que segura de que no soy la única de que se siente de esta forma. Soy fan de sus relatos desde hace ya mucho tiempo y siempre los escucho mientras hago el aseo o cuando salgo a caminar. Ahora bien, comenzando con mi historia, debo decir que, a pesar de que me encanta todo lo relacionado con los fenómenos inexplicables, nunca me ha de ocurrido ningún evento que pudiera catalogar como paranormal. Excepto por uno, el cual me sucedió cuando tenía entre siete y ocho años. En aquellos tiempos, mis padres ya estaban separados, así que yo solía pasar mucho tiempo en casa de mi papá, que era también donde vivían mis abuelos paternos. Cuando esto ocurrió yo me encontraba junto a dos de mis primos, quienes iban muy seguido de visita y rondaban mi misma edad. En esa ocasión, los tres estábamos en una habitación situada al fondo de toda la propiedad. Recuerdo que estábamos merendando mientras veíamos dibujos animados en la televisión, así que todos estábamos atentos a la pantalla, como cualquier niño lo estaría. Sin embargo de pronto, mi mirada se desvió hacia el único ventanal que había en el cuarto, mismo que daba directamente hacia el patio exterior. Debido, a que para esa hora ya había anochecido, prácticamente no se distinguía nada fuera. Aún hace. Lo creveré una figura imponente durante unos breves instantes. Los cuales fueron suficientes para que su apariencia quedara grabada en mi mente como una fotografía. Aquella figura parecía ser un hombre, o al menos eso fue lo primero que pensé al verlo, ya que llevaba puesto una especie de traje formal con el orcafe, junto a un sombrero que hacía juego con el resto de su vestimenta. Sin embargo, el hecho de ver a este desconocido cerca de la ventana no fue lo que realmente me impactó, sino dos características físicas muy concretas que este hombre poseía. La primera era su estatura, pues era extremadamente alto, tanto que permanecía encorbado para poder asomarse a través de la ventana. La otra era que este hombre no tenía un rostro como tal, donde deberían haber estado las facciones faciales de cualquier persona, como el anariz, los ojos o la boca, no había nada. Solo una capa de piel lisa que lo hacía parecer una especie de manicío humano. Por si esto fuera poco, recuerdo que en el momento en que mire fijamente a este ser, dejé de escuchar todos los sonidos a mi alrededor, incluidos los de la televisión. Lo único que lograba a ir era un extraño ruido, como de estática, que parecía sonar desde dentro de mi cabeza. Sin embargo, aun con todo lo que estaba ocurriendo, por una razón que no se explicar, yo no sentía miedo del todo. Lo que realmente llegué a sentir fue una sensación muy extraña que solo puedo describir, como la de sentirse atrapado en un lugar reducido. Asimismo era incapaz de apartar la vista de aquel hombre sin cara, básicamente como si estuviera innotizada por su aspecto. Pero después de parpadear algunas veces, dejé de escuchar aquella rara estática de golpe, y al mismo tiempo, noteque aquel hombre ya no estaba detrás del ventanal. Junto con eso, el sonido de las risas de mis primos, el de las caricaturas e incluso el del viento volviendo a la normalidad, o más bien, fue como si nunca si hubiera nido en primer lugar. Luego de esta experiencia, nunca volvía pasar por nada similar, ni tampoco volvía ver a aquel ser. Durante años, nunca le conté esta historia a nadie, a excepción de mi novio, debido a que te mía, que pensarán que solo me lo estaba inventando. Por otro lado, no les miento cuando les digo que dudo muchísimo que llegue al momento en el que puedo olvidar la imagen de aquel hombre sin rostro, agachado, asomado detrás del cristal, como si estuviera tratando, de verme. Todos que mi nie manuel, me llamo Edwin y les escribo desde Tehu Chegalpa en Honduras, he seguido su contenido desde el año 2021 y desde entonces me considero un gran fanático del trabajo que hacen, de igual forma quiero aprovechar para mandarle saludos a mi amiga Miriam Ramírez, quien también es fan del terror igual que yo. El relato que les vengo a contar hoy ocurrió cuando yo tenía apenas 5 años. En aquel tiempo, mis padres, si yo vivíamos en una especie de cuartaría donde, según decían los vecinos, solían pasar cosas bastante extrañas. Durante las madrugadas era común escuchar cómo las puertas de la sala se abrían y cerraban solas, aun cuando no había nadie despierto a esas horas. Sin embargo, lo que me ocurrió a mí, fue muy diferente. Debido a la edad que tenía en ese entonces hay muchas cosas que recuerdo de manera borrosa, así que con el paso de los años, mi mamá me ayudó a reconstruir varios detalles de lo ocurrido. Corría el año 2012 y yo, como cualquier niño de esa época, me la pasaba desvelándome viendo caricaturas, sobre todo Dragon Ball. Fue en una de esas noches mientras estaba completamente distraído frente a la tele cuando escuché una voz que venía desde la sala. Me estaba llamando por el que es mi segundo nombre. Me decía, "René, rené." Yo sabía perfectamente que mis padres estaban dormidos, así que no podía ser ninguno de ellos, pero a pesar de eso no sentí miedo. Más bien sentí muchísima curiosidad, así que salí del cuarto para ver quién me hablaba. Cuando llegué a la sala, vié un hombre alto, más o menos del tamaño de mi padre, quizá de unos 70 de esta dura. No lo reconocí, pero tampoco sentí que fuera alguien peligroso. Él, en cuanto no toque, yo no estaba viendo, me dijo, "Ven, no tengas miedo. Vengo a jugar contigo." Yo con la inocencia de cualquier niño pequeño regresé a mi habitación por varios juguetes y después volví para jugar con él. Por lo que recuerdo pasábamos gran parte de la noche jugando. A veces hablábamos, otras simplemente nos quedábamos entretenidos con mis juguetes, como si todo fuera completamente normal. Pero siempre llegaba un momento en el que ese hombre decía que ya tenía que irse. Antes de desaparecer, hacía algo muy extraño. Me decía, "Altese que me vaya, hazlo mismo que yo." Entonces comenzaba a darse manotazos muy fuertes en la espalda. Como yo pensaba que esto era parte del juego, hacía lo mismo hasta dejarme la piel roja y también marcada. El problema era que después de un rato, el dolor terminaba siendo demasiado fuerte para mí, así que empezaba a llorar. Una de esas noches llore tan fuerte que desperté a mi mamá. Ella salió rápidamente del cuarto y llegó hasta la sala conmigo, pero parece momento el hombre ya había desaparecido. Aun así sus visitas continuaron durante casi un mes completo. Cada vez que aparecía hacíamos exactamente lo mismo. Jogábamos por horas hasta que decía que tenía que irse y simplemente desaparecían sin que yo lograra entender cómo. Pero todo cambió una noche. En esa ocasión, el hombre apareció directamente dentro de mi habitación y me pidió que lo acompañara hacia la sala. Esto ya era extraño porque normalmente era yo quien salía a encontrarme con él. Cuando llegamos, se quedó observándome unos segundos y luego me dijo que me fuera con él. Yo interpreté que quería que saliera de la casa junto a él, así que me negué de inmediato. Le dije que mis padres se iban a enojar muchísimo si salía esas horas de la madrugada y sin darle más importancia, simplemente regresé a mi habitación. Tiempo despueso ocurrió algo que hizo que todo cobraron sentido mucho más perturbador y es que una tarde, mi mamá estaba organizando documentos y fotografías viejas cuando encontró una imagen antigua donde había un hombre. Después se acercó a mí y me dijo, "Mira hijo, este es tu abuelo". En cuanto vile imagen le respondí con total normalidad, así lo conozco, el viene a jugar conmigo todas las noches. Ella pensando que yo estaba bromeando me preguntó cómo era posible que esto pasara que yo lo conociera. Entonces yo le conté todo, que aquel señor jugaba conmigo que aparecía por las noches y que incluso recientemente me había pedido que me fuera con él. No me contó años después, en ese momento no lo mostró, pero sintió un terror indescriptible. Y es que mi abuelo había muerto cuando mi mamá apenas tenía dos años. Mamá decidió hablar con mi abuela para preguntarle que debía hacer conmigo y contarle todo lo que estaba pasando. Pero lejos de calmarla mi abuela le dijo que tuviera muchísimo cuidado, pues según ella todo esto indicaba que su padre quería llevarme con él. Antes de hablar durante mucho tiempo mi abuela la consejo que enfrentara a aquella presencia y también le dio ciertas instrucciones para protegerme. Mamá, aunque estaba terrorizada, reunió valor y una tarde dijo en voz alta en medio de la casa, que si aquel hombre realmente pensaba llevarme, entonces tendría que llevarsela a ella también, y que de lo contrario, me dejara en paz de una vez por todas. esa misma noche lo vi por última vez, apareció nuevamente dentro de mi cuarto, pero esta vez algo era diferente, esta vez parecía evitar mirarme directo a los ojos. Luego de unos segundos finalmente volteó, recuerdo que sus ojos se veían muy tristes, y entonces con una voz apagada me dijo, "No nos volveremos a ver". Y apenas terminó de decir esto, simplemente desapareció, y cumplió lo que dijo, "Pues nunca volvió". Actualmente tengo 18 años y ahora entiendo perfectamente, porque mi mamá sigue poniendo ser tan nerviosa, cada vez que hablamos de este tema. Incluso hoy en día ella permanece muy atenta, cualquier cosa extraña que mis hermanos menores llegan a decir o experimentar, y sinceramente no la culpo por eso, porque aunque durante años creí que quien me visitaba era mi abuelo, conforme fui creciendo, empecé a preguntarme algo que todavía me inquieta muchísimo, porque alguien que prácticamente nunca conoció a mi mamá, quería llevarse su nieto, y peor aún, de verdad era él, porque entre más lo pienso, más miedo me da imaginar que aquello que jugaba conmigo durante las noches, nunca había sido mi abuelo, sino otra cosa, una que solamente estaba usando su rostro, para poder acercarse a mí. El Diablo me ofrecio un trato, historia anónima. Saludos chicos, soy de un pueblo de Oaxaca, y frecuentemente pongo sus videos para acompañarme durante mis jornadas cosechando café. En serio admiro mucho todo lo que hacen. A decir verdad, la experiencia de la que quiero hablar guarda una estrecha relación con el contenido que crean. Nos podría decirse que todo esto comenzó por un video suyo, en el que mencionaban un supuesto encuentro con el Diablo. Honestamente no recuerdo cuál era el video exacto, pero si sé que después de verlo, me quede muy enganchada con ese fenómeno paranormal en particular. Tanto así, que esa misma noche tuve un sueño, que marcaría un antes y un después, en mi forma de ver este tipo de historias. En aquel sueño, un señor al que nunca había visto en la vida real, me llevaba de la mano por un sendero completamente desconocido para mí. Caminamos durante varias decenas de metros hasta que, finalmente, nos detuvimos frente a una montaña enorme e imponente. Entonces, aquel hombre mayor levantó la mano, señaló la cima y me dijo, "Aquí vive él, pero apenas vamos a la mitad." No sé cómo explicarlo, pero en mi interior, supe de inmediato que cuando hablaba de él, se refería nada más y nada menos que al Diablo. Aún así, continué el recorrido junto a que el anciano, hasta que una casa de aspecto cotidiano comenzó a ser se visible frente a nosotros. Sin embargo, justo antes de llegar a la entrada, desperte de golpe. Siendo sincera, una vez despierta no le dí demasiado importancia al sueño, supuse que simplemente era una creación de mi mente después de haber escuchado tantos relatos relacionados con encuentros con el Diablo. Ahora bien, pocos días después de eso, mi papá me llamó para ir a trabajar con él a una plantación de café. Ambo subimos a su camioneta y comenzamos el trayecto. Mientras iba mirando por la ventana, un enorme sentimiento de extrañesa comenzó a poderarse de mí. Pues empecé a reconocer a que el mismo camino, como el sendero, que el anciano de mi sueño me había mostrado. Aún así, trate de no pensar demasiado en ello, ya que todo se sentía más como una especie de de Jabu, que como otra cosa. Por eso, termines soltando un comentario al aire, diciendo la mi padre algo parecido a… Te imaginas que en ese lugar, de verdad vivir el Diablo? No dije sin intención de iniciar una conversación, pero para mi sorpresa, mi papá respondió con un tono completamente serio. Pues de hecho sí, dijo, según la gente de por aquí, el Diablo tiene su casa por estos rumbo. Al escuchar eso, me quede callada por unos momentos, y entonces mi padre aprovechó para contarme una historia local que yo desconocía completamente. Según me decía, muchos años atrás, un joven huérfano de un pueblo cercano estaba desesperado por casarse con su novia. En embargo, debido a las carencias económicas en las que vivía, no podía dar la vida que él deseaba ofrecer. Por ello, trabajaba de día y de noche, intentando salir adelante. Pero también, debía cuidar a su abuela enferma. Así que la pobreza lo asfixiaba constantemente, sin que pudiera ser mucho para cambiar su situación. Fue entonces cuando una noche, en la que se sintió completamente rebasado por sus problemas, hizo ayurar de impotencia y a pedir ayuda a gritos, rogándole a quien fuera capaz de escucharlo. Según cuenta la leyenda, sus súplicas no llegaron precisamente al cielo. Esa misma noche, al quedarse dormido, soñó que un anciano desconocido lo llevaba de la mano a través de un bosque, hasta llegar a una cueva donde un caballero elegantemente vestido, parecía esperarlo. El misterioso hombre le ofreció todo el dinero que necesitaría para casarse con su amada, pero debía cumplir dos condiciones. La primera era tomar únicamente la cantidad exacta necesaria para la boda. La segunda, construir con sus propias manos, una mesa donde él pudiera sentarse a comer. Después de eso el muchacho despertó y movido por la curiosidad, emprendió el camino hacia el lugar que había visto en los sueños. Para su total sorpresa, encontró exactamente el sendero que había recorrido mientras dormía. Entonces comenzó a internaarse en él. Sin embargo, cuando ya estaba en medio del bosque, el miedo a lo que pudiera sucederle después de aceptar aquel trato terminó por vencerlo y arrepentido, salió huyendo de lugar. De acuerdo con la historia de la novia del muchacho, terminó casándose con otro hombre. Mientras que él, abandonó el pueblo y nunca más volvió a saberse nada de su paradero. Cuando mi papá terminó de contarme todo aquello, la historia me dejó tan intrigada que lo primero que hice fue decir, ese muchacho era un tonto, porque no aceptó la oferta, yo si lo habría hecho en su lugar. Después de eso seguimos hablando del tema como si se tratara únicamente de una leyenda del pueblo y ya. Sin embargo, cuando regresamos a casa después del trabajo, me fui a descansar a mi cuarto y volvié a tener un sueño igual. Esta vez, me encontraba exactamente en el mismo punto donde había despertado en la ocasión anterior. Casi frente a la puerta de aquella casa, donde sabía que se encontraba el diablo, pero el anciano que me había guiado hasta ahí ya no estaba por ninguna parte. Entonces, avance hacia la vivienda y después de tocar la puerta un par de veces, un hombre me dio la bienvenida y digo hombre entre comillas porque no había manera de que aquello fuera realmente un ser humano. Para empezar era normalmente alto y vestía con una elegancia tan impecable que rosaba al uirreal. Además, tenía patas de cabra en lugar de piernas y llevaba un sombrero que ocultaba gran parte de su rostro. En ese momento comprendí algo con absoluta claridad, tenía el diablo frente a mí. De pronto, él preguntó con una voz extremadamente profunda si era verdad lo que yo había dicho y si realmente estaba dispuesta a aceptar su oferta. Casi inmediatamente añadió en tono de advertencia que esta vez, el precio sería algo muchísimo más valioso que una simple mesa. Después de decir eso, extendió su mano hacia mí como esperando que se le estrechara. En ese instante, un miedo paralizante comenzó a reemplazar cualquier otra sensación en mi cuerpo. Literalmente me quedé inmóvil, incapaz incluso de respirar correctamente. Ante mi reacción, aquel hombre simplemente sonrió y me dejó ir. Entonces desperté de golpe, empapada en su dor frío y con el corazón latiéndome como loco. Hasta donde mis creencias personales me permiten interpretarlo, supongo que el diablo me dio una especie de elección. Quizás por hablar de él como si fuera una simple leyenda o un chiste inofensivo. Y no tiene ni idea de lo agradecida que estoy de que esa noche se me haya permitido despertar. Saludos chicos, espero que se encuentren muy bien. Mi nombre es Sofia y les escribo desde un pequeño pueblo en Argentina. Llevo muchísimo tiempo siguiendo su canal y en esta ocasión me gustaría compartirles una experiencia que viví durante mi infancia y que hasta el día de hoy no he podido explicar de una manera lógica o terrenal. Desde muy pequeña siempre sentí que percibía ciertas cosas de manera distinta al resto de las personas. No sé exactamente cómo describir esto pero era como sinotar presencias, ambientes o detalles que otros simplemente ignoraban. Mi historia comenzó cuando yo tenía entre 3 y 4 años. En aquel entonces mi familia estaba formada únicamente por mis padres mi hermana Mayor y yo. Y como suele pasar con muchos niños de este edad yo tenía una amiga imaginaria. Pasaba mucho tiempo con ella, jugábamos juntas y para mí era completamente normal con vivir con su presencia todos los días. Recuerdo que aparentaba ser una niña un poco más grande que yo, aunque había varias cosas extrañas en torno a ella. Para empezar solamente podía verla cuando me encontraba completamente sola en la casa. Además ella nunca hablaba conmigo, nunca escuché su voz, nunca la vi correr ni hacer ningún movimiento extraño. De hecho la mayor parte del tiempo simplemente permanecía quieta observándome. Y aun así de alguna manera yo sabía perfectamente que su nombre era Natalia. También recuerdo que siempre aparecien los mismos lugares los cuales eran tres. El patio del antero justo entre dos árboles grandes en la habitación de mis padres y en un baño que estaba al fondo del terreno de la casa. Aunque ahora todo esto me parece muy inquietante, en ese momento yo era muy pequeña para verlo así. Para mí la sin presencia de Natalia era suficiente para sentir que estábamos jugando juntas como cualquier par de amigas. Con el paso del tiempo sus apariciones comenzaron a hacerse menos frecuentes. Todo ocurrió de manera tan gradual que fue casi imperceptible, mientras iba creciendo entrando a la escuela y comenzando a convivir con otros niños Natalia empezó a desaparecer poco a poco de mi vida. Hasta que un día ya no volvió. La última vez que la vi fue poco antes de que mi mamá nos anunciara que estaba embarazada de quien hoy es mi hermana menor. Durante años no pensé mucho en este tema, lo veía únicamente como uno de esos recuerdos extraños y borrosos que se tienen de la infancia temprana. Sin embargo, cuando crecí lo suficiente para entender ciertas conversaciones familiares descubría algo que cambió por completo mi percepción de mi amiga imaginaria. Y es que resulta que antes de que yo naciera, tres años específicamente antes, mis padres habían tenido a otra niña mi hermana, o mejor dicho la hermana que yo no pude conocer en vida. Según me contaron ella nació con varias complicaciones graves de salud que con el tiempo le provocaron una especie de paralisis que le impidió caminar, habla y desarrollarse de manera normal. Ella falleció a los 12 años y su nombre era Natalia. Recuerdo perfectamente el momento en que mis padres me enseñaron fotografías de ella, en cuanto yo vi las imágenes sentí un escalofrío que me recorrió todo el cuerpo. Pues esa niña era exactamente igual a la amiga que yo veía en la infancia. Era el mismo rostro, la misma expresión, la misma presencia silenciosa que aparecía observándome desde distintos lugares en la casa. Y aunque muchas personas podían pensar que descubría algo así me provocó miedo, la verdad es que no ocurrió todo lo contrario. Actualmente tengo 25 años y cada vez que recuerdo a Natalia siento una tranquilidad muy complicada de explicar, pues me gusta pensar que esa niña que aparecía durante mis tardes de infancia no era algo malino y tampoco producto de mi imaginación era simplemente mi hermana tratando de conocerme, acompañarme o tal vez cuidarme desde donde sea que estuviera. Y sinceramente, hay momentos en los que esa idea me resulta mucho más reconfortante que a torradora. "Pimi propio cadaverantemi, historia enviada por Virillana". Hola, hermano Elikévin, los sigos desde la secundaria y no saben cuánto adoro su contenido. Me llamó Virilliana, actualmente tengo 23 años y les escribo desde Kaguila, México. Si les soy sincera, nunca pensé que llegaría a compartir alguna historia con ustedes, ya que jamás había tenido una experiencia que pudiera determinar como para normal o inexplicable. Sin embargo, lo que si tenido son sueños o mejor dicho pesadillas, que van mucho más allá de algo simple. Por eso, en esta ocasión, quiero contarles el sueño que más me ha marcado y que no he podido olvidar en absoluto, a pesar del paso del tiempo. Esa noche mi hermana y yo, estábamos compartiendo la misma cama, debido a que estaba yo viendo muy fuerte y ambas nos encontrabamos aterradas por el sonido de los truenos. Como pudimos, intentamos dormir y en algún momento terminé cayendo en un sueño profundo. Dentro de ese sueño, desde el primer instante, pude darme cuenta de que me encontraba en el último piso de un hospital. A que el lugar no tenía techo, así que el cielo era completamente visible y lucía de un negro absoluto. Además, en el sitio donde debería haber estado la luna, había un enorme reloj rojo sangre que emitía constantemente el típico sonido de tiktag. Durante todo ese tiempo, sentía a una desesperación inmensa por escapar de ahí, así que comenzé a correr por los pasillos blancos del hospital buscando una salida. El frío que se filtraba mientras avanzaba me calaba hasta los huesos, ya que únicamente llevaba puesta una bata de hospital. En medio de mi huida, traté de abrir varias puertas, pero la mayoría estaba bloqueada. Finalmente, una de ellas logró abrirse. Dentro de aquella habitación, había una figura humanóide sin facciones en el rostro, envuelta además por una extraña luz clara. Recuerdo que ambos tuvimos una conversación, a pesar de que aquella cosa no tenía boca. Y aunque no soy capaz de recordar sus palabras exactas, si sé que el mensaje era algo parecido a esto. Yo debía encontrar mi cuerpo antes de que aquel reloj se detuviera, porque de lo contrario, me quedaría atrapada en ese lugar para siempre. Aquella advertencia me hizo entrar en pánico de inmediato, así que salí corriendo escaleras abajo. No tenía idea de qué significaba eso de encontrar mi cuerpo, pero aún así, continué recorriendo varios pasillos idénticos al primero. En cada habitación, a la que logra ventrar, me encontraba con pequeñas presencias humanoides, parecidas aníneos, completamente oscuras y profundas, al igual que la figura anterior tampoco tenían facciones en el rostro. A todas ellas, les supliqué que me ayudaran para encontrar mi cuerpo, pero cada vez que lo hacía, únicamente señalaban hacia alguna dirección mientras gritaban "corre, corre". A medida que avanzaba, el sonido de aquel reloj se volvía más fuerte y distorsionado, como si estuviera punto de romperse. Finalmente llegué a un piso donde había más de esos niños sin cara, distribuido a lo largo del pasillo. Sin embargo, ninguno hacía nada, salvo girar la cabeza hacia mí, como si me observaron atentamente, a pesar de no tener ojos. Entonces vi al fondo del corredor una puerta distinta al resto y me dirigía hacia ella. En el momento en que la cruce, me di cuenta de que aquel lugar era una especie de quirófano. En el centro de la habitación, sobre una camilla metálica, había lo que parecía ser un cuerpo cubierto por una sábana blanca. Con dudas me acerqué lentamente y cuando retire la sábana, el impacto fue tan fuerte que me dejó paralizada. Era yo. Mi propio cuerpo estaba ahí, inmóvil y pálido sobre el metal, cubierto por innumerables golpes a lo largo de todo el cuerpo. Además, todavía había muchísimas sangre brotando de aquellas heridas. Después del show que inicial, no sé por qué, pero lo primero que hice de manera completamente inconsciente, fue subir a la camilla e intentar entrar en el cuerpo, que ya sía frente a mí. Puse mi mano sobre mi propio cadáver y pude sentirlo frío que estaba. Un escalo frío horrible me recorrió de pieza cabeza al sentir aquello, pero por suerte, cuando intenté ingresar dentro de mí misma por segunda vez, el estruendo de un trono me arrancó de aquella pesadilla y me devolvió a la realidad. Tras abrir los ojos lo primero que vi fue el espalda de mi hermana iluminada por los relámpagos que entiende. traban desde la ventana. En ese momento me encontraba completamente paralizada, no podía mover ni un solo dedo ni tampoco gritar, aunque realmente quería hacerlo. Mientras tanto, aquel sueño se repetía en mi mente una y otra vez, con una claridad aterradora. No sé cuánto tiempo permanecié en ese estado, pero cuando finalmente recuperé el movimiento, se aiorar de forma incontrolable. Mi hermana despertó y al notar que no respondía a sus preguntas sobre lo que me ocurría, fue a llamar a mis padres quienes entraron corriendo a la habitación. Por más que intentaban hacerme hablar, únicamente podía valbuciar que no encontraba mi cuerpo. Entonces mi mamá comenzó a brazarme para tratar de tranquilizarme, pero apenas unos segundos después unas náuseas horrible me hicieron correr al baño. Para horroro río y de toda mi familia, vomite sangre. Todos nos asustamos muchísimo, así que al día siguiente me llevaron al médico apenas amaneció. Tanto nosotros como los doctores, pensamos que quizás se trataba de una ulcer o algo parecido. Sin embargo, todos mis estudios salieron perfectamente bien, por lo que nunca encontramos una explicación médica para aquel sangrado. Según el doctor, pudo haber sido provocado por el estrés, algo que no descarto, aunque sigue pareciendo extraño que ocurría era únicamente aquella vez. Por mi parte, esta experiencia me dejó un trauma bastante fuerte. Pasó mucho tiempo antes de que pudiera contárselo a alguien sin romper en llanto. Además, la sola idea de volver a tener un sueño así me impedía dormir tranquila y me aterraba simplemente a costarme. Han pasado ya tres años desde aquella pesadilla y aunque no he vuelto a experimentar algo de ese nivel, la imagen de mi misma, convertida en un cadaver cubierto de heridas sobre una camilla de quirófano, sigue grabada a fuego en mi memoria. Por último, debo admitir que hay dos preguntas que siempre rondan en mi cabeza cada vez que recuerdo aquel sueño. Que habría pasado si ese reloj se hubiera detenido antes de que lograra encontrar mi cuerpo. De verdad, me habría quedado atrapada dentro de esa horrible pesadilla para siempre. "No somos bienvenidos en nuestro departamento. Relato enviado por Harry." Hola chicos, soy Harry. Anteriormente les compartió una historia que ustedes titularon, los espíritus me siguen y creo que me cuidan en la segunda temporada de este podcast. En ese relato, les contaba cómo desde hace muchos años, me considero una persona bastante sensible a ciertas energías y como además, he sentido la presencia constante de dos entidades que, según creo, me han protegido en distintos momentos de mi vida. Primero que nada quiero decirles que me dio muchísimo gusto escuchar mi relato en el programa y ahora regreso para contarles algo mucho más extraño y también más oscuro que nos ocurrió recientemente a mi pareja y a mí. De hecho, siento que ambas experiencias podrían estar conectadas de alguna forma. Además, tengo varias fotografías del ocurrido que les voy a juntar como evidencia de todo lo que voy a contar. Para darles un poco de contexto, hace aproximadamente 5 meses, mi novio y yo nos mudamos a un departamento ubicado en el centro de nuestra ciudad. Desde el primer día hubo algo en ese lugar que no terminaba de agradarme de todo. Era esta sensación incomoda adentrar a un sitio y sentir sin razón aparente que algo no estaba bien. Pero siendo honestos, con la situación económica actual, encontrar un departamento barato en una zona así era una oportunidad que simplemente no podíamos dejar pasar. A principio intentamos buscarle lógica a todo. Las cosas extrañas comenzaron de manera sutil. Había ruido sucasionales durante la madrugada. Objetos que aparecien lugares donde no lo sabíamos dejado, o toverías que se tapaban al mismo tiempo en distintas partes del departamento sin explicación alguna. Era en situaciones molestas, sí, pero todavía parecien simples coincidencias o problemas normales de una vivienda antigua. Sin embargo, todo comenzó a empeorar de una forma bastante violenta. Una de las cosas más fuertes que ocurrió tuvo que ver con nuestra gatita. El casero, la había rescatado poco antes de que nosotros llegáramos a vivir ahí y muy amablemente nos permitió quedarnos con ella. Era una gata sana, comió perfectamente y jamás mostró señales de estar enferma. Por eso fue tan raro lo que pasó después. Aproximadamente un mes después de que nos mudamos comenzó a deteriorarse de manera repentina. En cuestión de días, dejó de ser la misma y terminó muriendo por una supuesta desnutrición. Lo perturbador es que nadie supé explicar cómo llegó a ese estado tan rápido. Ni siquiera de veterinario entendía como un animal que se alimentaba bien, podía terminar así de un momento a otro. Pero eso no fue lo único. Una semana antes de que la gata muriera ocurrió algo que todavía nos cuesta explicar. Un día descubrimos que varios azulejos del baño se habían desprendido de la pared como si alguien lo subiera arrancado con muchísima fuerza, dejando pedazos y escombros tirados por todo el lugar. Y no parecía que simplemente se hubieran caído por humedado desgaste, la forma en que terminaron desprendidos daba la impresión de que alguien había reaccionado con furia dentro del baño. Si en poder, ocurrió otro incidente todavía más extraño si es que cabe. Una noche había salido una posada y cuando volvimos al departamento encontramos varias marcas de manos de color morado sobre una de las paredes. Pero lo que nos perturbó fue realmente el tamaño. Eran demasiado pequeñas para pertenecer a cualquiera de nosotros dos. De hecho parecía las manos de un niño. Además, nadie tenía copia de nuestras llaves, tampoco encontramos señales de que alguien hubiera entrado al departamento y no faltaba ninguna pertenencia. Simplemente estas huellas aparecieron ahí. Después de eso ocurrió algo que pudo terminar muy mal. Mi novio iba bajando las escaleras cuando uno de los escalones se rompió repentinamente bajo sus pies y no hablo de un escalón viejo o podido. La madera aparentemente estaba en perfecto estado, no tenía terminas y tampoco señales visible de desgaste. Aún así, esta se quebró de golpe. Por suerte, logrosos tenerse antes de caer porque, de lo contrario, el accidente habría sido bastante grave. Y como si todo esto no fuera suficiente, tiempo después el departamento comenzó a llenarse de cucarachas prácticamente de la noche a la mañana. Y aquí, quiero detenerme un momento porque sé que muchas personas relacionan este tipo de infestaciones, repentinas, con lugares cargados de energía negativa o con presencias extrañas. Yo no sé si eso sea verdad, pero admito que para este punto ya estábamos demasiado sugestionados como para poder ignorarlo. El desenlace de esta situación llegó cuando el casero, finalmente mandó a revisar las tuberías del departamento. Según los trabajadores que inspeccionaron el lugar, el daño era tan grave que todo el sistema tendría que reemplazarse por completo. Eso significaba que nosotros teníamos que abandonar el departamento antes de terminar el contrato. Y la verdad, ahora pienso que eso tal vez fue lo mejor. Sin embargo, hay algo que todavía me deja pensando muchísimo y que conecta directamente con la historia que les conté años atrás. La mayoría de estas cosas ocurrían cuando yo no estaba en casa. Por eso no puedo evitar preguntarme si tal vez estas sentidades que siempre he sentido cerca de mí, realmente estaban protegiéndome de algo dentro de ese lugar, porque mientras más pienso en todo lo ocurrido, más siento que aquello que habitaba el departamento parecía molestarse, especialmente cuando yo estaba ahí como si no soportara la presencia de algo más acompañándome. Y quizás precisamente por eso hizo todo lo posible para obligarnos a dejar el sitio. Y al final lo consiguió. Esperamos que estos relatos te hayan parecido interesante, estén aterrados o te hayan despertado algún recuerdo y si fue así recuerda que puedes mandar tu historia a nuestro correo mundo [email protected] que siempre está abierto para que ustedes puedan enviar cualquier experiencia paranormal o no.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Una mujer de Paraguay relata haber visto a un hombre sin rostro, extremadamente alto y encorvado, asomado a una ventana cuando era niña; solo escuchó estática y sintió una sensación de estar atrapada.
  2. Un hombre de Honduras cuenta que, a los 5 años, un ser que usaba el rostro de su abuelo fallecido lo visitaba por las noches para jugar, pero luego le pedía que se fuera con él; su madre lo enfrentó y las visitas cesaron.
  3. Una mujer de Oaxaca narra que, tras ver un video sobre el Diablo, soñó con un anciano que la guiaba a una casa; luego descubrió que ese lugar existía y tuvo un sueño donde el Diablo le ofreció un trato, pero despertó aterrorizada.
  4. Una mujer de Argentina describe a su amiga imaginaria de la infancia, Natalia, que solo aparecía cuando estaba sola y en lugares específicos; desapareció gradualmente antes del nacimiento de su hermana menor.

Summary:

El episodio presenta cuatro relatos de experiencias paranormales. En el primero, una mujer paraguaya recuerda haber visto a un hombre alto y sin rostro asomado a una ventana cuando tenía 7-8 años, acompañado de un ruido de estática y una sensación de inmovilidad, sin poder explicar por qué no sintió miedo. El segundo relato, desde Honduras, describe a un niño de 5 años que jugaba cada noche con un hombre que resultó ser el rostro de su abuelo muerto; el ser le pedía que se fuera con él, pero su madre lo enfrentó verbalmente, y las visitas cesaron, dejando la duda de si realmente era su abuelo o algo más.

La tercera historia, de Oaxaca, involucra a una mujer que, tras ver un video, soñó con un anciano que la llevaba a la casa del Diablo; luego su padre le contó una leyenda local similar, y ella tuvo un segundo sueño donde el Diablo, con patas de cabra, le ofreció un trato, pero despertó aterrada. Finalmente, una argentina narra su amiga imaginaria Natalia, que solo aparecía en tres lugares específicos y nunca hablaba; con el tiempo, sus visitas disminuyeron hasta desaparecer antes del nacimiento de su hermana menor.

FAQs

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Cuando tenía entre 7 y 8 años, vio a un hombre extremadamente alto, sin rostro, asomado a una ventana en casa de su abuelo. Escuchó estática y se sintió atrapada, pero luego la figura desapareció.

De niño, Edwin jugaba de noche con un hombre alto que aparecía en su sala. El hombre se golpeaba la espalda y Edwin lo imitaba. Más tarde, supo que era su abuelo muerto, quien quería llevárselo, pero desapareció tras la intervención de su madre.

Tras ver un video sobre el Diablo, soñó que un anciano la llevaba a una montaña donde vivía. Días después, su padre le contó una leyenda local idéntica al sueño, y ella bromeó aceptando un trato. Luego, en otro sueño, el Diablo le ofreció un trato a cambio de algo valioso, pero despertó aterrada.

Natalia era una amiga imaginaria que Sofía veía cuando estaba sola. Era una niña quieta que solo la observaba en lugares específicos de la casa, y desapareció gradualmente antes de que naciera su hermana menor.

Porque Edwin fue visitado por una entidad que usaba el rostro de su abuelo muerto y casi se lo lleva. Ahora, ella está atenta a cualquier comportamiento extraño en sus otros hijos para evitar algo similar.

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