María Laura Barge comparte su trayectoria desde el inicio del cine como experiencia de vida en el cine de las flores, donde vivió momentos de infancia con amigos. Su pasión por la danza y la magia de las historias la llevó a desarrollar una conexión profunda con el lenguaje del cuerpo y la actuación. A través de su formación en ciencias de la educación y en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático, se profundizó en el trabajo teatral y cinematográfico. Como acomodadora, tuvo acceso a un espacio de observación íntimo, donde pudo ver cómo se transformaban los públicos y se construían las escenas. Este contacto con el otro fue clave para su formación, especialmente al trabajar con niños, donde aprendió la importancia de la empatía, la confianza y el diálogo. Con la guía de Vera Fowell, comenzó a estudiar cine, leyendo guiones y comprendiendo el lenguaje audiovisual, lo que le permitió integrar el trabajo escénico con el cinematográfico. Su experiencia profesional, especialmente en películas con niños, reveló la necesidad de un enfoque cuidadoso, emocional y ético en el casting. Para Barge, el futuro del cine enfrenta desafíos, como el vaciamiento de su lenguaje, pero también ofrece oportunidades de evolución y acceso. Ella cree firmemente en la importancia de que más personas puedan experimentar el trabajo del cine como un ejercicio de presencia, empatía y apertura, y siente que su propia experiencia debe ser compartida para que otros encuentren sentido en esta profesión. Su camino refleja una visión humana, emocional y crítico del arte, donde el encuentro con el otro es siempre la base del verdadero crecimiento.
[Música]
Estás escuchando así empecé en el cine.
El podcast donde los que hicieron y siguen haciendo cine nos cuentan cómo empezaron a hacer.
Hoy nos visita María Laura Barge, finalmente el holograma.
Sí, muchas gracias.
Muchos intentes.
Ah, sí.
Te digo que con todos se coordinar entre horarios míos, horarios del otro.
Claro, el estudio esté libre.
Claro, claro.
Te conquiso también muchos de los invitados, es gente con la que estaba trabajando dentro,
los agarró, bueno, bueno, claro, nos quedamos en tratar el estudio, entonces eso facilita.
Tal vez con los que no trabajo, es más difícil coordinar horarios.
Pero bueno, aquí estamos finales.
Cuando quieras.
Bueno, como sé que escuchas el podcast, siempre piso que la misma pregunta es si tienes registro
en que momento apareció el cine en tu vida.
Sí, recuerdo ir al cine como una experiencia de barrio, vivíamos en Wilde, ir al cine
de las flores, una salida con amigos de la escuela primaria, el hábito o si eso, el hábito
de ir al cine.
Recuerdo lo que me pasó, por ejemplo, viendo Annie como una película que creo que la
vi mil veces y el hecho de volver al cine y de verla varias veces.
Pero el cine iba con amigos, era una salida con amigos.
Y se podía, alguna mamá que nos llevase, la verdad que no recuerdo tanto como era el
acontecimiento, pero recuerdo eso, una vez muy puntual, un amigo que me toca el timbre
y de ahí nos vamos al cine, aparecemos en el cine, solos de la calle en las flores.
Esa es mi recuerdo, igualmente diga mucho, tienen alguien de Wilde saber si le dicen
Wilde o hay alguien que le diga Wilde.
No, si le dice Wilde, no es mi amigo.
Claro.
No, Wilde Wilde.
Ok.
¿Qué te pasó con esa película?
Más allá de querer verlas varias veces.
Sí, yo creo que era como el inicio de la fantasía de querer ser Annie, de actuar
como Annie.
Pero sí, hay algo de la magia, de esa posibilidad, de cantar, bailar, de la historia, también
colorada en esta época.
La identificación vino por ese lado, tal vez.
Tal vez.
Y ahí ya sentiste como un deseo de acercarte a la actuación.
A la actuación, a la danza, primero.
Pero había un estímulo en tu casa para hacer eso.
Creo que lo que hubo fue acompañarme en el deseo, en la curiosidad, y también ellos
vermelos, registrar, la voluntad.
Por ejemplo nosotros vivimos en Wilde y yo bailaba con Mikoel y Rodolfo Lin en Córdoba
y Montevideo.
Y yo viajaba sola, y nada, ahí recuerdo eso, como también ellos, que a mí me gustaba
tanto que después del colegio podía venir sola, capital, y tener una experiencia de danza,
como que siempre fue un lenguaje que yo no sé, me sentía plena, y bueno, nada, obviamente
que después vino fama, la serie, y eso, sobre todo, todo mi estímulo.
Esa fue muy buena, es terrible, fama, pero creo que abarcaba toda una generación, nadie
se queda afuera, incluso los que detestan a los musicales, crees que con fama, no había
claro, pero creo que eso, como mi relación empezó por ahí, por la danza, y después crecer
y crecer también en un cuerpo que tal vez no estaba dotado para la danza, era danza
contemporánea, y que me dijeron que tal si probás con la actuación, y ahí empecé, creo
en el primer curso, no, creo no sé, en el primer curso que dio "Noramo Sanco", que
llevábamos pocos años de diferencia, y era su primer curso en el Centro Cultural San
Martín, ahí estaba. Y esto era para el hilo a la secundaria.
Para el hilo a la secundaria, ¿cuándo también?
Tercer año de secundaria. Y cuando terminaste a la secundaria, ya sabías lo que querías
hacer. Sí, pero hubo una pequeña cláusula en casa, que era. Estudía algo en serio. ¿Qué vas a estudiar? Y entonces ahí fusioné con ciencias
de la educación, y una carrera que abansé mucho, obviamente, que no terminé, pero que
sifo, una carrera que tenía materias que me encantaban, que al día de hoy la siento
como una carrera que me habita, que está conmigo, que me acompaña, que me vuelve, ahora
más grande también la entiendo, que en su momento no entendía nada, creo.
Una de más se una mira como el mapa para atrás, y yo entiende, ¿no? Es como que sentís
que todo eso que uno fue haciendo, es decir, "ah, ahora entiendo flakelo hizo, o para
qué me sirve ahora". Sí, que relación también en ese momento, siempre me gustó la docencia,
y bueno, había algo en una carrera universitaria que me daba como algo más que un profesorado,
y por eso me metí en ciencias de la educación. No tenía, sí, mi madre fue maestra en el
Uruguay, y entonces, bueno, tenía una relación con la docencia en mi casa, pero tampoco
es que. Y seguiste en la escuela de Nora Mosenco después de. No, terminé, ella dio
ese curso, y seguía haciendo cursos hasta quinto año, y después vino la opción de entrar
en esa época, se llamaba Enad, lo que era el 1, y Diel ingresó en los dos en la municipal
y en la nacional, porque no sabía cuál iba a poder entrar. Pero en paralelo a ciencias
de educación, era en la uva ciencia. En la uva, claro. O sea, la idea de movir a hacer
las dos carreras. Sí, sí. Desde los 15, después del curso de Nora Mosenco, y Diel
Cacache, que en realidad era el gran maestro de este curso también, estudié con Juan Carlos
Gené, que yo considero como uno de los nortes en el trabajo, en la forma, y Juan, bueno,
seguí formándome con él, incluso durante el estudio en lo que nosotros le decíamos
conservatorio para la escuela nacional de arte dramática. Así que a partir de los 18,
fue un tiempo completo de estudio entre las dos carreras y trabajaba. Y trabajabas de
algo relacionado. De la trabajé muchas cosas, en el periodo de la tarde, porque una
carrera era la mañana y la otra carrera la noche, y la tarde, los días que podía, porque
yo había audicionado para entrar en el elenco estable de mismo teatro con Igor Larchundi,
perdón, Ygon, Larchundi Escobar, estaba en el elenco, a la tarde, varias veces en el elenco,
y después trabajaba, o en una panadería, fui cadeta de una óptica, vendí cabitadores.
Cabitadores. Cabitadores, sí, o de todo lo que no, no importa. Dejamos pasar ese dato,
yo fui un día al paseo la plaza y pregunté si se podía hacer acomodadora, porque no
soy para mí, me parecía la mejor excusa para verte atro todas las veces que pudiese gratis,
porque obviamente no iba a que no pretendía cobrar, salvo las propinas que nos daban y
estaba buenísimo, porque podía ver todas las obras. Y ahí lo conocé y a Julio Chávez,
que estaba haciendo el vestidor. Y entonces era súper interesante, porque yo iba temprano
a ver su preparación sobre el escenario, y bueno ahí vi mucho te atro, como acomodadora.
Pero qué bueno, porque estoy pensando, buscabas trabajos que te permitan por un lado vivir,
pero que te acerquen también. Sí. Y te presentabas en casting para obras.
Mientras estuve estudiando en el conservatorio no, creo que porque tenía la cuota del elenco
que viajábamos mucho, viajamos con el elenco fue una época que se salía bastante
de gira, así que tuvió oportunidad de representando a la escuela viajar, trabajamos en Francia,
en Inglaterra, incluso tuvimos una experiencia en Georgia, siempre con elenco es universitarios,
el intercambio y era súper enriquecedor desde viajar, trabajando y conocer esos lugares
increíbles, trabajando y lo que te devolvía la experiencia, digamos, como para mí realmente
estaba muy completa y además, bueno estudiar en la facultad, rendir los exámenes era
como Arduo, entonces no me quedaba tanto tiempo para ir a audicionar, no me pasaba por
ahí la curiosidad tampoco, creo. Fui, un par de casting de publicidad, pero que decían
unos textos muy duros a quienes no cumplíamos con visualmente con lo que yo se esperaba,
era duro y siempre fui como alguien en ese, más en ese momento como muy estricta con ciertas
cuestiones, bueno, me estoy formando, o tengo que leer, tengo que ser una actriz instruida y tengo
que, es el momento de formar, entonces tampoco me moría por estar en un casting de una publicidad,
ni bien ni mal por la publicidad, sino porque yo no me sentía que era mi espacio y creo que eso
siempre estuvo como en mí esta cuestión de la observación de la actuación, como que
realmente prefería ir a acomodar sábados y domingos a la noche, en tras noche a Fabio
Posca la gente, cuando él empezaba en el paseo de la plaza porque para mí era revelador.
Seguramente me acomodaste alguna que otra vez. ¿Qué curioso? Nunca se me ocurrió pensar
en eso, pero como es la situación de la acomodador, o sea, tiene la posibilidad de
ver la obra de concentrarse, se acaba su trabajo en cuanto arranca la función y se acaba su
su tarea salvo que te designen para cuidar esa sala y muchas veces los acomodores también cuando ya
vimos 50 mil veces la obra te quedas del lado de afuera en la puerta esperando y si alguien
necesita algo entras o compañías pero yo siempre me quedé el lado de adentro. Me sabía los textos
de amor. Claro, seguramente era interesante ver cómo se iban transformando ¿no?
ver las transformaciones lo que me fascinaba ver como los públicos iban cambiando y se
resignificaban los mensajes. Me fascinaba siempre ver el hecho de ir al teatro. Ahora que hablabas
de esto del cine, como ese evento, que yo también lo recuerdo por ahí, ¿no? Acomodar a las
pensar como en las historias de cada uno de esos espectadores que estáis sentado, que se armó
su día, que armó su plan, recuerdo así como pocas veces que me ha tocado a mí pero por
alguna cuestión que la función se suspendía era tremendo. ¿Era tremendo para vos? Para mí.
A sumir ese rol era tremendo. Pero ¿qué? ¿Cuál era el rol? Que tenerle quería decirle a la
gente no, señora se suspendió vuelva a su casa pero le guardamos la entrada para su día que
dia puede hacer que se aboletería y eran como las frases que nos que teníamos que decir.
Claro, era la cara del que por algún motivo no podía cumplir con su compromiso. Y era
duro. Eso no le pasaba bien. Qué buena, qué buen lugar de observación. Me parece
reinteresante y no te pagaban al final. Fui consiguiendo lentamente mi suelo. Y después
fue como todo un gran evento para mí en mi vida también personal que estaban buscando
a comodadoras porque iban a reabrir el teatro ópera con la vez y la bestia. Y ahí te presentaste,
y ahí me presenté, sí, nos reconocieron como una recomendación a un grupo de comodadoras
de la plaza. Estábamos como eso cubriendo reemplazos o solo en las funciones de trasnocho
con sin un contrato fijo que al primer día de la comodadora lo conocía a Gustavo.
Así que sí, que era el productor general y que era el único que podía entrar a la sala
sin credencial. Y yo no lo sabía. Hay primer día. Es como un esto, digamos, es como un
yaite que tiene los estudiantes de teatro de ser acumodadores. ¿Es como que los acumodores
sean estudiantes de teatro? Se dan casos, pero no necesariamente es como también son esos
trabajos que sobre todo diorarios creo, que te permiten, también fui camarera, mosa,
pero creo que como acumodadora se cumplían. Te vinculaba? Sí, y era tiempo rodeada de
actores, tiempo, rodeada de, no sé, recuerdo como grandes clases de actuación, de actores
que se preparaban, como también conocer la parte detrás de la preparación, de una obra,
siempre me fascinó eso. Y tenés esta posibilidad de estar pensando de ver errores o ver
que se olvidó de letra y cómo sorteaban ese tipo de diviso. Eso era maravilloso, como
una gran escuela, ¿no? Sí, es maravilloso. La verdad es que yo lo disfruté mucho. A veces
hago el chiste, si tuviese que volver a algunos de los trabajos, creo que volvería
a ser acomodadora. También hay algo del encuentro con el otro, ¿no? Bueno, es que todas estas
actividades están basadas en eso, incluso las historias que se cuentan tanto en el escenario
como en la pantalla, todo tiene que ver con uno otro, con los otros, con nuestra relación
con los otros. Me acuerdo que yo estaba en la facultad estudiando educación y teníamos
que había que hacer un trabajo práctico, como de pensar al individuo y pensar sus relaciones,
y claro, yo era como muy monotemática porque toda mi experiencia serano, o situaciones
que habían surgido en el teatro o, bueno, tenía una que en la que más me había copado,
me acuerdo que le voy a hacer contigo, a ver cómo nos va. Dime que Series miraste y te
diré quién eres. Y entonces era como todo muy relacionado a la experiencia actual, ¿no?
Como que para mí, eso, si me preguntás, mi trabajo acomodadora, creo que lo que más
el libro es que para mí era realmente un espacio actual, incluso en el encuentro con
el otro, ¿no? En el espectador que venía, y yo me sentía también un poco actuando
ese rol de acomodadora. Por eso creo que tampoco era una curiosidad fuerte ir a buscar
el espacio actual, a un grupo, te atralo, después vinieron las experiencias profesionales
acotadas, muy acotadas en relación con la formación, pero vinieron, estuvieron. Yo siento
que fue como una época de muchas vidas, porque así realmente hacían muchas cosas, claro.
Cuando terminé la escuela nacional, me llamaron para hacer una obra en este teatro del pueblo,
un docente que yo he tenido en la carrera, y que, bueno, estuvo buenísimo, que fue mi primera
experiencia profesional, y a partir de ahí me habían visto, me había visto también
un director que estaba auditionando en el San Martín, yo ya estaba en pareja con Gustavo
Rayer, y bueno, que también ya estaba trabajando en San Martín, entonces fue todo una cuestión
de intereses que hago la audición, quiero moverme, nada, por el valor también y por el estúdio
y por la formación, y fue como familiarmente se echarlo. Te giré un conflicto eso, ¿qué
el sea productor allá? No, bueno, no sé si, en ese momento sí, lo recuerdo como una
situación de decir éste es tu espacio, tú ocupaste un rol muy concreto, que era productor,
yo estoy audicionando para una obra, pero finalmente, ¿sorteado?
Claro, sí, sí, entendiendo el rol de cada uno, y después vinieron dos experiencias
en el San Martín, y la verdad es que ya está, no tengo mucha más tránsito como actress.
Bueno, pero me interesa saber cómo abandonamos eso y cómo entramos en otro mundo.
Mira, en paralelo, yo seguía haciendo docente, tenía como varios proyectos, algunos
de talleres recreativos para niños con situaciones complicadas dentro de las escuelas, y hacíamos
unos talleres especiales como para encontrar dentro de alguna actividad artística y explorar
o sea, utilizaba ser teatro. Sí, sí, sí, sí, siempre fue como un lenguaje y en el trabajo
de la docencia, sobre todo, lo que sucedió como concreto es que yo estaba dando clase,
volví a mi casa con unas bolsas, llena de láminas y cosas, y bueno, me acuerdo que en
ese momento estaba haciendo las nubes, una comedia griega con niños, y en casa estaban
hallando, leyendo unos textos, hallando y empezando a investigar un posible material
Vera Fowell con Gustavo. Bueno, me preguntó cómo trabajaba con los chicos, y después se
fue, me acuerdo que le pregunté a Us, Vera me contó que tiene una película, le voy a preguntar
si algún día puedo ir a ver cómo es, porque la verdad que no me imagino cómo es llevar
este trabajo, que yo lo hago de manera grupal y en el lenguaje teatral, cómo llevarlo
la audiovisual. Claro, con el cine no tenía ningún vínculo de la web. No, no, no, y bueno,
y entonces me dijo, bueno, preguntarle, me dijo Gustavo, mirá, ya estaba haciendo una
película con chicos. Ella estaba haciendo las mantenidas sin sueños, junto con Martín
de Salvo, y entonces le pregunté, fue una como una pregunta así como muy curiosa, porque
no me esperaban, ni su respuesta, y ella me juinó crecer la coach de la película y yo
no sabían ni qué existía. La palabra coach. Así que a Vera Fowell todo me agradecimiento
infinito siempre, pero sobre todo porque me hizo entrar por la puerta más amorosa al
lenguaje audiovisual. Y bueno, eso, que me dijo crecer la coach y yo le dije, brah, no,
perdón, pero no tengo idea. Claro, tenías tu experiencia de haber estado trabajando
con chicos. Sí, pero no, no, no encontraba cómo se podía fusionar. Tampoco debo reconocer
que en todo ese momento yo no tenía una curiosidad profunda por el, por el cine. Desde que conocía
Gustavo, obviamente hubo hubo un acercamiento de otro tipo de cine, el cine, cine, filo,
y sabe mucho, entonces era como muy enriquecedor, cualquiera era el cine con gust, pero bueno,
no la tenía. Claro, pero era como espectadores en todo caso el mundo, usted era el teatro.
Siempre, claro. Entonces, eso era muy fuerte para nosotros. Y para mí, sobre todo, que yo
lo seguía ejerciendo de alguna manera. Y Vera me dijo, bueno, nos juntamos un día, me
dio el guión que me pareció alucinante, pero yo ni siquiera tenía una relación vínculo
con el material escrito de esa manera. Claro. No estás acostumbrada a leer guiones. No. Y me
dijo, bueno, estudiar. Usó esa palabra además, me parece maravilloso que yo usaba esa palabra,
estudiar. Y me dijo, le de estos libros, el primero que recuerdo así era, y me dijo a
notar las películas que no viste. El primero era conversaciones entre Hitchcock y Truffaut.
Ah, divina. Que cuando terminé de anotar las películas, me di cuenta que creo que no había
visto, oye, había visto dos, con Gustavo. Entonces ahí me dijo, bueno, hay que ponerse a mirar
películas, hay que ver las referencias. Y en paralelo, ella me entrenó en la lectura
fue muy generosa, muy amorosa con la forma en común.
compartir el material. Entonces yo aprendí desde la escritura. Esa película la aprendí
desde la escritura también. Entonces para mí fue revelador, ese trabajo. O sea, en qué
estado estaba en ese momento la película? No era una escritura. Era solo un final de
guión, el castillo ya había avanzado. Sí, sí, el castillo estaba avanzado como un proceso,
pero no cerrado, digamos. Recuerdo que el castillo se llamó Mario Maler y bueno, que también fue
superamoroso conmigo y me dejó participar y empezar a entender cómo había que llegar a esa nena.
¿Qué cosas importaban? Y la verdad es que le debo mucho a la intuición también, es un ejercicio.
Bueno, esto que estábamos hablando recién, que siempre me vuelve a mí, en la forma de trojar que es el
encuentro con el otro. Y bueno, y de repente me vi rodeada de niñas, pequeñas, hablando de cosas
profundas y con una guía como vera que bueno, en todo su universo profundo, poético, para mí
fue eso. Otra vez esos norte es que uno, no, que uno lo compane. Sí, y está pensando que genial,
porque fue tu primera experiencia cinematográfica donde vos tenías que preparar a alguien
sobre cómo trabajar frente a una cámara cuando vos misma no tenías esa experiencia, ¿no? Sí, si tengo
que decir cómo me formé en lo que para mí después fue mi actividad, te diría haciendo porque no
hasta que no entren cuadro, no me di cuenta que es hora cuadro. Claro, porque estoy aprendiendo ahí
sobre la marcha. Bueno, igual leyendo ese libro de trufo y hichito que con la mejor escuela es
irse. Pero que es una lectura. Claro. Que después cuando le pones el cuerpo y cuando estás trabajando
con otro y para otro, yo recuerdo muy potente el primer día cuando la confirmamos a Lucías Nie,
que fue la primera niña con la que tuve el honor de trabajar, me acuerdo que llegué a mi casa y le
dije, pues no, no puedo actuar más. A partir de hoy no actúo más. Y de hecho, así fue. No, no
he vuelviste acá, pero porque no puedo. Mira, porque me pasó una cosa muy fuerte que necesitaba
vaciarme de mí, necesitaba estar con un grado disponibilidad que no podía haber una pise de deseo
de estar ahí. Pensaba que estaba preparando y haciendo que otro de alguna manera brille y saber el
lugar de estar a un costado es un ejercicio también. Para alguien que ve yo venía en la formación de
estar adelante entre comillas, pero bueno, es como se prepara un actor. Pero es como que vos encontraste,
o sea, encontraste un placer en ese lugar. Totalmente. Totalmente. Pero placer que lo redescubro
con cada película. Que bueno tener esa capacidad de, sobre todo en un trabajo como es el director,
que es con la mirada tan puesta sobre sí mismo, tener esa capacidad de decir, pero yo me siento muy
cómodo con esto. O del no protagonismo, ¿no? ¿Qué les pasa a los actores? Porque digo,
todo autor sueña con un protagonico. Pero yo veo que eran desactores que hacen papeles de reparto,
que son maravillosos, y que esa es su carrera, y que entienden eso como su carrera. Y me pese que
tiene que ver con esto, ¿no? Como salir del lugar tradicional de que las cosas son así y poder
mirar qué pasa alrededor y cuál es el lugar de uno, donde uno siente que tiene para aportar o donde
está compro. Sí, me pasa el día de hoy, digamos, estamos hablando de, no sé, 17 años después,
ver a un actor al que acompañé, verlo disfrutar, transitar profundamente la experiencia, pero sobre
todas las cosas al director, para el cual trabajé, sentir que incluso superó lo que creía que
iba a encontrar, para mí dos momentos son únicos. Son maravillosos, ¿de verdad? profundamente, no sé
cómo, ahora si me decís cómo ser actriz de, no sé, no sé cómo hubiese seguido ese camino,
también creo que fue insisto con esto las cuestiones de la vida, de lo que me tocaron con, no sé,
si es suerte o el destino me la puso ahí, yo la tenía que ver y aceptar, y después trabajar muy
duro. Tomarse un en serio. Sí, fue un trabajo duro, aceptar y reconocer que yo tenía que esa
palabra me viene como mucho, como vaciar, me abandonarme para estar disponible, es como un ejercicio
que hubo que hacerlo, digamos, fue decirlo una vez y después cuando tuve que decir no, gracias,
no actúo más, por ejemplo, entonces era como raro. Y yo estoy pensando que la actuación sigue
estando, este vaciarte, o sea, estás actuando, no sos la que le ponen el cuerpo delante de la cámara,
pero no estás hacer esa actuación, se me ocurre, ¿no? O sea, pararte en ese lugar, entender ese
lugar para poder enseñarlo y voy a ayudar al otro, ¿no? Sí, y además que hay algo que la verdad
que después pensaba que yo entre más por el lado de preparar a Lucía y acompañarla en el set,
y a compañera Vera, porque Vera estaba en ese rol de ionista, productora, protagonista,
co-directora junto con Martín Desalvo, digamos, eran demasiados roles, entonces bueno, Vera confió
un lugar muy importante, que era, sobre todo, el lugar de contener emocionalmente a Lully y la verdad
es que eso en ese rol que me propuso Vera, yo estaba en un trabajo de coach, después de vino el
ejercicio de Castin. Eso te iba a preguntar. Y la verdad es que hoy en día hago muchas personas que
en el día, porque tomando audiciones me gusta, no sé, de saber la letra hasta actuar, detrás
de cámara. Estás actuando todo el tiempo, a ver, en espacio de contención por lo menos,
donde aparece muchas necesidades, ¿y había gente especializada allá en eso? Sí, seguro en el mundo
publicitario había y mucho, y en el cine también me parece que, bueno, fue un trajo particular también,
que entre justo con una película particular y la verdad es que cada vez nos somos más los que
vamos desarrollando ese trabajo, también porque me parece que se han ido poniendo cada vez más
exigentes los proyectos y las cuestiones alrededor del rodaje con un niño. Estas son temas muy
delicados. Después de esa película es como siguió la cosa, con otra película con niños. Sí,
si, después en seguida tuve la suerte de trabajar con Juan Solanas en Nordeste, fue en paralelo,
estaba haciendo Nordeste de Juan Solanas, y cómo pasan las horas, dinés de elevar a cesar embarzada.
Así que como tuvo una primera experiencia muy fuerte en esa película con Vera y después
tuve dos proyectos en paralelo atravesados por mi propio momento, un embarazo que fue hasta el
día anterior a despedir a los niños de Nordeste, que se iban a filmar a Formosa, que es los
de compañías y hasta la avión. Una película fuerte, fue un proceso de trabajo. Las dos fueron
procesos de trabajo muy distintos entre sí. ¿Tibán formando abos misma, ¿no? Sí, sí. Hay algo
que funcionó muy bien en la película con Vera y con Martín Desalvo, que fue entender el guión.
Para mí esa fue mi gran escuela. Es como siempre trato de ser muy clar en eso, no? Nos anteceden
como hecho artístico ese guión. Y hoy estamos acá reunidos. ¿Por qué ese guión hizo un camino?
Entonces soy de las que defiende mucho el trabajo de guión. Así sea una línea, no me importa.
Pero hay algo de esa palabra escrita que nos da la posibilidad de estar hoy acá. Ese fue un gran
trabajo con, ya te digo que para mí le estoy eternamente agradecido a Vera y después lo que pasó
en rodaje en ese momento era fílico. Entonces, no conocía. Había que ser más eficiente. No,
había más las palabras. Claro. Recuerdo una de las situaciones así, primeras, estábamos por ir a
toma y me está la cuento siempre en clase porque me parece como una situación muy concreta y ordenadora
después en la por para mí, lo personal fue como ordenador esta secuencia. Lulli ya estaba como. Habíamos hecho todo un trabajo previo emocional para el momento de la escena y yo escucho que este
ese momento no le iba a prestar atención igual estamos ya tres de rodaje, ¿no? Pero la palabra
cambio de chasis. Y veo todo un movimiento en el set, pero yo estaba con una niña, con las lágrimas.
Claro. A punto de caer. Y entonces empecé a usar una libretita que anotaba la palabra, las personas que
involucraban esa palabra y el tiempo que llevaba esa palabra. Son muy metódicas. Soy muy despistada.
Me siento muy emocional. Bueno, yo creo que atrás de todo metódico hay alguien muy despistado de
salenado. No, no sabes lo que nos hemos reído con esa libretita. Vera se moría de la risa porque yo
sacaba la risa y anotaba cuando entendí que el cambio lo que significaba el cambio de chasis y ahí
empecé a entender el lenguaje audiovisual, digamos, el boom. No sé de palabras que yo escuchaba. Bueno,
me fascinaba la palabra pelo, por ejemplo. Hay un pelo. Esa era buenísima. La tensión de saber si
había un pelo, no había un pelo. No sabía si era bueno o malo, pero estábamos todos tensos al
alrededor de la cámara. Va a todo, yo sola. Pero bueno, y ahí empecé a hacer esta notación, estas
notaciones que después entendí que hay algo del trabajo en el set que muchas veces los actores
llegan muy tarde a ese conocimiento del lenguaje audiovisual. No es solamente actuar frente a cámara,
que salgo con la vida.
lo que a veces he tratado de reflexionar ahora ya más grande, yo también profesionalmente
y personalmente, pero más grande, y como en el encuentro con actores y todo, como bueno,
es la comprensión del lenguaje en su totalidad, ¿no?, y ese es el punto y lo fascinante del
trabajo con niños, es que primero que hay que aplicar el sentido común no es tanto
más difícil que eso, primero el sentido común y después que son los primeros que entienden
que hay reglas para que el juego funcione, no es un capricho, una regla, no es una imposición,
una regla, la regla está porque entonces hace el juego más divertido y en esa posibilidad
de conocer la regla que yo les iba descubriendo mientras estaba en un set, además también es eso.
Las aprendiendo eso. Ahí, entonces era interesante después entender eso como cada universo,
cada grupo de trabajo tiene también sus propias reglas y cuanto mejor y más las sabemos,
más y mejor aprovechamos el tiempo con ese grupo, ya sea vestuario, sonido y eso fue para
mi revelador de la película también de las mantenidas ensueños porque fue una posibilidad
de indagar en el lenguaje y el trabajo en equipo, totalmente, un equipo maravilloso que también
tenía esa posibilidad, que fue nada, recibirme en un rol tan particular corriendo atrás
de una niña. ¿Y en qué momento pasas del coche o al casting? ¿De qué manera parece?
No, fue un poco de la mano, digamos, en las mantenidas ensueños yo me incorporo después
en una tarea que está empezada, sí que lo que faltaba hacer la instancia de Colba,
que es un segundo llamado y faltaba como tuve, por eso tuve la oportunidad de ver como
todos los pasos, pero ya en las películas que siguieron tanto la de Juan Solanas como
la de Inés de Oliveira César, estuve involucrado. Pero no se te disignaba como tarea,
digamos, específica o simplemente participabas. No, no, no, sí, sí, ya estaba delegada la tarea.
En el caso de la película de Juan fue un trabajo particular porque, bueno, trabajábamos
con, junto con distintas fundaciones, entonces yo tenía acceso, tal vez al lugar es un
poco más alejado, si a niños tal vez que la inquietudia en la actuación no le llegaba
o no le montaba. Y en el caso de la película de Inés ya era un castín un poco más formal
porque en la estructura, digo, quiero decir, uno hace una convocatoria y esos niños se
acercan a un lugar y en ese lugar uno los entrevista o hace una escena. Claro, pero también
digo. Claro, eso aprendiste sobre la marcha haciendo, digamos. Sí, sí, sí, por ejemplo,
para mí es fundamental y al día de hoy conocer al otro. Hay algunos directores que ya me
conocen y que saben que me gusta hacer entrevistas con la gente y charlo de la vida. Obviamente
que son entrevistas que van, se van direccionando a favor de la temática de la película. Entonces
tengo posibilidades de la persona, de explorar ciertas sensibilidades que yo digo que es cuando
el otro no está atento a lo que se espera a ver de él, sino que solo está, trato de
generar ese momento. Y siempre es un registro para mí y que el hecho de sentirse atravesado
por la ficción y por lo actual no se distancia en eso que eso está, que eso puede volver y
el hecho de tenerlo registrado en una entrevista también hace que yo sea un material de consulta
para saber cómo explorar contigo la actuación. Claro, estoy pensando que hay montón de
cosas que sucede especialmente, me imagino que con chicos que atentan contra eso, el tema
de los padres, el tema de los castings, las ansiedades. Sí, lo que pasa es que es un mundo
de expectativas, como con los adultos, pasa lo mismo, lo que pasa que los niños, a veces
los niños no la tienen y lo tienen más los adultos, pero a veces hoy por hoy también
muchos los niños ha cambiado desde que yo empecé, ha cambiado mucho el paradigma social
de la comunicación, digo bueno, uno va entendiendo que hoy nuestros niños, son niños que
se exponen, ellos también en su foto de otra manera. Entonces, bueno, que son modos
diferentes, que hay que estar atentos y hay que conocerlos. Entonces eso, en sí mismo
la instancia de castings es una instancia de mucha expectativa, de insertidumbre, si
gustarés, si no gustaré, quise bien quise mal. No solo eso, sino que la mayoría queda
en afuera, la gran mayoría. Esas es la parte más dura del trabajo en Casting, ver un volumen
de gente que, a veces que después queda una, por eso digo que me parece que con los años
y con el trabajo también, cada vez hay una reflexión mayor y más amorosa alrededor
de la instancia de Casting, no? Pensar al Casting como una pata creativa dentro de un proceso
de una película y pensar que también es un lugar de exploración para el director
en qué y cómo va a dirigir. Y todo eso me parece que es como un trabajo en mi caso personal
y como es algo que fui encontrando, que tampoco lo sabía priorio o bien nada. Y también
me va pasando que una experiencia me va arrimando a una forma de trabajar distinta en la siguiente
amo. Y me parece que con el tiempo esta cuestión de habilitar que el espacio de Casting también
para el actor sea un espacio de elección. Hablamos de hablar mucho eso con los actores,
cuando te dicen "no, pero yo no hago Casting". Porque Diosí también es tu espacio para
venir a indagarse. Yo entiendo que después está la cuestión laboral, es concreta, profesional.
No soy ingenuente, no entiendo todo lo que eso tiene alrededor. Pero eso también tiene que
estar presente como un elemento. En un momento pasaste a, o sea, te estabas especializando
casi en niños y se empezó a ampliar el juego, supongo que fue por demanda de directores.
Sí, creo que fue más por también una exploración en lo que tiene que ver con el mundo de los
no actores, que había una relación ahí tal vez a encontrar como bueno, porque en un punto
como los chicos, sin experiencia en lo mismo trasladado un adulto.
Claro, aparte combinado acá el Casting con el cocheo. Claro, claro. Entonces muchas
veces me encuentra como en esos tres roles, porque para mí son tres y muchas veces cuatro,
porque es como el Casting, el entrenamiento previo, rodaje y el por rodaje que es como bueno,
es como despegamos emocionalmente. Es un tema terapéutico.
Hoy en día te convocan, digamos, porque en un Casting están los roles principales, digamos,
donde me imagino que directores y onistas, que yo ya mientras están escribiendo, mientras
van armando esos proyectos, incluso después cuando se suman productores, todos van soniando
ya con ciertos actores. ¿Vos te involucras con eso también o recurren a vos cuando hay cosas
más específicas? No, depende los proyectos. En algunos estoy desde el inicio en la lectura
de guión. Está bien, pero ahí estamos hablando de cocheo. No, no, no, a pensar los
actores. Ah, lectura de guión sin actores. No, ser sin actores, nada, hacer la primera
que entro a trabajar. A veces sucede así, a veces sucede que ya hablaron con un actor, a veces
sucede que hablaron con un actor avanzaron, pero ese actor porque se movió, las fechas
cambió, corrió, hay que pensar de ser o el elenco. ¿Te pasa a no estar de acuerdo con
una elección? Me ha pasado. De la cual también creo que es algo más fortalecida. Mi
lugar tiene el gran beneficio de ver el cine de miles de formas, porque en realidad lo
vivo a través de los ojos del director con el que me toca trabajar. Y si ahí hay una
elección, me interesa más. Entenderla, ¿no? Entenderla que solamente confrontarla. Generalmente
lo que les propongo a los directores es que se la voy a confrontarla, la elección,
pero porque solo para que arribemos juntos y yo también hacer el ejercicio de conocer
al director de por qué esa elección le pasó. Me siento muy identificado porque es lo
mismo con el trabajo de la música. Estratar de hacer la música del director quisiese hacer
y entender por qué, porque quiere esto o lo otro y tal vez hacerle entender que tal vez
lo que quiere es otra cosa. Claro. O hay otra forma o otro camino para llegar a su deseo.
Y además que una cosa es la relación con el director y su proyecto, un proyecto que tal
vez viene de muchos años. Yo no me olvido más el día que una de las primeras experiencias
que tuve de dirección de casting, cual película que compartimos que me senté en el barco
Fernando Spiner, que tenía el guión en la mano y me decía bueno, hace diez años que
vengo pensando en esta película y me lo ha rimado un poquito, pero no me lo he entregado.
Y yo digo claro, ¿qué tengo yo para ofrecerle a un director como Fernando?
Que la viene pensando tanto. Si no será más interesante y más enriquecedor para
los dos, que yo comprenda su forma de ver a Valle. Después veremos en el camino lo viable,
posible lo concreto para que solo confrontarlo, que la confrontación sea una parte un ejercicio
y empezar a poner el lenguaje en común, ¿no? Porque también yo puedo trabajar con un director
que la belleza le significa una cosa y después paso a trabajar en una película con un director
que le significa lo opuesto. Eso te voy a preguntar. Yo ya no sé qué es. Aparte
hay directores que les gusta mucho el trabajo con actores y hay directores donde el actor
es un instrumento. Y ese es parte del ejercicio de Castín, entender qué actor para que
director. Claro, no sé lo para qué
película o para qué papel, sino para qué director.
Van a convivir cinco, seis, siete semanas.
Hay que entender esa convivencia.
Está buenísimo.
Porque me parece que también en ese encuentro se producen
las cosas más interesantes.
Y también es esto, un proceso que uno hace con un director
que después empiezan a ver otras variables.
Empiezan a ver un productor, empiezan a ver una coproducción,
empiezan a ver un universo ajeno a--
Vamos a crear solamente.
También con los años uno va entendiendo que tiene que ser
también amigable en ese proceso.
Conviviendo con muchas opiniones, con opiniones que tienen peso,
tienen poder y que hay que conjugar todo eso.
Sí, escucharlas.
Está clarísimo que te gustan los actores y que te gustan
trabajar y que venís de ese palo.
Pero estoy pensando en la mirada que tienen ellos sobre vos.
Y cómo te puede afectar, digamos, en la fantasía del poder
que vos puedes tener y cómo les puedes cambiar una carrera.
Mira, esto va dedicado a los alumnos.
No, porque yo digo que para mí los actores son seres de luz
que el lenguaje audiovisual les apaga la lámparita.
Esa es una imagen que tengo.
No te olvides que vengo del mundo en las imágenes de los niños.
Entonces, a veces no soy.
Pero para mí hay algo de un ejercicio, de entrenar,
la herramienta de uno para ser visto que después hay que saberlo
con jugar con un lenguaje, que, no sé, si queréis,
llamémoslo un poco más tirano que el dispositivo teatral,
que el lenguaje teatral, y que este lenguaje requiere del actor
una determinada cosa, no tal vez la totalidad.
Entonces, estar atento a eso hace que los actores,
por lo pronto, en mi caso, cuando empezo a entrenar
una actora hablamos mucho del lenguaje audiovisual.
Entender realmente que se necesita de mí.
Y saber estar atento a eso y potenciar eso.
Y te das cuenta que hay actores que eso lo disfruten
un montón, hay otros que lo padecen más.
Yo me refería un poco también al tema del casting y de la elección.
Lo que pasa es que poste después de tener una fantasía de--
No, por eso.
--a ver si después aparezco yo, se van a lesumar.
O sea, rompo la fantasía en tres minutos.
Ya estamos de igual a igual hablando.
Pero también es el lugar al cual los invito.
Si vienen, estamos de igual a igual.
Pero es un ejercicio.
Es un ejercicio que además, trabajando, por ejemplo,
en un equipo de trabajo con colaboradoras y todas digas,
como es un ejercicio, es una forma de trabajar el encuentro
con el otro.
Hay algo de eso, yo no me dedico a la compra de personas.
Se lo digo, así, duro.
Sí me dedico y este es el acuerdo entre comillas a cierta venta.
Entonces, hagámos el acuerdo que tu audición
tiene que ser excepcional.
A mí no me sirve hacer una audición de 80 personas regular,
la calidad final de esa audición.
A mí me sirve si son 80 grandes audiciones en las que yo me tenga
que sentar con el director y explicarle,
me gusta hablar de fortalezas de cada uno y también reconocer
las debilidades para poderlas proyectar después como futuras.
Si se pueden transformar en fortalezas o no,
o advertir ciertas necesidades que ese actor tiene para un trabajo,
pero yo necesito ese material.
Y además, después, en definitiva,
una elección que no depende de vos en algún punto, o sea.
Y no totalmente.
Claro, vos tienes una influencia, lo que sea.
Hasta un punto.
Exacto.
Sí, sí, sí, y con los años también uno viene trabajando
más en lo que implica el diseño de casting.
Ya no solamente en tomar el casting,
en diseñar ese casting, diseñar desde cuestiones,
de colores, texturas, cuestiones vocales.
Por ejemplo, hacia donde queremos llevar la película
y también en esta es la mejor audición
para encontrar ese universo del cual hablamos.
Porque la verdad es que si estamos hablando de cuerpos
que en el lenguaje de Visual, en tu película,
se van a mover en grandes planos secuencias.
O sea, por decirte.
Y vas a doblar todo, no sé, estoy inventando.
Sí, sí, sí, pero como regla muy clara.
Dos posibles elementos.
Yo es algo que tengo que poder manejarlo en el casting.
Y realmente no es, tal vez, un casting tradicional
con el actor en un plano corto,
repitiendo una letra.
Tal vez es mucho más interesante una línea de acciones
que la pueda respetar, repetir,
que puede incorporar el movimiento que la cámara hace.
Entonces, bueno, desde la instancia de casting
estamos probando el lenguaje audiovisual.
Siempre me parece que es un material más rico
para el trabajo con el director.
Pero se te han ofendido actores.
Imagínate que sí.
Imagínate que yo trato que no, pero la verdad es que, bueno,
se me escapa o nada, o también nosotros
tenemos una comunidad actoral muy grande,
que tiene un enorme ejercicio, enorme ejercicio
en el lenguaje teatral, porque nosotros tenemos
una cultura de actores enorme en el ámbito teatral.
Y que el lenguaje audiovisual es más particular,
no hay tantas posibilidades.
Entonces, bueno, nosotros no es que cada actor hace 5, 6
experiencias anuales en el lenguaje.
Pero hay mucha competencia para ellos.
Sí, sí, también hay mucha variedad.
Y también es como que cada tanto
hay que volver a recordarse que no es uno.
Que acá hay un guión, acá hay una historia a contar
y que también refleja a veces me pasa cuando, por ejemplo,
no sé, trabajando con no actores.
Me dice, vamos, pero ¿por qué?
Ponés un no actor porque yo la verdad que en ese sentido
estoy siempre muy abierta, que lo que es la verdad,
el proyecto también necesita como corazón de proyecto.
Sí, hay tantas cosas en juego, ¿no?
A veces el físico duro también.
Sí, por ejemplo, recuerdo como la experiencia de haber
trabajado con Diego Lerman, por ejemplo.
En una película como fue refugiado con un niño pequeño
y la película que vino después, bueno, en el medio vino
en la casa, como una situación de coral, de muchos actores.
Y también coincidimos.
Ahí también coincidimos, ¿verdad?
Y que fue un gran ejercicio también como a coplar,
a acompañar a esos actores que pensábamos.
Pero después de no en una experiencia como una especie
de familia, la que filmamos de emisiones.
Sí, sí.
Y bueno, y de repente, teníamos un actriz con una experiencia,
una trayectoria, en España, intermasonada,
con una no actriz local de 25 de mayo.
Y esas, si uno revisa la película,
entiende que ahí necesitaba ese corazón para contarse,
para trascender.
Y ese es un trabajo que a veces le digo a los actores,
bueno, se escapa de esta posibilidad de esta forma
o relatar de esta manera.
Y no es que un actriz no podría haber hecho el trabajo que hizo
Janina maravillosa mente.
No, no, sí, seguramente.
Y lo pensamos y lo casteamos.
Pero. A ver, mucho camino posible, claro.
Algo sucedió.
Y también hay que confiar en eso, en el proceso de trabajo.
Entiendo que es siempre un lugar más sensible para el actor, ¿no?
Porque es el juegato que hablábamos antes de la expectativa
de la profesionalización y demás.
Pero me parece que hay que comprenderlo también de esa manera.
Yo estoy acharlando con Valeria Bartuchelli de su película
y del personaje de la empleada Paraguay,
ya que a mí me pareció como espectacular.
Me contó que fue un trabajo de casting gigantesco.
Y ahí trabajaste a la distancia.
¿Cómo fue eso?
Lo que pasa es que nada, teníamos actrices acá y tríces
que tienen que mandar el material.
Bueno, eso fue, está sucediendo un poco ahora también.
En estos nuevos soportes,
con estas nuevos, ya vemos lo correctamente,
plataformas y en esta cuestión internacional también
que se abre, se abre un nuevo. Y posibilidad de más acceso, ¿no?
Claro, de acá para allá y de allá para acá.
Claro.
Un poco empieza a ver un poco un movimiento nuevo
que requiere, por ejemplo, otra vez,
que el actor entienda de cómo hacerse un autocasting.
Claro, bueno, al tape.
Pero para eso, pierde ese bagaje que vos fuiste acumulando
de contencion o de guía en un. Hay un ejercicio.
Hay un ejercicio hoy por hoy,
las comunicaciones te lo permiten, de mucho diálogo,
de llamas de teléfono, de hacer una puesta en común.
Es raro que yo te pida que vos me mandes un resultado.
Niamos siempre.
Bueno, pero me imagino que eso es en alguna etapa posterior,
pero habrá una primera etapa donde, en este caso,
no se mandaron videos.
Sí, bueno, pero tiene que ver también con una. Con también confiar en algo de la intuición de cómo el otro
se quiere mostrar en denomillas, ni bien ni mal.
No, me imagino que es un filtro necesario, digamos.
Sí, natural es, también.
Pero bueno, es un enorme ejercicio, es así.
Y cuando se hace así, estoy aprendiendo,
porque entiendo que ahora es así.
Bueno, las cosas están constante cambio.
Sí, y ese constante cambio es, por lo menos en mi caso,
siento que necesito entenderlo.
Que todavía no lo pueda poner en práctica,
o que no sé, y no sé, todavía voy con más cuidado.
Soy más parsimoniosa o doy más vueltas, naturalmente.
Pero entiendo que es un fenómeno que hay que atender y entender.
Y entonces, bueno, será como hay que poner el celular
para filmarse, dejar. Aprender, no va a aprender.
Sí, todo el tiempo, que el gato que quede en las consines
y que no pase el gato por atrás.
Tenéis alguna negrita que hayas pensado en función
de que escuchas el. el podcast y tal vez pensaste alguna.
No sé, tengo una que a mí me encanta, que fue. estaba en el porrodaje, como le digo, yo, de por tu culpa, de Anaí Bernéri,
y estaba visitando a Senón, que era el niño pequeño,
que tenía dos años apenas cumplidos en la película.
Sí, y decía. Hablaba muy poco, bueno, pensó,
y al día de hoy,
te voy a pensar que me sigue diciendo igual, "maguagua".
Decían un par de palabras, y era "maguagua",
hecha, porque les escuchaban a Ibernéeri, cuando decía hecha,
y le parecía el mejor momento del día.
Hecha, y no tenía un par de palabras, nada más.
Bueno, filmamos esa película, que fue intensa,
que fue un gran ejercicio. Bueno, a Ibernéeri es una enorme directora,
capitana, así de equipo intensa,
y Senón me estaba esperando en el living de su casa,
y cuando yo llegué, me hice la mamá,
te está esperando un poco atento,
entonces yo me abre la puerta, le estaba chiquitito,
a medio vestir, con el traje,
con el que habíamos filmado la película en la mano,
que se lo habíamos dado de regalo,
me muestra el traje, y me mire y me dice,
"No, no".
Yo estoy en el lumbaral de la puerta de su casa,
y me había entrado todo.
Y me dijo, "No, no, no, si ya terminamos la película,
vengo a jugar contigo, a tomar la leche, charlar".
Espera, me dijo, fue guardó, guardó en un cajón,
traje, y me vino a buscar, y me dio un beso,
y me hizo pasar a la casa.
O sea, tenía miedo de tener. No era miedo, ¿sabes que era acho?
Siempre lo leí como él quería tener la certeza
de que no había engaño, que mi palabra tenía valor,
y que si yo había dicho este juego hasta acá,
y lo habíamos terminado, y para mí fue,
he dicho, "Entendió todo, pero todo".
O sea, todo significó que yo llegué a mi casa,
y hice una revisión profunda del momento a momento de rodaje,
porque entendió todo, que yo iba en un llamado diario,
porque nunca me había pasado a trabajar con alguien tan pequeñito,
en algo tan dramático,
y me vio a buscarme de un abrazo entramos,
y al rato después me preguntó si vamos a hacer una de extraterrestres.
Pero, me pese a reimportante esta cuestión de intuyo,
habiendo sido padres, siendo padres,
pero ya están grandes mis hijos,
esta cuestión de la confianza,
de saber leer en qué momento los chicos están midiendo
si van a creer en voz o las pruebas que tiran ellos,
de forma absolutamente intuitiva.
Intuitiva.
Y por eso, yo creo que para mí fue. Es una experiencia que en su momento fue reveladora,
y lo es, y la recuerdo mucho también por eso,
porque para mí fue dar la palabra significa esto un niño,
en el cual uno viene de afuera,
tremendo lo que voy a decir,
pero hasta un poco más utilitario para beneficio de la película,
capturar de alguna manera esa infancia hace momento,
y el cuidado milimétrico que hay que tener,
para que esa experiencia sea enriquecedora de por vida.
Y sabes que estás marcando alguien,
para un lado, para el otro. -Algún tipo de relación. -Sí, sí, sí.
Y por eso siempre es difícil despegar,
por eso creo que tengo relación con la mayoría de los niños,
con los que he trabajado y con los no actores.
Pero estás creando que así como un nuevo país,
no sé, la ciudad de los niños.
No, no, no, no, para nada, para nada.
La última pregunta, ¿cómo ves el futuro del cine?
Uy, me pasa que por momentos tengo una mirada poco más triste,
o oscura, o me vienen esas palabras, ¿no?
Pero creo que porque pareciera ser que todo va en unas vías
de cierto vaciamiento.
Pero más allá de las políticas que igual es concreto,
digamos, sino como o de dónde queda el lenguaje del cine,
o qué pasa con el espectador de cine.
Preguntas que me hago, que digo ahí,
como no encuentro una respuesta que me completa,
que me llena en piezo a sentir que el panorama
se me hace cada vez más inabarcable
y voy quedando casi en una relación romántica,
con el pequeño espacio que en el que puedo trabajar de cine.
Y después, trató de ir un poquito más allá
y tratar de pensar en el lenguaje, más allá del cine.
Y de cómo se resignifica en estos nuevos,
bueno, en la serie, en la plataforma,
en cómo se resignifica ese lenguaje audiovisual,
trató de entender cómo fue evolucionando ese lenguaje
para llegar hoy acá.
Me siento parte de una generación si queréis que trabajo mucho.
Siento que yo también tengo la posibilidad de estar sentada aquí
contigo y conversando de la profesión desde un lugar,
totalmente anónimo, porque nada, trabajo muy detrás y. Pero también producto de la experiencia del trabajo.
Pero eso, del trabajo.
Creo que si, cuando mire para adelante y me hablas de esto,
lo primero que me sale es que ganas que muchos tengan la posibilidad
de conocer el ejercicio del trabajo,
tanto como yo tuve la oportunidad de caminarlo.
Que fue duro, que fue. A veces hago el chiste de horas lucio, lucio es mi hijo.
Ya tiene 14 años, pero bueno, 14 años.
O sea, que fue criado dentro del ejercicio
y, a cual, obviamente, le debo también que, como mamá,
me le hiciera súper fácil.
Y hay algo de eso, como de entender que me encantaría
que muchos puedan hacer ese ejercicio.
Ahí es donde tengo el corazón un poco partido también.
- No me interesa. - Entre las emociones.
- Que va a depender de nosotros mismos.
- Eso. - Eso.
Y eso me vuelve, digo, bueno, pero yo estoy acá y estoy aquí
sentada contigo.
Sentada sabiendo que no sé mucho más que lo que la experiencia
me permitió tener y con la curiosidad súper abierta
a entender todo lo que viene por delante y todo lo que eso va
a necesitar que yo esté disponible, atenta, abierta,
y forzándome y volviendo a estudiar,
como que entiendo que hay algo de eso, que, bueno, también eso,
vuelvo como a mi propio motor, no?
Es decir, bueno, hay mucho por delante que. - Es que tenemos que siempre lo haya. - Sí.
- Y siempre lo haya. - Sí.
- Bueno, muchísimas gracias. - No, por favor, a vos.
- Fue hermoso gracias. - Bueno, por favor.
Muchas gracias a todos.
Y así terminó esta conversación de "Así en Pes en Alcina".
Mi nombre es Gustavo Pomeranec y espero que la hayan disfrutado
al menos un poco de todo lo que disfrute yo.
Recuerden que se pueden suscribir para escuchar todos los episodios
que vamos subiendo en "Así en Pes en Alcina.com".
También nos pueden buscar en Apple Podcasts, el Spotify
o en cualquier otra aplicación de podcasts.
¡Los esperan el próximo!
¡Chao!
Podcast Summary
Key Points:
María Laura Barge comenzó su relación con el cine a través de experiencias infantiles en el cine de las flores, donde disfrutaba ir con amigos y desarrolló una fascinación por la magia y la danza.
Su primer contacto con la actuación surgió en el contexto de la danza, especialmente al bailar con amigos en Córdoba y Montevideo, lo que le permitió sentirse plena y conectar con el lenguaje del cuerpo.
A través del estudio de ciencias de la educación y la escuela nacional de arte dramático, desarrolló una formación profunda en actuación, mientras trabajaba en distintos roles como acomodadora y camarera.
La experiencia como acomodadora le permitió observar de forma cercana el proceso de actuación, las transformaciones del público y las dinámicas de trabajo en el escenario, lo que la convirtió en un espacio de aprendizaje y reflexión.
Con el apoyo de Vera Fowell, comenzó a formarse en cine, leyendo guiones, comprendiendo el lenguaje audiovisual y trabajando con niños, lo que le enseñó a valorar el encuentro con el otro como esencia del arte.
En su experiencia profesional, descubrió que el trabajo con niños requiere un alto nivel de empatía, intuición y confianza, y que cada elección de casting debe ser un ejercicio de diálogo y comprensión.
El futuro del cine, para ella, parece vacío en algunas políticas, pero el lenguaje audiovisual sigue evolucionando, y ella siente que debe compartir su conocimiento para que más personas puedan acceder al trabajo.
Para Barge, el cine no es solo una profesión, sino un ejercicio de presencia, empatía y apertura, que permite construir relaciones profundas con el otro y con el arte.
Summary:
María Laura Barge comparte su trayectoria desde el inicio del cine como experiencia de vida en el cine de las flores, donde vivió momentos de infancia con amigos. Su pasión por la danza y la magia de las historias la llevó a desarrollar una conexión profunda con el lenguaje del cuerpo y la actuación. A través de su formación en ciencias de la educación y en el Conservatorio Nacional de Arte Dramático, se profundizó en el trabajo teatral y cinematográfico.
Como acomodadora, tuvo acceso a un espacio de observación íntimo, donde pudo ver cómo se transformaban los públicos y se construían las escenas. Este contacto con el otro fue clave para su formación, especialmente al trabajar con niños, donde aprendió la importancia de la empatía, la confianza y el diálogo. Con la guía de Vera Fowell, comenzó a estudiar cine, leyendo guiones y comprendiendo el lenguaje audiovisual, lo que le permitió integrar el trabajo escénico con el cinematográfico.
Su experiencia profesional, especialmente en películas con niños, reveló la necesidad de un enfoque cuidadoso, emocional y ético en el casting. Para Barge, el futuro del cine enfrenta desafíos, como el vaciamiento de su lenguaje, pero también ofrece oportunidades de evolución y acceso. Ella cree firmemente en la importancia de que más personas puedan experimentar el trabajo del cine como un ejercicio de presencia, empatía y apertura, y siente que su propia experiencia debe ser compartida para que otros encuentren sentido en esta profesión.
Su camino refleja una visión humana, emocional y crítico del arte, donde el encuentro con el otro es siempre la base del verdadero crecimiento.
FAQs
Mi relación con el cine comenzó en la infancia, al ir al cine con amigos de la escuela primaria. Años después, viendo la película "Annie" muchas veces, desarrollé una fantasía de querer ser como ella, lo que me llevó a interesarme por la actuación y la danza.
La danza fue un primer estímulo emocional y físico que me permitió sentirme plena y conectada con el lenguaje del cuerpo. Aunque no era mi camino principal, me ayudó a desarrollar una sensibilidad artística que posteriormente se trasladó a la actuación.
Comencé en el tercer año de secundaria, tras estudiar con profesores como Nora Mosenco y Diel Cacache, y posteriormente en el Centro Cultural San Martín, donde me formé en actuación y teatro.
Trabajé como acomodadora en teatros, en una panadería, en una óptica y como cadeta, lo cual me permitió vivir en la vida real mientras observaba las obras y comprendía el trabajo de los actores.
Me introdují en el cine a través de una recomendación de Vera Fowell, quien me mostró su película y me animó a estudiar guiones. Fue un momento revelador que me llevó a trabajar con niños y a vivir el proceso creativo desde el lado del acompañamiento.
Aprendí que los niños tienen una sensibilidad profunda al lenguaje y al juego, y que el trabajo en conjunto requiere reglas claras, empatía y un espacio seguro para que la creatividad florezca sin imposición.
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