1 - CAPÍTULO PRIMERO - ASÍ GANAMOS (Carlos S. Bilardo)
27m 12s
En este primer capítulo, Carlos Salvador Bilardo recuerda sus orígenes y su doble vocación entre el fútbol y la medicina. Creció en un hogar de clase media en La Paternal, donde su padre lo llevaba a ver a San Lorenzo y soñaba con ser jugador. Aunque su madre quería que fuera médico, Bilardo combinó ambas pasiones: trabajó vendiendo frutas de madrugada, estudió en la facultad y debutó profesionalmente en 1958. Tras pasar por Deportivo Español, llegó a Estudiantes de La Plata en 1964, donde vivió sus mayores éxitos, incluyendo la Copa Libertadores de 1969 y la final intercontinental, marcada por la detención de tres compañeros en Argentina. Bilardo también reflexiona sobre su etapa como técnico, comenzando en 1971 al salvar a Estudiantes del descenso y luego ganando títulos. Expone su filosofía: el fútbol exige esfuerzo, disciplina y trabajo constante, y rechaza la improvisación. Para él, el técnico debe adaptarse al rival y comunicarse con los jugadores, entendiendo sus circunstancias personales y familiares. Además, subraya la importancia de las mujeres de los futbolistas y la necesidad de sacrificio en una carrera corta. Finalmente, defiende valores tradicionales, como el respeto a la autoridad y la lealtad, y critica la excesiva psicología moderna que exige explicarlo todo, reafirmando su carácter firme y su herencia italiana.
Así ganamos la verdadera lucha por la copa, por Carlos Salvador Bilardo. Capítulo primero, todos mis recuerdos más queridos están relacionados con el futbol. Cada domingo mi viejo me llevaba a ver a San Lorenzo y yo soñaba con que algún día estaría corriendo por ese set, disputando la pelota y buscando el gol. En aquellas tardes de mi barrio, la paternal, las charlas se hacían interminables con la barra y el tema era siempre el mismo, cuando yo se jugador. Creo que cualquier píbe de barrio tuvo alguna vez ese sueño. Me probaron en las inferiores y pensaron que podía servir. Mi hogar era de clase media, me ramos ricos pero tampoco pobres. Desde chico algunas cosas las tenía claras porque no se modificaron nunca. Mi padre y mi madre me decían que ni siquiera se podía discutir la posibilidad de que dejara de estudiar por el futbol. Mamá quería que fuera médico. En la adolescencia las clases para mí terminaban en noviembre, no me iban materias, por eso tenía todo el verano de vacaciones. Todos mis amigos trabajaban por eso a las tres de la mañana y vamos al mercado a buscar fruta, verdura o flores y a las siete las teníamos cargadas en los carros que empujábamos o tirábamos los caballos cuando lo que llegamos eran sandillas. A las dos estaba todo vendido y descansábamos hasta las cinco. Ahora en que pesaba el partido. Nosotros vivíamos en la calle Gabilan y yo tenía que ir por bollacar con el carrito porque si mi mamá me bebía vender fruta me mataba. Pésabida la disfrute mucho. Desde entonces empezás a frecuentar los cafés del barrio y mi mamá no me podía decir nada porque también ahí había parado a mi padre. Ibal dejó ambé justo y bollacá la punialada ahí se hablaba de fútbol y al de gaona y bollacá la humedad donde todo era bailé y carreras. Terminar el secundario y identrar la facultad de medicina pero el fútbol me tiraba con todo. En 1958 pude debutar en primera. En 1960 formé parte de la selección carnesto duquini en camino a los juegos olímpicos de Roma. Cuando volví los dirigentes de San Lorenzo me propusieron que fuera profesional. Allí estaba el contrato preparado y esperándome. Yo me había tomado a la medicina en serio. Fui duro para negociar y me mandaron a casa. Deje de entrenar. Poco más tarde me llamaron de deportivo español. Les dije que solamente podía entrenar los miércoles. Era el único día de la semana que tenía libre de mi tarea como practicante en el hospital al vear. Digieron que sí y empecé a jugar. Me fue bastante bien. En 1964 ya tenía ofertas de argentinos y estudiantes de la plata. Era dos clubes que estaban aganiendo el descenso. El eje estudiante. Siempre me acuerdo de que debuté en un partido contra Rosell Central. Perdimos dos a cero. Allí me encontré con su el día y me cambió la vida. Más adelante voy a contar por qué. En 1967 salimos campiones metropolitanos. Jueguamos la Copa de Valtadores de América en 1968. Así se jugaba muy fuerte. Eliminamos a independiente, universitario de Lima, Palmeiras. El segundo partido con los de Abeyyaneda fue muy violento. Tanto que Valentín Suárez, intervenctor de la AFA, amenazó en el entretiempo con suspender el partido y retirar los dos equipos de la disputa de la Copa. Salimos campiones de la Libertadores en 1969. En la final del mundo contra el milán, tres jugadores, Poleti, Manera y a Guerrers Suárez fueron detenidos. Y va todos los días a Villa de Voto a Diario Arcona Marlick del que quede amigo, que era el prefecto de la cárcel. El argumento era si tengo un hijo a la dron no lo voy a entregar a la policía. Proponíamos en cambio la pena deportiva, pero esto de la privación de la libertad era un atropello. Por su parte, el club también quería tomar medidas y nosotros no dudábamos en responder que nos íbamos todos. Este fue el episodio más duro que me tocó vivir. Hasta fuimos a ver un abogado para que nos aconsejara qué podíamos hacer para quedarnos todos presos. Mi abuela, que era italiana, no me habló por un mes. En el café de la esquina de mi casa había dos autos estacionados, uno para el lado del centro y otro para el lado del dinínerse. Listo para salir a correr al que pasara insultando. El día que fuimos presos nos juramos ganar la Copa de América. En 1970 la ganamos y cuando la tuvimos patada va patada bien, pe impumpan, la rompimos toda. Que ironía, poco antes nos habían metido presos y ahora nos recibía el presidente. No queríamos ir, pero nos obligaron. No queríamos saber nada. Pachame, sin embargo, se escapó en el camino y no fue. El 18 de diciembre de 1968 me casé, sueldía medio cinco días de permiso. Mi mujer es Gloria, aceptó desde el primer momento mi vida. Ella me quiso desde el principio y se enamoró de mi pasión, el fútbol. No es entonces ya era médico y ejercía en el hospital a la vea especializándome en giganecología. No era muy regular en la profesión. Sueldía era amigo de las concentraciones largas y no existía ningún motivo suficiente como para que no se las cumpliera. Gloria también entendía esto perfectamente. En 1970 pensé seriamente en dejar el fútbol. Me decidieron el último partido contra aéles. Alguien resuelas y poleti que estaban cerca de mí se quedaron con mi camiseta. Había jugado diez años profesionalmente. No podía quejarme. Pude llegar a integrar el equipo que conquistara el campeonato metropolitano, tres copas libertadores, una copa interamericana y una intercontinental. Mi desempeño como técnico. En 1971 volvié a estudiar como técnico interino. El cuadro vivía una etapa muy difícil que había arrancado en el propio club. Andaba mal en el económico y en lo deportivo. El equipo estaba desmantelado y al borde del descenso. Sueldía se había ido a Huracán. Me mandaron a llamar porque los propios jugadores tuvieron la idea. Yo por esa época estaba más cerca de la medicina que del fútbol. Acepté a ser mecargo por un tiempo. Desdija a los dirigentes. Me acercó como un amigo para dar una mano a los muchachos de al club. Me comprometía a ayudar a evitar el descenso pero con la condición de que después me iba. El momento era difícil porque de 24 puntos había que sacar 19. Una noche fuimos a cenar con nuestras esposas y a la mañana siguiente le dije a manera que había estado comiendo conmigo que no iba a actuar. Para mí desde el punto de vista táctico era más importante que jugaran mal Bernat o Medina. Me acompañaba en la patriada del profesor Ricardo Cheverria y Raúl Madero. Empezamos a trabajar en Agosto y en octubre habíamos terminado con nuestra misión. Recuerdo que me hicieron un asado en Citibel y me dieron una plaketa que decía "Acarlos virardo, el plantel de estudiantes como agradecimiento a su salvador". Claro que era solamente un juego de palabras hecho a costa de mis dos nombres. Esta experiencia me demostró que podía ser directa o técnico porque actuaba con una experiencia como de 20 años. Ese día habló el capitán Cachama del Bernat para pedirme que me quedara con ellos. Ganas no me faltaban, constituyeron un estupendo grupo humano. Tuve que contestarle con lágrimas en los ojos, yo vine aquí como amigo y ni por todo el oro del mundo podría quedarme. Ustedes saben por qué. Me llevó muy hondo esa actitud de mis excompanieros. De todos modos las cartas estaban echadas, se había debutado como director técnico. En enero de 1973 volvié a dirigir al equipo y logramos armarnos para salir sus campiones en el año 1975. Después paseal deportivo a Cali de Colombia y también tuvo su arte. Conseguimos ganar el su campeonato de América. Nis primera concepto estácticos se los debo a sueldear. Un día leí en la revista Sport una definición referida al Frio de Estefano. Descubre y que coincidía con una idea que yo tenía del fútbol. La había escrito PPPenia, un gran periodista deportivo que desgraciadamente perdimos y decía así. Gestores de éxitos, sin éxitos no hay prestigio. Hay que ganar, ganar con resonancia, partidos de liga, amistosos, finales. Afuera y adentro. Hay que viajar, estar siempre en estado, siempre preocupado por el fútbol. Llegar a cualquier campo y correr, correr para prevalecer y prevalecer para ganar. Cuando viene el dinero, más dinero, más dinero genera más responsabilidades, más partidos, más giras, más golpes, menos discusiones por la Constitución del equipo y mucho más afán por corregir las fallas de los deficientes. Corriéndoles los rivales, enseñándoles a esperar, mostrarles cómo hacerlo, pero dentro del campo, sudando, poniendo desde las ganas hasta la intelecta, desde la vergüenza hasta la humildad, sangrando. Al fredo de Estefan no suda campo de juego, los baña con su sangre. Esto lo tome como una cartilla, como una especie de norma sagrada. Cuando llegaba a los clubes me resultaba difícil hacerme entender en cuanto lo que pretendía hacer, pese a que me pasaba todo el tiempo tratando de explicarlo. Se realmente tan rara
mi teoría sobre la cual debe ser el trabajo de un jugador de fútbol. Eso me pasó tanto en estudiantes como en Cali. Un jugador de fútbol es un ser que tiene que ir modelando sus habilidades naturales mediante el trabajo y esfuerzo. La disciplina, la corrección, la gana de hacer bien las cosas son fundamentales en esto como en cualquiera profesión, pero contrario, se es un mediocre. Desde que comence a dirigirme en peníen no se le inaccesible. Mi estilo está basado en cierto pragmatismo en utilizar diversas fórmulas de juego de acuerdo al rival que tengan frente. Deciré esto me trajo muchos problemas. Hay quienes no lo entendían. Primero forma de mi equipo, y cuando lo tengo bien armado y trabajado pienso en el rival, esto me lo preguntaron en el 69 en la redacción de un diario. El periodista me dijo, "porque le importan el rival a usted". Él escribió para la razón y sin embargo, Ardio de suscriptorio tenía "corónica", que era la competencia. Le dije que era lo mismo que como su profesión, en la que él no se perdonaba que se les caparan ni una sola nota de su diario rival. Mi importa el rival, porque me importa cómo hay que jugarle. Lo ideal es que un jugador cumpla varias funciones, porque esto me permite no cambiar hombres si no usas lo mismo en distintas tareas. Se entiende recién ahora, pero tuve que salir campeón mundial. Esto puede marchar si los jugadores interpretan la filosofía de este concepto y se expligan a la flexibilidad. Por eso siempre valore la comunicación. Uno no logra nada de un nombre determinado, si antes no ha logrado transmitirle qué es lo que espera que haga. Para eso es imprescindible experimentar un sentimiento parecido a la amistad basado en la confianza. El jugador, viendo o dado, conoce varios repartorios, es capaz de asumirlos y todavía más enriquecerlos con su propio talento personal. Siempre dividiría con los conjuntos en tres etapas definidas. En la primera de convencimiento hace falta ser claro, explicar al detalle cada cosa, discutirla si hace falta, pero después ponarse de acuerdo. Cuando se logra que cada uno haga suyo el objetivo y la forma de conseguirlo, lo fundamental sea logrado. El segundo paso consiste en poner en práctica todo eso en el trabajo de conjunto. Cada uno tiene que asumir su papel y ejecutarlo en armonía con el resto. Después viene el trabajo individual, el ajuste de cada una de las piezas humanas para que el mecanismo imaginado pueda funcionar a pleno y con toda la eficacia deseada. Muchos han dicho que suele demasiado severo con el asunto de la disciplina. Todos los que han jugado bajo mis órdenes, pueden sentimos ni al que no es así. Cuando un determinado esquema es lógico, no tiene exigencias desmesuradas y se ajusta las necesidades de grupo, se adapta a este como un guante a las formas de la mano sin necesidad de presiones y entonces funciona. Pienso que lo que siempre he hecho es establecer normas de convivencia. De otro modo, cualquier esfuerzo corre peligro de frustrarse. No tuvo como si fuera el único dueño de la verdad. A lo sumo soy portador de mi verdad. Además sería necesario creer que hay en el fútbol tiene la verdad absoluta. Lo máximo que puedo hacer es tratar de transmitir a quienes dirijo mi forma de pensar y de sentir cómo deben hacerse las cosas lo más claramente posible. Lo demás corre por cuenta del interesado. Cuando citaba a Quérparrafo de Pepe Peña, que suscribo íntegramente, estaban tratando de explicar que creo en un fútbol ganador una manera de jugar que no necesite justificativos porque estos estandados por los resultados. Claro que no deben conseguirse de cualquier manera. Hay normas éticas que en ninguna actividad humana se pueden transgredir impunemente. Los triunfos auténticos son aquellos que se consiguen siendo el mejor. Y eso implica trabajo, esfuerzo y disciplina. Para ganar un partido, además de buenos jugadores, se necesita el esfuerzo previo de todos. No creo para nada en la improvisación. Sobre esto hay un ejemplo. Improvización e inspiración. Toda la gente cree que un partido ha sido inspiración e improvisación. Pérez Elis el pintor me decía que él miraba un mes el horizonte de la Patagonia y se inspiraba, pero cuando venía la estudio trabajaba de 7 de la mañana a 10 de la noche. Este hombre está 15 horas encima de las telas con la paleta y con los pinceles en la mano. Me dijo textualmente, si querés, ponele el término que quieras. Pero para mí es trasudación. Esto quiere decir transpiración más inspiración. Otro ejemplo es de Vilas, que es un hombre con mucha inspiración, tocada por la barita mágica, pero también trabajaba 6 horas por día para lograr que una pelota pique en el ángulo de los dos flejes. Devizen su practicaba 6 horas por día en un club de Rahnelag. No coinciden. Inspiración, creación, voluntad y esfuerzo. Después de todos estos ejemplos, yo creo que ya no cuentan más la inspiración y creación. Hay que convencerse de que los mejores del mundo son los que más trabajan. Algo que trato de meterme todo el tiempo en la cabeza, es no olvidarme de que, delante de mí, no tengo una máquina de jugar al fútbol sino a un cirumano, con su virtudes y su defectos, sus alegrías y tristesas, sus ventajas y sus carencias. Para poder vivirlo así, hay que intimar con el muchacho, meterse de alguna manera en su forma de sentir, conocer lo que hace falta de su vida privada. Pero esto no se puede hacer con la actitud de un intruso o un inquisidor si no abase de amistad, a interés legítimo. El secreto se intimar con él y con su familia, establecer una relación que vaya bastante más allá de lo meramente profesional. Las mujeres son fundamentales en la vida de un fútbolista. Son ellas las que tienen que comprender y sobrellevar el sacrificio que la profesión les impone a sus maridos. Una vez fin a una mujer a decirme, yo me casé con un hombre no con un jugador de fútbol. La presión de su casa terminó convirtiendo en un empleado de banco cuando en realidad tendría que haber sido una gran estrella. La compañía del jugador es fundamental. No es fácil. Yo sé que no es fácil tener 20 o 25 años y no poder moverse de su casa por si él llama de afuera. El problema es que si no las encuentran, se vuelven locos en la concentración. En algunas ocasiones, tuve que esperar a la colaboración de ellas para que un hombre rindiera mejor. Porque es difícil cuando alguien se le presenta la opción entre cumplir como se debe con el trabajo o atender a la familia. Eso tiene que ver con las exigencias que les llegan desde la casa. Si opta por el trabajo porque es responsable, se siente culpable ya que puede pensar que está desatendiendo la familia. Si deja cosas laborales para cumplir con la casa, también vive la culpa, dado que tiene la sensación de estar desfraudando a la confianza que depositaron en él y traicionando su futuro. Cuando hablo de sacrificio, hablo de un sacrificio que das satisfacciones. Suve el día, a quien le debo tanto, no se obre la 7 de la mañana la estación de trenes en constitución para que eviéramos a la gente que bajaba uno encima de otro para llegar rápido al trabajo. Él nos decía, "Se sacrificio ese este, no el que hace en ustedes". Casi siempre las cosas marchan bien cuando la mujer se convence de que hay etapas en la vida en la que es buen negocio, se sacrificarse para poder después disfrutarlo con todo. Nada se consigue fácil. El jugador de futos debe ser el primer enemigo de la ley del menores forzo. La razón por la cual las concentraciones son cada vez más cortas. Hoy la familia necesita del jugador. No es como antes. Por eso para mí es fundamental que los chicos visiten la concentración, que se integren. A la mujer hay que explicarle que para jugar al fútbol se necesita ser joven y si bien es cierto que entre los 20 y 30 años se privará de vivir algunas cosas después de los 30 las va a abosar. La vida del jugador es corta. Un año malo lleva que el otro año no haya un buen contrato. Un año es el 10% de su carrera y por eso hay que hacerle entender. El fútbol es como la madre. Se siente cuando uno no lo tiene. Soma chas cuadriarios sobre este tema porque he visto jugadores que quieren volver a actuar y jugan en clubes de veteranos con su bolso y pagando el viaje, pero cuando uno no lo tiene no lo sabía aprovechar. Esa respeto por el hombre que siempre he sentido esa convicción de que la personalidad es algo inviolable me lleva también a un nivel extremo de exigencia hacia él y hacia mí mismo. No me pierdo detalle, quiero estar en todo y supervisar cómo se hacen las cosas. Como soy. Mi abuelo Salvador vino de Italia a fines del siglo pasado. Sudando la gota gorda construyó la primera casa en la villanijo en Bejusto. Me gusta haber salido de una familia de laborantes. Creo que ese es el mejor título de nobleza. Mi vieja trabajó en el lavadero Flores. Mi viejo arrancó de aprendiz de banista y se rompió el lomo durante todo el tiempo. Hoy es el dueño de una de las mejores movilerías del país. Siempre fui leal con mis amigos y ellos conmigo. Puedo firmar algo que no sé si pueden decir muchos. Sigo conservando a todos mis amigos de infancia. Me veo con ellos comparto las alegrías y las tristezas. Tres conosco que soy chapa de la antigua en algunas cosas. Pero no todo lo moderno tiene que ser bueno. Suve un dispensor a muerte de la familia. Creo que si eso no anda bien es todo el país el que anda mal.
Amido que uno debe adaptarse a ciertos cambios, pero la filosofía de fondo tiene que ser la misma. El respeto, el cariño, el sentido de unidad, son cosas que no tienen que perderse. Cuando suera chico, mi vieja me decía, "Usted se calla, y yo no habría más la boca". Ahora, si le digo eso a mi hija, tengo que pasar un cuarto de hora explicándole por qué se tiene que callar. Pero el importante es que al final me haga caso de todas maneras. Sería alarmante que después del cuarto de hora de explicaciones terminara haciendo lo que le parezca. Cuando empecé a jugar en las inferiores, el técnico sacaba a un chico y el asunto se terminaba ahí. Por algo lo había hecho. Ahora hay que decirle al jugador, ¿por qué se tomó la resolución? Darle todas las explicaciones que habíamos falta. Yo no estoy de todo convencido de esa psicología moderna que exige que todo tenga que explicarse. No se pienses que es creoso, solamente en el látigo y que las leyes se cumple sin chistar, pero considero que en general el principio de autoridad se haya algo deteriorado. En la vida no todo se arregla con palabras. Quien hace cabeza debe decidir en algunas ocasiones. No todo puede ser objeto de debate. Cuando iba a la facultad, no se movía ocurrido presentarme un examen, atirarme un lance, sabiendo solamente la mitad de las bolillas. Solo me presentaba cuando estaba seguro de que la sabía estudiaría bien a todas. Me habría muerto de vergüenza. Se movía tocado decir "no sé". Puede ser que uno se olvide de algo, pero dejar de estudiarlo es hacerle perder el tiempo y los demás a los profesores, a los otros alumnos que están esperando para rendir. Soy un hombre medio antiguo, a la italiana y lo más ha dejado en el intelectual. No voy a fingir que algo me gusta porque está de moda. Eso se engañarse a sí mismo y a los demás. Una vez me acusaron de ser demasiado simple, como si eso fuera una culpa, no tengo que ocultar mi simpleza y es mi modo de ser. Soy un tipo que se juega siempre de frente. Jamás fui maula. Siempre estuve seguro de lo que hacían. No voy a negar que cuando arraciaron las críticas, sufrim mucho igual que mis familias y mis amigos, pero nunca pensé en abandonar, en darme por vencido. Suel día y yo, nunca me voy a cansar de repetir que Osvaldo sube el día fue mi maestro, tanto en lo futbolístico como en lo humano. Yo llegué a estudiantes cuando tenía 25 años y no pensaba ni remotamente que el futbol iba a ser mi profesión exclusiva. Es cierto que me gustaba de alma, pero me había encaminado decididamente en la medicina. Osvaldo me mostró una nueva dimensión del rol del jugador profesional. Me explicó cómo se puede hacer en base a un hombre con las cualidades necesarias, un cuidadoso trabajo de refebre y potencial lo al máximo. Cuando uno entiende que entrenando se va acercando a la perfección, al rendir al máximo, el futbol cobra otro significado, es como si se volviera a descubrir. Osvaldo con argentino Jeronazo había publicado un libro sobre tácticas y estrategias que me resultó francamente apasionante. En aquellos largos viajes entren entre Buenos Aires y la planta íbamos charlando sobre todos estos temas, desarrollando teorías y profundizando los conceptos. Las claves eran siempre las mismas, el entrenamiento duro, la disciplina dentro y fuera de la cancha. Obtener un producto coherente de este rar para siempre las improvisaciones. Uno puede intuir una verdad, pero siempre se deslumbra cuando la puede comprobar en la práctica, cuando descubro, con alguna ingenua sorpresa que funciona y que lo está haciendo perfectamente. Creo que en mis últimos años de jugador, sin saberlo, ya había descartado a la medicina de mi proyecto de vida. Era un técnico que todavía seguía corriendo tras la perota en la cancha. Uno viene marcado. Afinía el cabo, como dice el tango, contra el destino "Nadie la talla". A su vez, día le pasaron cosas bastante feas por mantenerse fiel a sus principios. En 1965, lo nombraron por primera vez el director de la selección nacional. Puso como condición para aceptar, constituir un cuerpo técnico con Falduti y Manuel Shiu-Diché. Su anuncio fue concreto. Vamos a buscar buenos jugadores, pero que vayan al frente, que jueguen, pero que lo hagan durante los 90 minutos, gente que entras pire la camiseta, que se viva, que luche siempre. Buscamos tipos que corran a todo el mundo, que jueguen para todo el equipo, que les compliquen la vida de sus contrarios. En 2015, jugadores que rindan. Puso un práctico en plan de trabajo riguroso, concentró al plantel en un colegio de Ramón Mejía y buscó por todos los medios que las elecciones tuvieran antes que nada. Lo logró despertar el entusiamos de los jugadores, que en lugar de quejarse por el trabajo se sentían completamente entusiasmados para realizarlo. Todo se acabó cuando los mismos dirigentes que habían aceptado a Falduti le negaron el reconocimiento. Os valdo decidió que de esa manera no podía seguir. Su concepto de la amistad, puesto antes que nada, le impedía dejar en el camino un compañero. Se fue. Os amigos trabajaba con él de igual a igual, o se iban juntos a casa. Les dio a todos una lección de dignidad y de ombria de bien. Estos ejemplos son los que lo van marcando a uno para toda la vida. Vale más que mil discursos. Con cosas como esa se va aprendiendo cuáles son los verdaderos valores. Os valdo tuvo vale su oportunidad de es más para ser director técnico de la selección, pero siempre se frustraba por factores extra deportivos. Eso le ocurriría al mismo hombre que lograra el milagro de llevar vertiginosamente un equipo chico a ganar un campeonato, o adjudicarse incuestionablemente y por tres veces seguidas la Copa Libertadores de América. Creo que el fútbol argentino fue bastante ingrato con él. Cuando murió los sentimos muchísimo. Cuando a uno le debe tanto a alguien y este desaparece es como si le arrancaran un pedazo de sí mismo. Por eso pensé mucho en él la que ya tarden que ganamos el mundial. Pélla frente de mi la sonrisa Buena Chona de Osvaldo y hubiera querido decirle que yo, de alguna manera, estaba pagando la deuda que tantos tenían con él. En su escuela Viril nos templamos muchos para ser amigos, para cultivar la realdad y también para ser campeones. Yo nunca me voy a olvidar de reconocerlo. [Música]
Podcast Summary
Key Points:
Carlos Bilardo narra su infancia humilde en el barrio de La Paternal, su amor por el fútbol y el sueño de jugar en San Lorenzo, mientras su madre insistía en que estudiara medicina.
Compaginó sus estudios de medicina con el fútbol, debutando en primera en 1958 y llegando a la selección para los Juegos Olímpicos de Roma en 196
En Estudiantes de La Plata, fue parte clave de los logros
Como técnico, salvó a Estudiantes del descenso en 1971 y luego ganó el campeonato de 1975, además de dirigir al Deportivo Cali, donde conquistó el campeonato sudamericano.
Su filosofía se basa en el trabajo, la disciplina, la adaptación táctica al rival y la importancia de la comunicación y la confianza con los jugadores.
Destaca el papel fundamental de las familias y las mujeres de los futbolistas en el rendimiento, y defiende valores tradicionales como el respeto a la autoridad y el sacrificio.
Summary:
En este primer capítulo, Carlos Salvador Bilardo recuerda sus orígenes y su doble vocación entre el fútbol y la medicina. Creció en un hogar de clase media en La Paternal, donde su padre lo llevaba a ver a San Lorenzo y soñaba con ser jugador. Aunque su madre quería que fuera médico, Bilardo combinó ambas pasiones: trabajó vendiendo frutas de madrugada, estudió en la facultad y debutó profesionalmente en 1958.
Tras pasar por Deportivo Español, llegó a Estudiantes de La Plata en 1964, donde vivió sus mayores éxitos, incluyendo la Copa Libertadores de 1969 y la final intercontinental, marcada por la detención de tres compañeros en Argentina. Bilardo también reflexiona sobre su etapa como técnico, comenzando en 1971 al salvar a Estudiantes del descenso y luego ganando títulos. Expone su filosofía: el fútbol exige esfuerzo, disciplina y trabajo constante, y rechaza la improvisación.
Para él, el técnico debe adaptarse al rival y comunicarse con los jugadores, entendiendo sus circunstancias personales y familiares. Además, subraya la importancia de las mujeres de los futbolistas y la necesidad de sacrificio en una carrera corta. Finalmente, defiende valores tradicionales, como el respeto a la autoridad y la lealtad, y critica la excesiva psicología moderna que exige explicarlo todo, reafirmando su carácter firme y su herencia italiana.
FAQs
El episodio más duro fue cuando tres jugadores de Estudiantes (Poleti, Manera y Aguirre Suárez) fueron detenidos tras la final del mundo contra el Milán, y Bilardo los visitaba en la cárcel. Él y el club protestaron, proponiendo una pena deportiva en lugar de la privación de la libertad.
De niño, Bilardo soñaba con jugar en San Lorenzo, ya que su padre lo llevaba a ver los partidos. Se probó en las inferiores y fue aceptado, comenzando así su carrera en el fútbol.
Bilardo estudió medicina y se especializó en ginecología, trabajando como practicante en el hospital Álvarez. Combinó su carrera médica con el fútbol, debutando como profesional en 1958.
Bilardo cree que la inspiración sin trabajo no es suficiente, y cita ejemplos como el pintor Pérez Celis y el tenista Vilas para explicar que el éxito requiere esfuerzo y dedicación. Para él, la clave es la transpiración más la inspiración.
Bilardo valora la comunicación y la confianza, pero también cree en el principio de autoridad. Considera que no todo puede ser debatido y que el técnico debe tomar decisiones firmes, aunque explica sus razones cuando es necesario.
Bilardo considera que las mujeres son fundamentales en la vida de un futbolista, ya que deben comprender y sobrellevar el sacrificio de la profesión. Él busca intimar con los jugadores y sus familias para entender sus necesidades y mejorar su rendimiento.
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