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#29 FIODOR DOSTOIEVSKY | Grandes Infelices. Luces y sombras de grandes novelistas

45m 57s

#29 FIODOR DOSTOIEVSKY | Grandes Infelices. Luces y sombras de grandes novelistas

La transcripción relata la fundación de San Petersburgo en 1703 por el zar Pedro el Grande, una ciudad construida en condiciones extremas sobre el sacrificio de miles de trabajadores, simbolizando la occidentalización y ambición de Rusia. Centra luego en Fyodor Dostoyevsky, quien llegó a la capital para estudiar, pero encontró su vocación como escritor. Su compromiso con la reforma social, inspirado por una temprana visión de la injusticia contra los campesinos, lo llevó a unirse a círculos intelectuales. En 1849, fue arrestado, encarcelado en la Fortaleza de Pedro y Pablo y sometido a una falsa ejecución, antes de ser exiliado a Siberia por cuatro años de trabajos forzados. Estas experiencias traumáticas, junto con su lucha contra la epilepsia, transformaron profundamente su visión del mundo. Dostoyevsky regresó a San Petersburgo como un hombre cambiado, y a través de obras como "Crimen y castigo" y "Recuerdos de la casa muerta", logró convertir la ciudad artificial de Pedro en un escenario literario moderno e inmortal, explorando los límites de la condición humana con una profundidad sin precedentes.

Transcription

7015 Words, 40944 Characters

Spanish
Imaginado una novela con este escenario, estamos en el año 1703 en el Delta del Río Neva, a orillas del Váltico. En 1703 el lugar está prácticamente despoblado, como siempre lo ha estado hasta entonces. Pero cómo no iba a estarlo? La zona cerca del Círculo Polarártico está congelada durante la mitad del año. Los otros seis meses es una cienaga plagada de mosquitos. Es el lugar más insospechado para levantar una ciudad. Sin embargo, en 1703 un hombre gigantesco de más de dos metros construye allí una cabaña de madera. Su intención es dirigir desde ella la edificación de una ciudad sobre el gélido pantano. Y no una ciudad cualquiera, sino la capital de un imperio. El hombre se llama Pedro y va a convertirse en el zar más importante de la historia de Rusia. Al ascender al trono, Pedro el grande había sufrido la resistencia de la nobleza Moscobita, y eso le había empujado a dar la espalda a la vieja capital y occidentalizar el país. Pedro construyó una ciudad a su imagen y semejanza, soberbia, brutal y megalómana, y le dio el nombre de su propio santo, San Petersburgo. La nueva capital se levantó sobre muchas vidas humanas. Durante la construcción de la fortaleza de Pedro y Pablo, la primera estructura de la ciudad, murieron 30.000 trabajadores. A medida que iban farieciendo, envolvían sus cuerpos en sacos y los colocaban en agujeros en la base sobre la que se asentaba la fortaleza. Literalmente, la construyeron sobre cadáveres. La historia de San Petersburgo es una historia de resistencia, por eso 135 años después de su fundación, el sueño megalómano de Pedro se había transformado en una de las grandes capitales de Europa. Es por esas fechas cuando llega la ciudad un joven para estudiar en la Academia de Ingenieros Militares. Su nombre es Fyodor Dostoyevsky, y pronto será el gran cronista de San Petersburgo. Dostoyevsky conseguirá algo paradójico y es que gracias a él, la ciudad artificial que deó Pedro el grande, se convertirá en el gran escenario literario moderno que muchos otros autores imitarán. Pero ¿crees que esto era de Dostoyevsky un hombre feliz? Ya os avanzó que no, y es que, a veces los escritores tienen vidas de novela y no siempre de las felices. Hola, soy Javier Peña y esto es Grandes Infelices, un podcast de Blacky Books. Y en esta temporada queremos hablaros de la vida de autores ligados a una ciudad. En el episodio de hoy os vamos a contar la historia de Fyodor Dostoyevsky a través de San Petersburgo y una historia de San Petersburgo a través de Fyodor Dostoyevsky. Proxima parada, Fortaleza de Pedro y Pablo. Esta historia comienza el 22 de diciembre de 1849, precisamente en esa fortaleza de Pedro y Pablo construida sobre cadáveres, a pocos pasos de la catedral en la que descansan los huesos de los zares. En una de las celdas de la fortaleza también ha dado con sus huesos un hombre que lleva ya 8 meses ayer cerrado. Ese hombre acaba de cumplir 28 años y es entonces un desconocido fuera de los círculos literarios, pero acaba convertiéndose en uno de los grandes escritores de la historia. En buena medida, Dostoyevsky, es hoy quien es, gracias a la experiencia que comienza en esa prisión. Su celda tiene el techo abobedado y un ventanucco por el que apenas entra la luz. Por las noches, los carceleros encienden una lámpara de aceite que, más que iluminar, desprende un humo que erita a los ojos. Si intentas apagar la lámpara de un soplido, recibes de inmediato la reprimenda del carcelero. En la celda hay poco más que un cattre, con un colchón de pája. Lo peor es el frío y la comedia. Dostoyevsky siempre odiado el clima de Petersburgo, ha escrito en el doble. La noche era horrenda, humedanéblinosa, lluviosa, nibosa, noche preñada de catarros, resfriados, flemones, calenturas, anginas, fiebres de todo género y gravedad. En suma, una de esas noches que el mes de noviembre regala a la ciudad de Petersburgo. El río Neva discurgante la fortaleza. El Neva es la vida y la muerte para San Petersburgo. A menudo traer riadas que alcanzan el metro de altura y a solan la ciudad. Se dice que en San Petersburgo los trabajadores se pasan el verano reconstruyendo lo que ha destruido el invierno, en una espiral sin fin. Imagino a Dostoyevsky asomándose por la pequeña rendija del ventanuco, pensando que pronto llegará la epifanía y con ella la ceremonia de la consagración de las aguas. Ese día una comitiva encabezada por el zári su guardia marchan hasta la mitad del río congelado y abre un agujero en él. Las madres aprovechan para sumergir a sus bebés y bautizarlos. La ceremonia en teoría garantiza los bebés una vida próspera, a los que sobreviven al baño de agua helada, claro. En una visita Petersburgo, ya como Casanova vio como un bebé, se le deslizaba al cura de las manos durante el bautizo y se perdía para siempre bajo el hielo del Neva. Los padres, en vez de chillar de desesperación, se extasiaron de alegría pensando que el niño había subido directo al cielo. Cuando la ceremonia termina, muchos de los habitantes de San Petersburgo se avalanzan con cubos para provisionarse de agua antes de que el río vuelva congelarse, no tendrán oportunidad de volver a hacerlo hasta mayo. Es una ciudad brutal. Día tras día, en la celda de Dostoyevsky se escucha sólo un silencio aterrador, que rompen de vez en cuando los llantos de los presos que comparten cautiverio con el escritor. Las condiciones son lamentables. El responsable de la fortaleza, el general Navokov, se queja de la situación y presiona para acelerar el proceso contra los prisioneros que ya se alarga durante ocho meses. El general Navokov es el único realmente amable con Dostoyevsky durante el cautiverio. Es curioso porque un siglo después el biznieto del hermano del general se convertirá en el azote de Dostoyevsky. Sí, habló de Vladimir Navokov, el autor de Lolita, que como explica en esta entrevista el neuropsychólogo Norman Deutsch, odiaba que Dostoyevsky crease siempre personajes psicopáticos. Navokov creía que la literatura debía tratar sobre personas más normales. Ojo, esto lo decía el autor de Lolita. Pero volvamos a la mañana del 22 de diciembre en la fortaleza de Pedro y Pablo, porque empieza a percibirse allí un movimiento poco habitual. Los guardias cogen las grandes llaves y aben las celdas y sacan a los presos a empujones. Los obligan a subirse unos carros y los conducen hasta la plaza Semenovsky, en la Rivera del Fontanca, uno de los canales artificiales que Pedro El Grande mandó construir a imitación de Amsterdam. Los reclusos descienden de los carros y el sol les ilumina la cara por primera vez en ocho meses. Habían olvidado esa sensación. Luego saludan a los viejos compañeros, les impresionan encontrarlos tan demacrados e irreconocibles. No se dan cuenta de que los otros piensan lo mismo al verlos a ellos. Solo entonces se fijan en que han levantado un cadalso y que sobre él esperan unos fusileros. Uno de los presos que está junto a Dostoyevsky hace un gesto señalando un carro cargado y tapado con una tela. Son ataudes, dicen espantados. Entonces un oficial le es la sentencia de muerte para 15 de los presos, entre ellos Dostoyevsky. No lo pueden creer, no imaginaban que los fueran a ejecutar, a tan a los tres primeros a un poste, les vendan los ojos, pero cuando lo oficial grita fuego, las armas no disparan. El zar ha tenido clemencia y ha conmutado la pena de muerte por la de trabajos forzados en Siberia, pero ordenado también que se orqueste la falsa ejecución como parte del castigo. Uno de los presos pierde la razón para siempre. Durante varios minutos, Dostoyevsky está convencido de que lo van a ejecutar. En el idiota, el príncipe Miskín explica que alguien le ha contado ese episodio y lo que pensó durante esos minutos. Lo recordaba todo con extraordinaria claridad y decía que nada de lo sucedido en aquellos minutos se borraría jamás de su memoria y pensaba, si no muriese, si me perdonaran la vida, qué eternidad y toda mía. Entonces, cada minuto sería para mí como una existencia entera. No perdería uno solo y vigilaría cada instante para no malgastarlo. Dostoyevsky recordaba las horas posteriores a la falsa ejecución como las más felices de su vida. Cuando estuvo devuelta en la celda, cantó en la voz más alta que le permitieron sus pulmones. Pronto esa alegría se desvanecería cuando lo condujaran a Siberia a cumplir cuatro años de trabajos forzados rodeado de criminales y guardas deseosos de utilizar el látigo. La falsa ejecución y la experiencia en Siberia cambiaron la vida de Dostoyevsky y forjaron a uno de los escritores más influyentes de los últimos 200 años. La pregunta es ¿Cómo llegó a estar condenado a muerte de Dostoyevsky? Proxima parada Castillo Mijailovsky. Tenemos que retroceder 12 años para entender la condena de Dostoyevsky. Retroceder al momento de su llegada a la ciudad de los tares, porque Dostoyevsky, el gran cronista de San Petersburgo, era en realidad Moscobita. Llegó a la capital cuando tenía 15 años, junto a su hermano Mijail. Lo hizo viajando en carro desde Moscú y en ese trayecto sucedió un episodio que no olvidaría y que tendría mucho que ver con lo que sucedería después. Durante el pesado viaje entre Moscú y Petersburgo, el carro que transportaba a los hermanos iba parando en diversas postas. Cuando estaban descansando en una de ellas, vieron llegar una troica, un carruaje tirado por tres caballos, levantando el polvo a toda velocidad. En la troica viajaba un hombre grande y colorado con el imponente uniforme de correo del zar. El hombre se bajó en la posta, pidió un vaso de vodka, se lo bebió de un trago y se presuró a subirse a otra troica diferente, que conducía un joven campesino. Tan pronto como el correo del zar se instaló en ella, empezó a pegar puñetazos en la nuca al joven conductor, que azotó furiosamente a los caballos para que volaran sobre el camino. El correo del zar siguió golpeando en la nuca al campesino hasta que lo perdieron de vista. Dostoyevsky se quedó aturdido por el episodio, imaginó al joven campesino llegando a casa y golpeando a su mujer en venganza por la humillación a la que lo habían sometido. La imagen de la violencia permaneció para siempre en la mente de Dostoyevsky. Desde ese día luchará incansablemente a favor de la liberación de la servidumbre de los campesinos, que entonces en Rusia eran prácticamente esclavos. En las notas previas a crimen y castigo Dostoyevsky escribió. Mi primera ofensa personal, el correo del zar, nunca pude olvidarlo y me mostró mucho de lo que era vergonzoso y cruel en el pueblo ruso. De repente se me ocurrió que si alguna vez fundase una sociedad filantrópica, se infalta grabaría satroica en su sello como su emblema y signo. La visión de aquella tróica supuso el primer paso hacia su condena muerte. Dostoyevsky llegó a San Petersburgo con el convencimiento de que debía actuar para la liberación de los siervos. El futuro escritor tenía por primera vez ante sí la ciudad creada desde cero por los romanos, cincelada por los gustos y caprichos de cada uno de los zares. Uno de los zares menos memorables fue Pablo I, ostentó la corona durante cinco años y fue un gobernante ansioso y colérico que combatía su inseguridad a base de leyes. Se dice que sólo el primer año proclamó 48 mil nuevas ordenanzas que volvieron locos a los Petersburgueses. Una de las órdenes de Pablo fue la construcción del castillo Mejailovsky. Obsesionado con la seguridad creó una fortaleza en mitad de la ciudad con su foso y puentes levadizos y ordenó que se hiciese a toda prisa. El castillo que aún sigue empiejo junto a los jardines de verano se construyó en sólo cuatro años. Cuando Pablo se fue a vivir allí con su familia, el lleso aún no estaba seco y el suelo estaba pegajoso, pero Pablo deseaba protegerse cuanto antes de cualquier conspiración. Un mes más tarde varios oficiales de su propia guardia estrangularon a Pablo en el interior del castillo que él había mandado construir para protegerse. Los Petersburgueses, hartos de las leyes del zar, lo celebraron por todo lo alto. El castillo Mejailovsky en el que estrangularon a Pablo era el destino de Dostoyevsky y su hermano a su llegada Petersburgo. Un padre les había conseguido dos plazas en la Academia de Ingenieros Militares que tenía su sede en el castillo. Era un puesto con buenas perspectivas de futuro, pero no satisfacían absoluto al joven Dostoyevsky, que no tenía intención de emprender una carrera militar. Lo que él deseaba era ser escritor. Es era su vocación y su talante. El ambiente de violencia física y habilidad malentendida de la Academia no encajaban con él. Su estancia allí fue una tortura. El joven fiodor se apartó de todos y leía a sin parar y escribía, por supuesto. Y fue así como llegó a escribir su primera novela, "Pobres Gentes". Y casi sin buscarlo de la noche a la mañana se convirtió en la gran promesa de las letras rusas. Los dos primeros colegas en leer la novela lo asaltaron en su apartamento a las cuatro de la mañana para contarle que habían llorado al leerla. Son los primeros elogios que recibió Dostoyevsky como escritor, pero llegaría muchos más. Tanta adulación podía haber hecho mella en cualquiera, pero más, en una persona tan poco equilibrada como Dostoyevsky. Fiodor era vanidoso. Es posible que cuando escribió este perfil del personaje de Lucín en crimen y castigo, pensase un poco en sí mismo. Pietor Petrovich, salido de la nada, había adquirido la costumbre casi enfermiza de admirarse a sí mismo profundamente. Tenía una alta opinión de su inteligencia, de su capacidad, y a veces cuando estaba solo, llegaba incluso admirar su propia cara en un espejo. Pero nuestro escritor combinaba esa vanidad con una onda y seguridad y un profundo deseo de ser aceptado, una mezcla poco sostenible. Dostoyevsky solía hacer comentarios desafortunados y despleciar las obras de sus colegas, y muy pronto los mismos que lo habían elogiado se alegraron de destrozar sus siguientes novelas. Incapades o portar las críticas, Dostoyevsky tuvo su primera crisis nerviosa. "Aquello fue un infierno para mí." Dijo. Arto de desprecios, Dostoyevsky se apartó del mundillo literario y empezó a frecuentar ambientes más políticos. Fue así como se juntó con el círculo Petra-Chefsky. Por sí, la parada, avenida Niewsky. Uno de los lugares en los que solía reunirse con el círculo Petra-Chefsky era el café Wolf-Anberangé en la avenida Niewsky. Allí, Dostoyevsky conoció a Michael Petra-Chefsky, un encuentro que cambió su vida. Wolf-Anberangé era entonces el café literario por excelencia de San Petersburgo. Busking encontró allí al hombre que le hizo de segundo en el duelo que acabó con su vida de un pistoletazo en el costado. La avenida Niewsky se llama en ruso Prospekt Niewsky. Prospekt quiere decir perspectiva o vista y realmente era el lugar a donde la alta sociedad Petras-Burguesa se dirigía a ver y ser vista. Aún había pasado un siglo in medio desde que Pedro el Grande fundase la ciudad y Petras-Burgos se había convertido en una de las grandes capitales de Europa. En la avenida Niewsky era imposible avanzar 10 metros si encontrarse con una tienda de sombreros elegantes, de chalecos bordados, de muebles ingleses. Por ella purulaban uniformes, bigotes a la moda, capas y pieles. San Petersburgo, por deseo de los zares, miraba Europa en cuestiones de moda y arte, pero nunca en política. La autocracia rusa se cerraba por completo a cualquier reforma social y política. El hombre que Dostoyevsky conoció en el Café Wolfamberangep, Michael Petras-Burgueski, se revolvía contra esa falta de avances políticos y comenzó a reunir los viernes en su casa a todos los que pensaban como él. Dostoyevsky acudía a los debates pero apenas participaba. Nunca fue repubblicano, un sistema que creía que sólo beneficiaría a los rusos ricos, lo que él deseaba era que elzar mejorase la vida de los campesinos. Recordáis la tróica y el correo del Zargo elpeando al campesino, verdad. En ese momento el Zar Nicolás parecía dispuesto a cambiar la situación de casi esclavitud de los campesinos, pero entonces llegó 1848. Y por toda Europa, estallaron revueltas liberales y la actitud delzar cambió por completo. Antel temor de que el espíritu de rebelión se extendiese a su imperio, incrementó la censura y la persecución. Por eso, la policía política decidió infiltrar un agente de paisano en el Círculo Petras-Burgueski, con la orden de que si detectaba algún peligro actuase. Que uno de los miembros del Círculo manifestase su intención de imprimir propaganda en contra del Zar le pareció lo suficientemente peligroso, era el momento de tomar medidas. La noche de la última reunión del Círculo, Dostoyevsky regresó a su apartamento a las cuatro de la mañana y se acostó sin sospechar que su vida estaba a punto de cambiar. Pero habían pasado unos minutos cuando lo despertó un sonido brusco en la habitación. Abrió sus ojos son nollientos y vió ante él a dos policías que venían a restarlo. Llegaría entonces 8 meses en una celda bovedada de la fortaleza de Pedro y Pablo, la condena muerte y la falsa ejecución, que "Recordáis" derivaría en el día más feliz de la vida de Fiodor. Pero creéis que esa felicidad duró. Después de que el príncipe Miskín cuente en el idiota la historia del hombre que van a fusilar y que al salvarse quiere aprovechar cada minuto, le preguntan si lo consiguió. ¿Ese amigo suyo? ¿Qué uso hizo de esa vida eterna cuando le comúttaron la pena? ¿Cómo aprovechó tal tesoro? ¿Vivió cada minuto sin perderlo y aprovechándolo como esperaba? ¿O no? Le pregunté si había llevado a la práctica sus propósitos de aprovechar y no perder cada de vida y me confesó que había dilapidado después muchísimos minutos. La experiencia es decisiva y demuestra que no se puede vivir aprovechando cada instante. Es imposible. Seguramente, sea imposible vivir aprovechando cada instante. Sí. Pero imaginad que además tienes que pasar casi un lustro de trabajos forzados en Siberia. Dos doyeps quitar dará ocho años en volver a Peta's Burgos. Volverá siendo un hombre en Cermo que ha visto y vivido penurias que muchos jamás podremos imaginar. Ha vivido más allá de los límites y como dice el filoso forrumano Emil Choran, a partir de entonces creará personajes más allá de los límites. Dos doyeps quitará y femos a la límite. Esa es que a todos esos personajes fanchis, un límite, cada vez más que el límite, no fanchis. Y bien, el peor de los doyeps quitará la fronxis. Proxima parada, barrio de Senaya. Dos doyeski regresó a Peta's Burgos casado con su primera mujer María Dimitrievna, a la que conoció mientras hacía el servicio militar obligatorio. El matrimonio vivió cerca de la plaza Senaya, uno de los lugares en los que no por casualidad transcurre crimen y castigo. Uno de los lugares más turbios y peligrosos de la ciudad en el siglo XIX. Son años de trabajo a destajo para fiodor que busca dinero para cubrir sus necesidades básicas y busca también recuperar su posición perdida. Pero hay muchos días que no es capaz de trabajar. En Siberia ha sufrido los primeros síntomas de la epilepsia y cada día las crisis son más violentas. A menudo lo mantienen en casa, impedido. El día después de la boda, María Dimitrievna estestigo de uno de los ataques de Dos doyeski. Es así como descubre la enfermedad de su marido de la forma más dura, contemplando con horror las violentas convulsiones, los espumarajos en la boca, el pantalón llenándose de orina. La enfermedad lo averguenza y acompleja, cuando los hermanos Karamazov haga epileptico al personaje de Esmerdiakoff tirá de él. Es un pobre epileptico, un espíritu débil, lo podría azotar un niño de ocho años. Seguro que es parecido a cómo se ve los doyeski cuando la enfermedad lo doblega. Fyodor se refugia en el trabajo y lanza junto su hermano la revista Dremia, tiempo. En ella publicará por entregas la obra Recuerdos de la Casa Muerta, donde narra sus experiencias en el exilio Siberiano. Es la obra con la que los rusos empiezan a saber lo que es una condena en Siberia. No compreendo cómo pude pasar tantos años en aquel lugar pestilente, en el que la anguidesía mostrenta hombres. En invierno especialmente nos encerraba muy temprano y era preciso esperar cuatro horas hasta que tocasen a silencio. Y era que llunto mucho continuo una batalla de gritos, de blasfemias, de risotadas, de arrastrar de cadenas, un ambiente infecto, un humo espeso, una confusión de cabezas peladas al rape, de infelices arapientos, sordidos, repugnantes. Sí, el hombre es un animal indestructible, se podría también definir diciendo que es un animal que se acostumbra a todo. Y tal vez sería esta, la definición más adecuada que se haya dado hasta hoy. Dostoyevs que ha pasado tantos años entre criminales, que este ambiente de violencia se refleja por fuerza en sus novelas. A la vuelta de Siberia su obra pone el foco en la parte más oscura de San Petersburgo. Petersburgo es y siempre será una ciudad contradictoria. Aún hoy, las fachadas lujosas de muchos palacios esconden patios desastrados que se caen a pedazos. Algo semejante sucede en la ciudad en la época de Dostoyevsky. Más allá de la brillante fachada, que es la venida Niewski, se esconden que a jejuelas lugubres, sucias, llenas de barro. Calles por las que transitar en solitario es una temeridad. Es el Petersburgo que dibuja Dostoyevsky en crimen y castigo. En la iri respirable la multitud, la visión de los andámios de la cal, de los ladrillos esparcidos por todas partes. Y ese dor especial tan conocido por los Petersburgueses que no disponen de medios para alquilar una casa en el campo. Es escenario cuenta también con unos transeuntes particulares. En Petersburgo hay mucha gente que va hablando sola por la calle. Uno se encuentra cada paso con personas que están medio locas. Si tuvieramos verdaderos sabios, los médicos, los juristas y los filósofos podrían hacer aquí, estudios sumamente interesantes. No hay ningún otro lugar donde la alma humana se vea sometida influencias tan sombrías y extrañas. En tres os personajes medio locos encontramos uno inolvidable, Rodion Raskolnikov, que considera que tiene el derecho a matar a una presta amista sólo porque es una mujer cruel. Y partiendo de esta idea, protagonice una de las novelas más importantes de la historia. Dostoevsky comenzó a escribir crimen y castigo en primera persona, pero se lacía muy difícil narrar simultáneamente la confusión mental de Raskolnikov y los elementos objetivos de la trama. En un momento dado, sería cuenta de que si la escribía en tercera persona, pero con el narrador acercándose estrechamente a los pensamientos de Raskolnikov, entrando y saliendo de su mente, podría resolver esos problemas. Aunque no fue el primero a usar esa técnica, fue una novela revolucionaria a la hora de abordar en profundidad la psicología del personaje. Como dice Joseph Frank, uno de los principales biógrafos de Dostoevsky, fue pionero en las historias de crimenes y la selevo junto a la alta literatura. Fijaos lo moderno del planteamiento. En la novela sabemos desde el principio quién ha cometido el crimen, el misterio gira alrededor de la motivación de Raskolnikov. El propio personaje nos hace pensar al principio que mató a la presta lista por motivos altruistas, pero finalmente descubrimos que lo hizo por puro egoísmo. Creme y castigo significativa también para entender el pensamiento de Dostoevsky. La crítica Raskolnikov es una crítica al nihilismo y una defensa de los valores cristianos. Podría pensarse que después de haber pasado la tortura de la falsa ejecución y Siberia, Dostoevsky volvería siendo más radical, pero sucedió todo lo contrario. Regresó siendo más conservador y criticará la deriva revolucionaria que a la de Petersburgo, una ciudad sangrienta y acabará conduciendo a la revolución soviética. Pero ya llegaremos a eso. De momento, quedemonos con que Dostoevsky tuvo que detener la escritura de crimen y castigo, la primera de sus obras maestras para escribir una novelita que odiaba, el jugador. El jugador está lejos de las mejores novelas de Dostoevsky, pero su escritura fue fundamental para entender el resto de su vida. Próxima parada, Plaza del Senado. Ya hemos hablado de la nobleza y de los bajos fondos, pero Petersburgo como capital de un imperio cada vez más grande era en realidad una ciudad de burócratas y funcionarios. Jamados en ruso Chinofniki, siempre bajo la sospecha de corrupción, son personajes importantes en Puskin y Gogol, las dos influencias decisivas de Dostoevsky. Los funcionarios pululaban por la zona del almirantadgo, el palacio de invierno y la plaza del Senado, junto a la estatua cuestre de Pedro el Grande, uno de los ímbolos de Petersburgo, que inspiró a Puskin a escribir el jinete de bronce. Es vidriga y lof, define así la ciudad en crimen y castigo. No quiero renudar mis antiguas relaciones hace ya tiempo que estas amistades no me seducen. Además, esta ciudad, ha observado usted como estádificada, es una población de seminaristas y funcionarios. Dostoevsky criticará esta sociedad burocrática y deshumanizada en memorias del sursuelo. Para que os hagáis una idea por aquel entonces, el Ministerio del Interior Ruso lidiaba con 165.000 expedientes urgentes al año. Una sola venta de tierras requirió 1351 certificados distintos. La desproporción de la burocracia hacía necesario una buena cantidad de stenógrafos, y esto acabaría por salvar a Dostoevsky. Los últimos años habían sido terribles para Fyodor y lo habían hundido en la desesperación. Primero, la tuberculosis mató a su mujer María Dimitrievna. Luego falleció su gran apoyo, su hermano Michail, con quien había llegado a San Petersburgo y con quien editaba el periódico Vremia. Vremia fue prohibido por la censura, pero los hermanos volvieron a empezar con otro periódico, Epoja, Epoca. Un día, Michail escuchó que era posible que uno de los artículos no pasase la censura, y se llevó tal disgusto que le dio un ataque al corazón, murió tres días después. La desolación de Dostoevsky no fue solo anímic, Michail le dejó una terrible deuda económica. Dostoevsky le dijo entonces a un colega. Mi querido amigo, iría voluntariamente al campo de prisioneros por el mismo número de años para saldar mis deudas y sentirme libro otra vez. Sumido en la desesperación, Dostoevsky llegó un acuerdo económico con un editor, a cambio de entregarle una novela corta en noviembre. Pero enfrascado en la trama de crimen y castigo, fue aplazando la escritura de la novela comprometida hasta que quedaba solo un mes. Era imposible escribir una novela un mes, y aunque la escribiera, no tendría tiempo de transcribirla. El contrato recogía que si no cumplía con el plazo, el editor se quedaría con los derechos de todo lo que escribiese los siguientes 9 años sin contracuestración económica. con sus deudas y sin su fuente de ingresos principal acabarían la cárcel o algo peor. En 1 de octubre, Dostoyevsky aún no había empezado la novela que le habían encargado. Un amigo lo vio tan desesperado que le pidió que se tranquilizase y luego le dijo que conocía a la persona que había montado la primera academia de estenografía de Rusia para mujeres y le iba a pedir ayuda. Al día siguiente acudió a casa de Dostoyevsky una joven llamada Anna Sniitkin, armada con una carpeta y un lápiz afilado. Anna fiodor le pareció un hombre bastante raro, tenía 25 años más que ella y un ojo diferente al otro, aunque era por culpa de un golpe que se había dado uno de sus ataques epilepticos. Pero se pusieron manos a la obra y juntos consigieron el récord escribir el jugador en un mes. Él dictaba, ella copiaba y aún tenían tiempo de tomar el té y charlar. Cuando el manuscrito estuvo listo, Dostoyevsky se apresuró a llevarlo a la casa del editor, era el último día del plazo. Al llegar le dijeron que el editor estaba fuera de la ciudad. Se dirigió entonces a la sede del editorial, pero el gerente tampoco quiso aceptar el manuscrito porque no había recibido esa orden. Fiodor se dio cuenta de lo que pretendían, para el editor era mucho más rentable que no entregase la novela en plazo y quedarse así con los derechos del resto de su obra futura. Dostoyevsky miró el reloj, era muy tarde para encontrar un notario. Así que acudió a la policía para dejar constancia de que él había intentado la entrega, pero el policío del distrito se había usentado, le quedaban dos horas para perder los derechos de sus obras. Finalmente el policía llegó antes de que dieran las doce de la noche y Dostoyevsky tuvo el recibo en la mano. La burocracia podía hundirte, pero a él le había salvado de la ruina. El jugador no le daría la gloria, pero le cambiaría la vida. Poco después de terminarla le dijo a Ana Snitkin, que había tenido un sueño que le había inspirado a escribir otra novela. En su sueño, un artista de unos 45 años, por una enfermedad incurable, melancólico y pesimista, conocía una chica brillante de 20 años, más o menos la edad de Ana. Consideraba ya creíble que el personaje se enamorase de la artista. Claro, dijo Ana, porque no iba a pasar. De acuerdo le dijo Dostoyevsky, ahora imagina que ese artista soy yo. Ana y Dostoyevsky se casaron dos meses y medio después de esta conversación. Como le había sucedido a la primera esposa, el hecho de contemplar la epilepsia por primera vez fue aterrador. Pero había algo más que la epilepsia. Haber entregado el manuscrito a tiempo, no había borrado los problemas económicos de Dostoyevsky. De hecho, Fyodor había perdido el anticipo del jugador en un casino de Bisvaden. Resultaba que el jugador era una novela mucho más autobiográfica de lo que Ana había imaginado. Fyodor era uno de los jugadores empedernidos de los que habla la novela. A esta hora no quedan en el tapete verde más que los jugadores empedernidos que han acudido al vanneario, solo por la ruleta y no se interesan por ninguna otra cosa durante toda la temporada. Y apenas se dan cuenta de lo que pasa en torno a ellos. Las deudas por culpa de la ludo patía de Fyodor obligaron a los recién casados a huir de Rusia para escapar de los acreedores. El problema era que en el extranjero Fyodor estaba demasiado cerca de los casinos, que en Rusia estaban prohibidos. Se alejaba de los acreedores pero generaba más deudas. Llegó a empeñar el anillo de bodas de Ana y cuando consiguió el dinero para recuperarlo de camino a la casa de empeños, se desvió al casino y lo perdió todo. La pilépsia y la ludo patía asolaron los primeros años de matrimonio. La paciencia de Ana fue infinita. El biznieto de los toyefs que lamentaba en esta entrevista que el mundo recuerde solo a Fyodor, pero el vídeo del papel fundamental que jugó su visabuela Ana en su éxito. Tras unos años fuera de Rusia, Ana y Fyodor se dieron cuenta de que solo podrían ser felices en casa. Además, Ana estaba en las últimas semanas de embarazo y consiguieron volver, pese a que el día antes de los toyefski perdió en la ruleta el dinero del pasaje de regreso. Próxima parada, iglesia del Salvador sobre la sangre de Raman. Con los años, los toyefski se fue haciendo un escritor más profundo, pero también más conservador. Se convirtió en un zarista convencido y un eslabófilo que renegaba de Occidente, de la obra de Pedro Grande y, por tanto, también de San Petersburgo. Para él, los eslabos eran un pueblo elegido. A un intelectual francés le dijo, "Los eslabos posemos el mismo genio que el resto de los pueblos, pero además tenemos un genio propio, de modo que nosotros os podemos entender a vosotros, pero en cambio, vosotros nunca nos podréis entender a nosotros". Esas ideas eslabófilas las plasmó en la obra que lo haría más popular en Rusia, el diario de un escritor, un conjunto de reflexiones que publicávame en su almente. Toda la Rusia alfabetizada leía el diario de toyefski, hasta el Zaréb y Chalejandro lo leía, y a Fyodor lo convocaron para que mantuviese conversaciones educativas de los hijos pequeños del Zar. Se daba la paradoja que, como "ex convicto", seguía bajo vigilancia policial, al mismo tiempo que entraba en palacio para conversar con los hijos del Zar. Finalmente, el propio Zar aceptó retirarles a vigilancia. Lo cierto es que toyefski disfrutó de muchas ventajas que otros ex convictos no tenían, gracias a su talento literario. Hay quien dice que esas ventajas recibidas le volvieron más y más zarista. Fuentonces, cuando se embarcó en la escritura de la que sería su última novela, los hermanos Karamazov. Pero días después de iniciar la escritura, la tragedia golpeó a toyefski. A Lyosha, su hijo de tres años, falleció a causa de una crisis epileptica que duró más de 12 horas. La enfermedad la había heredado obviamente de su padre. El dolor y la culpa atena a toyefski, que permaneció toda la noche de rodillas junto a la cama de a Lyosha. Esta tragedia tíñó los hermanos Karamazov de un pozo de tristeza, e hizo que uno de los temas de la novela fuera el sufrimiento inmerecido de los niños. Aunque te sorprende a Lyosha, yo también adoro a los niños. Observa que entre los hombres crueles dotados de barbaras pasiones como los Karamazov abundan los que quieren a los niños. El debate que surge entre los hermanos iban, que cuestiona la existencia de Dios, un mundo en que los niños experimentan tales sufrimientos. Y a Lyosha, que los acepta gracias a la fe, era el debate que dos toyefski tenían su cabeza en esos momentos. Aunque dos toyefski ya no volvería a ser el mismo apostó por la fe. Y así lo reflejan la novela. En ella critica de nuevo el libre albedrío y el relativismo moral. Por ejemplo, el diván Karamazov, que asegura que. Si no hay immortalidad del alma, no hay virtud. Que quiere decir que todo está permitido. Es decir, si Dios no existe, todo está permitido, incluido el asesinato. En la novela se debate si es moralmente aceptable matar a alguien tan malvado como el padre de los hermanos Karamazov. La novela, como la mayoría de las de dos toyefski, fue publicada por entregas. A medida que los rusos la iban leyendo, no podían dejar de asociar este debate con los continuos atentados contra el zar, considerado el padre de todos los rusos. Los jóvenes socialistas y anarquistas buscaron una y otra vez matar a Alejandro Segundo y fracasaron. Dos toyefski seguía horrorizado los intentos de magnicidio. En 1881 el grupo Voluntad del Pueblo hizo una última intentona. Una pareja abrió una tienda de quesos en la parte delantera de un local de la calle Sadovaya. Como una novela de Sherlock Holmes, la tienda era solo una tapadera para poder cavar en la parte trasera del local y colocar explosivos bajo la carretera que recorrería el zar para pasar revista las tropas en el castillo Mija Ilovsky. La policía revisó el lugar, pero el dolor del queso enmascaraba el de los explosivos. Parecía que esta vez el atentado iba a funcionar, pero última hora el zar cambió la ruta y decidió ir por la calle paralela. Los revolucionarios actuaron a la desesperada. Uno de ellos lanzó una primera bomba bajo los pies de los caballos que tiraban de la carroza imperial. El zar asomó del carruaje. Un miembro de la guardia le preguntó si estaba bien. Lo estoy gracias a Dios, contestó Alejandro II. Entonces, un segundo terrorista grito. Es demasiado pronto para dar gracias a Dios y arrojó una nueva bomba que volatizó las piernas del zar. Alejandro murió a las pocas horas. Pero esto de Sadovaya Esquín no llegó a verlo, porque había fallecido sólo un mes antes. Sin embargo, su legado se dejó ver en la obra monumental que el nuevo zar dedicó a su padre. La iglesia del Salvador sobre la sangre derramada fue construida en el lugar donde el zar fue herido de muerte. Alejandro III decidió construir una iglesia de estilo puramente ruso, semejante a la catedral de San Basilio de Moscú. Era el símbolo del triunfo del eslabismo y la negación del occidentalismo que tanta había criticado Dostoyevsky. Recordad que Alejandro III había leído con devoción el diario del escritor donde Dostoyevsky propagaba sus ideas eslabistas. En el final de su vida, estos toyefs que habían renegado con más fuerza que nunca del legado de Pedro el Grande. Quizás, los toyefski pensaba como más adelante expresaría Gandhi que el progreso para Rusia no pasaba por importar la infelicidad de Occidente. Pero Petesburgo siempre ha sido una ciudad paradógica y así como la columna de la Plaza del Palacio que conmemora la victoria sobre Napoleón fue construida por un francés exmilitar napoleónico, la gran catedral ortodoxa de la ciudad fue construida por un anglicano al Fred Parland. Última parada, Monasterio de Alexander Niewski. Dos toyefski no sólo sufría epilepsia, llevaba varios años en Fernod del pulmón. El clima de Petesburgo siempre le había sentado mal. El doctor le diagnosticó un enfisema y le prescribió un tratamiento de aire comprimido que lo obligaba a pasar seis horas a la semana bajo un extraño aparato en forma de campana. Mientras recibí el tratamiento le dio las primeras entregas de Ana Karenina y encontró la novela de Tolstoy, aburrida y poco estimulante. No entiendo que le vela gente, dijo. Le molestaba especialmente porque el editor que había comprado Ana Karenina por 500 ruros la página le había negado a él 250 por una de sus novelas. Incluso en sus últimos años, cuando era un autor de éxito, se quejaba del poco caso que creía que le hacían los periódicos a su obra. Por ejemplo, sobre Iván Gondcharov, el autor de Oblomov, dijo. Si Gondcharov le da un ataque de hipo, todos los periódicos empezarían a lamentarse. A nuestro gran novelista le ha dado un ataque de hipo y mientras a mi mi ignora. Lo cierto es que pese a su popularidad. La gran demostración de amor de los rusos por Tolstoyevsky solo llegó en el final de su vida, que se produjo repentinamente a los 59 años a causa del enfisema. Un día discutió con su hermana, se retiró muy irritado a su despacho y se sentó en el escritorio. Se pasó el dorso del amano por el bigote y se dio cuenta de que estaba llena de sangre, tenía una hemorraje en el pulmón. Dos días más tarde, Ana se despertó y encontró a Fiodor mirándola fijamente. Apenas he dormido, le dijo, y me he dado cuenta de que moriré hoy. Una de las cosas que más interesaban a Tolstoyevsky es el último día era saber qué decían los periódicos sobre él. Leéme lo que dicen de mí, le pidió a Ana. En la noticia en que se informaba de su grave enfermedad lo llamaban "el más profundo escritor contemporáneo ruso" y se burlaban de aquellos que en su día lo habían criticado. Tolstoyevsky, muy débil, al borde de la muerte sintió una última gran satisfacción y le pidió a Ana, vuelve a leerme lo. El príncipe Miskindecía de aquel hombre al que habían perdonado la ejecución no se puede vivir cada día con intensidad, salvo que sea el último, entonces sí se puede. En su última hora, la vanidad, la inseguridad y el deseo de ser aceptado de Tolstoyevsky habían sido satisfechos. Los ampetes burgos se agolpó para despedir a su gran cronista. Los porteadores de la taud y van tornándose. Los primeros en transportarlo fueron los compañeros del círculo Petra Shevsky que aún vivían. Aquellos que al principio de nuestra historia compartían prisión con él en la fortaleza de Pedro y Pablo. Cuando un ancianas se acercó a preguntar por quien se celebraba ese majestuoso funeral, le respondieron que por un ex convicto. Si vó dos horas conducirlo al monasterio de Alexander Niewsky, el monasterio del santo patron de Petersburgo. Allí descansan los restos del hombre que, sin pretenderlo, mejor ha desarrollado la paradoja de la capital de Pedro. La ciudad menos rusa de Rusia, donde se crearon la mayoría de las obras literarias musicales o políticas por las que hoy se conoce a Rusia. Y Dostoyevsky, el más es la vista de sus escritores, se convirtió en el autor ruso que más ha influido en la literatura occidental, desde Nietzsche hasta Sartre o Camí. Dostoyevsky acabaría renegando de San Peta Shvurgo pero estará ligado siempre a ella. A esa ciudad tan improbable que nació junto a un río congelado y que gracias a nuestro escritor de hoy se convirtió en uno de los grandes escenarios de la literatura universal. Y hasta aquí, nuestra historia de Dostoyevsky y San Peta Shvurgo. Pero lo bueno es que las historias no se acaban nunca. Y si queréis conocer más historias de Dostoyevsky, así como la bibliografía del episodio, podéis suscribiros gratuitamente en grandesinfelices.com. Eiréis recibiendo en vuestro mail en las próximas semanas el contenido extra de todos los episodios de esta temporada. Nosotros volveremos en 15 días con un nuevo gran infeliz. Os dejamos una pista. Entinte invisible el libro hermano del podcast que está la venta en España y Latinoamérica, se habla de la memoria prodigiosa de James Joyce que cuando lo operaron de la vista era capaz de repetir páginas enteras sin verlas. Nosotros nuestro próximo autor también fue operado muchas veces de la vista y escribió un cuento sobre un hombre con una memoria inhumana. Y hasta ahí la pista, nos escuchamos en el próximo grandes infelices. [Música]

Podcast Summary

Key Points:

  1. Fundación de San Petersburgo en 1703 por Pedro el Grande en un terreno hostil, simbolizando su visión occidentalizadora y megalómana, construida con un enorme costo humano.
  2. Fyodor Dostoyevsky llega a San Petersburgo, se convierte en su gran cronista y su vida cambia radicalmente tras ser arrestado, sufrir una falsa ejecución y un exilio en Siberia por su asociación con círculos reformistas.
  3. Las experiencias traumáticas de Dostoyevsky (prisión, casi-ejecución, trabajos forzados y epilepsia) forjan su perspectiva literaria única, llevándolo a crear personajes complejos y obras profundas que definen la narrativa moderna.

Summary:

La transcripción relata la fundación de San Petersburgo en 1703 por el zar Pedro el Grande, una ciudad construida en condiciones extremas sobre el sacrificio de miles de trabajadores, simbolizando la occidentalización y ambición de Rusia. Centra luego en Fyodor Dostoyevsky, quien llegó a la capital para estudiar, pero encontró su vocación como escritor. Su compromiso con la reforma social, inspirado por una temprana visión de la injusticia contra los campesinos, lo llevó a unirse a círculos intelectuales.

En 1849, fue arrestado, encarcelado en la Fortaleza de Pedro y Pablo y sometido a una falsa ejecución, antes de ser exiliado a Siberia por cuatro años de trabajos forzados. Estas experiencias traumáticas, junto con su lucha contra la epilepsia, transformaron profundamente su visión del mundo. Dostoyevsky regresó a San Petersburgo como un hombre cambiado, y a través de obras como "Crimen y castigo" y "Recuerdos de la casa muerta", logró convertir la ciudad artificial de Pedro en un escenario literario moderno e inmortal, explorando los límites de la condición humana con una profundidad sin precedentes.

FAQs

Pedro el Grande buscaba occidentalizar Rusia y alejarse de la nobleza moscovita, por lo que eligió ese lugar para fundar una nueva capital que reflejara su visión de un imperio moderno y europeizado.

La construcción fue brutal y costó muchas vidas; por ejemplo, durante la edificación de la fortaleza de Pedro y Pablo murieron unos 30.000 trabajadores, cuyos cuerpos se enterraron en los cimientos.

La falsa ejecución de 1849, donde creyó que sería fusilado, lo marcó profundamente, haciéndole valorar cada momento de la vida y transformando su perspectiva, lo que influyó en su obra literaria.

Fue condenado por su participación en el Círculo Petrashevski, un grupo político que criticaba al zar y buscaba reformas sociales, como la liberación de los campesinos siervos.

Sus cuatro años de trabajos forzados en Siberia le expusieron a penurias extremas y personajes marginales, lo que enriqueció su literatura con temas de sufrimiento, redención y psicología humana profunda.

San Petersburgo se convirtió en el escenario central de sus novelas, reflejando su dualidad de ciudad majestuosa y brutal, y sirvió como telón de fondo para explorar conflictos sociales y morales.

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