#1159: Por qué diseño mi nueva startup desde el cerebro y no desde el ego
27m 43s
En este episodio, Juan Merodio comparte su nueva metodología para construir startups, basada en principios psicológicos en lugar de centrarse solo en la tecnología. Tras reconocer que muchos de sus proyectos anteriores fallaron porque los diseñó para sí mismo y no para el usuario, decidió aplicar el modelo de comportamiento de BJ Fogg, que combina motivación, capacidad y un disparador en el mismo instante. También utiliza el efecto Zeigarnik para aprovechar la necesidad humana de completar tareas inacabadas, y el efecto Ikea para que los usuarios inviertan esfuerzo y sientan pertenencia. Además, introduce la nostalgia anticipada para posicionar su producto en futuros recuerdos, el principio de contribución para fomentar la participación, y la prueba social asimétrica para atraer a los usuarios correctos. Su objetivo no es la adopción masiva inmediata, sino crear una herramienta que se integre de forma natural en la vida del usuario, compitiendo por ser la forma habitual de hacer algo, no por la atención. Todo esto lo aplica en su nueva startup, que lleva más de 12 meses desarrollando, y que planea lanzar próximamente.
Hola emprendedores y emprendedoras en la vida audio. Juan Merodio. Y si la mejor idea de negocio que has tenido en tu vida estuviera condenada al fracaso por una sola cosa que nadie ha explicado todavía. En el podcast de hoy te voy a contar porque después de más de mil conferencias de 17 libros, unos cuantos golpes he decidido construir mi próxima startup de una forma completamente distinta. Y te voy a hablar de esos principios psicológicos que estoy aplicando sin guardarme ninguno para que tú puedas usarlo hoy mismo si estás emprendiendo algo. A final del episodio además te voy a contar una decisión que tome exactamente 48 horas. Una revelación que me ha hecho revisionar una parte entera del producto y que probablemente sea la más importante de todo el proyecto. Pero para entender la primera necesidad saber por qué tirado a la basura mi forma anterior de construir empresas. Y antes de entrar de lleno en materia si lo que escuchas aquí te mueve por dentro imagina vivirlo en directo. Como te decía, llevo muchos años dando con… bueno, concretamente 17 ya, por todo el mundo sobre el tecnología, inteligencia artificial, pero siempre lo busco desde el lado más humano. Y por ello quiero hablar de mi nueva conferencia, ser buena persona en la era de las máquinas. Por el mundo está hablando de que la ia no lo que pueda hacer por nosotros, pero yo me estoy planteando otra pregunta y es que es lo que la ia nunca podrá hacer por nosotros. Esto no es una conferencia sobre tecnología. Esto es una experiencia emocional que he diseñado para que el público acuda transite un viaje completo desde la neurociencia hasta la vulnerabilidad personal, desde el asombrotecnológico hasta la reflexión más íntima. Es una conferencia donde la gente ríe, se incomoda, se emociona y sobre todo sale con una acción concreta que hacer al día siguiente. Tienes esta información en mi web Juan Merodio.com. Y ahora sí, vamos de lleno al tema. Estamos en el episodio 1559 y hoy es lunes 20 de julio de 2026. Hace unos veces estaba hablando con uno de mis alumnos en en Tecdi y estamos repasando uno de los proyectos que elance años atrás, como un caso de estudio. En un proyecto del que me sentía orgulloso, tenía una tecnología sólida, lo habíamos ejecutado una manera muy limpia y una idea que a mí, a mí me parecía brillante. Y estuvimos un buen rato buscando por qué falló, que es lo que no salió bien, porque nunca terminó de despegar del todo, a pesar de que sobre el papel tenía todos los ingredientes para funcionar. Y en un momento de la conversación, esta alumno me dijo, Juan, es que esto lo construiste para ti, no para el usuario. Ostras, tenía razón, es que tenía toda la razón del mundo. La inmensa mayoría de quienes hemos emprendido alguna vez, caemos exactamente la misma trampa y soy el primero. Llevo 20 años en esto. Algo más de hecho, que monte en mi primer negocio. Tenemos una idea, nos enamoramos de ella antes de tiempo. Maridamos lo justo para tranquilizar nuestra conciencia y nos pasamos seis, ocho, doce meses construyendo una solución brillante a la pregunta equivocada. Y es que el enamoramiento preco de tu propia idea es la causa de muerte número uno de las startups muy por elante de la falta de financiación o de los problemas técnicos. Y fíjate que dato tan demoledor, porque la enorme mayoría de productos que mueren no lo hacen por falta de tecnología ni porque no hayamar que tinó ni siquiera por timing. Miren porque la isemolestona entender de verdad qué pasa dentro de la cabeza de quien debería usarlos. Y lo sé, porque me ha pasado y varias veces. Construyo desde lego, desde la buena idea, desde lo que tu harías y fueras el usuario. Y ahí radica el problema que tú no eres el usuario. Tú eres el sesgo. Eres paradójicamente el último al que deberías escuchar cuando estás diseñando algo que tiene que sostener en la conducta de miles de personas, con cerebros que funcionan de maneras que ni tú. Imaginas. Jodá, ¿me bienvenidos? Este nuevo episodio de hoy que te diría que es un episodio muy personal porque voy a hablar de cómo estoy diseñando mi nueva startups de que hace algo más de 12 meses que voy a lanzar en breve, pero lo que reflexió no hoy no es sobre la startup en sí, porque de hecho hoy no voy a contar de que se trató todavía, sino sobre el error que cometido constantemente en anteriores proyectos donde he diseñado el negocio en base a mi idea, a mi ego, el lugar de al cerebro de los usuarios, al cerebro humano. Tienes algún dato revelador sobre todo esto que complemente lo que todavía no he dicho, pero que nos de alguna sias interesantes. Pues mira Juan, es que has dado en un punto clave y hay un dato que a mí siempre me encanta recordar más del 40% de las startups que fracasan, lo hacen porque no hay una justa real entre lo que ofrecen y lo que el mercado necesita, es decir, esa desconexión entre la idea que nosotros tenemos en la cabeza y lo que la gente realmente quiere y aquí te ha añado una clave hoy en día con el raniendas de IA, puedes validar las necesidades de tus usuarios en tiempo real incluso antes de la vez arnada. Así que esta vez que no te domine el ego, si no los datos. Sí, José, pero voy un paso más allá y esta revelación, ya me lo como quieras en base a todos estos golpes que me he ido dando, es que joder, construimos desde ahí, mira aquí de a más chula, tengustia, esto tiene que gustar y he preguntado a gente de mi alrededor. Si te pregunto, ¿sabes cómo se construyeron alguna de las aplicaciones más exitosas de este mundo? Por ejemplo Instagram, Instagram nació como un proyecto en una signature de Stanford, es decir, una signature que se llama a Captology, donde el profesor les propuso que diseñaran una metodología para captar la atención de los usuarios a través de la pantalla, ahí nació Instagram. Y eso es lo que me está haciendo reflexionar todo esto y que hoy te quería compartir en este podcast, porque de hecho hace poco estuve dando una conferencia con varios emprendedores, con proyectos super interesantes y como que baja tierra algo que ya estaba dandole vueltas hace algún tiempo y es que todos estamos hablando de lo mismo, de modelos de inteligencia artificial, de integraciones, de funcionalidades, de que fringo usar, de que api conectar. Pero es que nadie, absolutamente nadie, está hablando de la cabeza del usuario. Y no me mal intercretes, la tecnología está muy bien y la ella es una paranca brutal, de falta que te lo diga. Pero, claro, si la psicología que sostiene tu producto está mal diseñada, ni el mejor modelo del lenguaje del mundo te va a salvar de la indiferencia a la gente, ¿no? Porque estamos construyendo algo para la gente, de momento, y si estás construyendo algo para una ella, que llegará, vamos desde otro ángulo, ¿no? Pero yo estoy hablando de que estamos construyendo para la gente. Claro, la tecnología es el equipo, pero la psicología del usuario es tu cuerpo, sin una, la otra, no sirve para nada. Cuando un equipo dedica el 80% de su tiempo a tecnología y el 20% de entender el usuario, el resultado suele ser un producto técnicamente impecable, que nadie usa. ¿Qué tenemos que hacer? Invertir la proporción, ¿no? Está ley de pareto, vamos a darle la vuelta. Por eso cuando empecé a darle forma a mi nueva start-up en la que estoy ahora mismo metido hasta el cuello desde hace algo más de 12 meses, me prometí una cosa, ¿no? Solo una, que no iba a invertir un euro, ni un minuto antes de tener clarísimo que resorte psicológico estaba activando en cada decisión. ¿Y sabes qué pasó? Que volví a empezar mal, empecé desde luego otra vez. Hasta que hace 48 horas, hace nada, de repente tuve una revelación que me hizo reescribir media estrategia, y eso es de lo que te voy a hablar al final de este episodio. Llevo ya bastante tiempo estudiando psicología, conductual, neurociencia aplicada al producto y a los principios que explican, porque algunos negocios se convierten en parte de la vida de la gente, mientras otros desaparecen sin hacer ruido en 48 horas. Y estudio esto, porque en mis conferencias ya desde hace bastante tiempo estoy llevando a los un plano más humanista, desde el prima de la inteligencia artificial de la tecnología, pero poniendo al ser humano en el centro. Porque al final la tecnología sin alma no construye nada que dure y la tecnología en sí no tiene alma, eso lo ponemos los usuarios. Por eso quiero compartirte hoy lo que estoy aplicando. No voy a guardarme ninguno, aunque todavía no te diga que es el proyecto porque no toca, pero si te voy a compartir esas metodologías, modelos, principios que estoy usando para ello y que estoy seguro que te podrá ayudar tanto si estás ahora mismo emprendiendo un proyecto, o estás en la fase diseño, como si ya tienes un negocio desde hace tiempo, porque te aseguro que te va a hacer replantear muchas cosas. El primero es el modelo de comportamiento de Bejotafog. Bejotafog es profesor en Stanford y posiblemente la mayor referencia mundial en diseño de comportamiento. Lo resumio en una ecuación que parece sencilla pero que prácticamente nadie ejecuta bien. El comportamiento es igual a motivación más capacidad más el disparador. Los tres tienen que coincidir en el mismo instante. Si la motivación es débil, no hay acción. Si la capacidad falla porque pides demasiado esfuerzo, tampoco. Y si no hay un disparador que activa el momento adecuado, lo demás. Pienso a las si vamos con una metafora, que sabes que me gustan mucho para explicar estas cosas que a veces parecen complicadas. Imagínate que quieres regar las plantas de tu terraza y tienes la motivación porque te apetece tener un balcón bonito.
¿Pensáis la capacidad porque la manguera ya está conectada? Pero si nadie te recuerda regar, las plantas se secan igual. La motivación más alta del mundo, sin un disparador, no produce nada. En mis proyectos anteriores casi siempre pusieron toda la energía en la motivación, ¿no? Hacia un marketing brillante. ¡Os dias, te va a cambiar la vida! Y luego pedía cinco pasos para registrarte dos validaciones por email y un formular eterno. Ahí había perdido a ese usuario. La motivación más alta del mundo no compensa una capacidad mal diseñada. Si tu producto requiere que el usuario haga más de tres clicks para obtener su primer momento de valor, estás perdiendo en 360 y el 80% de tus usuarios en este trayecto. Y hago un paréntesis aquí. Todo lo que te voy a contar es la base del diseño como te diantes de aplicaciones tan exitosas como puede ser Instagram, TikTok o muchas de las aplicaciones o empresas de internichinas, Shane etcétera. Es que detrás está todo lo mismo cuando no la dices, es lo mismo. Por lo tanto, dejemos de focalizarnos tanto en el producto que sí que es importante y pongo con esto. Y da lo mismo que vendas productos servicios. Estoy hablando de producto, pero es aplicarla a los dos. Obviamente cada uno tiene que ponerlo en su perspectiva. La segunda es el efecto Cigarnick. Hay un principio descubierte los años 20 por una psicóloga lituana llamada Bluma Cigarnick, que dice algo muy potente. Y es que el cerebro humano recuerda mejor las tareas inacabadas que las terminadas. Esta es la razón porque la que te pasa es el día pensando en e-simil que no es contestado y olvides inmediatamente los 10 que sí respondiste. Por eso, las series tengancha más cuando terminan con un cliffhanger, con ese gancho final, que solo dices mucho Netflix por ejemplo. Por eso, ese mueble a medio montar diquea te está llamando desde el salón aunque sea la soance de la noche. Eso guina aplicada el diseño de producto, es algo muy valioso. Porque si consigues que tu usuario sienta que algo esté incompleto, su cabeza vuelve por una necesidad casi biológica de cerrar el círculo. Ahora bien, porque la diferencia entre adicción y necesidad de cierres la diferencia entre un producto tóxico y un producto útil. Porque un producto tóxico te genera ansiedad por volver y seguro que estás pensando en y ahora se habla mucho de estos redes sociales, que al final son productos tóxicos. Cuida, no lo digo yo, yo soy muy pro-redes sociales, pero hostia la realidad es la que es. Expertos en la materia, estudiosos científicos, lo están diciendo es una droga. Al final, funciona en nuestro cerebro como cualquier droga de las que todos conocemos, que mucha gente toma por. no sé, por buena, por nariz o por boca. No pasa que está entra por los ojos y te genera esa ansiedad de volver. Por eso estamos todos enganchados en mayor o menor medida a las distintas redes sociales. Pero un producto útil te invita a completar algo que tiene sentido para ti y esta línea es muy fina. Cuando usamos este efecto, el efecto C y Garnik bien usado convierte una herramienta en un hábito. Ahora, mal usado convierte tu producto en una fuente de la ansiedad y al final, quizá hasta lo desistaran con rabia. El efecto y que ya, seguro que alguna vez has comprado y has montado un mueble de que anoyo, yo lo he hecho, mal, tengo que decirlo porque se me da muy mal el ubicoraje y al final necesito ayuda. Pero bueno, alguno he montado y siempre me sobraba algún tornillito, no sé si te ha pasado esto que decía Joder, si me sobra en tornillos, aquí algo mal hecho y esto se me va a caer. Pero bueno, ahí siguen, ¿eh? Pero cuando montas un mueble y que ya durante dos horas, que has dedicado dos horas de tu vida, el mueble vale mucho para ti, más que uno que has comprado ya montado al mismo precio, ¿a qué sí? Claro. Pero bueno, esto está estudiado y tiene un nombre, es el efecto y que ha, es el nombre propio. Porque si tu suero inviertes forzo, aunque es mínimo, en construir algo dentro de tu producto es algo le pertenece emocionalmente y es más difícil que alguien abandone aquello, que siente que suyo. Es como cuando plantas, nos tomates en una jardínera al balcón por estar hoy con la parte de jardín. Cuando lo compré es el supermercado, son tomates y puntos, está claro, pero cuando estás pasado tres meses regando, los podando, los viendo cómo crecen, joder, que esos tomates valen el donle en tu cabeza. Saben mejor te dan orgullo, hablas de ellos con tus amigos y provo unos tomates, te voy a dar dos tomates que vas a flipar. A qué sí. Bien, pues por eso mi nueva startup que no va de tomates, pero no va a tener uno de esos onboarding perfectos, donde el usuario apenas toca nadie y todos auto rellena. No, no, no, no, no, vas a justamente arreves. Voy a hacerle construir poco, pero algo. Aquí se poco lo va a tarde una forma que ninguna campaña de retención puede evitar. Y te me venir. Vas a decir, me voy a jugar, pero todos los manuales de experiencia de usuario de UX dicen que hay que reducir la fricción al máximo. Sí, sí. Pero es que los manuales de UX están escritos para vender más en los primeros 30 segundos. Yo no estoy construyendo para los primeros 30 segundos. Estoy construyendo para los próximos 10 años. Y es cierto que la fricción 0 genera adopción rápida, pero también abandono rápido. Y la fricción inteligente, viendo si ficada genera pertenencia. Y la pertenencia es lo único que sobrevive al tiempo. Cuarto, la nostalgia anticipada. Este quizás es el principio que más me ha remoído últimamente y es que la inmensa mayoría de productos se posicionan por el presente. Te ahorra tiempo a hora, te conecta a hora, te ayuda ahora, no sé qué ahora. Me hay algo mucho más potente y es vender futuros recuerdos. Cuando alguien sabe, aunque sea de forma inconsciente que dentro de 5 años va a mirar atrás y va a echar de menos lo que está viviendo hoy, su comportamiento en el presente cambia. Es la misma razón por la que un padre paga una fortuna por unas fotos de comunión de sus hijos. No está comprando fotos. Está comprando el recuerdo que dentro de 20 años tendrá su hija mirando aquel día. Y esa es la misma razón por la que la gente paga lo que paga por experiencias, enviajes, por conciertos, por momentos, por una boda, por las fotografías de una boda. Si te has casado cuando pagaste por la fotografía de una boda. Yo a mi cuando me dijeron lo que costaba, te juró que me dio un parraque. Dije, pero ¿verdad? Pero da igual, es un momento más importante de tu vida y quieres esos momentos guardados. Por lo tanto no estás comprando el presente, piensa lo estás comprando un recuerdo que aún no existe. Bien, eso ha aplicado al diseño de productos uno de los activos psicológicos más intravalorados que existen. Pregúntate que recuerdo está creando tu producto en la cabeza de tu usuario para dentro de 3 años. Porque alguno está creando en serio, se ha hagas lo que hagas. Claro, si tu respuesta a la misma es ninguno, tienes un problema serio de posicionamiento emocional. Pero no, pero de posicionamiento emocional lo tienes, invitaría a revisitarlo. O visitarlo. 5. Príncipe de contribución. Wikipedia probablemente son las cosas más extraordinarias que ha construido internet y a nadie le pagan por escribir ahí. Pero claro, entonces ¿por qué funciona? Pues porque las personas tenemos una necesidad profunda, mucho más profunda de lo que reconocemos de aportar algo más grande que nosotros mismos. Lo vemos en los voluntarios, en los proyectos o pensores, en los grupos de senderismo que mantienen los caminos limpios sin que nadie se lo pida. Si tu producto consigue que el usuario sienta, esto que estoy haciendo completa algo de valor para otros, has activado un resorte que es muy difícil de apagar. Si tu producto solo permite consumir tu techo emocional es bajo. Si permite contribuir, su techo es limitado. Por eso, las plataformas que crecen exponencialmente casi siempre tienen un componente de contribución en el usuario, piensalo. Acuéntate aquí. Estos son cosas que tenemos todos los días delante y no caemos en ellas. Vale, analízalo. ¿Por qué? Es decir, al final normalmente, cuando, por real general, cuando un producto triunfa creme que no es la idea, porque esa idea la ha tenido mil personas y la anlanza. No, no es la idea. Está en otro lado y de ese otro lado te estoy hablando hoy. Sexto. La prueba social asimétrica. Fíjate, la prueba social tradicional, no, es la que conocemos la de. millones de personas ya lo usan. Bien, funciona bien, ¿no? Pero hay una variante más poderosa que se aplica menos y es la asimétrica. Es la que dice, esta persona concreta a la que tú admiras también está aquí. Una sola persona que te importe va de más que 10.000 personas anónimas. Y esta es la razón por la que cuando un amigo tuyo te recomiendo una película, más corriendo a verla. Y cuando ves un cárter con la película del año hay en marquesinas, te de igual sueles ignorarla. La recomendación específica de alguien concreto vence al volumen anónimo. En mi no es startup voy a aplicar esto desde el primer día. Yo no quiero millones de usuarios a principio. Quiero los 200 correctos. Los que cuando los otros 200 vean que están dentro no se lo van a pensar dos veces. Porque en un mundo saturado de mensajes, la prueba social asimétrica es probablemente la palanca de marketing más poténtima sin fruit utilizada que existe en este momento. Pero a bien el principio que más me ha hecho cambiar de mentalidad te diría como empreendedot y a la vez es probablemente el que más me cueste interiorizar para alguien que está acostumbrado a métricas de engaichment clásicas. Fíjate. ¿Nadie piensa cuando usas Google Maps mientras os conduces tú no estás pensando en él? Simplemente llegas a tu destino. O nadie piensa en el motor del coche mientras va por los dos vistas. Simplemente va. O no pensamos en el termostato de la casa. Simplemente notamos que estamos a gusto. Las herramientas excepcionales no compiten por tu atención, compiten por ser la forma natural de hacer algo. Durante año yo perseguía tiempo de pantalla, que el usuario se quedara, que volviera, que se enganchara, que estuviera dentro el mayor número de minutos posibles. y todo eso está muy bien si tu modelo de negras
negocio es la publicidad, pero el verdadero producto es excepcional, el que de verdad cambia la vida de quien lo usa no compite por tu atención directamente como entendemos. Aparece cuando aporta valor y se va cuando no. Esa diferencia que parece sutil cambia todo la estrategia, el diseño, las métricas, el modelo de negocio, absolutamente todo, y esta es una de las bases de mi nueva startup. El indicador de éxito, de un producto excepcional no es el tiempo que el usuario pasa dentro, es el valor que se lleva por unidad de tiempo. Es decir, una sesión de tres minutos que resol un problema importante vale más que dos horas, descrol vacío. Claro, he cambiado el orden de hacer las cosas porque antes empezaba por la idea y ahora empiezo por la pregunta. Es decir, ¿qué resorte psicológico estoy activando y por qué creo que mi usuario va a volver mañana dentro de un mes dentro de un año sin que yo tenga que perseguirlo con notificaciones? Si no tengo una respuesta clarísima esa pregunta, no avanto, por mucho que le idea mapasione, por mucho que el mercado parezca pedirla, por muchas ganas que tenga de lanzar algo ya, o por mucha presión interna que tenga de demostrar que estoy avanzando. Mi forma anterior de emprender era comprar las tapatillas y salir a correr. Mi forma actual es entrenar primero la fisiología del producto, sin prisa, pero con criterio. Y a principio te prometí que te iba a contar la revelación que tuve hace dos días. Y es que llevaba meses diseñando el modelo de interacción de mi nueva "estar tap pensando" en hábitos. Es decir, cada día el usuario va a entrar para hacer "ex", no? "Habitos diarios, pequeños, sostenidos", como puede ser cepillarte los dientes o entrar en Instagram o mirar WhatsApp. Pero es que el martes por la noche estaba dandole vueltas y me di cuenta de algo, por eso digo que es una revelación, una epifanía, no sé ni cómo llamarlo. Y es que estaba diseñando por una conducta que el mercado ya tiene saturada. Estaba pidiendo la misuario un hueco más en su vida ya colapsada de hábitos diarios obligatorios. No es a presión que todos sentimos encima de la nuca. Claramente, entonces, me hice una pregunta. ¿Cómo consigo que entre cada día, que no, que no, que no? Debo preguntarme qué tipo de interacción merece existir en su vida. Y la respuesta que me di me cambió media estrategia. Porque mi producto no va a competir por el hueco diario. Va a competir por algo más raro pero más varioso. Y es, ser la cita con uno mismo. Algo que el usuario no haga por obligación, sino que espere con ganas. Algo más parecido a tu paseo del domingo por la mañana, que a tu rutina de la parte de los dientes. Eso ha cambiado la frecuencia de interacción, el onboarding, la estructura del modelo de negocio, las notificaciones y hasta el nombre que estábamos varajando. Y fíjate que para doja, porque para que un producto se convierta en parte de tu vida, a veces no tiene que pedirte que entre cada día. Tiene que pedirte que entres en el momento justo en el que de verdad lo necesitas. Eso es respeto. Eso es diseño desde el cerebro, no desde el ego. Eso es construir desde lo humano, no desde lo métrico. A veces el cambio estratégico, más valioso, no consiste en hacer más cosas, sino en redefinir la frecuencia y el momento en el que tu producto aparece en la vida del usuario. Y por qué te cuento todo esto sin contarte este proyecto? Llevo más de 12 meses diseñando esta nueva startup, que por cierto está ya a punto de salir, estamos en pruebas interras. Y no te voy a decir todavía de qué va ni cuando salen y cómo se llama, y no porque sea un secreto industrial que se vaya a copiar, sino porque honestamente no toca. Lo que sí te digo es que cada decisión que estoy tomando desde la arquitectura de Lombordin hasta el copio de la primera pantalla, el modelo de negocio, frecuencia de usuario, pasa exactamente por el filtro del cerebro del usuario. Y como te decía antes, si no lo sé, no avanto. Y esto es lo opuesto totalmente a cómo construir algunos de mis proyectos anteriores. Y estas alturas, después de tantas conferencias, libros, errores caros que me han costado el tiempo, dinero y orgullo, creo que me he ganado el derecho de hacerlo de otra forma, más lenta, más consistente, más humana. Porque al final la tecnología es el medio, nunca es el fin, el fin siempre son las personas, su tiempo, su libertad, su capacidad de construir algo que les importe. Y si tu producto no respeta esas tres cosas, es un parásito digital más en una vida ya saturada de parásitos. Si tú estás construyendo algo ahora mismo, lo que sea, un empresa, un producto, una marca personal, un curso, un startup, una gente, un info producto, un anisleter, lo que sea. Creo que te hagas una pregunta. Y no es, oye esto es una buena idea, quitas a pregunta. Responde. ¿Qué resorte psicológico activa esto y por qué va a hacer que alguien vuelva mañana sin que yo se lo pida? Si tienes respuesta clara sigue, sigue con todo, sigue con la cabeza áltico, la convicción de que estás construyendo algo que respeta la cabeza humana. Si no la tienes para, para ahora mismo, no mañana, para ahora. Y dedica, los próximos días o semanas, entender ese resorte. Porque construir desde lejos varato al principio y carísimo después y construir desde el cerebro humano es lento al principio y de moledor después. Tú eliges. Y quiero dejarte un reto relacionado para esta semana. Coge tu proyecto. ¿Y de igual en qué fase esté, si idea, prototipo, producto lanzado, años funcionando meses, de igual? Y respondete "por escrito", importante, "por escrito". No, yo lo conté esto. No tengo tiempo. Jual lo conté esto y la mente. No es lo mismo. Admécaso, "por escrito". Porque cuando escribes esto te obliga a pensar de verdad. Hay un tema psicológico de trascreme. Bueno, cremeno. Analizadlo. No es que yo es decir. Es un cosas que sabemos. Primera pregunta. ¿Cuál de los siete principios que te contado hoy está realmente activando mi producto? Si la respuesta es ninguno con claridad, tienes un trabajo para las próximas dos semanas. Segunda pregunta. Estoy deshí, estoy diseñando este producto para mí o para mi usuario real. ¿Y si honesto contigo, en no te engañes? ¿Por que aquí a la auto engaño te puede costar carísimo? Y tercera. ¿Está mi producto compitiendo por la atención del usuario o por aportarle valor real y desaparecer cuando no haga falta? Esa diferencia recuerda que lo cambia todo. Si después de responder estas tres preguntas, ¿sientes que algo no encaja en tu interior? No lo veas como un problema porque no lo es. Es un regalo. Porque significa que acabas de identificar la palanca que tenías que mover. Y eso, amigo mío, amiga mía, es una de las cosas más valiosas que te pueden pasar como emprendedor. Y aquí tú tienes que decidir si diseñas desde lego o entonces de la cabeza humana. La decisión es tú y sabes lo bueno que es gratis y que puedes tomarla hoy. Yo ya tome la mía hace 12 meses y aunque me ha hecho ir más lento de lo que me gustaría, te aseguro una cosa. Que nunca había estado tan tranquilo construyendo algo, porque por primera vez en mi vida sé exactamente para quién lo estoy haciendo y por qué. Y si tú también lo sabes, entonces ya tienes la mitad del camino hecho. Nos escuchamos en el próximo episodio. que no puede darse a hacer en tu vida.
Podcast Summary
Key Points:
El enamoramiento precoz de la propia idea es la causa principal de fracaso en startups, más que la falta de financiación o problemas técnicos.
Más del 40% de las startups fracasan por desconexión entre lo que ofrecen y lo que el mercado necesita.
Se deben aplicar principios psicológicos como el modelo de comportamiento de BJ Fogg (motivación + capacidad + disparador), el efecto Zeigarnik (tareas inacabadas), el efecto Ikea (inversión de esfuerzo), la nostalgia anticipada, el principio de contribución y la prueba social asimétrica.
La fricción inteligente genera pertenencia a largo plazo, mientras que la fricción cero solo produce adopción rápida pero abandono temprano.
Las herramientas excepcionales no compiten por la atención del usuario, sino que se convierten en la forma natural de hacer algo.
Summary:
En este episodio, Juan Merodio comparte su nueva metodología para construir startups, basada en principios psicológicos en lugar de centrarse solo en la tecnología. Tras reconocer que muchos de sus proyectos anteriores fallaron porque los diseñó para sí mismo y no para el usuario, decidió aplicar el modelo de comportamiento de BJ Fogg, que combina motivación, capacidad y un disparador en el mismo instante. También utiliza el efecto Zeigarnik para aprovechar la necesidad humana de completar tareas inacabadas, y el efecto Ikea para que los usuarios inviertan esfuerzo y sientan pertenencia.
Además, introduce la nostalgia anticipada para posicionar su producto en futuros recuerdos, el principio de contribución para fomentar la participación, y la prueba social asimétrica para atraer a los usuarios correctos. Su objetivo no es la adopción masiva inmediata, sino crear una herramienta que se integre de forma natural en la vida del usuario, compitiendo por ser la forma habitual de hacer algo, no por la atención. Todo esto lo aplica en su nueva startup, que lleva más de 12 meses desarrollando, y que planea lanzar próximamente.
FAQs
La causa principal es el enamoramiento precoz de la propia idea, donde se construye una solución brillante a la pregunta equivocada, sin entender al usuario real.
El modelo de Fogg: comportamiento = motivación + capacidad + disparador. Los tres deben coincidir en el mismo instante para que ocurra una acción.
El efecto Zeigarnik dice que el cerebro recuerda mejor las tareas inacabadas que las terminadas. En productos, si el usuario siente que algo está incompleto, vuelve para cerrar el círculo, generando hábito.
Un producto tóxico genera ansiedad por volver (como redes sociales), mientras que uno útil invita a completar algo que tiene sentido para el usuario, convirtiéndolo en hábito.
El efecto IKEA indica que valoramos más algo cuando invertimos esfuerzo en construirlo. En productos, se aplica haciendo que el usuario participe en el proceso, generando pertenencia emocional.
Es vender futuros recuerdos: hacer que el usuario sienta que dentro de años añorará lo que vive hoy. En productos, se posiciona no solo en el presente, sino en el recuerdo que creará.
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