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#264 El lado oscuro (III): Mandamientos de la manipulación mediática

19m 23s

#264 El lado oscuro (III): Mandamientos de la manipulación mediática

El texto analiza un famoso correo en cadena de principios de los 2000, "Las diez estrategias de manipulación mediática", que fue atribuido erróneamente a Noam Chomsky, pero cuyo verdadero autor es Sylvain Timsit. A pesar de la falsa autoría, el contenido sigue siendo relevante para entender cómo los medios y el poder manipulan a la sociedad. Se agrupan las estrategias en tres bloques: primero, preparar el terreno mediante la distracción (inundar con información trivial), la infantilización (hablar como a niños para anular el pensamiento crítico) y la ignorancia (limitar información de calidad). Segundo, ejecutar la agenda creando problemas para ofrecer soluciones, aplicando cambios graduales (como la metáfora de la rana hervida) y difiriendo medidas impopulares al futuro. Tercero, neutralizar la resistencia usando estímulos emocionales, promoviendo la mediocridad y la autoculpabilidad, y conociendo al público a través de algoritmos que personalizan la manipulación. Finalmente, se proponen cuatro reglas para enfrentar esto: diversificar fuentes de información, practicar la defensa de posturas opuestas, rodearse de personas con ideas diferentes y fomentar el diálogo mediante preguntas en lugar de afirmaciones. El objetivo es recuperar el pensamiento crítico y la agencia personal.

Transcription

3244 Words, 18986 Characters

Spanish
A principios de los años 2000, Internet era un lugar bastante distinto. No había redes sociales ni algoritmos ultrasofisticados, pero lo que se había y mucho eran esos largísimos correos en cadena que te rendiava tu cuñado, tu tía o un compañero de trabajo. Un día, empezó a circular uno de esos correos, titulado "las diez estrategias de manipulación mediática". Era un texto brillante, deslosaba a punto por punto como los gobiernos, las élites y los grandes medios de comunicación nos controlaban. Hablaba de la estrategia de la distracción de tratarnos como a niños pequeños de crear problemas para luego vender los soluciones, era un análisis tan afilado, tan certero que rápidamente se hizo viral. Y no sólo en correos electrónicos, pasó a los blogs y de ahí a la prensa escrita, y miles de personas lo compartieron como si fuera una revelación divina. Y es que, además de ser brillante, estaba firmado por nada más y nada menos que no han Chomsky. Claro, ¿quién si no? Un intelectual con un punto anti-sistema, que además, como contamos en un capítulo anterior de esta serie, había escrito años antes una de las biblias de la manipulación mediática, fabricando con sentimiento. Así que todo el mundo lo lello, se puso las gafas, culturetas y lo dio por bueno, solo había un pequeño problema. Chomsky jamás escribió ese texto. El verdadero autor era un escritor francés llamado Silva Tim Seat, que lo publicó en el año 2002. Pero a alguien en algún rincón de internet, le pareció que el texto tendría más impacto si le ponía el nombre de un intelectual famoso. Y a certo de pleno, eso está claro. El mundo es muy ironico a veces y lo piensas. Un texto que te advertía sobre cómo los medios te manipulan, te estaba manipulando desde la firma, con un sesgo de autoridad de manual. Pero ¿sabes qué es lo más interesante de todo esto? Que el hecho de que Chomsky no los escribiera no hace que el texto sea menos cierto. Esas 10 estrategias son hoy más que nunca el manual de instrucciones del mundo en el que vivimos. Hoy vamos a disecionar los 10 mandamientos de la manipulación mediática según Silva Tim Seat. Para entender cómo tratan de construirnos una jaula sin que nos demos demasiada cuenta y sobre todo, para tratar de buscar la llave con la que salir de ella. Soy Jaime Rodriguez de Santiago y esto es Kaisen. El podcast para mente sin quietas en el que te acercó personas, ideas y artécnicas fascinantes de las que aprender cada día. A ver, soltarte las 10 estrategias de Tim Seat, del tirón, puede ser un poco tostón. Así que vamos a cambiar el orden de su texto y vamos a agruparlas en 3 grandes bloques. 3 artes oscuras de la manipulación con un bonos al final. El primer bloque consiste en preparar el terreno. El objetivo es obvio, bajar nuestras defensas y la primera estrategia es la distracción. Todo empieza por hacernos mirar para otro lado. Ese es el elemento primordial del control social, desviar constantemente la atención del público de los problemas verdaderamente importantes. ¿Cómo? Es inundándonos con un diluvio constante de información absolutamente insignificante. Esto toma varias formas. Una, la más obvia es la del entretenimiento, el pan y el circo de los romanos. En momentos de crisis políticas o económicas, de pronto los medios se inundan con archivos desclasificados de escándalos de hace 10, 20 o 30 años, o si crean programas de entretenimiento que de paso sirvan para reforzar los mensajes que interesan. No voy a dar ejemplos, pero seguro que a poco que pienses se te ocurren unos cuantos en los últimos años. En ocasiones esto de la distracción toma una segunda forma, un poquito más sutil, que se relaciona con algunas de las estrategias que veremos luego. Se nos distrae enfocando a nuestra atención en otros problemas de menor importancia, o si no se puede evitar hablar del gran problema, lo que se hace es llamar la atención sobre aspectos poco relevantes, pero muy emocionales. Y de esto seguro que también se te ocurren ejemplos, a mí alguno que otro. Vale, pues a todo eso su malequi vivimos rodeados de maquinarias perfectas para la distracción. En el capítulo anterior de esta serie sobre el lado oscuro hablábamos de la diferencia entre el futuro distópico que imaginaba George Orwell en 1984 y el que imaginaba Aldous Huxley en un mundo feliz. Orwell tenía que nos ocultar en la verdad. Huxley tenía que dar a hogada en un océano de irrelevancia. Orwell tenía que nos controlar a través del dolor. Huxley advertía que nos controlarían a través del placer y del entretenimiento infinito. Viendo nuestro día a día con nuestro scroll infinito en TikTok, Instagram o Twitter, creo que está bastante claro que Huxley y por extensión esta primera estrategia de la manipulación ganaron la partida. Pero la distracción por sí sola no basta. Hay que asegurarse de que si nos da por mirar a donde no debemos no pensemos demasiado. Y ahí entra la estrategia número 2, la infantilización. Fíjate la próxima vez que veas un tele diario o un anuncio político. Escucha el tono de voz, los argumentos e incluso fíjate en los gestos. A menudo nos hablan como si tuviéramos 12 años. Según TeamSeed esto tiene una base psicológica muy perversa, si tú eres una figura de autoridad y te diriges a una persona como si tuviéramos 12 años, por pura sugestión, esa persona tendrá a responderte o a reaccionar sin ningún tipo de sentido crítico. Exactamente igual que lo haría un niño ante un adulto que se supone, quiere lo mejor para él. Pero si alguien, además de empeñarse en mirar donde no debe, se empeñan pensar como un adulto con capacidad crítica es fundamental mantenernos en la ignorancia. Esa es la tercera estrategia. Es decir, limitar la calidad y la cantidad de la información disponible. En ocasiones esto significa que no sérdida en cuentas no se nos explican las cosas. Muchas veces los decisores políticos sólo hacen entrevistas pactadas o responden desde pantallas de plasma. Esto seguro que te suena. Pero la mayor parte de las veces esto toma una forma más disimulada. Tenemos casi infinitos por tales públicos de transparencia, informes y estadísticas de todo tipo. Pero lo cierto es que muchas veces cuando uno trata de profundizar en algunas de ellas las respuestas no están. Los datos son un pdf con el que es difícil trabajar o el volumen y la falta de estructura son tan gigantescos que se vuelven inabarcables para el ciudadano medio. Y cuando ya estamos distraídos infantilizados y sin material sobre el que pensar de forma independiente, entonces podemos pasar al segundo bloque, ejecutar la agenda. Una vez que tenemos la guardia baja es el momento de que el poder aplique las medidas que quiere, pero sin que salgamos a quemar las calles, es el posible. Y para eso están estas otras tres estrategias. La estrategia número 4 es crear problemas para ofrecer soluciones. Esta es bastante autodescriptiva. Seguro que de esta también se lo ocurre en ejemplos. Aunque lo cierto es que es otra que toma muy diversas formas. En ocasiones se aprovechan crisis en esperadas para ocultar problemas anteriores o introducir medidas impopulares. Otras veces se deja que un servicio público se vaya deteriorando hasta que se convierta en insostenible o se permite que una crisis de seguridad aumenta. Y en algunos casos directamente se fabrica un problema que no existe, pero el objetivo es siempre el mismo. Lo que sea el público, asustado, harto o simplemente desesperado, quien suplique una solución. Y entonces aparecen nuestros salvadores, quienes cuidan de nosotros y dan respuestas a nuestras necesidades con medidas que casualmente son las que siempre quisieron implantar. Y así, nadie te ha impuesto nada. Al contrario, te han concedido un deseo, pero claro, no siempre se puede orquestar una crisis perfecta. Para el día a día, a veces hay que utilizar la estrategia número 5, la gradualidad. Es lo de la famosa metáfora esa de las ranas en la olla, que va subiendo la temperatura gradualmente hasta que acaban cocidas sin enterarse. Y que al parecer, las ranas son bastante más listas que los humanos, porque en el mundo real no en la metáfora, cuando no tan el calor, salta enfuera de la olla. Pero nosotros no nos enteramos tanto. Si quieres quitarle derechos laborales a toda una generación o quieres que renuncie en la suprivacidad del internet, lo que haces es aplicar esos recortes con cuenta botas. Un año subes un impuesto, al siguiente tecargas las pensiones, al otro luchas contra la desinformación. Al aplicarlo gradualmente a los largos de los años, la sociedad se va acomodando al cambio de temperatura hasta que acaba cocida. Y si la gradualidad no es suficiente, entran juego la estrategia de diferir. Consiste en presentar una medida impopular como dolorosa, pero absolutamente necesaria. Y entonces pedir la aceptación ciudadana hoy para una aplicación futura. Y es que nuestro cerebro es pésimo evaluando el impacto a largo plazo. Y ya hemos dicho alguna vez que en economía se llama descuento y perbólico. Siempre es mucho más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Pero además es que la masa, el público, suele tener siempre una pequeña esperanza ingenua de que mañana las cosas serán mejores y que quizás ese sacrificio no será necesario. O al menos, no tan doloroso. Y así, para cuando llegan la fecha de cobro y el dolor se hace real, ya estamos completamente resignados. Y total, que entre las soluciones mágicas, las medidas graduales y las diferencias, para cuando te quieres dar cuenta, estás dentro de la jaula y te han echado la llave. Pero aún queda lo más importante, neutralizar la resistencia. Ponte en situación. Ha sufrido recortes, tu nivel de vida ha bajado o tu libertad se ha sumado. De repente, un día te despiertas, ves los hilos de la marioneta y te das cuenta de que te han engañado. Sientes el impulso de revelarte, pero también hay estrategias para eso. La primera, utilizar el aspecto emocional. Y aquí volvemos directamente casi a los inmigrantes. de los inicios del podcast, y a todas esas veces que hemos hablado del sistema 1 y el sistema 2, lo de pensar rápido, pensar despacio, nadie tiene demasiado interés en que pensemos con calma y de forma crítica. Para que todo el anterior funcione es mucho mejor que estemos sometidos continuamente a estímulos emocionales, a noticias que nos generen pánico, ira o indignación, es decir, hacer que cortosirpitemos nuestra racionalidad y nos posicionemos en ejes absolutos, ellos o nosotros. El bien o el mal, claro que para que esto funcione hay algo fundamental que es la siguiente estrategia, promover la mediocridad. Según TeamSeries, lo que sucede es que los sistemas educativos y culturales fomentan la mediocridad y desalientan el pensamiento crítico y la excelencia para mantener a la población en un estado de conformidad y de aceptación. Dicho de otra manera, que de pronto lo moderno, lo guay y lo aceptado socialmente es ser superficial. Se ridiculiza a quienes piensan, se dice que son aburridos o pedantes y así se les aísla intelectualmente. Y por si todo esto fuera poco, aún falta el golpe de gracia, la estrategia número 9, reforzar la autoculpabilidad. Y esta es una que me molesta especialmente, porque las anteriores en el fondo van mucho de cómo limitar ese sentido de agencia del que tanto hemos hablado. Pero esta va de cómo volverlo contra quienes lo tienen, porque te acaban convenciendo de que si no encuentras trabajo, si no puedes comprar una casa, o si tu vida es un desastre, la culpa es tuya, por no esforzarte más, por no ser más inteligente o más guapo o lo que sea. Y a final, entre unas cosas y otras el resultado es el bloqueo absoluto, así no se revela nadie. Y eso, que aún falta la estrategia número 10, que aunque Tim Sitla escribió en 2002, resultó ser absolutamente premonitoria, conoce al público mejor de lo que se conoce, así mismo. Es curioso, como en los 80 y en los 90, había una enorme preocupación sobre cómo los avances tecnológicos y en campos como la biología, la neurociencia o la psicología estaban abrindo una brecha enorme entre lo que el ciudadano de a pie sabía sobre sí mismo y lo que las élites podían saber sobre él. Digo que es curioso porque seguramente en muchos aspectos hemos ido muchísimo más lejos de lo que muchos se imaginaban y a la vez parecemos menos preocupados. ¿Será lo de las ranas servidas que decíamos antes? Porque resulta que todas las estrategias anteriores hoy están ancladas sobre sistemas y algoritmos que construyen un entorno diseñado milimétricamente para cada uno de nosotros. Algoritmos que analizan cuánto tiempo pasamos viendo una foto, en qué titular hacemos click o a qué hora del día somos más vulnerables para comprar. Ya no es necesario predecir cómo se va a comportar la masa. Ahora lo que se hace es aprovechar lo que se sabe sobre cómo se va a comportar todos y cada uno de los individuos. A ver, reconozco que es posible que hasta ahora el capítulo haya podido sonar un poquito conspiranoico. Es más, me planteé seriamente grabarlo con un gorro de aluminio puesto en la cabeza, pero ahora tengo canal de YouTube y esas cosas se ven y todavía no he perdido el sentido de la vergueta, al menos no del todo. Soy consciente de que así contado es abrumador y hasta cierto punto puede parecer exagerado. Pero también tengo que decir que a lo largo de mi carrera y especialmente en mi trabajo actual he visto muy de cerca cómo funcionan los engranajes del poder mediático y político y sinceramente me encuentro con todas y cada una de estas estrategias casi adiario. Pero últimamente estoy un poco rebelde. Creo que la batalla no está perdida. Y de hecho, necesitamos unos pocos disidentes cocinando un proyecto que espero contarte muy pronto. Mientras tanto, si de algo me gustaría que sirvieran los más de siete años que llevo haciendo este podcast es para empujarnos a pensar, a buscar soluciones y también un poquito a lanzarnos a la acción. Así que quiero que terminemos este capítulo con cuatro reglas básicas para enfrentarnos a la manipulación y para escapar de las cámaras de eco. Rela número uno, la dieta mediática o mi gora. Nuestra cultura está inundada de opiniones. Si me preguntas cuál es mi fuente de noticias de confianza, te diré que ninguna. Y esa creo que es exactamente la clave. Ninguna fuente es 100% neutral. Todas absolutamente todas tienen sesos. La solución no es apagar las noticias ni fiarte solo de un vando. La solución es leer un poco de todo, leer prensa conservadora, leer prensa progresista, por supuesto medios independientes y podcast y incluso darnos un paseo por el salvaje oeste de las redes sociales. A ser posible más de tus círculos habituales. No te quedes nunca con un titular de nadie. Busca los matices triangulando entre todos. Rela número dos, el método del club de debate. Hace poco leí un buen artículo de un periodista americano que se llamaba "como formarse una opinión". En él contaba una negrota muy oportuna. Su hijo de 12 años apuntó al club de debate del colegio. Esas cosas que hacen los americanos. En la primera ronda del torneo, al chico y a su equipo, les tocó defender que las tarjetas de crédito eran una fuerza para el bien. Vitales para que los jóvenes construyeran un historial financiero. Pero en la segunda ronda les hicieron cambiar del lado. Tuvieron que argumentar con la misma fiereza y la misma pasión exactamente lo contrario. Que las compañías de crédito eran depredadores que fomentaban deudas impagables. Y creo que esa es la actitud. Esta era una de las técnicas favoritas de nuestro querido Charlie Manger. A costumbrarte hacer de abogado del diablo contigo mismo o contigo misma. La regla de oro es esta. No tienes derecho a mantener una opinión firme. Sobre un tema, hasta que no puedas defender la postura contraria, también o mejor que tuvo ponente. Regla número 3. Rodeate de disidentes. Los estudios en psicología social lo dejan muy claro. Lo que nos hace reconsiderar nuestras opiniones no son normalmente los datos fríos, ni los ráficos, ni siquiera desgraciadamente los argumentos lógicos. Son las relaciones humanas. Cuando quieres a alguien o te importa a alguien, es mucho más probable que hagas el esfuerzo de ver las cosas desde su punto de vista. El autor de ese mismo artículo contaba que tiene un grupo de whatsapp con dos buenos amigos veteranos de lajarcito. Tienen ideologías diametralmente opuestas y discuten por todo, pero usan ese grupo para enviarse noticias y estresar sus ideas. Saben que si envían un argumento aparentemente irrefutable, los otros lo van a destrozar señalando sus fallos. Y lo agradecen mutuamente. Así que, cultiva a mis tades con gente inteligente, ¿qué piensa radicalmente distinto a ti? Valen su peso en oro. Regla número 4. Pregunta en lugar de afirmar. Pronto tendrás una cena familiar o te tomarás un café con unos compañeros de trabajo y saldrá un tema espinoso. La política, la economía, el último escándalo mediático, alguien hará el cuñado, seguro. Si quieres intentar no ser tú bien lo haga, recuerda que el antídoto contra la manipulación no es gritar más alto que los demás ni atrincerarse en lo que dicen tres tweets que has leído de una cuenta rando. De hecho, conviene hacer todo lo contrario. Bajar el volumen, girarte hacia la persona que tienes al lado y pronunciar tres palabras mágicas. Tú ¿qué piensas? Y hasta aquí el capítulo de esta semana, Caizen y yo volveremos a que viene, pero como siempre te animo a suscribirte y recomendar el podcast allá donde los cuches o veas, pero especialmente a tus amigos, ¿qué creo que es la mejor forma de que siga agreciendo? Además, si quieres apoyarlo económicamente y ayudarme a que pueda hacer más y mejores contenidos, puedes unirte a la comunidad Caizen, que tiene también un montón de ventajas. Tendrás acceso a un foro en el que encontrarás a otros curiosos compulsivos. En recomendaciones de cientos de libros y películas, tendrás acceso a contenidos exclusivos como los guiones del podcast y a un fit privado para escucharlo sin publicidad y antes que nadie. También podrás reservar sesiones de mentoría conmigo, participar en los encuentros virtuales que hacemos cada mes y tener acceso prioritario a las lavaciones en directo. Vamos, que aunque pienso que el principal valor de verdad es ayudar a que el podcast siga adelante, he intentado que tengas muchos motivos para unirte. Si quieres hacerlo solo tienes que entrar en mi web, "hymer.ghecesantiabog.com" y hacer clic en el banner rojo. Y desde esa misma web o desde mi twitter, @hymer.gionbajo.rds, puedes hacerme llegar tus comentarios, tus sugerencias, lo que tú quieras. Siempre contesto, aunque a veces tardo un poco y a veces mucho y a veces muchísimo, me acabo contestando. Y recuerda que si quieres participar en el podcast puedes hacerlo enviando tus notas de audio por WhatsApp al siguiente número. 6-8-3-1-7-2-6-2-2-3-4-34 y lo mandas desde fuera de España. Y esto es todo por hoy. Muchísimas gracias por estar ahí y hasta la semana que viene.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Un texto viral atribuido falsamente a Noam Chomsky fue escrito en realidad por Sylvain Timsit en 2002, demostrando cómo la desinformación puede usar un sesgo de autoridad.
  2. Se describen 10 estrategias de manipulación mediática agrupadas en tres bloques
  3. Las estrategias son aplicadas hoy mediante algoritmos que personalizan la manipulación, pero se ofrecen cuatro reglas para contrarrestarlas: dieta mediática variada, defender posturas opuestas, rodearse de disidentes y preguntar en lugar de afirmar.

Summary:

El texto analiza un famoso correo en cadena de principios de los 2000, "Las diez estrategias de manipulación mediática", que fue atribuido erróneamente a Noam Chomsky, pero cuyo verdadero autor es Sylvain Timsit. A pesar de la falsa autoría, el contenido sigue siendo relevante para entender cómo los medios y el poder manipulan a la sociedad. Se agrupan las estrategias en tres bloques: primero, preparar el terreno mediante la distracción (inundar con información trivial), la infantilización (hablar como a niños para anular el pensamiento crítico) y la ignorancia (limitar información de calidad).

Segundo, ejecutar la agenda creando problemas para ofrecer soluciones, aplicando cambios graduales (como la metáfora de la rana hervida) y difiriendo medidas impopulares al futuro. Tercero, neutralizar la resistencia usando estímulos emocionales, promoviendo la mediocridad y la autoculpabilidad, y conociendo al público a través de algoritmos que personalizan la manipulación. Finalmente, se proponen cuatro reglas para enfrentar esto: diversificar fuentes de información, practicar la defensa de posturas opuestas, rodearse de personas con ideas diferentes y fomentar el diálogo mediante preguntas en lugar de afirmaciones.

El objetivo es recuperar el pensamiento crítico y la agencia personal.

FAQs

El verdadero autor es un escritor francés llamado Sylvain Timsit, que lo publicó en el año 2002. Aunque se atribuyó falsamente a Noam Chomsky, Timsit fue el creador original del texto.

La primera estrategia es la distracción, que consiste en desviar constantemente la atención del público de los problemas importantes mediante un flujo constante de información insignificante, como entretenimiento o escándalos pasados.

Consiste en dirigirse al público como si fueran niños, usando un tono de voz y argumentos simplistas, para fomentar una respuesta sin sentido crítico, similar a la de un niño ante una figura de autoridad.

Es una técnica donde se aprovechan o fabrican crisis para luego presentar medidas impopulares como soluciones necesarias, haciendo que el público las acepte como un favor en lugar de una imposición.

Consiste en aplicar cambios impopulares de manera lenta y progresiva, como subir impuestos o recortar derechos, para que la sociedad se acostumbre sin reaccionar de forma abrupta.

Es reforzar la autoculpabilidad, que convence a las personas de que sus fracasos (como no encontrar trabajo o no comprar una casa) son culpa suya por no esforzarse lo suficiente, lo que bloquea la rebelión.

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