3 - Asegurando lo importante - ASÍ GANAMOS (Carlos S. Bilardo)
11m 19s
En el tercer capítulo de su relato sobre el Mundial de México 1986, Carlos Bilardo explica cómo planificó meticulosamente la logística del equipo argentino. Ante la información confidencial de que Argentina no sería cabeza de serie, canceló su viaje a Europa y se dirigió a México para influir en esa decisión, logrando un "primer gran golpe" al asegurar esa ventaja. Su principal obsesión fue encontrar una concentración adecuada, pues consideraba que un mal alojamiento podía ser "casi mortal" para el rendimiento del equipo. Recorrió todas las sedes en helicóptero, con apoyo del gobernador y el periodista Nacho Matos, y el día del sorteo colocó amigos en cada hotel para reaccionar de inmediato según el resultado. El sorteo colocó a Argentina con Italia, Bulgaria y Corea, pero Bilardo restó importancia a los rivales y se centró en la sede: el club América, gracias a contactos como Eduardo Cremasco y los vicepresidentes del club. Amplió las instalaciones con habitaciones adicionales y negoció un hotel en Puebla para una sola noche, enfrentando la rigidez de los hoteleros. A pesar de las críticas y las dudas sobre Italia, Bilardo mostró seguridad, afirmando que ningún rival podría "pasarlos por encima", y planeó una gira por Europa antes de la concentración final en enero. Su meta era simple: formar un buen equipo y ganar.
Así gananos, la verdadera era el ucho por la Copa, por Carlos Salvador Bilardo. Capítulo tercero, asegurándolo importante. En un campeonato del mundo, todo es importante, nada puede ser dejado librado al azar. Me disponí viajar a Europa, pero cancelé la partida, mejor dicho cambió el punto de destino. Y va a ver al subentus contra Abelino, pero salí para México porque me dijeron que no era cabeza de serie. Consolidándolo fundamental. La Argentina se jugaba entera que es México y va a ser cabeza de serie. La condición tiene muchas ventajas que creo que no es necesario numerar. En algún momento tuve la información confidencial y precisa de que no iba a ser así. No valía la pena lamentarse ni a tu lo dices, había que reaccionar rápido y hacer pronto lo necesario. Creo que con esa decisión y lo que nos permitió conseguir pegamos el primer gran golpe. Me fui mucho antes del sorteo para iniciar la buquea de un lugar que se aproximara al ideal para realizar una concentración de muchísimos días. Aquí también hubo reproches. No faltó quien me reacaminara esa decisión que me obligó a proestregar el viaje de Italia para tomar contacto con los jugadores argentinos que se hallaban jugando en la penidismo. Yo estaba seguro de haber tomado la decisión más acertada. Era el mes de noviembre de 1985. A mí el elojamiento no importaba mucho más que el resultado de sorteo, porque para el plan de estar 30 días antes concentrados y después de los otros treinta durante la competencia puede resultar para judicial no tener una buena residencia casi mortal. Mantenerse en un hotel con un equipo de fútbol trae muchos inconvenientes. Sólo se puede llegar a esta situación cuando no queda ninguna otra alternativa. Resulta prácticamente imposible aijar a los jugadores. Cuando bajan al lobby y se hallan en defensos, no pueden negarse contacto con el periodismo con nosotros huérpedes, con el público que sea cerca para verlos. Se le trajita en todas las tensiones de la vida cotidiana, todo ayuda a dejar sus pensamientos de objetivos central. Además hay que ir y volver a del lugar de entrenamiento. Eso ocorre una moneste dicional. En la capital mexicana el tránsito francamente en demoniado y un viaje de un poco unas pocas cuadras se convierte en casi en una aventura. Recorri todo las sedes, todos los hosteles y todos los lugares de entrenamiento. El gobernador del Distrito Federal me facilitó en el hipóptaro porque de otra manera no habría tenido el tiempo suficiente para visitar todos los sitios que hubieran sido necesaria. De ese modo pudo tener un panorama general de los lugares en los que podíamos concentrar. Toda con gratitud, hay nació matos, el periodista mexicano que me acompañó en ese vuelo en el hipóptaro. El día del sorteo puse a una persona de confianza, a un amigo en cada sed y en cada hotel que me gustaba. Estaba encargado de seguir el sorteo por televisión y enseguida a palabrar el hotel de acuerdo con el resultado que se hubiera registrado. El dinero de eseismo estaba concentrado explosivamente en ese tema y no en los hipotéticos rivales. Me preguntaron, ¿está conforme con el resultado del sorteo? Conteste sinceramente y sin meditarlo mucho que eso no me interesaba demasiado que lo único que me preocupaba era el lugar de concentración. Muchos se arredían, otros demostraban una especie de sorpresas indulgente. Tendré que agradecer a mis 6 compañeros en el equipo de estudiantes de la plata, Eduardo Kremasco y Nusur Dolopes, que me hacen acercar la posibilidad de utilizar el subamérica. Eduardo está arredicado en México y había puesto con mucho éxito comercial un restaurante. Las impescablas relaciones que manteníamos con los vicepresidentes de ese mismo club nos garantizaban la facilidad para el acceso. Lo fuimos a ver con el presidente de la AFA, señor Grandona, ese probable lugar de concentración no estaba terminado. De todos modos quedamos en completar el compromiso si nos tocaba jugar en la ciudad capital. Pero eso no era suficiente, era necesario hacer las previsiones por si nos tocaban otras cedes. Solo descartamos Guadalajara porque ya se sabía que ahí sería cabeza de serie Brasil. Intraseralizaba el sorteo, un niño extraía las bolillas de unas copas transparentes y hemos viendo si la zona nos iba a resultar fácil o difícil. Repito que queríamos que nos tocara en la altura, había una cede virgen de nadie, era querétaro. Me gustaba ese lugar o México de F. El destino osquisó que nos tocara esa última con una salida a Puebla para jugar contra Italia. En nuestro grupo estaban Italia, Bulgaria y Corea. A los polienos ya lo sabía a visto jugar, por eso cuando volví, pude anticipar que formaban un equipo medio difícil. Habían perdido por un gría por 1 a 0 y con México por 2 a 1. Estos resultados están ajustados demostraban que se trataba un equipo duro. A Italia lo conocía bien. A Bulgaria lo había visto jugar en Paris y era un buen equipo. En relativamente más que conocido era Corea. Cremasco nos fue de muchísimo utilidad. A su restaurante mi viejo íbamos a comer después de los partidos, conocía a toda la mente. Era él que nos presentaba y nos llevaba de un lado para el otro. En el club América se desempeniaba como entrenador en su dolo Pes, quien también es muy amigo nuestro. El presidente de ese club es el señor Díaz Barroso, que habló con Julio Holondona mientras yo hablaba con los dos vicepresidentes que me enseñaba anteriormente. Nos pusimos de acuerdo y íbamos a ocupar un lugar flamante. Así conseguimos ponernos totalmente al cubierto de sorpresas desagradables. Los poleditos me preguntaban cómo estaba todo. Yo respondía que bien, pero ahora la más importante era que el equipo funcionara. Y se comenzaba a vivir el clima de mundial, eso se notaba en el ambiente. Después de su ortebo al día siguiente, fuimos a correr el estadio en el que nos tocaría jugar. Yo ya lo conocía, por eso días estaba modificando todo el pasto. Volví a ocuparme del tema de la concentración. Era el único inconveniente relativo que presentaba por otra parte es subsanable. Desde que contaba solo con 8 habitaciones para lo jarra 16 jugadores y otra más para el cuerpo técnico. No quería mantener a 30 personas en un sitio que han reducido. Descubrimos un sitio que pronto los jugadores va a utilizarían como la isla distante 150 metros, que era un salón muy grande y otro lugar donde podrían ubicarse los ayudantes. Si hicimos construir utilizando tabíques de madera, cuatro habitaciones más. Esa era la pauta exacta de espacio que nos estaba haciendo falta y otra parte para el personal auxiliar. Apenas conocido los resultados del sorteo, no tuvimos más que ratificar la renta de la América para efectuar la concentración. Es a mi matarde, me fui en auto hasta Puebla, que queda unos 120 kilómetros de México de F para buscar un hotel. Ya habíamos estado jugando allí y tenía bien presente que era bastante difícil conseguir un enjejamiento adecuado a nuestras necesidades. Los hoteles habían puesto de acuerdo para formalizar con trato solamente por una semana como mínimo, pero sucedía que para cuando se efectuara el partido yo no quería estar en Puebla por más de una noche, la que va del sábado del domingo. Si eso era casi una imposible, porque quedaban cortadas por un lapse demasiado breve por lo menos 15 habitaciones. Rentándolas o asumiendo el compromiso de aservas, perdían al potencial clientes por periodos más prolongados. Pelíamos, rogamos, discutimos, usamos todo de aservas posibles. Nos ayudaron muchos a algunos miembros de la Comisión Organizadora. Pero ciertos que finalmente aceptaron en lo jarnos por solamente una noche. En cuando se arrastra más trato, les dejamos el menú para la escena del sábado y el desayuno del domingo por la mañana. Durante ese día me anoje en el hotel presidente. Esa era un sitio estratégico para estar bien informado porque así se lo jaban casi toda la prensa. Se se tejía muchas especulaciones sobre quienes podrían llegar a ser los ganadores. Aunque los periodistas europeos eran los únicos que bajaban entre las posibilidades, un posible triunfo de Argentina. Aparte, los favoritos eran italias Francia, Dinamarca, Inglaterra, Alemania, México y Brasil. Cuando regresé a Argentina, me encontré con la misma pregunta que me habían hecho en México, pero ahora repetida hasta el infinito. Está conforme con el sorteo. Algunos avanzaban un poco más y me interrogaban sobre mi futuro de plan de acción. Pero en día, cuando dije que estaba conforme, verán esto que va a poner nuestro trabajar fuerte. Encuatro los planes, adelante que el seis de enero comenzamos la primera etapa de concentración en el norte. Por 10 días,
y después salíamos una gira por Europa para jugar con Francia, el Napoli y a algún otro equipo con el que hubiera ocasión confrontarse. Hay veces el copa para preguntarme si era verdad o no, que a Italia no podríamos ganarle nunca. Respondí que ese era un equipo al que yo conocía bien y que no me inspiraba especiales preocupaciones, pero si me preocupaba poner a punto en nuestra selección. Como para reforzar el concepto, agregué, tense tranquilos, que de eso me preocuparé a partir de ahora todavía mucho más. Era sincero cuando daba esas respuestas. En un rival mal armado especialmente, había llegado a la íntima conclusión de que nadie podía pasarnos por encima. Siempre invocaba al destino. Eso sí, me preocupaba de remarcar que lo importante era conseguir lo más rápido posible en los jugadores que todavía estaban jugando afuera. Lo que se empezaba a compartir en un problema porque en Italia y en España recién iban a dejar de jugar a fines del mes de abril. Los clubes no nos lo iban a ser dar ni locos antes de esa fecha. Pero de todos modos íbamos a encontrar la forma de arreglarnos. Lo que yo quería era solamente formar un buen equipo y ganar, lo cual no era poco.
Podcast Summary
Key Points:
Carlos Bilardo priorizó asegurar una sede de concentración ideal en México antes del sorteo del Mundial 198
Canceló un viaje a Europa para ir a México y evitar que Argentina no fuera cabeza de serie, logrando ventajas clave.
Recorrió todas las sedes y hoteles en helicóptero, con ayuda del gobernador del Distrito Federal y el periodista Nacho Matos.
El sorteo ubicó a Argentina en el grupo con Italia, Bulgaria y Corea, y Bilardo se enfocó más en el lugar de concentración que en los rivales.
Consiguió usar el club América como base, ampliando sus instalaciones con tabiques para alojar a todo el equipo.
Negoció un hotel en Puebla para pasar solo una noche antes del partido contra Italia, superando la resistencia de los hoteleros.
Bilardo mostró confianza en el equipo, minimizando la preocupación por Italia y enfocándose en preparar a los jugadores.
Summary:
En el tercer capítulo de su relato sobre el Mundial de México 1986, Carlos Bilardo explica cómo planificó meticulosamente la logística del equipo argentino. Ante la información confidencial de que Argentina no sería cabeza de serie, canceló su viaje a Europa y se dirigió a México para influir en esa decisión, logrando un "primer gran golpe" al asegurar esa ventaja. Su principal obsesión fue encontrar una concentración adecuada, pues consideraba que un mal alojamiento podía ser "casi mortal" para el rendimiento del equipo.
Recorrió todas las sedes en helicóptero, con apoyo del gobernador y el periodista Nacho Matos, y el día del sorteo colocó amigos en cada hotel para reaccionar de inmediato según el resultado. El sorteo colocó a Argentina con Italia, Bulgaria y Corea, pero Bilardo restó importancia a los rivales y se centró en la sede: el club América, gracias a contactos como Eduardo Cremasco y los vicepresidentes del club. Amplió las instalaciones con habitaciones adicionales y negoció un hotel en Puebla para una sola noche, enfrentando la rigidez de los hoteleros.
A pesar de las críticas y las dudas sobre Italia, Bilardo mostró seguridad, afirmando que ningún rival podría "pasarlos por encima", y planeó una gira por Europa antes de la concentración final en enero. Su meta era simple: formar un buen equipo y ganar.
FAQs
Viajó a México antes del sorteo para asegurar un lugar de concentración ideal, ya que recibió información confidencial de que Argentina no sería cabeza de serie y quería evitar riesgos logísticos.
Buscaba un lugar que permitiera una concentración prolongada sin las distracciones de un hotel, como el contacto con periodistas o el público, y que estuviera cerca del lugar de entrenamiento para evitar problemas de tránsito.
Lo consiguió gracias a sus amigos Eduardo Cremasco y Nusur Dolopes, quienes lo contactaron con los vicepresidentes del club América, y luego se acordó con el presidente Díaz Barroso y Julio Hondona.
Los hoteles exigían una estadía mínima de una semana, pero Bilardo solo necesitaba una noche. Tras negociar y con ayuda de la Comisión Organizadora, logró que aceptaran una sola noche.
Dijo que estaba conforme y que no le interesaban los rivales, sino el lugar de concentración. Consideraba que el equipo podía ganar a cualquiera si estaba bien preparado.
Afirmaba que conocía bien a Italia y que no le inspiraba preocupaciones especiales, aunque se enfocaba en poner a punto la selección argentina.
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