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2 - Las cosas que quería explicar - ASÍ GANAMOS (Carlos S. Bilardo)

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2 - Las cosas que quería explicar - ASÍ GANAMOS (Carlos S. Bilardo)

En este capítulo, Carlos Bilardo relata cómo asumió la dirección de la selección argentina en 1983, con un plan definido para el Mundial de 1986. Desde el inicio, confiaba en su criterio para seleccionar jugadores, basado en una observación aguda y selectiva, lo que le permitió acertar en todas sus elecciones. Para él, era esencial transmitir seguridad al equipo, tanto a los que estaban en el país como a los que jugaban en el extranjero, convenciéndolos de que el grupo era sólido y de que las dificultades, como la altura, eran superables. Bilardo enfrentó fuertes críticas por decisiones tácticas, como alinear cuatro defensores centrales o usar jugadores en roles dobles, pero siempre tuvo explicaciones racionales, como adaptarse al ritmo del rival o aprovechar la polifuncionalidad de futbolistas como el Vasco Olarticoechea. También defendió sus ajustes durante los partidos, como en Puebla, donde modificó la formación sin perder la fe en su estrategia. Aunque el público y la prensa dudaban, él mantenía la calma, sabiendo que su plan se cumpliría. Finalmente, los resultados en el Mundial confirmaron sus ideas, demostrando que sus respuestas estaban respaldadas por los hechos y que su enfoque, aunque incomprendido, era efectivo.

Transcription

2020 Words, 11551 Characters

Spanish
Así ganamos la verdadera lucha por la Copa, por Carlos Salvador Vilardo, capítulo 2, las cosas que quería explicar. Después de cumplir mi contrato con la selección colombiana, tuve la fortuna de llevar a estudiantes de la plata a un nuevo campeonato. Era febrero de 1983, un mes más tarde, me incorporará la selección nacional. Cuando lo hice, ya tenía enlamente todo un plan a desarrollar. Era difícil que todos entendieran desde el principio, que era lo que me proponía. Si de algo no se me va a poder acusar nunca, es de retaciar las explicaciones. No sé si pude hacerme entender adecuadamente, mostrar por completo lo que iba a hacer, pero de todas maneras lo intenté. Voy a haber un partido y a los 20 o 30 minutos, me empiezo a dar cuenta de si el jugador sirve o no para lo que necesito. El ojo del entrenador se va diestrando en la observación y se hace selectivo. Primero ensaya una visión de conjunto referida al hombre y después la observa en las reacciones, la manera de hacer las jugadas y las actitudes que interesan particularmente en este momento. Puedo decir, sin querer caer en falsas actancias, que de todos los jugadores que me tocó comprar la transferencia para clúes o elegir para la selección, ninguno ha fallado en lo que, en general, esperaba de él, en lo que yo necesitaba. Pudo haber distintos niveles de rendimiento, pero nunca me tuve que arrepentir de la primera apreciación. Considero que es imprescindible este criterio inicial del técnico, para cuando se topa con un hombre nuevo, estar en condiciones de decidir este es el que me sirve. Así no puede fallar. Después surgen las dudas, fundamentalmente si se creen la gente o no. Ese problema no lo tenía. Mis declaraciones siempre fueron las mismas, lo puede comprobar quien se haya tomado el trabajo de recopilarlas. Yo no tengo ninguna duda. Creo que en todo momento el equipo recibió de alguna manera ese sentimiento de seguridad que nosotros exhibíamos. La última que la lectura de ciertos artículos que se escribían por ahí le haya podido hacer perder esa sensación en un determinado momento. Ese fue el motivo de que tuvieramos que realizar charlas de manera prácticamente permanente. Es importante que quien debe hacer las cosas tenga confianza en quien lo conduce. Pero también lo es que el conducido sienta fiascientemente que el que lo dirige ha depositado toda su fe en su rendimiento y capacidad de ejecución. Son dos mecanismos que se alimentan entre sí. Ese trabajo de persuasión no se limitó a los jugadores que se hallaban en el país sino que hubo que extenderlo a los que se encontraban en el exterior. Había que primero convencerlos de que el equipo era bueno. Después entrar a explicarles lo de la altura, los de las dificultades superables que implica un montón de cosas que a veces no se puede jugar en una forma que la gente cree, sino de otra, adecuada las posibilidades existentes y siempre sujeta a un criterio de efectividad. Siempre les repetía que no había que prestar atención a todo lo que se decía por ahí porque si uno cree en todo y ese todo es contradictorio, puede determinar mariándose. Esto es particularmente válido para una selección que están funcionamientos desde hace ya tres años. El mensaje era, cuando finalmente le veremos estar todos juntos, las cosas van a tener que salir bien. Si ellos lograban aprender a adquirir los conceptos que yo pretendía, después solo faltaría aplicarlos, llevarlos a la práctica. Era como si se tratara de un complejo mecanismo formado por muchas piezas. Mientras las partes no estuvieran unidas en su totalidad, no se podía poner en funcionamiento. Cuando se asume la responsabilidad de conducir, hace falta tomar en cuenta muchas posibilidades. Me es aconsejable empeccinar al senargo determinado, conviene ser pragmático y tener previstas alternativas de reemplazo. En algún momento, si bien se me conseguió haber acertado en la elección de los jugadores, alguien me reprochó no a verme afirmado en mis convicciones previas. Se dijo que si bien fue feliz la idea de juntar a Maradona, con Bochinny y Borghi para asegurar el tratamiento de la pelota, renuncié esa fórmula en el segundo tiempo de Puebla. ¿Por qué ocurrió eso? Es muy sencillo, porque eso se ha tenián mente que la cosa si no iba. Para la gente podían haber surgido dudas, pero no para mí. Ese día le dije a ponse. Ahora vos entras, te para saldo de monios en el medio de la cancha y arregramos el partido. Así sucedió. Se arreglaron las cosas y logramos el empate. Claro que también tuvo que entrar pa'culi. Voy a dar otro ejemplo que viene al caso. Mucha gente se mostraba preocupada porque decía que el equipo no tenía manija. A mí eso no me importaba demasiado porque sabía que lo tenía Boruchaga, que era capaz de desempeñar también el papel que le tenía reservado a Diego. Lo se ve a Borghi para que se tendiera con Maradona y después lo agregaba Boruchaga para ser algo parecido a lo de la gira de 1984, que en lugar de Trioviania y Bochiny entraban Borghi y Maradona. Cuando lo tomaban a Maradona, la manija tenía que ser de Boruchaga como pasó en la eliminatoria. Estaba convencido de que tendría que ser así. En la eliminatoria ya habían jugado a algunos partidos pa'culi Boruchaga, Baldano y Maradona. Aunque en la eliminatoria Boruchaga no andaba bien y mucha gente no creyó en él, le hablé y le dije que conciaba en él para el campeonato mundial. A la manija yo ya la tenía en la mente, pero nunca dije nada. No hubiera sido conveniente a Záplo. Un concepto moderno. En algún momento también se me criticó que hiciera que algunos jugadores que en su equipo se desempeñaban de una determinada forma en la selección lo hicieran de otra. Todo tiene explicación. En el último partido del 85 la línea de fondo estuvo formada por cuatro defensores centrales. Brown hacía del libro, más cuchufo, trocero y russeri. Alguien surgirió por entonces que todo hubiera sido más sencillo si marcaban la punta a los marcadores laterales y jugaban adentro lo que siempre lo hacían en esos puestos. Es un concepto equivocado en el fútbol moderno de acuerdo a mi criterio. De esos cuatro jugadores tres participaron del campeonato y no lo hicieron como marcadores de punta sino marcando a los dos puntas delanteros que iban a tener todos los equipos que se nos enfrentaran. Yo sabía porque había visto prácticamente todas las elecciones que se estaban clasificando que actuaban con dos puntas. Mi idea era tomarlas, como ya lo había hecho en el 84 en una giro por Europa en el 85 cuando enfrentamos dos veces a México. Por eso había incluido a estos jugadores. Siempre tuvo una contestación racional, razonable, a todas las críticas que se lanzaban por allí, aunque no podía ir y explicarle uno por uno. En una oportunidad lo que hice es ser con un periodista Bernardo Neusta. Yo insistía en que estaba conforme con lo que se había logrado hasta ese momento y faltaba desarrollar el resto. Y él opinaba que no, que las elecciones eran desastre. Fiel suficina y emplea muchos minutos en explicarle detalladamente cómo pensaba y por qué hacía determinadas cosas. Hace poco, después del campeonato, en un programa le pude decir "Se acuerdo de lo que le dice a que ya ves, ahora se ha cumplido". Lo que sucedía era que los jugadores habían tomado el concepto algo imprescindible para lograr resultados efectivos. Yo me encontraba tranquilo y conforme, ya que sólo faltaba poner en práctica todo lo planeado. Había que asegurar su estado físico y después ponerse al trabajo, aplicar las tácticas. Eso podía no resultar tan claro para el espectador, pero sí lo era para mí. El castigo periodístico fue especialmente terrible cuando puse a jugar a cuatro centrales y no incluir marcadores de punta. Tomas hoy era un jugador que tenía México, un 9 tirado atrás, así es un auténtico vido de lo. Un día lo puse a trocer o marcarlo, como lo había hecho con Segule Mans, el Belga. Era un primer tiempo, se jugaba en la altura y biclarito cuál era el plan de acción del local. Vamos a imponer el ritmo a nosotros y así los matamos de cansancio. Era uno de esos partidos a las 12 de mediodía. En los primeros 20 minutos hubiera resultado un desastre corrar. Después nos mataban. Claro, visto desde afuera, parecía que el equipo argentino estuviera parado. Porque esa misma escena la gente no la veía desde la tribuna. Está acá en la Argentina, con una temperatura distinta y veía el partido por televisión. Y tenían derecho a preguntarse, ¿por qué no corren? No sabían que allá no se podía correr sin quedarse pinchados a los pocos minutos. ¿Cosa que pasó en el mundial? Prove el control serio saliendo y con cuchufo marcando un punta y Rusia iria séndolo con el otro, mientras brá un jugado de híbrero. Recuerdo que cuando regresamos, la crítica era a la tutera, contra dos. pelotas que Brown había pateado a la tribuna. Le dije que no se preocupara que se quedara tranquilo y que no hiciera caso porque a mí eso no me importaba. En ese momento ya tenía el aguardado un plan que se cumplió en el mundial, porque jugaron los tres. Brown, Rulleri y Cuchufo. México es un equipo que jugaba con una táctica que es casi europea, metedos de ranteros y cuatro volantes. En esa oportunidad jugaban para ellos de ranteros a irre y agrandes y de volantes lo hicieron muños, España, Negrete y Boy. En la defensa Cruz, Servin, Quirarte y Trejo. Ya algún periodista se había preguntado cómo es posible que haga jugar hacia Barbas, de volante y casi de marcador de punta. Con el tiempo quedó también demostrado el ascierto de llevar como volante y marcador de punta al vasco el artico che. Me acuerdo que un día los hiten la esquina de mi casa después de un partido y le pregunté directamente si se animaba a ejercer alteradamente las funciones de volante y de marcador o llegado el momento las dos simultáneamente. Me dijo que sí y así lo hicimos. Cuando le tocó jugar al vasco lo hizo igual que Barbas en el primer partido en Los Ángeles. Con los jugadores es mucho más fácil tirar conceptos que con el público en general. Ellos lo sagaran en el aire. Basta con decirles que yo no quería un marcador de punta neto sino alguien que también volanteara. Como todos los equipos jugaban con dos delanteros y cuatro volantes yo consideré que nosotros tendíamos que tener a dos marcando a las dos punta de ellos, además de un libro y en vez de poner marcadores de punta, poner en anción a marcadores volantes como el artico chea. Era muy importante para mi estrategia que estos tipos algún día fueran capaces de cumplir la doble función, saber jugar de volantes y de marcadores. Cuando regresamos después de México a la Argentina las críticas arreciaban. Los titulares más complacientes hablaban de un piadoso empate, otra de silucion. Me reprocha a fijarme mucho en el rival y muy poco en lo mío. Sin embargo en la realidad era el revés. Yo primero me fijaba en lo mío, armaba todo lo que había karma y recién después me ocupaba del rival. A los interrogantes periodísticos contestaba invariablemente que estaba conforme, que lo que había ido buscar a México se había conseguido. Lo rege batista y Borguise se conocieron en Conbaradona. Veía que la cosa podía hacer, se lo dije a los jugadores, les expliqué por qué estaba conforme. Curiosamente mi trabajo más difícil era tratar de explicarle al público en general qué era lo que yo pensaba. Ahora estoy tranquilo, porque nadie podrá negar que todas las preguntas que se emisieron en aquella época tuvieron sus respuestas claras en los hechos y con el tiempo. Pero en aquel momento muchos no llegaban a creerme.

Podcast Summary

Key Points:

  1. Carlos Salvador Bilardo explica su plan y criterio para dirigir a la selección argentina rumbo al Mundial de 198
  2. Destaca su capacidad para elegir jugadores sin fallar, basándose en una observación selectiva y visión de conjunto.
  3. Enfrentó críticas por tácticas como jugar con cuatro defensores centrales y no usar marcadores de punta, pero defendió sus decisiones con lógica.
  4. Subraya la importancia de la confianza mutua entre técnico y jugadores, y de persuadir a quienes estaban en el exterior.
  5. Menciona ajustes tácticos durante partidos, como en Puebla, para corregir el juego sin dudar de su plan.
  6. Explica que su enfoque priorizaba lo propio antes que el rival, y que las críticas se respondieron con resultados en el Mundial.
  7. Resalta que su mensaje era claro

Summary:

En este capítulo, Carlos Bilardo relata cómo asumió la dirección de la selección argentina en 1983, con un plan definido para el Mundial de 1986. Desde el inicio, confiaba en su criterio para seleccionar jugadores, basado en una observación aguda y selectiva, lo que le permitió acertar en todas sus elecciones. Para él, era esencial transmitir seguridad al equipo, tanto a los que estaban en el país como a los que jugaban en el extranjero, convenciéndolos de que el grupo era sólido y de que las dificultades, como la altura, eran superables.

Bilardo enfrentó fuertes críticas por decisiones tácticas, como alinear cuatro defensores centrales o usar jugadores en roles dobles, pero siempre tuvo explicaciones racionales, como adaptarse al ritmo del rival o aprovechar la polifuncionalidad de futbolistas como el Vasco Olarticoechea. También defendió sus ajustes durante los partidos, como en Puebla, donde modificó la formación sin perder la fe en su estrategia. Aunque el público y la prensa dudaban, él mantenía la calma, sabiendo que su plan se cumpliría.

Finalmente, los resultados en el Mundial confirmaron sus ideas, demostrando que sus respuestas estaban respaldadas por los hechos y que su enfoque, aunque incomprendido, era efectivo.

FAQs

Bilardo tenía un plan táctico detallado que incluía el uso de defensores centrales como marcadores de puntas y jugadores versátiles que pudieran cumplir doble función, adaptándose a las condiciones de altura y al rival.

Porque los rivales jugaban con dos delanteros y cuatro volantes, y él necesitaba que sus defensores marcaran a los puntas y a la vez pudieran volantear, una estrategia que demostró ser efectiva en el Mundial.

Bilardo explicaba sus decisiones con argumentos racionales, aunque no podía responder a cada crítica individualmente, y confiaba en que los resultados en los hechos demostrarían el acierto de sus planteos.

Burruchaga era considerado por Bilardo como el 'manija' del equipo, capaz de reemplazar a Maradona en esa función cuando era necesario, y fue clave en la eliminatoria y el Mundial.

Porque correr demasiado en la altura causaba agotamiento rápido, por lo que el plan era controlar el ritmo inicial y aprovechar la energía después, algo que el público no siempre entendía desde afuera.

Les explicaba que el equipo era bueno, que las dificultades como la altura eran superables y que debían ignorar las críticas contradictorias, confiando en que juntos lograrían los objetivos.

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