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#150 | Romper el techo de cristal

11m 50s

#150 | Romper el techo de cristal

En el episodio 150, la creadora celebra este hito con gratitud hacia sus oyentes, destacando su dedicación al podcast desde 2020. Luego, comparte una reflexión profunda sobre el "techo de cristal", una barrera autoimpuesta que limita el crecimiento personal. Relata cómo rechazó una oportunidad televisiva en 2023 por miedo e incomodidad, y analiza patrones comunes: un deseo genuino, seguido de dudas internas (vergüenza, culpa, miedo al éxito) y estrategias de autoprotección como la procrastinación. Explica que este techo está vinculado a la identidad, las lealtades familiares y la capacidad de sostener el cambio. Usa la metáfora del árbol de higos de Sylvia Plath para describir la parálisis ante múltiples opciones, instando a los oyentes a elegir un camino y despedirse de versiones pasadas de sí mismos. Enfatiza que el deseo indica que ya estamos listos, aunque la mente negocie, y que la acción concreta (como tomar clases de danza aérea o hacerse fotos profesionales) demuestra que las resistencias son superables. Finalmente, invita a los oyentes a reflexionar sobre sus propios techos de cristal y a actuar para honrar su crecimiento, compartiendo una canción inspiradora de Arroll como cierre.

Transcription

1965 Words, 10862 Characters

Spanish
El episodio 150 del camino se se adentro, que emoción llegar hasta acá no lo puedo creer, ni que emoción que vos también estés formando parte, he producido grabado y editado al 100% cada uno de estos 150 episodios, y realmente es algo que amo profundamente. Desde aquel 18 de agosto de 2020 donde publicé el primer episodio, así que gracias gracias gracias de verdad por ser oyente, por compartir todo esto por y para vos. Este, 2026, estoy en plan evitar repetir errores de trascendarlos de evolucionar, de generar cambios que sean positivos para mí, y reflexionando a mi cuenta que si viene a lo largo de mi vida, fui supermandada, me arriesgue infinitas veces, para otras cosas que era importantísimo que de un paso al frente no lo hice. Y justamente esas cosas que no me animé a hacer, y creí que no eran para mí o que no más sean falta, hubieran sido de muchísima ayuda para crecer de verdad. Por ejemplo, en 2023 me invitaron a un programa de televisión donde me iba a entrevistar. Précipe fue todo una fiesta, pure entusia, morrecí, vamos por todo, pero a medida que se iba acercando el día me empecé a sentir cada vez más rara, dudaba, hasta que finalmente terminé cancelando, perdí la oportunidad. Y si me preguntás los motivos, no los tengo. Puede ser que haya sido algo en consciente vinculado a la comodidad de quedarme detrás de cada mala, detrás de mi crófono. Así que este año me propuse a aprovechar cada mínima oportunidad, al máximo posible, obviamente si me resuera y si es un completo gel y es. Porque a veces es una misma la que se inventa un techo de cristal. Un techo que realmente no existe, que nos hace crear que solo podemos llegar hasta cierto punto y ya está. Quien me creo yo para hacer "X" cosa, quién soy yo para hablar de esto. Aparece el cindrón a el impostor, íbamos caminando de costado como un cangrejo, mirando siempre al mismo lugar de diferentes perspectivas, pero nunca avanzando. No se vos, pero yo quiero dejar de ponerle un techo a mis sueños. Y quiero salir de la zona de confort en la que entro a veces, quiero empezar a soñar y avanzar en grande. No te voy a mentir, a veces me agarra un bajonazo que me dan ganas de mandar todo al carajo y bueno, uso sus momentos para quedarme tranquila, para evitar que me dan el ansiedad, para evitar esa incertidumbre y generalmente al otro día se me pasa, aún continuamente me está pasando muy seguido, pero creo que es porque estoy en un momento bastante bisagra de mi vida donde estoy intentando como descubrir hacia dónde quiero ir a partir de ahora. Pero, identifico un patrón que te quiero compartir. A ver si abostamente pasa, porque el techo y cristal casi siempre funcionan igual. Primero aparece un deseo real, una idea, un proyecto, un salto o una decisión, algo que sabes que sería grandioso que te pasara. Y después aparece un choque interno que puede ser la duda, la vergüenza, la culpa, el creer que no nos merecemos eso que queremos, el miedo a que nos miren, el miedo a fallar, el miedo a brillar, el miedo al éxito. Y después aparece la estrategia de auto protección. Puede ser procrastinar, querer hacerlo todo perfecto, ocupar tiempo y espacio en cosas que no nos suman para nada. Pero claramente esa estrategia tiene la intención de cuidarnos, de la incomodidad, de la exposición, de sostener un nuevo nivel dentro de ese proceso. Yo creo que que aparezca tiene mucho que ver con la identidad, porque crezar implica transformarnos y de cierta manera actualizar. Aquí en estamos siendo. Impica permitirnos ser una nueva versión. Yo, obviamente, lo desconocido puede darnos miedo porque no sabemos cómo es. También creo que tiene mucho que ver con las lealtades, porque si te pones a pensar a nivel inconsciente, pero Grezar se puede sentir como una traición, a la familia, a la historia, a los mandatos, a una versión nuestra de antes. Si hacemos las cosas distintas, estaríamos siendo desleales, a lo que se esperaba de nosotros o a cómo todo el mundo actuó previamente. Y por otro lado, está supervinculado a la capacidad de sostén, porque no nos creemos capaces de sostener eso que pasaría si efectivamente progresamos. Contámen comentarios qué pensás vos de dónde viene esto. Hay un punto en el que crecer y todo lo que eso conlleva. Tiene que dejar de ser una idea inspiradora y transformarse en algo tan gible, algo real. Y para eso hay que hacernos conscientes de que nosotros somos las únicas capaces de hacer que las cosas sucedan. No nos va a venir de arriba y tampoco podemos esperar toda la vida. ¿A qué eso llegue solo? Así que me gustaría preguntarte, ¿qué crees que pasaría en tu vida? Si te fuera bien en serio con eso que estás deseando. ¿Qué pasaría en tu día a día, en tus vínculos, en tus hábitos, en la manera que te desabos misma? ¿Qué se moverían tu relación con el dinero, con el tiempo, con tu energía? Por que muchas veces el freno está ahí. En alguna parte nuestra cree que no vamos a poder. En mi caso, el techo de cristal siempre tuvo que ver con esto de la visibilidad, la exposición. Ya lo he contado muchas veces. Me siento muy cómoda quedándome en el cascarón, pero entiendo que si quiero crecer, tengo que salir. De hecho, ahora en el verano tomé algunas clases de danza heria donde literalmente te cuelgan de un arnez y volás. Y para mí que tengo bárbitos donde es afío y al principio me costaba montar saltar porque me daba miedo estar arriba. Y la prósfa me dijo "Sol, animate porque el arnez te está sosteniendo saltar". Y creo que fue una gran metáfora para mi vida real. Está buenísimo tener los pies sobre la tierra, pero ese también está bueno saltar para entender y hacernos conscientes de hasta donde una también puede llegar si se anima saltar. Me puso a pensar también en las resistencias porque no puede ser que por más que yo sé que es lo que me limita de dónde viene y cómo trabajarlo me siga limitando de esta forma. Así que como estoy explorando nuevos rumbo en lo laboral, la semana pasada contra una fotógrafa para que me ha dado fotos profesionales estuvo espectacular, me sentí muy bien. Y mientras volví a casa, no podía creer que haya sido tan fácil. Entonces entendí que esas resistencias eran autoimpuestas que no eran tan terribles como yo pensaba. ¿Por qué pasa eso? Cuando una quiere algo de pronto esa resistencia como una montaña gigante que es imposible descalar. Pero si nos animamos nos damos cuenta de que no era para tanto y hasta madrebo a decir que nos sentiremos orgullosas de haberlo hecho. Entonces si estás atravesando una situación similar, te quiero compartir un nuevo enfoque. Imagina que ese techo de cristal es algo que vos misma creaste. Si es producto de tu creación, con lo cual, está en voz, la llave, está en voz el poder de destruirlo. Si vos lo creaste, vos también lo puedes destruir. Por lo tanto, si vos aprendiste a actuar siempre de la misma manera, está también en voz la capacidad de poder desaprenderla y actuar diferente. Pensa lo así, tú deseo te muestra hacia dónde quieres crecer. Y tu freno te muestra que parte tuya necesita contensión para animarte a hacerlo. Y por otro lado, mostraría que te preguntes qué versión tuya está intentando sobrevivir cuando aparece ese límite. A veces es la versión que aprendió a ser correcta, a caerle bien a todo el mundo, a sostenerlo todo sola. En mi caso es la versión que aprendió a no destacar demasiado, a no ocupar mucho espacio, esa versión hizo lo que pudo en su momento. El tema es que hoy yo quiero otra cosa, mi vida me pide otra cosa. Así que tengo que actuar diferente, le tengo que hacer entender a mi cerebro que sí podemos. De esta manera, el techo de cristal en vez de ser una condena o algo que va a estar ahí para siempre, se vuelve un punto de decisión. Podemos elegir repetir o actuar diferente. De hecho, hay un episodio en el que hablo puramente de esto, no de si no lo estoy cambiando, es porque lo estoy eligiendo por más que me duele admitirlo. Y entras pensaban todo esto, como gracias tu de super reflexiva al respecto, me acordé de la metáfora de la Guera de Silvia Platt. En la campana de cristal, ella habla de una mujer sentada debajo de un árbol lleno de hijos y cada higo es una vida posible, es un camino, una oportunidad, una versión de ella misma. El problema es que hay tanto frutos que por querer, sostenarlos a todos, se queda ir mirando. Y mientras mira los higos, se caen, se pudren. Cuando lo leí por primera vez, me pego fuerte, garantiendo por qué, porque muchas veces mi techo de cristal es ese también. Quedarme abajo el árbol, pensando, analizando, imaginando como sería, pensando si estoy lista, si es para mí. Si me lo merezco, si voy a poder sostenarlo, y mientras tanto la vida pasa, la vida sigue sucediendo. Y no es que me quedo en móvil, sino que quiero agarrar los todos al mismo tiempo. Y cada vez que aparece algo que me puede expandir, es como si estuviera abajo el árbol otra vez. Y ahí hay que tomar una decisión, quedarme contemplando todas esas opciones posibles o estirar la mano y elegir una, porque al final elegir implica aceptar que no voy a vivir todas esas vidas posibles al mismo tiempo. Que si el hijo es lo visible, tengo que dejar atrás la versión mía que lejía ocultarse. Que si el hijo ocupa más el tiempo, espacio, me tengo que despedir de la identidad que se creía chiquita. La próxima vez que te sientas debajo de saiguera, en vez de preguntarte si estás lista, preguntate ¿qué tendrías que despedir? ¿Qué tendrías que aceptar dejar atrás para poder elegir? Entonces si este es el 2016 o sea cual sea el año en el que estés mirando esto, ¿quieres dejar de vivir la misma vida todo el tiempo si quieres dejar de mirar desde abajo? ¿Tenés que identificar cuál es el fruto aceptar lo que implica de que se despide y hacer un movimiento que te acerque a agarrarlo. Porque la vida para expandirse nos pide que le acompañemos que nos involucremos. Estoy segura de que si el deseo está, es porque ya estamos listas, aunque nuestra mente todavía está negociando. Y si dejamos de ver al deseo como algo, dejarnos como una fantasía y lo empezamos a ver como un objetivo, como una dirección hacia donde queremos ir, se vuelve algo mucho más concreto, mucho más posible. Y esto es un gran te lo digo, me lo digo por supuesto, pero si dejamos de mirar el árbol desde abajo y estiramos la mano, estamos honrando nuestra propia vida porque estamos eligiendo en pos de nuestro propio crecimiento. Si este episodio te resono, me encantaría que me lo cuentes en los comentarios. Ya sabes que me encanta leerte y saberem qué punto estás, siento que es una manera también de acompañarnos en este proceso para cerrar que voy a compartir acá abajo también, una canción que me resulta muy inspiradora y que cada vez que le escuche me da como cierta esperanza y que obviamente tiene que ver con esto, se llama la vida todo lo vos quieras y es de Arroll. ¡Difrutala!

Podcast Summary

Key Points:

  1. La creadora celebra el episodio 150 de su podcast, agradeciendo a los oyentes desde su inicio en agosto de 202
  2. Reflexiona sobre su tendencia a evitar riesgos importantes, como rechazar una entrevista televisiva en 2023 por miedo e incomodidad.
  3. Identifica el "techo de cristal" como una autolimitación autoimpuesta, basada en dudas, vergüenza y miedo al éxito o al cambio.
  4. Propone que crecer implica transformar la identidad, enfrentar lealtades inconscientes y superar la resistencia al cambio.
  5. Usa la metáfora de Sylvia Plath sobre el árbol de higos para ilustrar la parálisis ante múltiples opciones y la necesidad de elegir.
  6. Invita a los oyentes a reconocer sus propios techos de cristal, preguntarse qué deben despedir para avanzar y actuar en lugar de solo contemplar.

Summary:

En el episodio 150, la creadora celebra este hito con gratitud hacia sus oyentes, destacando su dedicación al podcast desde 2020. Luego, comparte una reflexión profunda sobre el "techo de cristal", una barrera autoimpuesta que limita el crecimiento personal. Relata cómo rechazó una oportunidad televisiva en 2023 por miedo e incomodidad, y analiza patrones comunes: un deseo genuino, seguido de dudas internas (vergüenza, culpa, miedo al éxito) y estrategias de autoprotección como la procrastinación.

Explica que este techo está vinculado a la identidad, las lealtades familiares y la capacidad de sostener el cambio. Usa la metáfora del árbol de higos de Sylvia Plath para describir la parálisis ante múltiples opciones, instando a los oyentes a elegir un camino y despedirse de versiones pasadas de sí mismos. Enfatiza que el deseo indica que ya estamos listos, aunque la mente negocie, y que la acción concreta (como tomar clases de danza aérea o hacerse fotos profesionales) demuestra que las resistencias son superables.

Finalmente, invita a los oyentes a reflexionar sobre sus propios techos de cristal y a actuar para honrar su crecimiento, compartiendo una canción inspiradora de Arroll como cierre.

FAQs

El episodio 150 trata sobre el 'techo de cristal', las resistencias internas que nos impiden crecer, y cómo podemos superarlas para avanzar hacia nuestros sueños.

Es una barrera autoimpuesta que nos hace creer que solo podemos llegar hasta cierto punto, limitando nuestro crecimiento y oportunidades.

Propone identificar que ese techo lo creamos nosotros mismos, y por lo tanto, podemos destruirlo. También sugiere preguntarse qué versión nuestra intenta sobrevivir y qué debemos dejar atrás para elegir un nuevo camino.

Cuenta que canceló una entrevista en televisión por miedo a la exposición, y que luego tomó clases de danza aérea para enfrentar el miedo a volar, aprendiendo que el arnés la sostenía.

Usa la metáfora de la higuera de Sylvia Plath: una mujer sentada bajo un árbol lleno de higos (opciones) que, por querer agarrarlos todos, se queda mirando y los deja caer.

Sugiere dejar de ver el deseo como una fantasía y convertirlo en un objetivo concreto, aceptando que elegir implica despedirse de otras versiones de uno mismo.

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